La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, anunció el millonario
aliento financiero a Tiflis, en señal de respaldo a la visita de Cheney, la
primera de un funcionario norteamericano desde que estalló el conflicto en el
Cáucaso.
El diario Komersant atribuye el recorrido del enviado de la Casa Blanca por
Azerbaiyán, Georgia y Ucrania, a los esfuerzos de la administración
estadounidense por reforzar los nexos con países aliados en el espacio
postsoviético, como punta de lanza contra Rusia.
El vocero de la Cancillería rusa, Andrei Nesterenko, consideró que los
llamados a Tiflis a reconstruir su potencial militar no contribuyen a una
estabilidad de la situación en la convulsa región.
Tampoco, dijo, se corresponden con el plan de paz diseñado por los
presidentes Dmitri Medvedev y Nicolás Sarkozy para poner fin a las hostilidades
militares contra Osetia del Sur, iniciadas por Georgia.
“Hay que esperar cuando Cheney aparezca en Georgia y cómo evalúa la
situación”, agregó el diplomático en alusión a las expectativas por la visita.
Nesterenko recomendó, sin embargo, a Estados Unidos evaluar correctamente las
acciones a fin de retornar la situación hacia un cauce normal y tranquilo.
Según una fuente de la Oficina Oval en Washington, Cheney analizará con la
administración georgiana un paquete de medidas para el restablecimiento
económico.
Las pláticas con el presidente, Mijail Saakashvili, incluirán temas sobre
seguridad, y se asegura que abordarán el ingreso del país trascaucásico a la
OTAN, patrocinado por Estados Unidos, a contrapelo del rechazo de algunos
gobiernos europeos.
Después de Tiflis la próxima escala del periplo es Kiev, donde se reunirá con
el mandatario Víctor Yuschenko. La elite política ucraniana también goza del
apoyo de la Casa Blanca en sus aspiraciones de entrar al bloque militar
occidental.