El presidente ruso Vladimir Putin, cuyo mandato
finaliza en mayo, estuvo presente en la reunión de la OTAN
(Organización del Tratado del Atlántico Norte), y asistió a un
encuentro del consejo bilateral entre la alianza occidental y Rusia,
que deliberó el viernes 4 de abril.
Las deliberaciones fueron calificadas de "positivas", pero
cuestiones controvertidos --como la expansión de la OTAN, el
"escudo" de defensa misilística a instalarse en Europa occidental,
el Tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europa y la situación de
Kosovo-- quedaron sin resolver.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, aseguró que "la
Guerra Fría quedó atrás" y Putin afirmó que "volver a ella no está
en el interés de nadie".
En conferencia de prensa, Putin enfatizó en la necesidad de
cooperación para la defensa entre Moscú y la OTAN, basada sobre el
hecho de que "nada puede lograrse sin la participación de Rusia, una
de las mayores potencias nucleares del mundo".
Los miembros de la alianza y Rusia firmaron un acuerdo para
"facilitar el tránsito terrestre de suministros para las fuerzas de
la OTAN desplegadas en Afganistán", pero Moscú se negó a admitir el
uso de su espacio aéreo, y especificó que las cargas deberían
excluir el material de naturaleza militar.
El acuerdo parece respaldar la posición de Putin acerca de que la
lucha en Afganistán y la "guerra contra el terrorismo" no pueden
ganarse sin el concurso de Moscú.
En el encuentro, Putin declaró que Rusia podría volver a ser parte
del Tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europa, pero sólo si los
miembros de la OTAN "están dispuestos a realizar concesiones",
especialmente en los asuntos "delicados" para su país.
Moscú se retiró de ese acuerdo de reducción de fuerzas
convencionales en Europa en diciembre de 2007, en protesta por los
planes de Estados Unidos de desplegar un escudo de defensa
misilística en Europa central y porque las naciones occidentales
insistían en que Rusia debía retirar sus tropas de Georgia y
Moldavia.
La OTAN irritó a Putin al apoyar una iniciativa de Washington de
desplegar elementos del escudo misilístico en Polonia y República
Checa. Además, la alianza asumió el compromiso de complementar el
sistema de defensa estadounidense en zonas no cubiertas por el plan
inicial, como partes de los Balcanes occidentales, Bulgaria, Grecia,
Italia y Turquía.
Además, Estados Unidos anunció que había ensayado exitosamente
algunos de los elementos centrales del sistema de "escudo" de
misiles, en coincidencia con el inicio de la conferencia de la OTAN.
Putin advirtió que el sistema de misiles no ayudaba a fortalecer la
confianza entre la alianza y Rusia. Moscú asegura que no sirve para
proteger a Washington y sus aliados europeos de un posible ataque de
Irán, porque Teherán no cuenta con misiles de largo alcance y que,
por lo tanto, el "escudo" estaba dirigido contra Rusia.
"Antes que dar la espalda a Irán, sería más inteligente pensar
formas de ayudar a Teherán a volverse más predecible y
transparente", dijo Putin.
Bush y Putin se reúnen este fin de semana en la residencia del
presidente ruso en Sochi, localidad turística del Cáucaso, para
continuar sus deliberaciones sobre el sistema de misiles.
Se espera que avancen más allá del consenso alcanzado a mediados de
marzo durante una visita a Moscú de la secretaria de Estado
(canciller) de Estados Unidos, Condoleezza Rice y su par de Defensa
Robert Gates. En esa ocasión, los representantes de Washington se
mostraron abiertos frente a tres demandas de Rusia.
Moscú reclama que no se armen los misiles interceptores hasta que no
haya evidencias de una real amenaza iraní, que no se incluyan entre
sus objetivos blancos en territorio ruso y que se otorgue acceso a
Rusia a las instalaciones en Polonia y República Checa.
La expansión de la alianza atlántica fue otra fuente de
controversia. Los miembros de la OTAN no otorgaron a Georgia y
Ucrania el estatus que les permitiría comenzar el proceso de
incorporación como miembros plenos. Esto fue visto como una derrota
de Estados Unidos, a causa de las gestiones de Alemania.
Berlín es el miembro de la OTAN más sensible ante las demandas de
Moscú de no permitir que estados que fueron parte de la disuelta
Unión Soviética se incorporen a la alianza.
Igualmente, la delegación de Rusia expresó en Bucarest su disgusto
por la decisión. Sergei Riabkov, del Ministerio de Relaciones
Exteriores ruso, aseguró que la incorporación de Georgia y Ucrania a
la OTAN sería "un gran error táctico".
Putin dijo que la expansión de la alianza atlántica representa una
amenaza directa para Rusia y que las garantías en contrario no son
suficientes. Moscú, argumentó, escuchó promesas similares "antes de
otras expansiones imperialistas en el pasado".
La historiadora rumana Zoe Petre señaló a IPS que Putin se mostró
más abierto a las negociaciones en Bucarest que en la conferencia de
seguridad de Munich en 2007.
En esa oportunidad acusó a Washington de tratar de establecer un
mundo unipolar. "Estados Unidos ha traspasado los límites en todas
las esferas: económica, política y humanitaria y se ha impuesto
sobre otros Estados", dijo Putin.
Bush también se mostró más conciliador en Bucarest. Según Wayne
Thompson, un experto estadounidense sobre la OTAN que realiza
investigaciones en el Colegio de Europa con sede en Brujas, Bélgica,
"aprendió que lo único peor a trabajar con los aliados es tratar de
hacerlo sin ellos".