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Dimitri Medvedev, en segundo plano y Vladimir Putin. |
Occidente se apresta a colaborar con el nuevo presidente.
Por
P. Bonet / R.
Fernández-El País,
España
Vladímir Putin y Dmitri Medvédev comenzaron ayer a entrenarse en tándem como
presidente saliente y presidente entrante y abordaron la tarea de reformar la
estructura del Gobierno a fin de tenerla a punto para el relevo en el Kremlin el
próximo mayo.
Los datos de la comisión electoral central, basados en el 99,75% de los votos
emitidos, indicaban que Medvédev había obtenido el 70,24%, casi 52,2 millones de
votos, lo que supone un porcentaje ligeramente inferior al logrado por Putin en
2004 (71,31%), pero una cantidad superior de votos, ya que el actual jefe del
Estado se quedó en 49,5 millones.
A diferencia de comicios anteriores, las misiones de observadores
occidentales fueron escasas. La delegación de la Asamblea Parlamentaria del
Consejo de Europa (APCE), formada por 22 personas, dio luz verde a los
resultados al afirmar que "reflejan la voluntad del electorado, cuyo potencial
democrático, por desgracia, no fue explotado". La misión concluyó que las
elecciones tenían más bien "el carácter de un plebiscito". Según la APCE, los
comicios repitieron los mismos fallos que las legislativas de diciembre y el
acceso en igualdad de condiciones a los medios de comunicación "no ha mejorado,
poniendo en cuestión el carácter justo de la elección".
La APCE concluyó sin embargo que, incluso si se hubieran solucionado estas
deficiencias, "el voto de confianza en el actual presidente hubiera sido el
mismo". Las principales potencias occidentales esquivaron las credenciales
democráticas del proceso y felicitaron ayer mismo al nuevo presidente. El
presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, se mostró confiado
en que la UE y el Kremlin serán "socios estratégicos". Y el portavoz del Consejo
de Seguridad Nacional estadounidense, Gordon Johndroe, afirmó, desde el rancho
de George W. Bush, que EE UU "tiene muchos deseos de colaborar" con el nuevo
presidente.
De madrugada, Medvédev salió a un concierto de rock en la plaza Roja con
Vladímir Putin y después dio una conferencia de prensa en la que reiteró que las
competencias del presidente y el primer ministro no cambiarán. "Estas
competencias emanan de la Constitución y de la legislación en vigor. Y nadie va
a cambiarlas", dijo. "El presidente tiene sus competencias y el primer ministro
las suyas". Medvédev señaló que sus relaciones con Putin son de camaradería y
están basadas en una confianza de mucho tiempo.
La política exterior seguirá siendo competencia del presidente, de acuerdo
con la Constitución, según dijo, y éste seguirá teniendo sus dependencias en el
Kremlin, mientras el primer ministro estará en la Casa Blanca, nombre con el que
se conoce el edificio que se hizo famoso en 1993 tras el cañoneo al que lo
sometió Borís Yeltsin en su conflicto con el Parlamento.
En Moscú, la oposición radical había convocado ayer una marcha de protesta
contra los comicios que no llegó a cuajar, ya que la policía detuvo a los
organizadores, entre los que se encontraba el presidente del partido de la Unión
de Fuerzas de Derecha, Nikita Belij.
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