El
semanario "L´Express"
adelanta un día su distribución, con un aumento de tirada,
para lanzar al primera entrevista concedida por la primera
dama de Francia tras su matrimonio: "Lo mío con Nicolas no
fue rápido. Fue instantáneo. Aquella misma noche
comprendimos que éramos el uno para el otro. Mi cultura es
italiana: No me gustaría divorciarme... seré, pues, primera
dama de Francia hasta el fin del mandato presidencial de mi
marido; y su esposa, hasta la muerte".
Con la precisión
de la más alta relojería audiovisual, Carla Bruni-Sarkozy ha
vigilado la concesión, redacción y publicación de la
entrevista concedida al director de "L´Express", durante una
larga semana, entre el 5 de febrero (cuatro días después de
su matrimonio civil, en el Elíseo) y el 12, matizando,
puliendo, las frases y las imágenes, con un contenido
altamente político de fondo.
"Nicolas no se
parece a ninguno de sus predecesores", dice la esposa del
presidente, agregando: "Por mi parte, intentaré guardar mi
personalidad, respetando la dignidad de la función. Respeto
a mis predecesoras, Danielle Mitterrand y Bernadette Chirac.
Pero yo soy yo".
A la hora de
hacer un análisis político de Nicolas Sarkozy, su esposa
escoge tres modelos: De Gaulle, Mitterrand y Pierre Mendes-France.
Hace años, cuando
comenzaba a enraizar su carrera en la historia política de
Francia, Sarkozy publicó la biografía de Georges Mandel, que
fue un gran político conservador, asesinado por judío
durante la ocupación. Carla Bruni-Sarkozy prefiere citar al
general De Gaulle.
Inmediatamente,
la esposa del presidente avanza dos comparaciones. "Nicolas
tiene la habilidad de François Mitterrand y es tan íntegro
como Pierre Mendes-France".
Más allá de la
anécdota, se trata de dos comparaciones muy finas,
políticamente. Mendes-France es una figura legendaria de la
izquierda francesa no comunista. Un reformista que lanzó la
batalla de la descolonización, de una integridad absoluta.
Un modelo mil una vez citado como arquetipo de la izquierda
moderada.
Mitterrand, por
su parte, fue presidente de Francia durante catorce largos
años (1981-1995). Comparando a Sarkozy con Mitterrand, la
esposa del presidente asume con mucha finura y evidente
habilidad una "herencia" que algo tiene de "príncipe
italiano" (maquiavélico) y "monarca absoluto" de la magna
tradición francesa.
******