Los ministros de Relaciones Exteriores del Grupo de los Ocho (G8) advirtieron
que no reconocerán al gobierno del presidente zimbabuense, Robert Mugabe, que
este viernes concurrirá en la segunda vuelta de unas elecciones condenadas
ampliamente por la comunidad internacional.
Las potencias industriales, reunidas en la antigua capital japonesa de Kioto,
elevaron igualmente el tono contra Irán y Corea del Norte por sus programas
nucleares, y exigieron a Birmania que levante todas las trabas a la ayuda
extranjera para socorrer a las víctimas del ciclón Nargis.
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, se entrevistó con
sus homólogos de Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Rusia,
el mismo día en que Zimbabue acudía a las urnas con un solo candidato, el
presidente Mugabe.
"No aceptaremos la legitimidad de ningún gobierno que no refleje la voluntad
del pueblo zimbabuense", expresaron las ocho potencias en un comunicado
conjunto. Los minsitros defendieron que los resultados de la primera vuelta del
29 de marzo, en la que el líder opositor Morgan Tsvangirai aventajó a Mugabe,
"deben ser respetados".
Tsvangirai se retiró de la segunda vuelta y se encerró en la embajada
holandesa debido al clima de violencia que ha teñido la campaña electoral y los
temores por su propia seguridad.
"Este tipo de farsa no puede seguramente producir un resultado legítimo",
dijo Rice en rueda de prensa en Kioto. Estados Unidos, que preside el Consejo de
Seguridad de la ONU hasta finales de mes, consultará con otras naciones para
determinar "cuál es el siguiente paso que necesitaríamos dar", dijo la jefa de
la diplomacia norteamericana.
Su homólogo británico, David Miliband, declaró que las elecciones en la ex
colonia de su país eran "unilaterales en todos los aspectos". "Por lo tanto,
está muy claro para Gran Bretaña: no hay ninguna legitimidad para el gobierno de
Zimbabue bajo Robert Mugabe", alertó Miliband. "Las únicas personas con una
pizca de legitimidad democrática son aquellas que ganaron la primera vuelta",
enfatizó.
La reunión de dos días de los ministros de Exteriores está destinada a
preparar la cumbre de jefes de Estado y de gobierno del G8, entre el 7 y el 9 de
julio, en la ciudad norteña nipona de Toyako.
Pero sobre la mesa también se puso el dossier norcoreano, después de que
Pyongyang publicara el jueves su inventario nuclear y este viernes demoliera una
torre de enfriamiento de su reactor nuclear de Yongbyon. En un comunicado, los
titulares de Exteriores del G8 solicitaron al régimen comunista que renuncie de
una vez por todas a su programa atómico. El objetivo final es "que Corea del
Norte abandone todas las armas atómicas y los programas nucleares en marcha",
insistieron.
En otro frente, los ministros se dirigieron de nuevo a Irán, que sigue
negándose a suspender su enriquecimiento de uranio. El pasado lunes, la Unión
Europea aprobó sanciones para suspender las operaciones del Banco Melli, la
mayor institución bancaria iraní, en Gran Bretaña, Francia y Alemania, los tres
países comunitarios que negocian con Teherán. En Japón, los ocho ministros
urgieron a Irán a suspender sus actividades de enriquecimiento y a "actuar de
forma más responsable y constructiva en la región", en particular, en Irak,
Afganistán y en el proceso de paz israelo-palestino.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, ha amenazado en múltiples ocasiones
a Israel y negado el Holocausto.
El G8 de Exteriores emplazó finalmente a la junta militar birmana a levantar
las últimas restricciones a la ayuda extranjera, después de que el ciclón Nargis
dejara más de 130.000 muertos o desaparecidos.