La portavoz de Cheney, Lea Anne McBride, explicó a los medios de
comunicación que viajan con él que el presidente estadounidense, George W. Bush,
pidió a Cheney que se reúna con Karzai antes de la cumbre de la OTAN de
principios de abril "para hablar sobre el progreso de la democracia en
Afganistán, así como el trabajo realizado, especialmente en el sur".
La misión de la OTAN en Afganistán, con 43.000 tropas, ha sido considerada
por muchos analistas como la mayor desplegada por la Alianza Atlántica en sus 59
años de existencia, pero ha abierto diferencias entre los aliados acerca de las
tácticas a seguir o del número de tropas, por lo que será una de las principales
cuestiones que se tratarán en la cumbre de Bucarest.
"El vicepresidente discutirá sobre la estrategia común que siguen Estados
Unidos y Afganistán y cómo continuaremos con nuestros esfuerzos para combatir el
terrorismo y ayudaremos a Afganistán a seguir adelante para que llegue a ser un
país más próspero y estable", indicó McBride.
Pero algunos países miembros de la OTAN, principalmente europeos, se han
mostrado reacios a enviar a sus tropas, tal y como han pedido algunos países, al
sur y este del país, donde los soldados estadounidenses, británicos, canadienses
y holandeses combaten casi a diario contra los milicianos talibán.
Canadá, país que tiene desplegadas 2.500 tropas en el sur del país, quiere
que los aliados envíen otros 1.000 soldados a esta zona para reforzar los
efectivos, solicitud que ha puesto como condición para no replegar a sus fuerzas
en Afganistán.