En abril pasado, en lo que ella misma calificó como su "misión más difícil" desde que ocupa
el cargo, la "misionera" de Bush, la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice,
visitó Rusia con el objetivo de bajar los decibeles de la escalada desatada
tras la llamada "crisis de los misiles" en el espacio post soviético de Europa
del Este. La halcona negra fracasó en su misión, y la crisis ya tocó un pico que
obliga a Bush y a Putin a reunirse en una cumbre solicitada por
Washington
La decisión del gobierno de Putin de
no dar marcha atrás con su oposición a la instalación del sistema AMB yanqui
frustró el objetivo principal de la visita de la secretaria de Estado a Moscú, y
en los días que siguieron la crisis siguió aumentando los decibeles hasta
alcanzar su máxima tensión cuando Rusia anunció esta semana la puesta en marcha
de un súper-misil con múltiples cabezas nucleares orientado a neutralizar al
escudo de EEUU.
El clima se volvió a calentar cuando
el miércoles el presidente ruso Vladimir Putin advirtió sobre el
riesgo de "transformar a Europa en un polvorín" si Estados Unidos despliega
junto con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) un escudo
antimisiles en Polonia y Checoslovaquia.
La advertencia fue simultánea al
anuncio del Ministerio de Defensa ruso que confirmaba que Moscú había
probado con éxito un nuevo proyectil intercontinental, capaz de portar
hasta diez cabezas nucleares y superar los sistemas de defensa
convencionales de misiles.
La operación -según la Defensa rusa-
tuvo lugar en la región norte del Pacífico, donde Estados Unidos ha realizado
ensayos del escudo que pretende instalar en Europa oriental.
Como efecto inmediato, desde
Washington se anunció una reunión con carácter de "urgente" que mantendrán en la
Casa Blanca, entre el 1 y 2 de julio, los viejos conocidos Bush y Putin con la
intención de poner paños fríos a un conflicto que ya está rozando la
confrontación militar.
El vocero de la Casa Blanca, Tony
Snow, justificó la elección de ese "escenario familiar" en la buena relación
entre los presidentes que "disienten abiertamente en muchas cosas" pero en los
encuentros cara a cara "son brutalmente honestos para decirse lo que piensan".
Pero, y vale aclararlo, el conflicto
a varias puntas que mantienen Washington y Moscú en Europa (que muchos ya
califican como "guerra fría") trasciende las voluntades de Bush
y de Putin
para convertirse en una confrontación de intereses estratégicos entre los dos
Estados capitalistas más poderosos de la Tierra.
Entre EEUU y Rusia se concentra más
del noventa por ciento del potencial mundial, no sólo nuclear sino además
militar, tecnológico y espacial, y ambas naciones se encuentran en una
peligrosa competencia no ya en una guerra entre sistemas diferentes (como en la
época de la Unión Soviética), sino entre potencias capitalistas que se
disputan mercados y fuentes de recursos que aseguren su supervivencia.
Por otra parte, a Washington el
frente de conflicto abierto con Rusia (con su influencia militar y
comercial-estratégica en Medio Oriente) le complica seriamente la resolución
de la escalada con Irán y su programa nuclear ya que la administración Bush
tiene previsto dar un "desenlace militar" cuando se agoten las negociaciones en
la ONU.
En el comunicado anunciado la cumbre
de julio, la Casa Blanca señala que Bush "tiene muchas ganas de que llegue el
momento de la visita que forma parte del diálogo bilateral intensivo que
mantiene con Putin".
"La cooperación entre EEUU y Rusia es importante para resolver los conflictos
regionales, detener la propagación de armas de destrucción masiva, así como la
lucha contra el terrorismo y el extremismo", agrega la nota.
Por último, señala que ambos mandatarios hablarán de un amplio abanico de temas,
"incluida la situación en Irán, sobre la cooperación nuclear y los misiles de
defensa".
Horas antes el presidente ruso había
dicho: "Estimamos peligroso y nefasto transformar a Europa en un polvorín
y llenarla de nuevos tipos de armamentos", afirmó Putin después de una reunión con
el ministro de Relaciones Exteriores de Portugal, José Sócrates, cuyo país
presidirá la Unión Europea a partir de julio, por un periodo de seis meses.
"Son riesgos nuevos e inútiles para el sistema de relaciones internacionales y
europeas",añadió Putin en el Kremlin.
EEUU pretende establecer una base antimisiles en Polonia y un
centro de control por radar en República Checa como parte de su
programa de Defensa Nacional de Misiles para 2011.
Especialistas
en materia de seguridad en Rusia, vienen señalando que la base
forma
parte de los intentos de Estados Unidos para hacer frente a
futuras amenazas de China y Rusia, pero sostienen que Moscú
ya desarrolló la tecnología que le permitiría sortear el costoso
proyecto de un escudo de defensa.
Junto al mega-proyecto de escudo espacial que Washington planea para
Europa, otros conflictos enturbian la relación y
alimentan la "guerra fría", como la injerencia creciente de
Washington y la Unión Europea en las ex repúblicas soviéticas.
Parte de las ex repúblicas
comunistas de Europa del Este
que conformaron la Unión Soviética -y
el Pacto de Varsovia-, ahora son miembros
de la OTAN., la fuerza militar liderada por Estados Unidos que
nació para combatir la expansión militar del ex Imperio
Soviético del que formaban parte estos flamantes miembros de
la alianza atlántica.
Desde el fin
de la Guerra Fría, la estructura militar controlada por
Estados Unidos primero, incorporó a Polonia, Hungría y la
República Checa, y ahora se extiende a Rumania y Bulgaria.
Además, con las tres repúblicas bálticas de Lituania, Letonia y
Estonia, llega casi hasta Finlandia.
Con la ampliación de la OTAN con "socios confiables" de
las ex repúblicas soviéticas de Europa del Este, Estados Unidos
consiguió la consolidación de su poder geopolítico y
militar estratégico en la región, en desmedro de Rusia, y
China
que ven afectadas y
desestabilizadas sus fronteras y áreas de influencia.
El caos
y la desestabilización planificada con las "revoluciones de
terciopelo" en el Asia Central forman parte del mismo proyecto
estratégico, cuyo objetivo central apunta a desestabilizar las
fronteras y áreas de influencia de Rusia con el propósito del
control militar y geopolítico sobre las ex repúblicas
soviéticas.
No
obstante, y en los últimos movimientos de piezas, el eje sionista
Washington- Europea viene perdiendo terreno y fuerza en sus áreas de
influencia en la región, principalmente en Ucrania, donde el gobierno
pro-Washington de Yushenko esta deteriorado y enfrenta una crisis con el ascenso
de los sectores pro-rusos que están regresando al poder.
Simultáneamente a la crisis de los misiles,
Moscú y sus servicios de inteligencia siguen insistiendo que EEUU y sus
socios de la Unión Europea, utilizando la fachada de
organizaciones no gubernamentales (ONGs), están realizando una
campaña desestabilizadora contra Rusia y contra el
espacio post-soviético, y la frustrada operación en Bielorrusia
(cuyos últimos comicios fueron ganados por el presidente pro-ruso),
conformó la jugada más reciente en ese tablero.
Complicando el panorama de la crisis
Rusia-EEUU, el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, dijo el martes en
Minsk que su país está "listo para actuar conjuntamente con Rusia, en tanto
los estadounidenses están intentando desplegar estos sistemas en Europa, lo que
es completamente inadmisible".
La propuesta estadounidense para
instalar un sistema antimisiles en Polonia y República Checa
motivó que un alto jefe militar ruso, el mes pasado, advirtiera que el plan llevaría a que Moscú apunte sus
misiles hacia sus antiguos aliados.