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Siniora repite el mismo esquema que Abbas

La CIA está preparando la "guerra civil" en Líbano

 
 

(IAR-Noticias) 26-Junio-07

Rice se saluda con el primer ministro Siniora en Beirut.

Advertencias de Hezbolá coinciden con la opinión de expertos y "filtraciones" en el Congreso de EEUU, en que la CIA está preparando una "guerra civil" en Líbano con  el "terrorismo" como detonante.

Informe especial

La nueva espiral de "violencia terrorista" en Líbano es coincidente con una serie de denuncias y advertencias sobre operaciones encubiertas de la CIA ordenadas por la Casa blanca en Líbano con el objetivo de enfrentar en una "guerra civil" a Hezbolá y al gobierno antisirio y pro-Washington de Fuad Siniora, en una réplica  del fracasado plan lanzado con Abbás y Al Fatah en Gaza.

En momentos en que el eje sionista Israel-EEUU-Unión Europea perdía Gaza con la derrota militar de Abbas y Al Fatah, la organización  Hezbolá  acusaba al  gobierno antisirio de Fuad Siniora en Líbano de estar fomentando una guerra civil al solicitar la celebración de elecciones parlamentarias anticipadas.

La maniobra recrea el llamado de elecciones "anticipadas" formuladas por Abbas en Gaza que desató el sangriento enfrentamiento armado entre Hamás y Al Fatah.

Hasan Fazlullah, miembro de la fracción del movimiento del Hezbolá libanés en el Parlamento, anunció hace una semana que el ala gobernante no intenta lograr una solución para la crisis actual sino que está arrastrando al país hacia la guerra civil por medio de una maniobra parlamentaria parecida a la que instrumentó Abbas con el llamado a elecciones "anticipadas" en Gaza. 

El gobierno antisirio y aliado de Washington-Tel Aviv de Siniora perdió el año pasado su legitimidad al salir de su gabinete 6 ministros chiítas y cristianos, y actualmente permanece en el poder sólo por la presión y el apoyo local e internacional de EEUU y la Unión Europea.

Las masivas movilizaciones y bloqueos liderados por Hezbolá, y la mayoría de los diputados, exigen un cambio de gobierno y la creación urgente de un "gobierno de unidad nacional" que represente a todos los sectores libaneses.

Pero el ala gobernante antisiria, utilizando la misma estrategia provocadora de Abbas en Gaza, insiste en su postura acusando a la oposición liderada por Hezbolá de "desestabilizadora y golpista".

En una reciente entrevista con con el periódico kuwaití Al Anbaa, el jefe de Hezbolá, Hassan Nasralá, acusó a EEUU de socavar los esfuerzos dirigidos a construir un gobierno de unidad nacional en el Líbano.

“EEUU está impidiendo la creación de un gobierno de unidad nacional en el Líbano. Ésta es la razón principal de la crisis,” señaló.

“El propósito (de EEUU) es reforzar el gobierno del primer ministro Fuad Siniora, porque en realidad se trata de su gobierno. Es el gobierno del embajador estadounidense en Beirut,” añadió Nasralá.

“El actual ejecutivo… acepta todas las exigencias de la administración norteamericana sin discusión. Cualquier demanda planteada por EEUU es aprobada en un plazo de 10 minutos. Eso es por lo que yo le llamo el gobierno de (el embajador estadounidense Jeffrey) Feltman. Cualquier cosa que pide le es concedida. Todos los libaneses saben que Feltman visita la sede del gobierno cada día o casi cada día,” añadió.

Lo dicho por Nasralá es sostenido, en general, por todo el arco de la oposición que considera a Siniora como una réplica de Abbas en Líbano.

Un experto norteamericano en temas libaneses, Franklin Lamb, considera que Israel y la Administración Bush creen que deben fomentar una guerra civil con el fin de no “perder” el Líbano y dar por terminada su influencia en la región.

En un artículo publicado en counterpunch.com, Lamb señaló que “think tanks proisraelíes” sostienen que habiendo creado un desastre para EEUU e Israel en Irak y Afganistán, y no habiendo logrado dañar seriamente, y mucho menos destruir, a Hezbolá durante la guerra de 2006, tanto Olmert como Bush necesitan desesperadamente una guerra civil en Líbano".

Según Lamb, estos círculos pro-israelíes consideran que Israel es incapaz de luchar contra Hezbolá por tercera vez, tras sus derrotas en 2000 y 2006, y creen que una guerra civil podría servir para alcanzar el objetivo de destruir a la resistencia libanesa.

“Las consecuencias de estas derrotas israelíes han sido inaceptables para Israel. El mito de su invencibilidad es hoy objeto de burlas en los programas de televisión nocturnos. El Hezbolá que lideró la resistencia libanesa se ha ganado la admiración de una gran parte del mundo, incluidos los Territorios Ocupados. Israel y la Administración Bush creen que la única solución es una guerra civil en el Líbano para que Hezbolá pueda resultar destruido,” señala Lamb.

El 17 de mayo pasado, Mahmud Qamati, vicedirector de la Oficina Política de Hezbolá, manifestó al canal de televisión de Irán Alalam que el secretario de Estado adjunto para los temas de Oriente Medio, David Welch, había dado “las órdenes necesarias a los agentes de EEUU en el Líbano” durante su reciente visita a Beirut.

“Esto constituye una interferencia directa en los asuntos internos libaneses,” señaló, añadiendo que existían ciertos grupos en el Líbano que actúan como “el brazo armado norteamericano” en el país. Qamati concluyó afirmando que la visita de Welch estaba dirigida a “fortalecer al gobierno ilegítimo del primer ministro Fuad Siniora” frente a la oposición liderada por Hezbolá.

"Filtraciones" en el Congreso de EEUU

Pero Hezbolá y los sectores de la oposición no son los únicos que están advirtiendo sobre un plan de guerra civil y división en Líbano promovido y organizado por la CIA norteamericana.

En los primeros meses de 2007, medios norteamericanos  (entre ellos The Washington Post) habían filtrado una información confidencial que manejaban sectores parlamentarios del Congreso sobre un documento secreto de la Casa Blanca autorizando a la CIA a iniciar operaciones encubiertas en Líbano.

Según ese documento presidencial secreto filtrado por la prensa norteamericana,  la Casa Blanca autorizaba a  la CIA a proporcionar apoyo financiero y logístico a las fuerzas anti-iraníes y anti-sirias del Líbano.

El documento, según las fuentes citadas,  fue firmado por Bush antes de las Navidades, tras mantener diversas discusiones con sus consejeros y con altos jefes militares y de los servicios de inteligencia.

Según el informe filtrado en el Congreso, la Casa Blanca autorizaba a la CIA y otras agencias de inteligencia estadounidenses a financiar y organizar manifestaciones de grupos libaneses hostiles a Hezbolá y a pagar dinero a publicaciones y políticos que apoyen al gobierno de Siniora.

El 10 de enero, el periodista Toby Harnden escribió en el Daily Telegraph que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) había sido autorizada para iniciar acciones clandestinas en contra de Hezbolá como parte de un plan secreto del presidente George W. Bush para ayudar al gobierno libanés a frenar el crecimiento de la influencia iraní.

Los detalles de la orden presidencial, según el Daily Telegraph, eran conocidos únicamente por un reducido círculo de responsables de la Casa Blanca, oficiales de inteligencia y miembros del Congreso, algunos de los cuales filtró la información.

El carácter secreto del documento, según el diario británico significa que la implicación estadounidense en estas actividades puede ser oficialmente negada.

De acuerdo con la fuentes del Telegraph, la Administración Bush espera que el gobierno de Siniora, que quedó muy debilitado tras la derrota de Israel del pasado año frente a Hezbolá, se convierta en una barrera frente al creciente poder de la organización que recibe apoyo finaciero y armas de Irán y Siria

Por otro lado, la Oficina del Primer Ministro Fuad Siniora se apresuró a negar el contenido de un informe del conocido periodista norteamericano Seymour Hersh, publicado en la revista The New Yorker, que afirmaba que las agencias de seguridad libanesas estaban cooperando en las operaciones encubiertas de la CIA  en el Líbano.

El "terrorismo" como detonante

Nubes de humo se elevan desde el campo palestino de Nahr al Bared en el norte de Líbano, el 21 de mayo de 2007.
 (foto Reuters)

En sintonía con las versiones del "plan secreto" de EEUU en Líbano difundidas por la prensa estadounidense y británica, en mayo pasado, un casi ignoto grupo islámico,  Fatah al-Islam, casi de la nada, pasó al "estrellato terrorista" enfrentándose durante tres días con el  ejercito libanés y prometiendo luchar hasta la "última gota de sangre" (con solo 300 hombres) contra todo lo que representa el gobierno "antisirio" de Siniora.

La asociación de ese grupo con el plan de "guerra civil", se hizo más claro para Hezbolá y la oposición libanesa, cuando el gobierno de Siniora, Israel, Washington y la Unión Europea salieron rápidamente a asociar al "grupo terrorista" con Al Qaeda y los servicios de inteligencia sirios (lo mismo que hicieron con Hezbolá cuando la CIA-Mossad asesinó a Hariri) y a vincular a Fatah al-Islam con un plan de desestabilización de Líbano, en cuyos resortes decisivos se encuentran Irán, Siria y Hezbolá.

Simultáneamente la prensa internacional controlado por el lobby sionista, desde las grandes cadenas como la CNN, la ABC y la BBC inglesa,  comenzó a sembrar la versión de que la masacre podría extenderse por todos los campamentos de refugiados palestinos en Líbano, que, como se sabe, se entronca y relaciona con la resistencia palestina y la propia Hezbolá.

Además, y como ya sucedió en Gaza con Abbas, la masacre producida por el combate entre el ejército libanés y el grupo Fatah al-Islam (reproducida como "violencia", caos y muerte", por el aparato mediático internacional) encajaba con la estrategia de crear las condiciones para que una fuerza militar activa y con capacidad de fuego conducida por la ONU-OTAN (léase Washington Unión Europea) pacifique Líbano y restaure el "orden democrático" amenazado.

El objetivo, como siempre (y por tiro de elevación), sigue siendo la destrucción de Hezbolá y de su aparato político-militar, que, aunque condenó el accionar de Fatah al-Islam contra el ejército libanés, mantiene un silencio espectante sobre la matanza en el campamento de refugiados palestinos.

Cuando el eje EEUU-Israel, con sus tanques, aviones y bombas de racimo fueron derrotados en Líbano por los "topos" de Hezbolá (que emergían y volvían a desaparecer en sus  túneles secretos), fuentes de la inteligencia árabe advirtieron que Washington y el eje sionista habían comenzado un "plan terrorista" para desestabilizar Líbano y justificar su ocupación total por una "fuerza militar internacional" activa como ya funciona en Afganistán y en otros lugares.

En principio, Hezbolá con su enorme prestigio social y político (ganado por su heroica defensa de Líbano) , convertida en vanguardia activa de las movilizaciones populares masivas contra el gobierno títere de Siniora, ya no puede ser encuadrada dentro de la calificación de "organización terrorista" que originalmente le atribuían Washington-Tel Aviv y el eje sionista europeo.

El crecimiento del prestigio social y de la capacidad militar de la guerrilla chiíta, el entretejido de una poderosa y masiva oposición al gobierno  pro-Washington y anti-Siria, le quitó sustento a Siniora y a su administración para cumplir con el objetivo de "desarmar" a Hezbolá que le había encomendado el eje Washington-Tel Aviv-Unión Europea, apoltronado en el sillón de la ONU y manejando las célebres "resoluciones" del Consejo de Seguridad, y que, durante 34 días dejó que la aviación judía masacrara a 1.300 civiles y convirtiera a Líbano en escombros.

En consecuencia, y como señalan los expertos, si no se puede atacar de frente al enemigo hay que atacar sus flancos. Y allí es donde súbitamente "apareció" Fatah al-Islam, una facción islámica casi desconocida que emergió a fines de 2006 al separarse de Fatah al-Intifada (Fatah del levantamiento), un grupo palestino apoyado por Siria y enraizado en Líbano. 

En este escenario, todo parece indicar que el plan de operaciones de la CIA  que se filtró en el Congreso de EEUU y el plan "guerra civil" anticipada por Hezbolá, se van convirtiendo rápidamente en realidad en Líbano.

"Terrorismo" como detonante de la "guerra civil", sigue siendo (como cuando la CIA asesinó a Rafic Hariri paar expulsar a Siria)  la trama central del plan para terminar con Hezbolá y controlar Líbano, una pieza central en la estrategia de dominación imperial sionista en  Medio Oriente.

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