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Final de juego /
Chávez se suicidó: Cuenta regresiva para el socialismo burgués del "Siglo XXI"

 
 

(IAR-Noticias) 04-Diciembre-07

Chávez poco después de votar. (Foto.AFP)

Informe especial

La ecuación Chávez-referendo = derrota se resuelve así: luego de jugar (y ganar 11 elecciones) con la democracia burguesa (establecida en la década del ochenta como nuevo marco de dominio y de "gobernabilidad" por el Imperio en América Latina) a Hugo Chávez le tocó perder.

Y perder un referendo (crucial) como el del domingo, significa, en la reglas del "juego democrático" burgués adoptado por Chávez, que algo se salió de lugar en el casillero.

En la tramposa democracia burguesa (que el Departamento de Estado norteamericano estableció para sustituir al dominio desgastado de las dictaduras militares) la "mayoría" electoral es el símbolo máximo del poder y la "aceptación popular".

Desde esa concepción (del control del poder con democracia y elecciones) Chávez perdió como en la guerra.

Y el término "guerra" no es peyorativo, ya que la democracia y las elecciones periódicas institucionalizadas como nuevo marco de dominio imperial a escala global, sustituyen a los ejércitos militares en el control político y social en América Latina (sin  quebrar la línea de dependencia económica a los bancos y trasnacionales del Imperio).

Chávez, después de un  fallido golpe de Estado militar para tomar "todo el poder" por la vía armada en 1989, resolvió aceptar las reglas de Washington y se consagró presidente de Venezuela nueve años después jugando a la "democracia".

Con éxito arrasador en las urnas, pasando del estado de "nacionalista militar" al de "socialista democrático", Chávez (con la "franquicia revolucionaria" otorgada por Cuba y Fidel Castro) empezó a cautivar a la izquierda "democrática" y a sus seguidores con un experimento inédito: la construcción del "Socialismo del Siglo XXI" con urnas y elecciones.

La nueva estrategia rompía el esquema de la izquierda combativa setentista: Ya no se se necesitaba la organización clandestina ni la toma por la vía armada del Estado burgués capitalista, sino que ahora el cambio de sistema y de sociedad se podía realizar (sin lucha armada) en el marco político-electoral impuesto por el propio sistema de dominación imperial.

Esta teoría (sustitutiva de las antiguas concepciones revolucionarias marxistas-leninistas) presuponía que Washington y el establishment de poder económico imperial (los verdaderos propietarios de Venezuela) iban a respetar lo que "dicen las urnas", incluso su propia muerte a manos de un cambio de sistema (como proponía Chávez en su proyecto de Constitución derrotado).

Durante nueve años Chávez y la izquierda "democrática", y sin quebrar en ningún momento la dependencia económica estructural de Venezuela al sistema capitalista, construyeron su módulo político-electoral experimental de "Socialismo del Siglo XXI" dentro de las reglas funcionales de la democracia burguesa exportada por Washington para dominar.

Y se establecieron los parámetros para calificar a los que cuestionaban el experimento: al que criticaba desde la "derecha", se lo acusaba de "golpista", y al que lo hacía desde la "izquierda" se lo tildaba de "izquierdista infantil".

Las piezas y el tablero del "modulo experimental" (de "revolución" político-electoral dentro del modelo de dependencia capitalista) se mantuvieron estables mientras Chávez arrasaba en las urnas y cosechaba el "poder de la democracia".

Pero cometieron un error de cálculo: no mensuraron adecuadamente las contradicciones y el efecto polarizante del discurso de Chávez en la sociedad burguesa venezolana (un "demócrata" que habla como si tuviera todo el poder bajo control militar).

Y, sin tener en cuenta las matemáticas (si bien la oposición fue dividida en la anterior elección presidencial, toda junta superó el 40%) fueron a un plebiscito a consagrar en las urnas su modelo de "Constitución socialista" considerando un triunfo de antemano.

Y el domingo 2 de diciembre, nueve años después de acceder a la presidencia del Estado burgués, Hugo Chávez, sus seguidores y la "izquierda democrática" se encontraron con el límite: la mitad más uno de la sociedad burguesa venezolana  (incluso la que disfruta del paraíso capitalista consumista con Chávez) dijo NO: no al "Socialismo del Siglo XXI" de Chávez expresado en una nueva carta magna.

Y el "modulo experimental" ahora se enfrenta a una pregunta: ¿cómo hacer la revolución venezolana con sólo la mitad menos uno de la sociedad venezolana?, y a una disyuntiva: ¿puede Chávez seguir construyendo su "revolución" político-electoral en representación de "todo el pueblo venezolano", sin que se le rían en la cara?

Este domingo, Chávez, un militar converso del nacionalismo que abrazó la "revolución en paz" con franquicia cubana, encontró su límite en el tablero de la democracia burguesa donde perdió una batalla decisiva.

Y lo más curioso: esta vez Chávez no fue derrocado por el Imperio: Se suicidó solo.

Ahora Washington y sus operadores mediáticos (sin el desgaste de un golpe militar) sólo tienen que recordarle a cada momento que ya "no es mayoría" en  Venezuela".

Lo demás es cuestión de tiempo: las derrotas son siempre proporcionales al fortalecimiento del enemigo.

Y Washington (para terminar con Chávez) sólo tiene que seguir moviendo sus nuevas piezas en el tablero: los estudiantes universitarios, la cara "fresca" de la oposición golpista.

Chávez perdió la batalla, y no perdió una batalla revolucionaria, sino una batalla burguesa.

Y por lo tanto, en Venezuela no perdió la revolución sino una parodia burguesa de la revolución que el domingo ingresó en la cuenta regresiva.

Qué lástima, y que comprobación fáctica de la "izquierda infantil": El juego izquierdo-chavista con la democracia burguesa terminó  devorándose a su propios autores.

Pero no  hay nada de que alegrarse: la estupidez y el sistema capitalista (por ahora) siguen venciendo a la lógica y a la inteligencia humana, y Washington seguirá manipulando a la izquierda asimilada convertida en "enemigo de paja" del Imperio.

                            ******


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