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(IAR-Noticias) 07-En-07
La información ya se
encuentra en todas las cadenas y agencias internacionales: Bush
se dispone a revelar una nueva estrategia para la
popularmente llamada "guerra en Irak", en términos reales, una
sangrienta ocupación militar de EEUU iniciada en marzo del 2003.
Según la prensa del sistema, Bush, de quien se espera presente
sus nuevas propuestas en un discurso el 15 de enero, ha
considerado "todas las opciones", incluyendo lo que
algunos han llamado un "crecimiento" o "crecimiento sostenido"
en el número de soldados estadounidenses en Irak.
De acuerdo con
nuestros propios propios canales de información, salvo
algunos "agregados" (para cumplir con las convenciones formales)
la nueva estrategia de Bush, será en realidad la vieja
estrategia reciclada de permanecer en Irak hasta "derrotar al
enemigo terrorista".
¿Y cómo va a hacer Bush para permanecer en Irak con los
demócratas (que han hecho de Irak su bandera electoral para las
presidenciales del 2008) en control de la mayoría de las
dos cámaras del Congreso y exigiendo el retiro de las tropas?
¿Y cómo va a hacer Bush para neutralizar el continuo bombardeo de
las cadenas mediáticas asociadas al lobby de los
demócratas resaltando el "síndrome Vietnam" en
Irak?
Un sondeo realizado por el grupo privado de medios Military
Times, que sirve a una audiencia militar en Estados Unidos pero
no está afiliado al departamento de Defensa (pero sí al Partido
Demócrata) , encontró que las tropas en actividad de ese país
desaprueban la forma en que el presidente Bush manejó la "situación
en Irak".
Sólo un 35% aprobó la gestión, mientras que el 45% la desaprobó,
según el "estudio" realizado en base a cuestionarios enviados
por correo a mediados de noviembre pasado a 6.000 suscriptores
en actividad seleccionados al azar.
Un 50% se siente confiado o muy confiado en que Estados Unidos
tendrá éxito en Irak, mientras que el 41% se siente poco o nada
confiado, señala la encuesta manipulada por los demócratas.
A esto Bush respondió con un mensaje de fin de año desde su
rancho de Texas: "Derrotar a los terroristas y a los
extremistas (en Irak) es un reto de nuestro tiempo, y
responderemos al llamado de la historia con confianza y
lucharemos por la libertad sin vacilar".
¿Bush-EEUU van perdiendo o van ganando en Irak?
La pregunta se responde con un informe del propio gobierno
iraquí (que coincide con otro de la ONU en el 2006) según el
cual el 90% de los muertos en Irak son civiles, y solo el 10%
corresponde a las tropas norteamericanas y a las fuerzas
colaboracionistas del ejército y la policía iraquí, que sufren
el grueso de las bajas entre ese 10%.
Desde el punto de vista de las estadísticas en boga, los 3000
muertos norteamericanos (desde la invasión hasta ahora) no
superan el 1.5% del total de los muertos de la población
civil iraquí y las fuerzas cipayas que colaboran con EEUU.
En términos reales, esto quiere decir que la resistencia de
origen suní (el único sector de la sociedad iraquí que combate a
los invasores yanquis) mata solo un 10% del total, mientras que
la guerra civil operada por la CIA y el Pentágono mata el
otro 90% entre la población civil, donde la mayoría de
victimas son suníes cazados noche y día por los escuadrones de
la muerte chiíes.
Y esto explica como el Pentágono y la CIA, a través de la
estrategia del "caos controlado" (guerra civil),
paradojalmente, controlan la vida y la muerte en Irak, y
detienen la "violencia" cuando quieren, como sucedió 72 horas
antes de las elecciones de noviembre en EEUU, cuando no se
produjo ni un atentado o ataque en Irak.
¿En qué se basan los que afirman que Bush va "perdiendo la
guerra" en Irak?
Paradojalmente, los demócratas y sus asociados de las cadenas
mediáticas (obviando los centenares de miles de muertos civiles
iraquíes) hacen valer los 3000 muertos de los invasores
estadounidenses para demostrar que Bush y el Pentágono "van
perdiendo la guerra" en Irak.
Pero lo más paradójico aún, Bush y el Pentágono profundizan
la "guerra civil" y la matanza de civiles en Irak, que sirve
de argumento a sus adversarios internos para demostrar que la
Casa Blanca "no controla la violencia" en Irak.
Pero lo que parece ilógico también esconde una lógica: Bush y el
Pentágono, paradojalmente, están utilizando el "baño de sangre"
de la guerra civil para mantenerse en Irak con la consigna:
"Si nos vamos de Irak, detrás nuestro solo van quedar el caos y
el terrorismo".
La lógica imperial
¿Y dónde prende este mensaje de los halcones republicanos
que controlan el proceso y el feed back de la "violencia en
Irak?
En el único lugar donde puede prender: entre los sectores del
"poder real" (Wal Street y Complejo Militar Industrial), los
beneficiarios y usufructuadores del negocio capitalista de la
"conquista de Irak".
Más allá de la guerra interna que disputan demócratas y
republicanos por el control de la Casa Blanca, subsiste la lógica que hoy esgrime el establishment económico estadounidense para oponerse al retiro
de las tropas de Irak:
Si los soldados norteamericanos se
retiran de lo que hoy es una "masacre controlada" por la CIA y
el Pentágono, el país se convertiría en una "triple guerra"
entre kurdos, chiíes y sunies.
La apariencia formal del "gobierno títere de Irak" (que contiene a las
facciones y le da una unidad política y económica) estallaría, y
con él también estallarían los negocios con el petróleo,
las armas, los servicios de "seguridad" y la
"reconstrucción" de las corporaciones del Complejo
Militar Industrial y de Wall Street que hoy se benefician de la
ocupación militar.
Los demócratas, grandes manipuladores mediáticos con la prensa "anti-Bush",
saben como los republicanos, que (en la realidad) un
retiro militar de Irak sería peor para EEUU que quedarse en
Irak.
Sin las tropas norteamericanas, el chaleco que hoy contiene con
una fachada institucional a las facciones (el gobierno títere
iraquí) se rompería en dos minutos, y el principal
beneficiario de la guerra abierta inter-étnica que
estallaría entre kurdos, chiíes y sunies, sería el Irán de los
ayatolas con su proyecto de convertir al Golfo y al Medio
Oriente en un gran gobierno islámico fundamentalista.
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Saddam en la horca, flanqueado por sus verdugos (Foto Reuters)
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El gobierno de mayoría chií que hoy está asociado con la
ocupación estadounidense, cambiaría a Washington por Teherán,
y la super-embajada estadounidense y las corporaciones
transnacionales asentadas en la "zona verde" deberían mudarse
dejando el petróleo y los negocios de Irak en otras manos.
Y hay otro detalle de por medio: el 2007 nacerá marcado por el desenlace
militar del conflicto con Irán, cuya escalada ya comenzó cuando el Consejo de
Seguridad en la ONU decidió, en diciembre, aplicar las sanciones
para castigar a Teherán por su programa nuclear.
Sin las bases militares de EEUU en Irak, y con el gobierno iraquí controlado por
la mayoría chií pro-iraní, un ataque preventivo contra Irán, como ya está
planificado, convertiría al país petrolero en una base de las fuerzas de
Teherán.
Además, sin el corset de las fuerzas norteamericanas, el aparato
de seguridad iraquí (ejército y policía), compuesto por más de
160.000 efectivos, seguiría reprimiendo a los suníes (a los que
se agregarían los kurdos) no ya por cuenta de Washington sino
por órdenes del régimen de Teherán.
Es decir que en Irak todo seguiría como hasta ahora, pero con
otro patrón dirigiendo simultáneamente la represión y el
exterminio: el Irán de los ayatolas, los que pasarían de
ser socios encubiertos de EEUU en la ocupación (a través del
clero y los políticos chiíes) a una guerra global contra la
dupla Washington Tel Aviv en todo el Medio Oriente.
Y como efecto inmediato, el "triunfo islámico" que
representaría el retiro de las tropas invasoras de EEUU
incendiaría toda la región, desde el golfo hasta Palestina,
convirtiendo a Irak en el gran centro irradiador del "terrorismo
islámico" (el preferido de Bush) actuando libremente y sin
ninguna contención militar.
Bancos, transnacionales y petroleras
que hoy operan normalmente dentro de la llamada "región inestable del Medio
Oriente", verían amenazadas sus plantas y estructuras por sabotajes y ataques
continuos de grupos fundamentalistas que fluirían continuamente desde el
"Irak de los ayatolas".
Un "triunfo islámico" en Irak, sería
interpretado, simultáneamente, como un triunfo del "nacionalismo"
árabe-musulmán , que alcanzaría y repercutiría en países hoy aliados de
EEUU en la región , cuyos gobiernos
(caso de Egipto y Jordania, por ejemplo)
serían alcanzados y desestabilizados y/o derrocados por la
dinámica del islamismo
triunfante anti-EEUU.
El desmadre "islámico" de Medio Oriente que produciría un retiro
de las bases y efectivos norteamericanos en Irak, despertaría, a
su vez, una ola "anti-occidental" que repercutiría
negativamente en la operatividad y en los negocios de las
corporaciones capitalistas, no solamente yanquis, sino europeas
y asiáticas, que operan en la región.
¿Y que pasaría con Israel en medio de
una oleada islámica, antisionista y antinorteamericana, con epicentro en
Teherán?
Las fuerzas armadas israelíes, a
pesar de su tremendo poder de fuego aéreo, no tienen hombres ni capacidad de
despliegue o estructura para ocupar y/o combatir en varios frentes a la vez, por
lo que EEUU y su ejército tendrían que venir forzosamente en su auxilio
"regionalizando" su conflicto con Irán y con el mundo islámico.
Hay una tesis que esgrimen los
expertos al respecto: Si EEUU abandona Irak, tarde o temprano deberá ocupar
con sus tropas a todo el Medio Oriente si quiere que Israel y el negocio del
capitalismo estadounidense y trasnacional sobrevivan en la región.
Esto es, si EEUU abandonase el
control militar de Irak, lo que hoy le insume 145.000 soldados y menos de un
tercio de su presupuesto militar, le costaría en el futuro algo más que la
totalidad de sus fuerzas desplegadas a lo largo y a lo ancho del planeta.
Su retiro, en calidad de vencido
de Irak, sería el principio de un conflicto de "mil cabezas" que se extendería
desde el Medio Oriente hacia las naciones con mayoría musulmana, y desde allí a
todo el planeta hoy en manos del sistema capitalista occidental.
¿Y que pasaría con las naciones
capitalistas-furgones, caso de Francia, Gran Bretaña, y Alemania, cuyos bancos y
transnacionales hoy se expanden y hacen negocios en Medio Oriente con la bota
norteamericana-israelí como garantía de "orden"?
Imposible pensar que las naciones
capitalistas (incluidas China y Rusia) puedan pescar con tranquilidad en el
río revuelto islámico que dejaría el retiro de las bases y tropas
norteamericanas de Irak.
Echando combustible a la guerra civil
En este escenario resumido, ¿Cuál es la lógica capitalista de un retiro de las
tropas norteamericanas de Irak?
Ninguna, salvo la propaganda y el marketing
mediático de los demócratas para terminar con Bush y quedarse con la Casa
Blanca.
Bush ya tiene la respuesta en el bolsillo: EEUU permanecerá
en Irak, y sólo reducirá tropas cuando la OTAN se haga cargo
de parte de las operaciones militares en reemplazo de las
fuerzas estadounidenses, como en Afganistán.
¿Y cómo sigue la estrategia?
La CIA y el Pentágono van a seguir profundizando la guerra civil
y la matanza de civiles con tres objetivos concretos:
A) Dividir (por medio de la guerra civil) a chiíes
y sunies para evitar que hagan un frente común contra la
ocupación cuando EEUU y el eje sionista ataquen Irán.
B) Dividir y enfrentar (por medio de la guerra civil
entre suníes y chiíes) a las dos naciones que hegemonizan las
reservas petroleras de la región: Irán y Arabia Saudita, sostén
de los chiíes, uno (Irán) y protector de los sunies, el otro
(Arabia Saudita).
C) Presionar (por medio de la guerra civil) para que las
naciones europeas socias del eje Washington-Tel Aviv que
controlan el Consejo de Seguridad de la ONU, impliquen a las
fuerzas de la OTAN en el "auxilio" de las tropas norteamericanas
para el control de Irak.
Esa es la agenda de Bush para el 2007 en Irak, cuya pieza
maestra de fin de año fue la ejecución de Saddam para echar más
combustible a la guerra civil.
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