(IAR Noticias) 19-Diciembre-07
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La tercera nacionalización fue decretada por el gobierno de Evo
Morales, el primero de mayo de 2006.¿Hubo nacionalización? |
En fundamental entender que las soluciones a
nuestros problemas estructurales no vendrán de países
extranjeros, de organismos internacionales, como el BM, el FMI,
el BID y la CAF y de las ONG. Nota previa: El texto adjunto
será publicado por la revista argentina "Realidad Económica", Nº
232, de diciembre de 2007.
Por Andrés
Soliz Rada - La Haine
Las nacionalizaciones de los hidrocarburos
ejecutadas en Bolivia, en tres oportunidades, son parte de la permanente
resistencia de los países coloniales y semi coloniales a la dominación
de los imperios. Desde un punto de vista más general, se inscriben en el
rechazo de los seres humanos a aceptar que otros seres humanos, llámense
amos, dictadores o plutócratas encadenen nuestra existencia. Para no
caer en maniqueísmos, digamos que existen pecadores que terminan como
santos, y viceversa, lo que no impide considerar a pueblos sometidos,
organizaciones políticas y luchadores sociales de países dominantes y
periféricos como la reserva moral de la humanidad, en la búsqueda de
mayor justicia y dignidad.
Hasta hace poco, la opresión se caracterizaba por la utilización de
medios físicos, cárceles, calabozos, torturas y campos de concentración,
además de la succión de recursos económicos, perfeccionada por el
capital financiero. En los últimos años, el Nuevo Orden Mundial (NOM)
avanza en el control de la mente y la voluntad, a fin de convertir a
hombres y mujeres en robots idiotizados, hasta instaurar, según las
palabras de Aldous Huxley, "una dictadura sin lágrimas, en la que la
gente ama sus cadenas". Para ello, se pretende generalizar el uso de
microchips a fin de vigilarlos las 24 horas del día. La instalación de
cámaras de televisión en calles y avenidas, estadios, cines, teatros,
aeropuertos o estaciones ferroviarias se incrementa de manera incesante.
Gran Bretaña cuenta con más de cuatro millones de cámaras de circuito
cerrado (CCYV). El Comisario de Información de ese país, Richard Thomas,
dijo que los británicos ya han entrado, sin darse cuenta, "en la
sociedad de la vigilancia". El uso de tarjetas plásticas en reemplazo
del papel moneda servirá para que los desobedientes no reciban ingresos
ni dispongan de recursos para su subsistencia. La saturación de nuestras
sociedades con drogas, cada vez más mortíferas, pornografía y música
embrutecedora y el dominio transnacional de televisoras, radios,
periódicos y empresas encuestadoras ansía una sociedad, como dice Daniel
Estulín, en la que "todos podrán correr, pero nadie podrá ocultarse".
Aspira a que niños y jóvenes conformen generaciones de idiotas,
modelados por la TV basura y "comics" violentos, que induzcan a pensar
que la violencia es la única forma de resolver discrepancias sociales y
políticas. Se busca, en consecuencia, la esclavitud de la mente,
mediante la ruptura psicológica del individuo y la disminución de su
coeficiente mental, coadyuvada por la mediocridad de la enseñanza. Los
centros de poder mundial fomentan la inseguridad ciudadana, a fin de que
seamos nosotros mismos los que "exijamos" que los "ingenieros sociales",
en la línea del psicólogo J.B. Skinner, apliquen mayores controles
sociales. Como parte de esos planes, se desea la despoblación controlada
del planeta, mediante la supresión de "estómagos inservibles", como dijo
Henry Kissinger. Pero de la misma manera que es imposible aniquilar
todas las praderas del mundo, ya que estas rebrotan de manera
inexorable, así también la sed de poder acabará siendo contenida por la
indomable rebeldía humana.
La alienación de las
mentes
En Latinoamérica, se acentúa la alienación de nuestras mentes, la
succión de recursos naturales y la oposición a que avancemos en la
unidad bolivariana y san martiniana. A los amos del mundo incomoda los
conceptos de soberanía y nacionalismo. Sobre el particular, David
Rockefeller dijo: "El mundo está más preparado para un gobierno mundial.
La soberanía supranacional de una élite intelectual y de los banqueros
mundiales es preferible a la autodeterminación nacional practicada
durante los últimos siglos". William Benton, otro personaje de los
centros de poder mundial, añade: "El nacionalismo es el mayor obstáculo
para el desarrollo de una mentalidad mundial. Estamos al inicio de un
largo proceso de rompimiento de los muros de la soberanía nacional".
(Somos Sur: "El NOM y el Saqueo de Bolivia". Dic. 2006.
Cochabamba-Bolivia)
Los alienadores del imperio afirman que el nacionalismo de los países
oprimidos se asemeja al de Franco, Hitler o Mussolini. No admiten que el
nacionalismo defensivo de los países oprimidos es antagónico al
nacionalismo expansivo y expoliador, que se transforma en imperialismo,
de los países opresores. Ese rechazo se agudiza cuando avanza la
articulación de nuestros nacionalismos defensivos en la búsqueda de un
socialismo endógeno, con transparencia y democracia participativa, sin
reelecciones indefinidas ni cultos a la personalidad, pero capaz de
afirmar la autodeterminación nacional y lograr la reinversión eficaz de
los excedentes económicos en beneficio de nuestros pueblos.
La Banca inglesa impidió, desde las primeras décadas del siglo XIX,
la construcción de un ferrocarril que uniera la Patagonia argentina con
el norte del Río Bravo, en México, el que debía impulsar la integración
espiritual y económica de nuestra Patria Grande. Ese proyecto se ha
tornado aún más dificultoso, ya que ahora tenemos alrededor de cinco
trochas de ferrocarril, de diferente tamaño, que impiden conectar los
rieles. Corresponde a las actuales generaciones de latinoamericanos
compatibilizar las trochas que consorcios anglo norteamericanos
sembraron en la región. Pese a lo anterior, la conciencia de la unidad
rebrota como las praderas quemadas por los "modernos romanos". Y no
hablamos en sentido figurado. Todos sabemos que en la guerra de las
Malvinas, la Argentina enfrentó no sólo al imperio británico, sino
también a Estados Unidos y sus socios de la OTAN.
Tal vez la idea más audaz y correcta, surgida en el último siglo en
"nuestra" América, como decía Martí, corresponde al Presidente de
Venezuela, Hugo Chávez Frías, consista en avanzar en la articulación de
nuestras empresas estatales de petróleo, la que, de llevarse a la
práctica, impedirá que las petroleras europeas y norteamericanas sigan
succionando los mayores excedentes del subsuelo. Lo anterior fue
complementado con la iniciativa de impulsar el Banco Sur, que,
infelizmente, no ha recibido todo el apoyo que podría aportar el
Presidente Lula de Brasil. No es casual, en consecuencia, que el 65 % de
las acciones de Petrobrás se encuentren en manos privadas. Lo anterior
hace ver, una vez más, que el primer requisito de la integración
latinoamericana reside en que nuestros estados nacionales controlen los
recursos estratégicos. El incumplimiento de esta premisa explica el
virtual estancamiento del MERCOSUR y de la Comunidad Andina de Naciones
(CAN).
Las nacionalizaciones
En este macro paisaje del pasado y del presente se inscriben las tres
nacionalizaciones de los hidrocarburos en Bolivia. Es interesante
advertir que los países expoliados utilizan resquicios impensables para
detener el saqueo. La nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia,
del 13 de marzo de 1937, fue la primera de América Latina y la segunda
en el mundo. Los primeros en recuperar el petróleo para su país fueron
los bolcheviques, inmediatamente después de la revolución de octubre de
1917. En 1938, el general Lázaro Cárdenas decretó la nacionalización de
los hidrocarburos en México, que fue la segunda a nivel latinoamericano.
Lo ocurrido en Bolivia y México se debe a que desde el ascenso de Hitler
al poder, en 1933, las potencias mundiales, al advertir la inminencia de
la segunda conflagración mundial, pusieron su mayor empeño en prepararse
para la guerra, lo que hizo que disminuyera su vigilancia sobre sus
colonias y semicolonias, hecho que se acentuó en los años de feroces
enfrentamientos, en cuyo marco histórico emergieron las figuras de
Gandhi en la India, Sukarno en Indonesia, Tito en Yugoslavia, Nasser en
Egipto y Perón en la Argentina.
Por su parte, en 1936, Bolivia y Paraguay salían de una guerra
fratricida a la que fueron empujados por petroleras de EEUU e Inglaterra
y por Bancos de inversión como Dillon Read. En el subconsciente de los
bolivianos estalló la indignación contra la norteamericana Standard Oil,
una de las propugnadoras del conflicto que costó la vida a 100.000
soldados de ambos países. Antes del conflicto, la compañía de los
Rockefeller había construido un oleoducto clandestino para exportar
petróleo a Argentina, con lo que cometió los delitos de sabotaje, estafa
y defraudación impositiva, por lo que fue sancionada con la caducidad de
sus concesiones. La expulsión de la Standard Oil fue precedida por la
fundación de Yacimiento Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), empresa
que mantuvo el monopolio de la explotación petrolera, hasta 1953, año en
que el primer gobierno de Víctor Paz Estensoro arrendó 350 mil hectáreas
con potencialidad petrolera al aventurero norteamericano Glenn McCarthy.
La segunda nacionalización fue decretada el 17 de octubre de 1969,
por el General Alfredo Ovando Candia, junto al líder y después mártir
del Partido Socialista - Uno, Marcelo Quiroga Santa Cruz. Pero ¿qué
ocurría, en 1969, para que se debilitara el control imperial sobre
Bolivia y sobre la región? A partir de la Revolución Cubana, iniciada el
primero de enero de 1959, EEUU aplicó la doctrina de seguridad nacional,
la que promovió golpes militares, a fin de contar con regímenes de
fuerza que aniquilen focos guerrilleros alentados por Fidel Castro. Pese
a sus victorias contra grupos guerrilleros en ciudades y selvas
latinoamericanas, sectores de las FFAA cobraron conciencia de la
sumisión frente al imperio y de la necesidad de recuperar los recursos
naturales de las transnacionales. Los partidos de la izquierda
tradicional y las organizaciones políticas que respaldaron la
insurgencia armada no comprendieron los cambios de posición que sufren
sectores castrenses, que, en determinadas circunstancias, abanderan la
defensa de la soberanía y de los recursos humanos y naturales.
Con excepción del Grupo Revolucionario «Octubre» (GRO), fundado por
el compañero argentino Adolfo Perelman y mi persona, que, en
cumplimiento de los postulados de la Izquierda Nacional latinoamericana,
apoyó al gobierno de Ovando y respaldó la nacionalización de la Gulf Oil
Company, el resto de las entidades políticas, de izquierda y de derecha,
propició su derrocamiento, lo que finalmente aconteció, luego del breve
gobierno del general Juan José Tórres, el 21 de agosto de 1971. El nuevo
régimen, encabezado por el general Hugo Bánzer Suárez, volvió, de
inmediato, a desnacionalizar los hidrocarburos. El desgaste coyuntural
de la dominación imperial sobre el Ejército boliviano alcanzó también al
Perú de Juan Velasco Alvarado y al Ecuador de Guillermo Rodríguez Lara.
Si a lo anterior añadimos las victorias electorales de Salvador Allende
en Chile y Héctor Cámpora, primero, y del general Perón en la Argentina,
después, concluiremos que la región estuvo en posibilidades de articular
un bloque antiimperialista, lo que no sucedió por la rápida reacción del
imperialismo y la miopía de los partidos políticos tradicionales.
La tercera nacionalización fue decretada por el gobierno de Evo
Morales, el primero de mayo de 2006. Tuvo como telón de fondo el
progresivo desgaste de las democracias controladas por el imperio, las
que habían sido impulsadas por la Comisión Trilateral, durante el
gobierno de Jimmy Carter (1976-1981). Lo importante para EEUU era
mostrar que la "democracia" estaba vigente en su "patio trasero", a fin
de denunciar con más fuerza a las dictaduras stalinistas de la URSS y
sus aliados de Europa oriental. En consecuencia, para reforzar su
prédica contra la ex URSS, EEUU y sus aliados dejaron de respaldar a las
cruentas dictaduras que habían instaurado en Centro y Sudamérica, en la
década de los años sesenta.
Esta constatación no implica ignorar el aporte de miles de
latinoamericanos que ofrendaron su vida por reconquistar procesos
democráticos, abortados por la CIA, el Pentágono y gendarmes a su
servicio. Sin embargo, los pueblos de la América morena acabaron
advirtiendo que la democracia auspiciada por las transnacionales busca
siempre castrar la autodeterminación nacional. El desgaste de la
democracia controlada coincide, al mismo tiempo, con la autocrítica de
facto de organizaciones políticas que proclamaron la vía armada como el
único camino posible para reabrir procesos de liberación. Lo anterior
implicó entender las aperturas democráticas en forma correcta, es decir
como un campo de batalla en el que se enfrentan el imperio y sus
aliados, por una parte, con amplios movimientos patrióticos, por otra,
empeñados en recuperar soberanía y excedentes económicos. EEUU, por su
intervención en Haití y el derrocamiento de Aristide, ha vuelto a
demostrar que usa la democracia cuando le conviene. Entre tanto, en
América Latina se exige, cada vez con mayor claridad, una democracia con
referéndum sobre el destino de recursos naturales, con mandato
imperativo, con la posibilidad de convocar a nuevas elecciones exigidas
por determinado número de ciudadanos, con igualdad de acceso a los
medios de comunicación social para difundir propuestas políticas, con la
prohibición de recibir financiamiento de transnacionales, fundaciones,
ONG o gobiernos foráneos.
Corrientes dentro del MAS
Para entender el actual proceso político boliviano se deben analizar
las tendencias que conforman el Movimiento al Socialismo (MAS), base de
sustentación del actual gobierno. La primera está integrada por las seis
Federaciones de Cocaleros del Trópico de Cochabamba (al centro del
país), de cuyo seno emergió el liderazgo de Evo. A contra ruta de
quienes encasillan a todos los campesinos del mundo bajo los rótulos de
individualistas o pequeño burgueses, el valle cochabambino (al centro de
Bolivia) recibió, a partir del cierre de las minas nacionalizadas,
ocurrido en 1985, sucesivos contingentes de obreros del subsuelo,
portadores de la disciplina organizativa de la histórica Federación
Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB). Según la Red
Voltaire (25-XII-03), Evo Morales fue uno de los dirigentes que, a
principios de los noventas, organizó el Consejo Andino de Productores de
Hojas de Coca (CAPHC), con presencia en Perú y Bolivia. El CAPHC recibió
apoyo del Consejo Andino de Juristas (CAJ), sucursal de Human Rights
Watch/Ameritas. Como los cocaleros fueron reprimidos de manera constante
por policías y militares financiados y entrenados por la DEA
norteamericana, se posicionaron como fuerza antiimperialista en el país,
como en su momento lo fueron los obreros del subsuelo.
La segunda corriente dentro del MAS es el indigenismo del
vicepresidente Alvaro García Linera, una de cuyas vertientes se halla en
la obra "Sobre el Problema Nacional y Colonial" de José Stalin, que
sirvió de modelo al libro "Sobre el Problema Nacional y Colonial de
Bolivia", del dirigente del Partido Comunista "moscovita", Jorge Ovando.
Sin embargo, el mayor teórico del indigenismo boliviano es Fausto
Reynaga, cuyos libros fueron publicados entre 1960 y 1970. Su mayor
expresión política fue Felipe Quispe Huanca, quien, luego de sufrir
varios años de cárcel, junto a García Linera, por asaltos armados, al
mando del denominado Ejército Guerrillero Tupaj Katari (EGTK), encabezó,
al inicio del nuevo siglo, dos sucesivos cercos a la ciudad de La Paz,
en cuya oportunidad remarcó que su objetivo era reconstruir el Kollasuyo,
en el que las comunidades indígenas se autogobiernen e impidan el
ingreso de autoridades del Estado, la policía o el ejército.
El indigenismo pasó a formar parte de movimientos sociales o
populares, entre los que se halla el Comité de Defensa del Agua,
estructurado en Cochabamba, el año 2000, que obligó a abrogar, por
primera vez en las últimas dos décadas, una Ley neoliberal que buscaba
la privatización del líquido elemento. Forman parte también de esos
movimientos la Confederación de Campesinos, la Confederación de
Colonizadores, la Federación de Mujeres "Bartolina Sisa" (compañera de
Tupaj Katari), la Confederación de Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB),
la Confederación de Marcas y Ayllus del Qullasuyo (CONAMAQ), las Juntas
Vecinales de la ciudad de El Alto y la Central Obrera Regional (COR) de
la misma ciudad.
Las posiciones indigenistas son diversas. Unos plantean la vigencia
del ayllu, organización andina, caracterizada por la designación de
autoridades en forma rotativa. Este planteamiento se generalizó después
de las rebeliones de Tupaj Amaru y Tupaj Katari, en 1780 y 1781, y ahora
contradice la pretensión de reelección indefinida de Evo Morales. Ya
vimos que Quispe Huanca demandó el resurgimiento del Imperio Incaico. El
canciller David Choquehuanca, con un asesor sueco, Staffan Mehlstrand,
afirmó que la proyección internacional de Bolivia se sustenta en un
nuevo Abya Yala, nombre que los aborígenes colombianos daban a nuestro
continente. El jesuita catalán Xavier Albó, de la organización no
gubernamental (ONG), Centro de Promoción y Capacitación del Campesinado
(CIPCA), ha sido, en los últimos treinta años, el mayor propulsor de las
naciones indígenas en Bolivia. Simón Yampara dice que hay varias
naciones aymaras. Liborio Uño indica que son diez. Alvaro García Linera
habla de 50 grupos nacionales. El confundir etnias con naciones lleva a
pensar en la instalación de 36 parlamentos, integrados por
representantes que se diferenciarían por el color de la piel o de los
ojos, diferencia imposible de establecer. La prédica indigenista ha
comenzado a enfrentar a pobres contra pobres, como ocurrió con
comunarios indígenas que expulsaron a cooperativistas mineros, aduciendo
que los yacimientos están en su territorio. Con similar argumento se
trata de legitimar la apropiación de porciones de los gasoductos que
atraviesan poblaciones indígenas.
La Asamblea General de la ONU se halla a punto de aprobar, con la
oposición de EEUU, "La Declaración de las Naciones Unidas Sobre los
Derechos de los Pueblos Indígenas", en la que se reconoce, a favor de
estos, el pleno disfrute a todos los derechos humanos y libertades
fundamentales reconocidos por la Carta de las Naciones Unidas, la
Declaración Universal de Derechos Humanos y su normativa internacional,
sino también a su libre autodeterminación, autogobierno, idiomas,
instituciones, regímenes jurídicos propios, sistemas judiciales,
patrimonio, así como a sus tierras, territorios y recursos naturales.
Esta amplia gama de derechos será relativizada con la introducción
del último artículo (el 46) del documento citado, que dice: "Nada de lo
señalado en la presente declaración se entenderá en el sentido de que
autoriza o fomenta acción alguna encaminada a quebrantar o menoscabar,
total o parcialmente, la integridad territorial o la unidad política de
Estados soberanos e independientes". Esta salvaguarda permite reconocer
los derechos indígenas, sin permitir que sirvan a los centros de poder
mundial para aniquilar la unidad de nuestros Estados nacionales. Esta
limitante ayudará a contener posiciones fundamentalistas que acusan de
colonialista interno a todo defensor de la unidad nacional.
El MAS ha recurrido al indigenismo para detener las exigencias
autonomistas asentadas en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija. Si bien la
autonomía departamental, en el marco de la unidad nacional, es un
legítimo derecho de las regiones de Bolivia, las autonomías a ultranza
amenazan dividir al Oriente y Occidente bolivianos. Uno de los voceros
de esta posición radical, el alcalde de Santa Cruz, Percy Fernández,
dice que si es lícito que el MAS plantee la vigencia de 36 "naciones",
¿por qué enojarse si se postula el rompimiento del país "sólo" en dos
mitades"? El MAS y sus aliados advirtieron que los indígenas ocuparán
las tierras cultivables de esos departamentos si se da vigencia a las
"autonomías de facto". En ese contexto, grupos separatistas,
subvencionados por las petroleras, han coadyuvado a organizar la
Federación de Autonomías Regionales de la América del Sur, a fin de
fundar la República de Zulia en Venezuela, de Guayaquil en el Ecuador,
de Loreto en Perú y de Santa Cruz en Bolivia.
Fundaciones y ONG
El indigenismo cuenta con el sólido respaldo de Fundaciones y
organizaciones no gubernamentales (ONG), que dependen de los centros de
poder mundial. El deterioro medio ambiental está borrando las
diferencias entre recursos renovables y no renovables. Estos últimos son
el objetivo permanente de las transnacionales mineras y petroleras. Los
renovables, en cambio, se han convertido en la presa más apetecida de
las potencias industrializadas y sus ONG. La biodiversidad, entendida
como la totalidad de genes, especies y ecosistemas existentes en el
planeta, será objeto de cruciales presiones de EEUU y el viejo
continente sobre nuestros países, los que obtendrán rápidos y mejores
resultados si tienen como contra parte a representantes de
mini-naciones, en lugar de sólidos Estados nacionales, articulados por
el ideario bolivariano. Sobre el particular, James Petras estableció que
hasta 1999, el NOM había desplazado cien mil ONG en el mundo, las que ya
habían gastado diez mil millones de dólares.
En el caso boliviano, la mitad de los ministros del primer gabinete
de Evo Morales tenía experiencia en el manejo de ONG. El propio
canciller Choquehuanca dirigió la ONG "Nina", dependiente de UNITAS,
nombre de la coordinadora de ONG en el país. Personas vinculadas a
UNITAS comenzaron a defender, en teoria y desde la Cancillería, la
soberanía nacional, que, de manera precisa, las ONG buscan debilitar. El
Ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana fue miembro asociado de
la Red de Seguridad y Defensa de América Latina (RESDAL), apadrinada por
el multimillonario George Soros. Resdal recibe financiamiento de la
Fundación Nacional para la Democracia (o Nacional Endowment for
Democracy -NED--) entidad inseparable del gobierno de Bush.
Soros tiene el 20 % de acciones en el Proyecto "San Cristóbal", uno
de los emporios de plata más grandes del mundo, ubicado en el
departamento de Potosí, en el que también está presente Oscar Bonifaz,
empleado de confianza, durante décadas, del ex Presidente Sánchez de
Lozada. Soros es, además, el creador de la "Open Society", que busca
influir en los Ejércitos latinoamericanos. A su vez, Quintana abandonó
las filas castrenses, con el grado de Mayor, pero no dejó de estar
vinculado al Ministerio de Defensa, antes de su designación como
Ministro de la Presidencia de Evo Morales. Soros, finalmente, al
proponer la legalización del consumo de drogas, está interesado en
evitar la erradicación de cultivos de hoja de coca, razón por la que fue
acusado por cooperativistas de Potosí de ayudar a financiar las campañas
electorales del MAS.
Las personas más importante que dirigieron el Centro de Estudios
Jurídicos e Investigación Social (CEJIS), ocupan hoy dos ministerios,
dos viceministerios y un cargo clave en la bancada del MAS en la
Asamblea Constituyente. Uno de sus directores, el argentino Leonardo
Tamburini, informó que "el CEJIS no tiene relación con el gobierno y que
la labor que desarrolla es financiada con recursos provenientes de
organizaciones de Estados Unidos, Inglaterra y Alemania" (Periódico "La
Razón", 3-XII-06). La Fundación Boliviana para la Democracia
Multipartidaria (FBDM), cuyo nacimiento tuvo lugar el 28-XII-02, está
financiada por el Instituto para la Democracia Multipartidaria de
Holanda. Logró encasillar a todos los partidos políticos con
representación parlamentaria en los moldes de la democracia controlada.
Holanda es el país al que pertenece la Royal Dutch Shell, una de las
petroleras más grandes del mundo y que ha tomado el control de los
gasoductos del país. Según su boletín interno, la FBDM nació con el
concurso del MIR, MAS, MIP, NFR, UCS, MNR, ADN, PS, FRI y MBL. René Meir,
delegado de la Confederación de Empresarios Privados, explicó que la
entidad "contribuirá a la democracia con aportes orientados a mejorar el
sistema político del país". Su primera directiva estuvo conformada por
Ignacio Sánchez de Lozada del MNR (hijo de Gonzalo Sánchez de Lozada --GSL--),
Guido Riveros del MIR, Erik Reyes Villa de NFR, Antonio Peredo Leigue
del MAS, Felipe Quispe del MIP, Mauro Bertero de ADN y Rolando Morales
del PS. Figuró como asesor el economista Carlos Toranzo, vinculado a
fundaciones alemanas.
En agosto de 2007, el Senado nacional, dominado por Poder Democrático
y Social (PODEMOS) -defensor de las transnacionales--, que dirige el ex
Presidente Jorge Quiroga Ramírez, y el MAS -con fuertes vínculos con
ONG--, acordaron condecorar al jesuita catalán, Xavier Albó, fundador de
CIPCA. Esta ONG es la operadora de la Fundación Interamericana (FIA),
una agencia oficial del gobierno de EEUU en Bolivia. Entre 1995 y el
2005, el Banco Mundial (cuyo brazo financiero, el IFC, es accionista de
COMSUR, de GSL), el BID y USAID han financiado reformas judiciales, del
Parlamento y del Poder Judicial e impulsado la denominada Justicia
Comunitaria. El Banco Mundial ha firmado acuerdos con la Cámara de
Industria y Comercio de Santa Cruz (CAINCO) y la Nación "Camba", a
través de la Agencia Multilateral de Garantías para la Inversión (MIGA).
Por su parte, USAID financió la "modernización" de la Corte Nacional
Electoral. USAID ha pagado sueldos a los fiscales antinarcóticos. Ha
financiado las reformas al Código de Procedimiento Penal. Junto con la
petrolera Total, desembolsó los fondos necesarios para el Referéndum
vinculante del 18 de julio de 2004 (gobierno de Carlos Mesa), sobre el
destino de los hidrocarburos. En los gobiernos de Jorge Quiroga y Carlos
Mesa, USAID y las ONG, con la permanente simpatía del Fondo Monetario
Internacional (FMI), han propiciado reformas a la Constitución Política
del Estado, las que debían culminar, como ocurrió de manera efectiva, en
una Asamblea Constituyente, que terminó por remover los cimientos del
frágil Estado nacional.
CIPCA trabaja junto a la NED y OXFAM. Esta última, financiada por BP
y las fundaciones Rockefeller y Ford, entre otras. CIPCA Perú recibe
apoyo de ENDESA y Repsol de España. Ha suscrito acuerdos con la
Fundación "Milenio" de GSL y se respalda en la influencia del Vaticano.
Junto a CIPCA se hallan las ONG más importantes del país como la
Fundación Tierra de Miguel Urioste, vinculada al Movimiento Bolivia
Libre (MBL), que co-gobernó con GSL. Otras ONG de enorme influencia son
CEJIS, ILDIS, Qhana, Aclo, Alas, Cepad, Cedoin, IPTK, Centro "Gregoria
Apaza" y "Juana Azurduy", además de la Red-Ala. La página de Internet de
"Tierra" indica que sus aliados privilegiados son las Iglesias Católica,
evangélicas y luteranas. En el sitio de Internet www.apostamosxbolivia.org
se demuestra el apoyo de USAID, CIPCA y otras ONG a la Federación de
Asociaciones Municipales de Bolivia (FAM), Federación de Comités de
Vigilancia y Federación de Concejales Municipales. ONG y Fundaciones de
EEUU, Inglaterra, Francia, Alemania, Suiza, Suecia, Bélgica, Canadá, el
Vaticano, Iglesias Evangélicas y otras están decididas a impedir que
Bolivia cuente con una adecuada regulación de las organizaciones no
gubernamentales.
Los nostálgicos del Che
"Los nostálgicos del Ché" constituyen la cuarta corriente dentro del
gobierno de Evo Morales, que posee pocas autoridades en el gobierno,
pero cuya influencia es importante por el respaldo de Cuba al régimen
boliviano. Tal importancia se mostró en momentos en que Evo rindió
homenaje a Ernesto Guevara, en el 40 aniversario de su asesinato, el 8
de octubre pasado, lo que causó malestar en las Fuerzas Armadas, las
que, en caso de aliarse a los sectores oligárquicos, pondrá en serio
riesgo la continuidad del proceso democrático. Morales pudo rendir
homenaje al comandante guerrillero al poner de relieve su ejemplo de
vida y de consecuencia ética en la búsqueda del "hombre nuevo", sin
lastimar a los soldados bolivianos que acudieron a Ñancaguazú, (lugar de
la ejecución), en cumplimiento de sus deberes militares.
El error se cometió en momentos en que la entidad castrense es uno de
los objetivos centrales de los aparatos de inteligencia norteamericanos,
que no han sido desmontados por el gobierno del MAS, sobre todo en lo
relativo al control de cultivos de coca e interdicción al narcotráfico.
Es obvio que la lucha antinarcóticos encierra una gran hipocresía, ya
que el tráfico de drogas, en gran escala, está manejado por la
plutocracia mundial, que utiliza los paraísos financieros para depositar
sus gigantescas ganancias. Esa plutocracia volverá a usar, como lo ha
hecho en los siglos XIX y XX, cualquier pretexto para contener la
rebeldía latinoamericana.
La izquierda nacional
La Izquierda Nacional, que participó, a través de mi persona, en el
primer gabinete de Evo Morales, sostiene que Bolivia nació a la vida
republicana, el 6 de agosto de 1825, con una enorme falencia, comparable
a una falla geológica en la construcción de un edificio, que consistió
en la exclusión de la Asamblea Constituyente de representantes quechuas
y aymaras, que constituían el 90 % de la población. Esa exclusión,
atenuada por la revolución del 9 de abril de 1952, y que impuso el voto
universal, para hombres y mujeres, y expropió los latifundios del
occidente del país, aún subsiste en varios escenarios de la vida
nacional. Sin embargo, la revolución abrió las puertas del parlamento a
indígenas de esas nacionalidades. Al mismo tiempo, concluyó la
estratégica carretera Cochabamba - Santa Cruz, que articuló el centro
con el oriente del país, lo que transformó a Santa Cruz de una pequeña
ciudad de 60.000 habitantes, en 1952, en la urbe de 1.500.000 seres
humanos que cobija ahora. Sin la migración quechuaymara al oriente ese
dato estadístico resulta incomprensible.
La fundación de Conciencia de Patria (CONDEPA), en 1988, sirvió para
que los contingentes indo-mestizos del occidente asumieran su
importancia política en la vida nacional. La articulación indomestiza
hizo que GSL fugara a Miami, el 17 de octubre de 2003. Entre 1993 y
1997, el aymara Víctor Hugo Cárdenas fue el vicepresidente de Sánchez de
Lozada, lo que, de alguna manera, sirvió para que los conglomerados de
origen quechua y aymara adviertan que la posibilidad de ejercer los
cargos más importantes de la República no estaba lejana. Este cuadro se
completa con la decisiva presencia de Felipe Quispe Huanca en los
mencionados cercos a la ciudad de La Paz. Evo Morales es, por tanto, el
resultado de ese proceso histórico.
La Izquierda Nacional tiene frente al indigenismo dos planteamientos
básicos: Lo indomestizo y la defensa de la interculturalidad. Se trata
de expresiones de voluntad destinadas a construir el Estado Nacional,
tarea que sólo culminará con la Confederación de Estados de nuestra
América morena. Esa voluntad es la que debe impulsarnos a encontrar
convergencias entre bolivianos de todas las latitudes y etnias. Y de la
misma manera que un biólogo encontrará cientos de diferencias entre dos
hermanos siameses, hallará también otros cientos de rasgos comunes,
entre un nórdico y un pigmeo. Depende, en última instancia, de saber qué
pretende encontrar. Con ese norte, rescatamos el trabajo del antropólogo
Jean-Loup Amselle, quien, a diferencia de sus colegas de la Sorbona de
París, empeñados en descubrir cada vez más etnias en el continente
africano, se dio a la tarea de encontrar los vínculos que las conectan.
Sus investigaciones comprobaron la inexistencia de decenas de
supuestas cosmovisiones, lo que logró al observar que determinado
pueblo, que sufría de sequía, no dudaba en incorporar a su galería de
dioses a los totems de pueblos vecinos, después de advertir que sus
rogativas a estos últimos daban buenos resultados. Amselle hizo notar
que la dispersión de pueblos en el Africa subsahariana se originó en la
necesidad de desconcentrar a poblaciones que eran víctimas del tráfico
de esclavos. Así se lograba, por lo menos, que los esclavistas europeos,
inventores después de centenares de etnias, no les resultara tan fácil
capturar seres humanos para lucrar con el tráfico de esclavos (Periódico
"La Prensa", 8-07-07).
La voluntad de construir una nación fue destacada, así mismo, por el
investigador, también francés, Dominique Carbón, quien puntualiza la
posición constructiva de las élites de negros y blancos en la Sudáfrica
de Nelson Mandela, para mantener su unidad nacional, pese a los siglos
de opresión de la colonización europea sobre la población aborigen ("La
Prensa", 24-10-07). Esta decisión de consolidar la "bolivianidad",
basada en el análisis de nuestra historia, con sus aciertos y tragedias,
no es rentable, como sucede con quienes prefieren los jugosos
estipendios de las ONG, empeñados en encontrar en Bolivia más pueblos
originarios cada día. En síntesis, la nueva Constitución que se discute
en Bolivia debe reflejar la realidad de una sociedad intercultural,
indomestiza y diversa. Estos planteamientos forman parte de la
concepción bolivariana, a la que será imposible acceder si se astillan
nuestros países y si se olvida, como dijera Jorge Abelardo Ramos, que la
autodeterminación en América Latina es el derecho que tienen nuestros
pueblos a unirse en una Comunidad de repúblicas, construida por nosotros
mismos.
La entrega de los
hidrocarburos
Con la fuga de GSL, la nacionalización de los hidrocarburos se
convirtió en demanda incontenible. Esa demanda, acumulada por una década
de afrentas, se inició, en 1994, con la decisión de Sánchez de Lozada de
construir el gasoducto Tarija-Tocopilla, a fin de abastecer de gas a
transnacionales mineras asentadas en Chile, como la Barrick Gold, Río
Tinto Zinc, Suez-Tractebel y otras, aliadas a las petroleras Sempra
Energy, Repsol, British Gas y BP (ex British Petroleum/BP Amoco). El
veto de las FFAA no impidió a GSL insistir en su proyecto, a través del
anexo 1, de la Ley de Hidrocarburos 1689, de 30-IV-96. Con respaldo de
esta ley, GSL liquidó YPFB, bajo el eufemismo de "capitalización",
procesó en el que participó activamente Walker San Miguel, actual
Ministro de Defensa de Evo Morales. Dos días antes de terminar su primer
gobierno, el 4-VIII-97, GSL promulgó el DS 24806, por el que, mediante
un anexo "reservado", entregó a las transnacionales la propiedad de los
hidrocarburos en boca de pozo. De manera simultánea, desde 1994, las
transnacionales asentadas en Chile, primer país exportador de cobre del
mundo, producen mayores volúmenes de este mineral que la estatal CODELCO.
Sólo 4 meses y 23 días después del DS 24806, el 29-XII-97, Los
Presidentes Eduardo Frei de Chile y Carlos Menem de Argentina
suscribieron el Tratado de Integración y Complementación Minera, que
otorga descomunales ventajas a las transnacionales para operar en la
frontera cordillerana de ambos países, que se traduce en mayores
presiones para controlar el gas boliviano. Casi de inmediato, se
iniciaron las exportaciones de gas argentino a Chile. En la Presidencia
de Jorge (Tuto) Quiroga (2001-2002), se difundió el engaño del Proyecto
Pacific LNG, por el que, supuestamente, Bolivia debía vender gas a EEUU
y México, vía Chile. El proyecto fue respaldado de manera enérgica por
el Presidente del Comité Cívico de Tarija, Roberto Ruiz Bass Werner (ex
ADN, hoy Senador de PODEMOS), pese a que carecía de racionalidad, ya que
EEUU es todavía exportador de gas a México y Japón, en las costas del
Pacífico, en tanto el norte chileno, cuya actividad minera es enorme,
importa de Argentina el 100 % del gas que consume. Su necesidad de
energía es tan grande que compra carbón de Indonesia, Canadá y Colombia.
El engaño consistía en postergar la ejecución del proyecto Pacific LNG.
El tiempo de espera debía ser aprovechado para construir el gasoducto a
Tocopilla. Las petroleras pretendían también anotar como suyas el valor
de las reservas de gas existentes en suelo boliviano. Esto era posible,
ya que cumplían los dos requisitos de la SEC que autoriza las
anotaciones en la Bolsa Valores de Nuevas York: Contrato y reservas
probadas.
La segunda presidencia de GSL se inició el 6-08-02. Para suerte de
Bolivia, al demorarse el contrato con la Pacific LNG, respaldado sobre
todo por Nueva Fuerza Republicana (NFR), de Manfred Reyes Villa, y el
Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), de Jaime Paz Zamora, se
produjo la rebelión de la ciudad de El Alto, que derrocó al "gonismo",
el 17-X-03. El sucesor de GSL, el vicepresidente Carlos Mesa, convocó al
referéndum del 18 de julio de 2004, financiado por USAID y la francesa
Total, con preguntas consensuadas con el MAS, que amortiguó la demanda
de nacionalización. USAID desembolsó 56.000 dólares para la distribución
de panfletos que promovían la asistencia al referéndum. Pese a que el
país se pronunció por la recuperación de los hidrocarburos, en abril de
2004, Mesa, mediante convenio suscrito con Kirchner, el 15-XI-04
reinició la exportación de gas a la Argentina. El Presidente argentino
agradeció el respaldo del líder del MAS, con estas palabras: "Una de las
cuestiones que estuvimos conversando, para no repetir problemas que hubo
y que son de dominio público (derrocamiento de GSL), era qué visión
tenía la dirigencia boliviana de la incorporación de Tarija para el
abastecimiento de gas en toda esta fuerte inversión que se va a llevar
adelante, y la dirigencia boliviana, tanto el señor Evo Morales como el
Presidente de Bolivia, está absolutamente de acuerdo, lo ven con una
gran perspectiva y con un gran optimismo". Ese gas llega a REFINOR,
nombre de la refinería más grande en el norte del país vecino, de
propiedad de Repsol y Petrobrás. En Refinor, el gas boliviano se
transforma en GLP, desde donde es bombeado a Chile. Denuncié los
perjuicios de la reiniciación de exportaciones a la Argentina en el
Semanario "La Época" (11-12-03, 24-01-04, 27-02-04 y 8-04-04). El 24-XII-04,
Mesa dictó el DS 27957, por el que se otorga a las petroleras la
propiedad de los predios en los que explotan hidrocarburos. Esta medida,
dictada la noche de navidad, se asemeja al DS 24806 de GSL, dos días
antes de dejar la Presidencia. Ambas disposiciones servían a las
transnacionales y se pretendía que pasaran inadvertidas.
Las exportaciones al Brasil comenzaron en 1999. El suceso contó con
la visita a Bolivia del Presidente Fernando Henrique Cardosso, quien,
antes de retornar a su país, visitó los mega campos de "Sábalo" y "San
Alberto", a fin de exhibir la presencia brasileña en la frontera. En
octubre de 2002 (segundo gobierno de GSL) Repsol y Petrobrás, además de
exportar gas a Refinor, firmaron el Contrato de Reducción de Volatilidad
de Precios (CRVP), llamado "hedging", por el que Repsol (Andina) vendía
gas a Petrobrás, con destino a Cuiabá, a 0.87 dólares el millón de BTU,
a espaldas de YPFB. Esta estafa ocasionó al país una pérdida de 300
millones de dólares. La Mina aurífera "Don Mario", de GSL, se benefició
de inmediato con la venta de gas a Cuiabá. En materia minera, sobre todo
frente a la Apex Silver ("San Cristóbal" y Coeur D'Alene ("San
Bartolomé"), las políticas de GSL y Mesa también fueron idénticas.
La Nueva Ley de Hidrocarburos 3058, del 17 de mayo de 2005,
promulgada por el Presidente del Senado, Hormando Vaca Diez, debido a
que Mesa se negó a hacerlo, recuperó la propiedad estatal de los
hidrocarburos en boca de pozo y repuso la tributación del 50-50, vigente
desde antes del primer gobierno de GSL. En el cálculo de las petroleras,
frente a la rebelión de octubre de 2003, era preferible ceder en el
porcentaje de regalías procedentes de la explotación del gas, a
condición de seguir beneficiándose con la transformación de esta materia
prima en GLP, gasolinas, diesel, termoelectricidad y petroquímica, al
otro lado de la frontera. Si bien la Ley abrogó el DS 24806 de GSL y el
DS 27957 de Mesa, distribuyó el 32 % recuperado entre prefecturas,
alcaldías y universidades, abriendo el camino a agudas pugnas regionales
que desestabilizan a Bolivia. Sólo en el cargo de Ministro, comprobé que
el MAS estuvo al tanto del contrato "hedging", pero que prefirió
ocultarlo aún en la campaña electoral del 2005. En mayo de 2007,
Petrobrás revendió a YPFB en 112 millones de dólares y la condonación de
pasivos por casi 300 millones, dos refinerías que le vendió el gobierno
de Bánzer en 1998, en 104 millones de dólares. Antes de entregar las
instalaciones, Petrobrás se llevó el software, con lo que Bolivia sólo
acabó recuperando hierros viejos.
La Asamblea Constituyente
Las transnacionales y sus aliados internos quedaron insatisfechos con
la promulgación de la Constitución Política del Estado (CPE), de
13-04-04 (gobierno de GSL), ya que, a su juicio, ésta mantenía los
principios del constitucionalismo social (gobierno de Germán Busch
--1938-1939--), que reemplazó al constitucionalismo liberal, vigente
desde la fundación de la República, en 1825. EEUU, la UE, las grandes
ONG y la oligarquía nativa coincidieron en la necesidad de cambiar la
CPE, la que fue calificada de "excluyente", por el MAS, con el que se
sumó al esfuerzo de cambiarla por la vía de una Asamblea Constituyente.
Es verdad que la CPE de 1994 necesitaba ser complementada con el
reconocimiento a los derechos de los pueblos y culturas pre
republicanas. Lo anterior debió ejecutarse sin perder de vista que todos
los sectores oprimidos del país requieren aglutinarse en un frente
nacional para defender los recursos naturales y la soberanía nacional.
Lo que ocurrió fue exactamente lo contrario. La AC fue usada de pretexto
para romper el acuerdo nacional que permitía a los sectores populares,
nacionales y patrióticos defender las riquezas del país, a través de la
CPE. En el correcto cálculo de los enajenadores del patrimonio público,
la fuerza unitaria que se hallaba detrás de la CPE de 1994, sería
quebrada por las autonomías departamentales a ultranza, el indigenismo
radical o, qué mejor, por ambas vías, de manera simultánea.
Con ese norte, en 1994, GSL destituyó al Presidente de la Corte
Suprema de Justicia, Edgar Oblitas, a través de un juicio político, al
que coadyuvó la Embajada norteamericana. Esa acción fue precedida por la
Ley de Participación Popular 1551, de 20-04-94, que, como ya se dijo,
logró desviar la atención del movimiento popular de los grandes
problemas nacionales, para centrarlos en cuestiones locales, como la
luz, el alcantarillado y el recojo de basura, en 314 municipios. Entre
1995 y el 2001 el Banco Mundial (BM) centralizó los proyectos de reforma
judicial, que buscaban, según su propia redacción, que "el marco legal
sea un apoyo a las actividades del sector privado" y destinó 12 millones
de dólares al denominado Programa Nacional de Gobernabilidad (PRONAGOB),
que incluía reformas al Poder Legislativo. Esta tarea fue reforzada por
USAID, que financió al Centro de Investigaciones del Honorable Congreso
Nacional (CICON). Los convenios entre el BM y CAINCO buscaron, según su
texto, atraer la inversión extranjera. Al comenzar con el fraude del
Proyecto Pacific LNG, el 2001 (gobierno de Jorge Quiroga) se constituyó
el Consejo Ciudadano para la Reforma Constitucional, integrado por nueve
ciudadanos "independientes", entre quienes se hallaban Carlos Mesa, poco
después candidato vicepresidencial de GSL; Luís Ossio, de la Democracia
Cristiana (DC) y Vicepresidente de la República con Jaime Paz Zamora; y
Juan Carlos Urenda, dirigente del Comité Cívico Pro - Santa Cruz,
quienes, como puede advertirse, no tenían nada de "independientes".
Entre el 2001 y el 2005, USAID tomó el timón de los cambios
legislativos, los que, como es obvio, buscaban favorecer a intereses
foráneos. El Programa de Medio Ambiente Industrial y Minería se tradujo
en disposiciones que determinaron que el Estado se haga cargo de la
gestión de desechos mineros generados por empresas privadas. En el año
2002, USAID inició el programa "Soporte Creciente de los Ciudadanos
Bolivianos al Sistema Democrático Boliviano" (Proyecto Nº 511-001,
2001-2005). El 2003, el BM respaldó lo anterior al declarar que su
prioridad es la realización de una Asamblea Constituyente. En el 2004,
USAID co financió la organización de la Unidad de Coordinación para la
Asamblea Constituyente (UCAC). Este programa y la organización del
referéndum estuvieron a cargo del colaborador de Carlos Mesa, Ricardo
Paz Ballivián. Al mismo tiempo, USAID desembolsó 400.000 dólares para el
"mejor funcionamiento" de la Corte Nacional Electoral. Coadyuvaron a
estas tareas, otras entidades de los gobiernos de EEUU, Canadá y Europa
y ONG, entre las que se hallan IRI, NED, NDI, Compañeros de las Américas,
IPTK y Centro Juana Azurduy.
Como consecuencia de la Guerra del Agua (febrero de 2000), en la que
el pueblo de Cochabamba expulsó a la norteamericana Bechtel, entre mayo
y junio de 2002 (gobierno de Jorge Quiroga), tuvo lugar la "Marcha por
la Soberanía, el Territorio y los Recursos Naturales", protagonizada por
indígenas de las tierras bajas. Después de la marcha, sus principales
dirigentes, salvo excepciones, fueron reclutados por ONG y partidos
políticos neoliberales. Esto ocurrió, por ejemplo, con Marcial Fabricano
de la Confederación de los Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), que
luego fue posesionado como Vice Ministro del nuevo gobierno de GSL
(2002-2003). En forma previa, el político aymara, Víctor Hugo Cárdenas,
aceptó ser el Vicepresidente de GSL entre 1993-1997. Tomasa Yarhui fue
ganada por el Movimiento Bolivia Libre (MBL), que dispuso su ingreso al
primer gabinete de GSL, en agosto de 2002. Al mismo tiempo, Esther
Balboa, candidata vicepresidencial del indigenista radical, Felipe
Quispe Huanca, accedió a ser Viceministra de GSL. Quispe Huanca la
expulsó de su partido, el Movimiento Indígena Pachacutec (MIP), pero, al
cabo de pocas semanas, el MIP integró, junto al MAS y otros partidos, la
Fundación por la Democracia Multipartidaria, financiada por Holanda. Las
ONG, además de reclutar a dirigentes indígenas, provocaron una numerosa
"fuga de cerebros" que, en lugar de trabajar por su país, prestan
servicios a entidades financiadas desde el exterior.
La citada Marcha indígena fue respondida por Jorge Quiroga con el
ofrecimiento de la Asamblea Constituyente, cuya consigna había sido
asumida por los pueblos del oriente boliviano. El 30 de junio de 2002,
GSL ganó las elecciones presidenciales, con asesores norteamericanos que
planificaron su campaña electoral, lo que fue mostrado en un video
ampliamente difundido en el país. En respuesta a la rebelión de El Alto,
de octubre de 2003, se formó la Comisión de Estudios Alternativos de El
Alto, financiada por Transredes, USAID, BM y el BID, así como por ONG
como la C IDOP. El apoyo de Reyes Villa, de NFR, a la Asamblea
Constituyente fue indubitable. Dos días antes del derrocamiento de GSL,
Reyes Villa declaró: "La CPE es anacrónica". Para este dirigente, la CPE
es anacrónica porque defiende los recursos naturales y no por la
exclusión indígena, ya que este tema no le preocupó en su vida política.
El decreto de
nacionalización
Con esos antecedentes, se formó la comisión encargada de elaborar el
Decreto de Nacionalización de los Hidrocarburos, promulgado el primero
de mayo de ese año, integrada por dirigentes del MAS que habían
coadyuvado en la redacción de la Ley 3058 y mi persona. En días previos
a la Nacionalización, lamenté que la comisión, respaldada por Evo y
Alvaro, se negara a incluir la expropiación legal de las acciones de las
empresas capitalizadas, a fin de que, desde un principio, YPFB tuviera
el control del 50 % mas uno de las acciones de Chaco, Andina y
Transredes. El día de la posesión de Evo Morales, los gobiernos de
Venezuela y Bolivia suscribieron acuerdos de complementación económica,
que permitieron contar con el respaldo venezolano al Decreto de
Nacionalización.
El primer borrador del Decreto fue presentado a la Comisión por el
asesor del Presidente de YPFB, Manuel Morales Olivera. Su texto final
fue difundido después de analizarse 22 versiones, en más de cuatro
meses, cuyos borradores se archivaron como testimonio histórico. Su
artículo primero determina que "El Estado recupera la propiedad, la
posesión y el control total y absoluto" de los hidrocarburos del país.
El artículo segundo ordena a las compañías que están operando en Bolivia
entregar a YPFB la totalidad de su producción, para luego establecer que
el ente estatal asume el monopolio de la comercialización, "definiendo
condiciones, volúmenes y precios para el mercado interno, mercado
externo e industrialización". A continuación se dejó establecido que
sólo podían seguir operando en el país las petroleras que reconozcan la
nacionalización. En el artículo cuarto se determinó abrir un proceso de
transición de 180 días, en el cual se creaba una participación adicional
del 32 % a favor de YPFB, en los mega campos de gas, en los que el
Estado pasaba a recibir un ingreso del 82 % y las compañías el 18 %, o
sea exactamente a la inversa de lo dispuesto por la Ley de Sánchez de
Lozada. Este punto se incluyó a iniciativa del Presidente Morales.
En aplicación del artículo quinto, el Estado debió tomar el control y
la dirección de la cadena productiva, es decir de la producción,
transporte, refinación, almacenaje, distribución e industrialización de
hidrocarburos. Las acciones otorgadas por GSL a ciudadanos bolivianos
por la "capitalización" de dos empresas petroleras: Andina (Repsol) y
Chaco (Amoco-British Petróleum) y de la transportadora Transredes (Enron-Shell),
que estaban en poder de dos Administradoras de Fondos de Pensiones
(AFP), pasaron en propiedad a YPFB, gracias a un decreto promulgado
semanas después de la nacionalización. La decisión de entregar a YPFB el
50 % mas uno de las "capitalizadas" ha quedado incumplida hasta el
presente. El artículo ocho dio un plazo de 60 días para refundar YPFB y
el noveno determinó que las FFAA sean, junto al Poder Ejecito, las
encargadas de ejecutar la histórica medida.
¿Hubo nacionalización?
Todas las nacionalizaciones en el mundo son diferentes ya que se
desarrollan en contextos geopolíticos y económicos diversos. En Bolivia,
la nacionalización de los hidrocarburos fue dictada dentro de un proceso
democrático. Las dos anteriores fueron ejecutadas por gobiernos
militares de facto. La primera, en 1937, conducida por el general David
Toro, y, la segunda, en 1969, por el general Alfredo Ovando Candia,
cooperado de manera eficaz por el histórico líder socialista Marcelo
Quiroga Santa Cruz. La tercera nacionalización fue promulgada por un
gobierno que controla sólo la Cámara de Diputados, ya que su partido, el
MAS, es minoritario en el Senado. Tuvo lugar después de veinte años de
políticas neoliberales, que habían colocado al país cerca de la
disgregación. En el 2003, Mark Falcoff, asesor del vicepresidente de
EEUU, Dick Cheney, aseguró que pronto veríamos una nueva configuración
del mapa sudamericano (sin Bolivia) y el Ministro de Defensa Argentino,
Jorge Pampuro, indicó que "Bolivia se había libanizado", razón por la
que estaba organizando un corredor aéreo, a fin de rescatar a ciudadanos
argentinos que residen en Bolivia.
El ex diputado del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR),
Carlos Dabdoub, oficiaba de vocero de la "Nación Camba" y Felipe Quispe
Huanca había proclamado la República Aymara. Roberto Ruiz Bass Werner,
Presidente del Comité Cívico de Tarija, amenazaba con precipitar el
proceso autonómico de su región. El panorama se completó con el arribo
de tropas norteamericanas a la base "Mariscal Estigarribia", de
Paraguay, a pocos cientos de kilómetros de los mega campos de gas. La
dependencia brasileña del gas boliviano merece acápite especial. El 50 %
del consumo de gas de Brasil y el 85 % del gas consumido en San Pablo
dependen del gas boliviano. Esta era un arma contundente. Por una parte,
garantizaba que la potencia sudamericana no cerrara los gasoductos.
Tampoco podía invadir a Bolivia, como exigieron sus medios de
comunicación más conservadores, debido a que la destrucción de los
gasoductos hubiera desabastecido a San Pablo. El despliegue de tropas
militares bolivianas en los campos petroleros el día de la
nacionalización reforzó el sentimiento de unidad nacional que se vivió
entonces.
Lo anterior permitía negociar con Brasil nuevas condiciones en la
explotación y comercialización de los mega campos. En ese contexto, se
explica la aceptación de Petrobrás de pagar una participación adicional
del 32 % sobre la tributación del 50 % ya fijada por la Ley 3058, del 17
de mayo e 2005. Este 32 % debía consolidarse, desde nuestro punto de
vista, gracias a las auditorias a los campos petroleros ordenadas por el
Decreto de Nacionalización. Esas auditorias determinaron que entre 1999
y 2005, Petrobrás invirtió 284 millones de dólares, obtuvo utilidades
por 500 millones de dólares y que se benefició con amortizaciones que
sumaron 400 millones de dólares. Asimismo, logró una utilidad adicional
por la exportación de gas al Brasil con un valor calórico superior al
fijado en el contrato, a lo que debe añadirse las utilidades adicionales
por la estafa del "hedging".
Infelizmente, los resultados de las auditorias no fueron tomados en
cuenta por los negociadores de los contratos post nacionalización. A
partir del Decretp de 1-05-06, Brasil sostiene que no necesitará del gas
boliviano. Lo que es una falacia, aún después del descubrimiento del
campo Tupí, en la bahía de Santos. Por su parte, Bolivia debió completar
la nacionalización con la refundación de YPFB. Infelizmente, esta tarea
también fue incumplida. El retroceso de la nacionalización pretendió ser
encubierto con medidas de beneficencia y la exacerbación del
indigenismo.
Las perspectivas
Las perspectivas de los hidrocarburos en Bolivia dependen de la
capacidad del país para asumir los errores cometidos, rescatar los
aciertos y adoptar medidas que permitan avizorar mejores días. Una
primera conclusión es que el país requiere estructurar un frente interno
de resistencia a los centros de poder mundial y sus aliados locales. Ese
frente está hoy quebrado por la prédica sectaria de autonomistas a
ultranza, que buscan más bien el separatismo, y del indigenismo
fundamentalista, que piensa que el país puede actuar de manera coherente
si se lo divide en 36 "naciones", con sus territorios, soberanías,
identidades e idiomas. Debe rescatarse, sin embargo, los avances en la
lucha contra la exclusión social. Es importante la toma de conciencia
ciudadana de los indígenas y la liquidación del esclavismo en tierras
bajas. Pero ese avance no debe ser antagónico a la apoteosis de unidad y
patriotismo que se vivió con la nacionalización de los hidrocarburos,
cuya senda unitaria y liberadora debe recuperarse.
En este sentido, se requiere retomar el rumbo del Decreto de
Nacionalización, que ha quedado abrogado por los contratos petroleros de
octubre de 2006. Petrobrás considera, de manera oficial, que firmó
contratos de producción compartida y no de servicios o contratos de
operación, como dice el gobierno. El ente brasileño añade que, al tener
la propiedad sobre parte de la producción, puede anotar como suyo el
valor de las reservas bolivianas en las bolsas internacionales de
valores. Las pugnas con las petroleras no han terminado. El proyecto de
CPE del MAS, en su artículo 355, dice lo siguiente: "Por ser propiedad
social del pueblo boliviano, ninguna persona ni empresa extranjera, ni
ninguna persona o empresa privada boliviana, podrá inscribir la
propiedad de los recursos naturales bolivianos en mercados de valores,
ni los podrán utilizar como medios para operaciones financieras de
titularización o seguridad. La anotación y registro de reservas es una
atribución exclusiva del Estado". Lo anterior muestra que la pugna con
las petroleras no ha terminado.
Brasil ha comenzado a presionar a Bolivia para modificar la Ley 3058,
de 17-05-04, lo que significará retornar a las reglas petroleras dejadas
por GSL. Recuperar la nacionalización significa abrir nuevos horizontes
para el gas y el petróleo, a fin de abandonar las rígidas opciones
trazadas por Petrobrás y las petroleras de EEUU y Europa. Conlleva
suscribir acuerdos con Enarsa (entidad que también necesita desprenderse
de la asfixia transnacional), PDVSA y otras empresas estatales.
Lo dicho en materia de hidrocarburos, es válido para todos los
recursos estratégicos del país. Fue importante suscribir el contrato que
permite a la empresa Jindall, de la India, explotar el 50 de las
reservas de hierro del Mutún, lo que detuvo el avance de la oligarquía
brasileña en ese flanco. El 50 % restante debe ser explotado con mayor
presencia estatal y en mejores condiciones para el país. Bolivia debe
abandonar la mentalidad "rentista", practicada por GSL y profundizada
por Evo Morales. Los países de Europa Occidental hubieran quedado en la
miseria si utilizaban los recursos del Plan Marshall de EEUU (que
favoreció también a los grandes Bancos privados), si los repartía entre
ancianos, escolares y minusválidos. Los excedentes que tiene Bolivia,
fruto de los aumentos de precios del petróleo y los minerales, no pueden
servir para la beneficencia y para prestarlos a transnacionales y Bancos
foráneos a tasas de interés menores a los créditos que la CAF otorga a
Bolivia. Sin estrategia de desarrollo que permita utilizar de manera
correcta los excedentes económicos. no hay futuro digno para los
bolivianos.
En fundamental entender que las soluciones a nuestros problemas
estructurales no provengan de países extranjeros, de organismos
internacionales, como el BM, el FMI, el BID y la CAF y de las ONG.
Admitamos que "existen ONG y ONG" y que no todas son lo mismo. Pero lo
anterior pasa por debatir y aprobar el proyecto de Ley de ONG, que está
en el Parlamento hace seis años. En él se establece que las ONG
requieren, para operar en el país, tener objetivos coincidentes con los
de la estrategia nacional de desarrollo, mostrar el origen de sus
financiamientos y el destino de los recursos. Lo anterior no podrá
cumplirse mientras el país adolezca de una estrategia de desarrollo, ya
que la elaborada por el MAS carece de sustento.
El requisito previo para avanzar en todo lo afirmado consiste en
recuperar el sentido de la "bolivianidad", que ha sido casi pulverizado
por las políticas neoliberales, primero, y por el indigenismo a ultranza
después. Los riesgos para la existencia del país como Estado
independiente se han vuelto a presentar con igual o mayor fuerza que
existente durante el "gonismo". Sólo el rescate de la voluntad de
existir podrá salvar a "la hija predilecta del Libertador", a fin de que
coadyuve al sueño común de La Patria Grande.
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