rán se está portando mal en muchos asuntos”,
por ejemplo metiéndose en Irak, dijo el compungido Robert Gates. Por las
dudas, aclaró que la región tiene interés estratégico para EE.UU. y que
debía prepararse para una larga estancia de sus tropas allí. Como opina esta
cuarteta del poeta francés Pierre Mac Orlan: “Se dice que el dinero no tiene
olor,/pero el petróleo me desmiente:/cuando se evapora en Tampico/vuelve un
pasado que provoca el vómito”. ¿Pasado?La Casa Blanca se alista para
bombardear a Irán y no sólo sus instalaciones nucleares, también sus pozos
petrolíferos, lo que provocaría un alza de precios del oro negro que dará
muchos dolores de cabeza a todo el mundo. El coronel de aviación (R) Sam
Gardiner, experto en estrategia militar y ex profesor del Colegio Nacional
de Guerra estadounidense, anuncia que los efectivos navales y aéreos
norteamericanos terminarán a fines de febrero su emplazamiento alrededor del
nuevo objetivo (www.theleftcenter.com, 14-1-07).
Según el Arab Times (16-1-07), en una reciente reunión que Bush sostuvo
con Cheney, la Rice, Gates y otros altos funcionarios se estudió
detalladamente el plan de ataque: se produciría antes de abril y comenzaría
desde el mar. Abril, “el mes más cruel” al decir de Eliot, es el último de
Tony Blair en su cargo. “Aunque el secretario de Defensa, Robert Gates, y la
secretaria de Estado, Condoleezza Rice, sugirieron que se posponga el
bombardeo, el presidente Bush y el vice Dick Cheney insistieron en atacar
Teherán sin entablar negociaciones”, confió lo que para el periódico kuwaití
es una fuente fidedigna.
Esta fuga hacia delante que empujan W. y Dick tendría consecuencias
catastróficas. La nueva doctrina militar de Washington ya no se basa en
utilizar bombas nucleares “como último recurso”, sino en “un abanico de
capacidades de ataque” que incluye esas armas en acciones ofensivas y
presuntamente “defensivas”. Quien lea el texto de la “Doctrina para las
operaciones nucleares conjuntas” (DJNO, por sus siglas en inglés) verá que
se ha previsto “integrar los ataques convencionales y nucleares... esto es
crucial para el éxito de una estrategia abarcadora” (http://zfacts.com,
15-3-05). Se emplearán las “mini-nukes” (bombas nucleares tácticas, les
dicen), que se declaran “seguras para la población civil circundante”.
Curiosamente, ni éstas, ni las bombas de racimo, ni las armas químicas y
biológicas de tal “caja de herramientas” –según define el documento del
Pentágono– son consideradas armas de destrucción masiva. Por supuesto: el
derecho de su uso y posesión sólo cabe a EE.UU. y sus aliados.
La DJNO va lejos: “El planeamiento responsable de la seguridad exige la
preparación ante amenazas que son posibles, aunque hoy tal vez
improbables... Las fuerzas militares deben prepararse para actuar contra las
armas y capacidades que existen o existirán en el futuro próximo aunque no
haya escenarios de guerra probables a la vista”. Dos años antes de asentar
esta doctrina por escrito ya se había realizado la “acción anticipatoria” en
Irak y ahora, por qué no, se aplicaría a Irán, que desarrolla un programa
con el que podrá obtener un arma nuclear sólo dentro de 10 años en opinión
de los servicios de inteligencia de EE.UU. Da igual: se trata de una
“amenaza posible, aunque hoy tal vez improbable”. Con esa doctrina-pretexto,
quién se salva.
La planificación de los bombardeos aéreos contra Irán comenzó a mediados
de 2004. W. Bush dictó la orden presidencial titulada “Autorización para el
despliegue de armas nucleares, NSPD 35” (www.fas.org, mayo de 2004). El
documento es secreto, pero hay nítidos indicios de que el Medio Oriente lo
padecerá, como prueba la concentración de fuerzas navales en el Golfo
Pérsico que anunciara W. Bush. EE.UU. estaría actualmente “instalando armas
nucleares tácticas del tipo B61 en el sur de Irak como parte de un plan para
golpear a Irán desde esa zona en el caso de que Irán responda a un ataque
israelí contra sus instalaciones nucleares”, informó el periódico turco
Yenbi Safat (BBC, 20-12-06). Israel posee de 100 a 200 cabezas nucleares
estratégicas y Washington y Tel Aviv han confirmado su colaboración a fin de
que “la flota israelí de submarinos Dolphin disponga de misiles de crucero
Harpoon armados con cabezas nucleares” (The Observer, 12-10-03). Viene mal.
“Armas nucleares de EE.UU. en Europa” se titula el documento
desclasificado en virtud de la ley de libertad de información en el que se
declara que EE.UU. “puede emplear sus fuerzas nucleares (en el Viejo
Continente) en otras áreas que las controladas por el Comando Europeo
estadounidense” para apoyar “misiones nucleares en el Medio Oriente incluso,
potencialmente, contra Irán y Siria” (www.nukestrat.com/us/afn/nato.htm,
febrero de 2005).
Hace tiempo que la Casa Blanca toma medidas militares para concretar lo
que ahora asoma. Ya se escuchan pretextos para atacar a Irán que huelen como
los arsenales de armas de destrucción masiva de Saddam Hussein que nunca se
encontraron. La Casa Blanca terminará pronto los preparativos para incendiar
el Medio Oriente. Bastará entonces una chispa para que reaparezcan los
hongos nucleares en los cielos del mundo.