Es mejor morir de pie que no vivir
de rodillas, y el presidente murió de pie. Está reunido con muchos grandes
luchadores por la independencia asesinados por el imperio. A Bush y sus secuaces
se les tendrá por culpables de este asesinato cobarde, y pagarán por ello en
este mundo y en el otro. Gloria a los héroes caídos.
“No siempre es necesario buscar los detalles, cuando de símbolos se trata. Los
detalles estorban la perspectiva abarcadora, en la visión de gente inocente e
inexperimentada. Todo el que gobierna tiene que acometer muchas obras que serían
crímenes, si las emprendiese gente común y corriente. Las hazañas de los
dirigentes deben sumarse y valorarse más tarde, en una perspectiva histórica.
Cuando le pidieron una opinión sobre la Revolución francesa de 1789, el primer
ministro chino Zhou Enlai contestó: “todavía no se puede opinar”.
Lo que deberíamos tener en cuenta acerca de Saddam Hussein es que murió
confesando su fe, con la oración shahada en los labios, y sus últimas palabras
fueron : “Dios es grande”, y sus últimos pensamientos se dirigieron a nuestra
amada Palestina. Sabemos que no se rindió sino que fue capturado por el invasor.
Está prohibido matar a un prisionero de guerra, está prohibido matar a un
príncipe, está prohibido matar a un príncipe cautivo. Este asesinato será
suficiente para calificarlo como mártir.
Él no era diferente de muchos mártires palestinos asesinados por los sionistas.
Arafat, envenenado por Sharon (ver http://www.uruknet.info/?p=29419) , Abu Jihad
muerto a tiros por Barak, el jeque Yassin apuntado por un mísil, y docenas de
otros más : a este grupo pertenece Saddam. Fueron combatientes, y el enemigo los
diabolizó; murieron y glorificaron a Dios con su muerte.
Pero para el que quiera mirar más allá del último instante, Saddam fue un
dirigente que erradicó el analfabetismo, dio atención médica a su pueblo, le dio
educación gratuita, permitió a las mujeres participar en la vida social, y
convirtió su país en uno de los más adelantados del Medio Oriente. Él mandó sus
misiles sobre Israel, y fue causante de que se entablara el proceso de paz. Sin
sus misiles SCUD, Israel no habría pactado la paz con la OLP en 1993.
Sobre muchas decisiones que llegó a tomar, se arrepintió. Pero no estoy seguro
que sea éste el momento de valorarlas. Cuando un hombre se encuentra diabolizado
por el enemigo, padecemos la tentación de poner nuestro juicio a salvo diciendo
“Era un hombre malo pero…”. Generalmente hay buenos motivos para esta
precaución, pues poetas, disidentes y combatientes contra el imperio suelen ser
gente revuelta, más aún si llegan al poder.
Pero deberíamos luchar contra esta
tentación. No se les persigue y diaboliza por engañar a sus mujeres, sino porque
fueron fieles a sus pueblos, sus países, su musa. El día que se le edifique un
mausoleo a Saddam en el centro de Bagdad, ya habrá tiempo para hablar de sus
errores, ahora no. No, ni por un minuto, ni con una palabra, respaldaría yo el
discurso oficial.
Hay algunos iraquíes que tiene reproches legítimos contra el finado dirigente.
Todos los fundadores dejan al ascender mucho sufrimiento. Estas quejas las
explota el enemigo. Pero la gente cuerda debería tratar de ayudar a superar el
resentimiento. Cuando Hitler invadió a Rusia, procuró explotar las
reivindicaciones de mucha gente contra Stalin y el comunismo. Los que cedieron a
su tentación terminaron como traidores a su patria.
Los que la rechazaron salvaron su
alma y su lugar en la historia. Ivan Bunin, gran escritor ruso, ganador del
premio Nobel y enemigo de Stalin y el comunismo, fue a la embajada soviética y
declaró su obediencia a Stalin, cuando el destino de Rusia estaba indeciso. Hoy
los iraquíes grandes deberían seguir la misma línea, y dejar de ergotizar acerca
de Saddam. Les corresponde una tarea mayor: derrotar al imperio y liberar a
Irak.
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Israel Shamir es un escritor, periodista y traductor israelí que vive en Jaffa. Sus artículos
aparecen en el sitio web