El más completo directorio en español

HOME| Titulares| Diarios| Radios| TV.| Buscadores| Economía| Mundo| Alternativos| Archivo| Mail

 

Buscar en
IAR-Noticias y en
 la Web

Google

 

 

 
 
 
 

Latinoamérica

Norteamérica

Europa

Medio Oriente

Irak

Asia

Africa

Medios

Internet

Autores

Archivo

TITULARES
del Mundo

I Argentina I Brasil I
I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía I

EN VIVO

Radios del
Mundo


I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía
I Medio Oriente
I Internacionales I

MEDIOS
ALTERNATIVOS


I Periódicos
 
y Redes
I
I
Agencias
 de Noticias I
I
Publicaciones
 
y Sitios I
I
Prensa
 
de Izquieda I

BUSCADORES

del Mundo


I América del Norte I
I América Central I
I América del Sur I
I Europa I España I
I Africa I Asia I
I Medio Oriente I
I Oceanía I
I Temáticos I
I Internacionales

ECONOMIA
MUNDIAL


I América Latina I
I Africa I Asia I
I España I EE.UU. I
I Europa I
I
Oceanía I  
I Canadá
I Medio Oriente
Bolsas del Mundo I

MEDIOS

del Mundo


I Agencias
de Noticias I

I Diarios I 
I Revistas I
I Radios I
I Televisión I

 

Agregar 
a favoritos

Recomendar
 este sitio

 
 

SECCIONES

 

ASIA  

 

El escenario que dejó la masacre en la Mezquita

EEUU, Pakistán, y el "doble juego" con el "terrorismo islámico"

 
 

(IAR-Noticias) 15-Julio-07

Soldado pakistaní junto a  escombros de la pared de la  Mezquita Roja, en pleno centro de la capital paquistaní, el domingo 8 de Julio  (Foto: Reuters)

Finalmente, y al costo de 120 muertos (fuentes extraoficiales hablan de 800) el ejército de Pakistán tomó el control  de la Mezquita Roja luego de ocho días de ataques y bombardeos que convirtieron en escombros al edificio donde se encontraban estudiantes y combatientes islámicos opuestos al gobierno del general  Pervez Musharraf, un aliado de Washington en la "guerra contra el terrorismo", al que la Casa Blanca viene acusando sutilmente de mantener un "doble juego" con la yihad islámica y las organizaciones talibanes que protegen al mítico Bin Laden supuestamente "escondido" en la región.

Informe especial

Históricamente, la Mezquita Roja de Pakistán, en estos momentos demolida por el fuego del gobierno aliado de Washington, fue la fragua doctrinaria de los mujaidines que iniciaron la "Guerra Santa" contra el Imperio soviético en Afganistán en la década del 80, con financiación y entrenamiento de la CIA y reconocidos por EEUU como "luchadores de la libertad".

Coincidentemente, tanto Al Qaeda como el "fundamentalismo checheno", y sus principales líderes, Bin Laden y Shamil Basayev, tuvieron como génesis común la CIA y la guerra en Afganistán de la época del imperio soviético.

También históricamente el régimen pro-Washington de Pakistán se ha valido de las madrassas (escuelas ialámicas) para concretar sus propios proyectos políticos, tanto internos como en su disputa regional con la India, en la cual las organizaciones islámicas juegan un papel de provocación digitadas por el servicio de inteligencia pakistaní, tradicional vínculo de esos grupos fundamentalistas con al CIA y los servicios occidentales.

Desde la década del ochenta, y con la finalidad de desestabilizar al ex imperio soviético en la región, la CIA  infiltró los cuadros combatientes islámicos utilizando de intermediario al servicio de inteligencia paquistaní (ISI), que en la actualidad sigue actuando de nexo entre los grupos terroristas que operan en Asia, los Balcanes y Medio Oriente, principalmente la red Al Qaeda.

Según la BBC, antes del 11-S y la invasión a Afganistán, Washington utilizó la infraestructura islámica como un instrumento político para salvaguardar sus intereses en Afganistán e India apoyando al Talibán y a varias organizaciones en la disputada región de Cachemira.

Interior de una madrassa, escuela islámica donde se forman los futuros líderes religiosos, "refugio de terroristas", según Washington.

El Pakistán "terrorista"

Paradojalmente, luego del 11-S y de de la invasión norteamericana a Afganistán, Washington comenzó a considerar el noroeste pakistaní, en la frontera con Afganistán, como el principal "refugio de terroristas del mundo".

En ese escenario (sólo explicado por el "doble juego" y la política de "tercerización terrorista" de la CIA con los grupos islámicos) la política esquizofrénica del presidente Pervez Musharraf (adherir a la "guerra contraterrorista" y a la vez mantener una relación de aprovechamiento político con el movimiento islamista afgano Talibán y con la red "terrorista" Al Qaeda) pasó a ser severamente cuestionada en Washington.

La crisis que terminó con la masacre en la Mezquita Roja había comenzado apenas unos días después de que el periódico The New York Times informara el 28 de junio que el propio Ministerio del Interior pakistaní le había alertado a Musharraf que la "política de contemporización con el Talibán" sólo sirvió para "fortalecer aun más al extremismo islámico", sobre todo en Afganistán.

No obstante, el gobierno de Bush mantuvo -en el discurso-  apoyo incondicional a Musharraf.

El portavoz del Departamento de Estado (cancillería) estadounidense, Sean McCormack, se limitó a decir a periodistas que "todavía hay mucho por hacer" para someter a los radicales islámicos en Pakistán y destacó que Washington "respalda los esfuerzos" de Islamabad.

Los analistas de las grandes cadenas norteamericanas deslizaron que la Casa Blanca sabía que Musharraf siempre ha mantenido un doble juego con Al Qaeda y con el Talibán, no obstante, Bush y los halcones siguen considerándolo un aliado clave en la "guerra contra el terrorismo".

El "doble juego" de Musharraf

No obstante, los tanques de pensamiento conservador en EEUU señalan que los acuerdos que logró el gobierno de Musharraf en 2004 y 2006 con los grupo pro-talibanes en las provincias fronterizas Waziristán del Sur y del Norte ayudaron al movimiento islamista afgano a crecer en número de combatientes y en capacidad logística.

El vicepresidente Dick Cheney visitó Islamabad en febrero, acompañado del vicedirector de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Stephen R. Kappes, cuando funcionarios estadounidenses no identificados dijeron al periódico The Washington Post que tenían evidencias de que campamentos de Al Qaeda en Pakistán estaban entrenando a combatientes islámicos.

Horas después de trascender que Cheney advirtió con suspender la asistencia a Pakistán si Islamabad no actuaba decididamente contra Al Qaeda, el gobierno de Musharraf divulgó un comunicado subrayando que "Pakistán no acepta los dictados de nadie".

Funcionarios estadounidenses, afganos y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) concluyeron que el servicio de inteligencia pakistaní ha seguido colaborando con las bases del Talibán y Al Qaeda en las provincias de Waziristán del Norte y del Sur.

Finalmente, y como dejaron trascender las usinas ultraconservadoras de Washington, Cheney y el ala ultradura del gobierno de Bush comenzó a presionar para que la Casa Blanca definiera en términos claros que la política de Musharraf estaba favoreciendo el crecimiento y la proyección del "terrorismo talibán" en Afganistán.

El gobierno colaboracionista de Afganistán, distribuyó entre periodistas en enero una grabación de vídeo  en la que Muhammad Hanif, portavoz del Talibán detenido por las fuerzas de la coalición, aseguraba que el mulá Omar, máximo líder de los talibanes, vivía en la occidental ciudad pakistaní de Quetta bajo protección de los servicios de inteligencia de Pakistán.

El analista Barnett Rubin, especializado en temas afganos para la Universidad de Nueva York, dijo en una entrevista a la cadena de televisión pública estadounidense PBS que los militares de la coalición en Afganistán creían que Pakistán podía hacer un daño severo a las fuerzas talibanes si detenían a sus líderes en Quetta.

"El principal centro del terrorismo mundial es Pakistán", dijo Rubin en un testimonio ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos.

Para los sectores y analistas demócratas de EEUU, la actitud tolerante del gobierno de Musharraf con el "extremismo islámico" se explica como una estrategia para usar a los partidos políticos de esa ideología como base de apoyo para contrarrestar a las "fuerzas democráticas" opuestas al régimen militar  nstaurado en el golpe de Estado de 1999.

Según esa usinas, Musharraf ayudó al partido Jammat-e-Islami, que tuvo en el pasado vínculos con Al Qaeda, y a otros cinco grupos musulmanes aliados a ganar las elecciones regionales de octubre de 2002 en las provincias fronterizas con Afganistán.

Según un informe del Grupo Internacional de Crisis divulgado en diciembre, y citado por la agencia IPS, el gobierno pakistaní "liberó a combatientes, les devolvió sus armas, desarmó puestos de vigilancia y permitió a terroristas extranjeros permanecer dentro del territorio si renunciaban a la violencia".

Esta política "facilitó el crecimiento de la militancia y de los ataques en Afganistán, dándole a los elementos pro-talibanes libertad para reclutar, entrenar y armar", añade el informe.

Condoleezza Rice y Pervez Musharraf durante la visita que realizó la secretaria de Estado norteamericana a Pakistán el pasado mes de junio

El escenario post-masacre en la Mezquita

Tanto la Casa Blanca como la "oposición" demócrata" siempre han acusado al dictador de Pakistán, general Pervez Musharraf,  de tolerar "elementos" en el ejército y los servicios de inteligencia que mantienen vínculos ideológicos y estratégicos con militantes islámicos "extremistas".

¿Significa la actual ofensiva militar en la Mezquita Roja  que el general Musharraf ha decidido plantar cara a esos "elementos"? ¿Cuáles serían las consecuencias?, se pregunta en un análisis la cadena británica BBC.

La periodista Carlotta Gall, corresponsal del diario The New York Times, que visitó la frontera afgano-pakistaní en enero, descubrió "señales de que las autoridades de Pakistán fomentan a los insurgentes, si no los auspician".

En las provincias pakistaníes fronterizas con Afganistán abundan las madrassas (escuelas islámicas), de donde surgen combatientes musulmanes. El número de partidarios del terrorismo islámico en Pakistán se estima en cientos de miles, señaló la corresponsal.

Cabe recordar que Musharraf ayudó al partido Jammat-e-Islami, que tuvo en el pasado vínculos con Al Qaeda, y a otros cinco grupos musulmanes aliados a ganar las elecciones regionales de octubre de 2002 en las provincias fronterizas con Afganistán.

Luego de esa victoria electoral, líderes de esos partidos comenzaron a colaborar activamente en las operaciones transfronterizas del Talibán y de Al Qaeda.

Sin embargo, funcionarios de Washington -citados por la agencia IPS- señalan que los arrestos de varios líderes de Al Qaeda hechos por Pakistán desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington son una evidencia de la buena fe de Islamabad.

Por su parte, el periodista James Risen, corresponsal de The New York Times, señaló en su libro "State of War" ("Estado de guerra") que el gobierno de Musharraf está lejos de cooperar con Estados Unidos en los esfuerzos para destruir a Al Qaeda.

Risen indicó que miembros de esa red terrorista instalaron un nuevo centro de operaciones en Waziristán del Sur tras huir de Afganistán en 2002, y que los militares pakistaníes impidieron que las fuerzas estadounidenses los persiguieran.

Agentes de la CIA se instalaron
luego en Pakistán para buscar al líder terrorista saudita Osama bin Laden, pero estos eran siempre escoltados por funcionarios pakistaníes que limitaban sus acciones, aseguró Risen.

Según la BBC, los observadores argumentan que el gobierno de Musharraf sigue  protegiendo sus conexiones "terroristas" dentro de los servicios de seguridad, sin cuya complicidad los militantes en la Mezquita Roja no hubieran podido aprovisionarse de armas para combatir durante más de una semana.

La cadena británica sostiene este miércoles que los movimientos de tropas durante los últimos cuatro días en áreas sensibles del noroeste del país indican que el gobierno desea llevar la campaña contra los militantes de la Mezquita Roja hasta las mismas puertas de los "islámicos radicales".

Según la BBC, los militares ha sido desplegados en el distrito de Swat. También, en el distrito tribal del norte de Waziristán, en la frontera con Afganistán, el ejército se ha arriesgado a poner en peligro un tratado de paz al reocupar puestos de control que había abandonado como parte de un acuerdo con militantes"extremistas"  locales.

En venganza -señala la BBC- durante el asedio a la Mezquita Roja han sido asesinadas 19 personas -incluidos 11 funcionarios públicos- en la provincia de la Frontera Noroeste, cuya capital es Peshawar, considerada una conexión entre Pakistán y Afganistán

Según el analista vasco, Txente Rekondo, "los enfrentamientos en torno a la mezquita Lal Masjid (la Mezquita Roja) han mostrado con toda su crudeza los desesperados intentos del General Pervez Musharraf por mantener su supervivencia política".

"Tras su pulso con el máximo juez del país, con buena parte de los medios de comunicación locales, con una oposición política que aprovecha cada conflicto para buscar sus propios réditos políticos, unido todo ello a la fuerte presión que desde Occidente se mantiene para que lance una ofensiva contra toda esa nebulosa forjada en torno al movimiento islamista radical, el presidente pakistaní ha optado por actuar con mano firme para desactivar todas esas presiones".

La masacre en la Mezquita Roja -según Rekondo-  puede desembocar en un baño de sangre por todo el país, tal y como ya han adelantado algunos círculos jihadistas que amenazan con lanzar ataques en las principales ciudades pakistaníes.

"Además, -continua el analista- esos grupos han decidido romper también los acuerdos de paz que mantenían con el gobierno central en las zonas tribales del país. Los primeros resultados ya se han visto, con diferentes ataques suicidas contra el ejército en las citadas regiones, y con ataques contra miembros de la administración central. También el ataque contra el avión del propio Musharraf nos muestra hasta donde están dispuestos a llegar en su respuesta esas organizaciones".

En la capital pakistaní circulan algunas noticias que apuntan también a un intento por parte del presidente de adelantarse a una especie de "golpe de mano" que estarían preparando diferentes sectores del país, precisa Rekondo.

Para la cadena BBC, la masacre del ejército pakistaní en la Mezquita Roja, indica que el gobierno de Musharraf  ha decidido romper su política de equilibrio con el "terrorismo islámico" en función de mantener el poder garantizado por su alianza estratégica con Washington.

¿Podrá el general Musharraf continuar trabajando en esa línea en los próximos meses?, se pregunta la cadena británica.

La solución militar del conflicto en torno a Lal Masyid, la Mezquita Roja de Islamabad, podría dar origen a la radicalización del Islam en Pakistán, opina el profesor Hagai Segal, conocido experto británico en temas de lucha antiterrorista, citado este miércoles por la agencia rusa RIA Novosti.

"Es probable que la operación (militar) ayude a neutralizar a un grupo extremista pero, al mismo tiempo, será una fuente de inspiración y entusiasmo para otras formaciones de islamistas radicales", señaló Segal al comentar el sangriento asalto a la Mezquita Roja.

"Cualquiera que sea la versión oficial de estos acontecimientos, serán interpretados como una masacre en los círculos islámicos", afirmó.

Lo sucedido podría debilitar las posiciones del presidente Pervez Musharraf, tener "repercusiones negativas en el nivel de confianza hacia el régimen laico" y "empujar hacia los extremistas a la gente que hasta ahora se encontraba al borde", señala Segal.

Según Txente Rekondo, luego de la masacre de la Mezquita Roja, "No es sencillo anticipar el escenario hacia el que se dirige ese país asiático, pero la mayoría de los análisis coinciden en señalar que sea cual fuese la salida a esta nueva crisis, el difícil equilibrio que sostiene Musharraf puede acabar pasándole factura".

Los gobiernos occidentales -continúa el analista- son conscientes de esa situación, de ahí sus maniobras para buscar algún recambio consistente, pero al no haberlo encontrado pueden seguir apoyando al cada día más debilitado Musharraf.

El "segundo frente islámico"

En la valoración de IAR Noticias, Washington y la CIA, luego de la masacre en la Mezquita Roja,  van seguir utilizando y financiando a grupos de la yihad "terrorista" en Pakistán  en la búsqueda de dos objetivos precisos:

A) Derrocar al general Musharraf (que ya no resulta confiable a Washington) e instalar en el país una versión pakistaní de "guerra civil" con represión y persecución de grupos islámicos vinculados a Al Qaeda y  a la red Talibán que actúa contra la OTAN y EEUU en Afganistán.

B) Utilizar a los grupos radicalizados de la yihad pakistaní (fragua histórica de la "guerra santa" contra occidente) como "segundo frente" de "amenaza terrorista" proyectado en Europa y EEUU, luego de Irán, y consecuentemente extender la "guerra contraterrorista" a Pakistán.

En esa orientación se vienen moviendo desde hace unos meses Cheney y los halcones de la Casa Blanca, además de las usinas mediáticas y "tanques de pensamiento" ultraconservadores de Washington.

La masacre en la Mezquita Roja fue solo el punto de partida para un proceso represivo-militar a los grupos islámicos paquistaníes que traerá como consecuencia la "venganza" y una nueva declaración de "guerra santa" contra EEUU y Occidente.

Se trata, en definitiva, de crear una nueva lógica manipuladora con el "terrorismo islámico" (esta vez procedente de Pakistán) que arrime más argumento  justificatorio y consenso internacional para que los tres grupos de ataque aeronaval nuclear posicionados en el Golfo  lancen la ofensiva contra Irán y vayan por la recaptura de Medio Oriente.

Lo que queda de la segunda gestión de Bush va a girar sobre ese objetivo.

                             ******

 VOLVER A HOME

   MAS CONTRAINFORMACION 

© Copyright 2007  iarnoticias.com | Derechos reservados | Director Rodrigo Guevara

 

Se autoriza el libre uso, impresión y distribución de toda la información editada, siempre y cuando no sea utilizada para fines comerciales y sea citada la fuente.

Resolución óptima: 800 x 600

contactos@iarnoticias.com

 
1