esde hace algunas semanas Bush recoge "información" y se reúne con expertos y
miembros de su administración, para encontrar un nuevo camino para Irak, según
el mismo lo dice.
"Mi administración trabajará con republicanos y demócratas para diseñar una
nueva estrategia que pueda funcionar en Irak", ha explicado Bush.
"Podemos consultar más a nuestros colegas iraquíes y lo haremos", dijo en su
conferencia de prensa del miércoles 20 en la Casa Blanca.
Pero, y como es su costumbre (y su forma de ganar tiempo) Bush afirma una
cosa y luego la desmiente con otra.
En la conferencia de prensa dijo que todavía no tiene una decisión tomada
sobre Irak, pero señaló que entre las ideas que baraja está el aumento de
las tropas.
Luego comentó que, tras escuchar al nuevo secretario de Defensa, Robert Gates,
llegó a la conclusión que "la victoria [en Irak] es alcanzable aunque no se está
produciendo con toda la rapidez que nos gustaría".
Y luego remató diciendo que EEUU "ni está ganando, ni está perdiendo" la
guerra en Irak.
Y luego de afirmar que no tiene claro si aumentará los efectivos en Irak, se
despachó diciendo que tiene la intención de aumentar los efectivos del
Ejército y del cuerpo de infantería de Marina de forma permanente.
Pregunta: ¿Qué va a hacer Bush en realidad?
Respuesta: Bush va a hacer lo que quiere el establismnet económico
norteamericano (el poder real con asiento en Wall Street), o sea permanecer
en Irak por tiempo indefinido, y solo retirará parte de sus tropas si la
OTAN se implica en el control militar como en Afganistán.
En lo concreto, y mientras saborea el pavo navideño con su familia,
George W. Bush se prepara para librar otra guerra a escala global, con un
2007 marcado por una escalada militar en Medio Oriente y en Asia, y
el desenlace de un conflicto nuclear que tiene a Irán y a Corea del Norte como
protagonistas centrales.
Primera señal: EEUU -según la CNN y las otras cadenas
norteamericanas-
incrementará su flota con nuevos portaaviones, buques y aviones en el Golfo
Pérsico y frente a la península coreana.
Segunda señal: El nuevo secretario de Defensa, Robert Gates, entregará al
presidente "lo antes posible" un informe sobre un incremento, en este caso del
Ejército y el cuerpo de Infantería de Marina de EEUU, que cuentan con
507.000 soldados (el Ejército) y 180.000 (los marines).
Pero volviendo a Irak, Bush fue claro y terminante: EEUU no se retira.
Esta decisión compartida por el establishment económico se basa en
una lógica: Imposible pensar que EEUU y las naciones capitalistas con sus
trasnacionales (incluidas China y Rusia) puedan pescar con
tranquilidad en el "río revuelto islámico" que dejaría el retiro
de las bases y tropas norteamericanas de Irak.
Más allá de la guerra interna que disputan demócratas y
republicanos por el control de la Casa Blanca, subsiste la lógica que hoy esgrime el establishment económico estadounidense para oponerse al retiro
de las tropas de Irak:
Si los soldados norteamericanos se
retiran de lo que hoy es una "masacre controlada" por la CIA y
el Pentágono, el país se convertiría en una "triple guerra"
entre kurdos, chiíes y sunies.
La apariencia formal del "gobierno de Irak" (que contiene a las
facciones y le da una unidad política y económica) estallaría, y
con el también estallarían los negocios con el petróleo,
las armas, los servicios de "seguridad" y la
"reconstrucción" de las corporaciones del Complejo
Militar Industrial y de Wall Street que hoy se benefician de la
ocupación militar.
Los demócratas, grandes manipuladores mediáticos con la prensa "anti-Bush",
saben tanto como los republicanos, que (en la realidad) un
retiro militar de Irak sería peor para EEUU que quedarse en
Irak.
Sin las tropas norteamericanas, el chaleco que hoy contiene con
una fachada institucional a las facciones (el gobierno títere
iraquí) se rompería en dos minutos, y el principal
beneficiario de la guerra abierta inter-étnica que
estallaría entre kurdos, chiíes y sunies, sería el Irán de los
ayatolas con su proyecto de convertir al Golfo y al Medio
Oriente en un gran gobierno islámico fundamentalista.
El gobierno de mayoría chií que hoy está asociado con la
ocupación estadounidense, cambiaría a Washington por Teherán,
y la super-embajada estadounidense y las corporaciones
transnacionales asentadas en la "zona verde" deberían mudarse
dejando el petróleo y los negocios de Irak en otras manos.
Y hay otro detalle de por medio: el 2007 nacerá marcado por el desenlace
militar del conflicto con Irán, cuya escalada ya comenzó cuando el Consejo de
Seguridad en la ONU decidió sobre las sanciones y el bloqueo propuesto por EEUU
para castigar a Teherán por su programa nuclear.
Sin las bases militares de EEUU en Irak, y con el gobierno iraquí controlado por
la mayoría chií pro-iraní, un ataque preventivo contra Irán, como ya está
planificado, convertiría al país petrolero en una base de las fuerzas de
Teherán.
Además, sin el corset de las fuerzas norteamericanas, el aparato
de seguridad iraquí (ejército y policía), compuesto por más de
160.000 efectivos, seguiría reprimiendo a los suníes (a los que
se agregarían los kurdos) no ya por cuenta de Washington sino
por órdenes del régimen de Teherán.
Es decir que en Irak todo seguiría como hasta ahora, pero con
otro patrón dirigiendo simultáneamente la represión y el
exterminio: el Irán de los ayatolas, los que pasarían de
ser socios encubiertos de EEUU en la ocupación (a través del
clero y los políticos chiíes) a una guerra global contra la
dupla Washington Tel Aviv en todo el Medio Oriente.
Y como efecto inmediato, el "triunfo islámico" que
representaría el retiro de las tropas invasoras de EEUU
incendiaría toda la región, desde el golfo hasta Palestina,
convirtiendo a Irak en el gran centro irradiador del "terrorismo
islámico" (el preferido de Bush) actuando libremente y sin
ninguna contención militar.
El desmadre "islámico" de Medio Oriente que produciría un retiro
de las bases y efectivos norteamericanos en Irak, despertaría, a
su vez, una ola "anti-occidental" que repercutiría
negativamente en la operatividad y en los negocios de las
corporaciones capitalistas, no solamente yanquis, sino europeas
y asiáticas, que operan en la región.
Bancos, transnacionales y petroleras
que hoy operan normalmente dentro de la llamada "región inestable del Medio
Oriente", verían amenazadas sus plantas y estructuras por sabotajes y ataques
continuos de grupos fundamentalistas que fluirían continuamente desde el
"Irán de los ayatolas".
Un "triunfo islámico" en Irak, sería
interpretado, simultáneamente, como un triunfo del "nacionalismo"
árabe-musulmán , que alcanzaría y repercutiría en países hoy aliados de
EEUU en la región , cuyos gobiernos
(caso de Egipto y Jordania, por ejemplo)
serían alcanzados y desestabilizados y/o derrocados por la
dinámica del islamismo triunfante anti-EEUU
.
¿Y que pasaría con Israel en medio de
una oleada islámica, antisionista y antinorteamericana, con epicentro en
Teherán?
Las fuerzas armadas israelíes, a
pesar de su tremendo poder de fuego aéreo, no tienen hombres ni capacidad de
despliegue o estructura para ocupar y/o combatir en varios frentes a la vez, por
lo que EEUU y su ejército tendrían que venir forzosamente en su auxilio
"regionalizando" su conflicto con Irán y con el mundo islámico.
Hay una tesis que esgrimen los
expertos al respecto: Si EEUU abandona Irak, tarde o temprano deberá ocupar
con sus tropas a todo el Medio Oriente si quiere que Israel y el negocio del
capitalismo estadounidense y trasnacional sobrevivan en la región.
Esto es, si EEUU abandonase el
control militar de Irak, lo que hoy le insume 145.000 soldados y menos de un
tercio de su presupuesto militar, le costaría en el futuro algo más que la
totalidad de sus fuerzas desplegadas a lo largo y a lo ancho del planeta.
Su retiro, en calidad de vencido
de Irak, sería el principio de un conflicto de "mil cabezas" que se extendería
desde el Medio Oriente hacia las naciones con mayoría musulmana, y desde allí a
todo el planeta hoy en manos del sistema capitalista occidental.
Algo de eso contenía aquel axioma que
sostenía que Irak "es la madre de todas las guerras".
¿Y que pasaría con las naciones
capitalistas-furgones, caso de Francia, Gran Bretaña, y Alemania, cuyos bancos y
transnacionales hoy se expanden y hacen negocios en Medio Oriente con la bota
norteamericana-israelí como garantía de "orden"?
Imposible pensar que las naciones
capitalistas (incluidas China y Rusia) puedan pescar con tranquilidad en el
río revuelto islámico que dejaría el retiro de las bases y tropas
norteamericanas de Irak.
En este escenario resumido, ¿Cuál es la lógica capitalista de un retiro de las
tropas norteamericanas de Irak?
Ninguna, salvo la propaganda y el marketing
mediático de los demócratas para terminar con Bush y quedarse con la Casa
Blanca.
No hay ninguna hipótesis inteligente,
planteada desde el interés estratégico del Imperio y la supervivencia
capitalista, que justifique dejarle Irak a los ayatolas de Teherán.
En consecuencia, después de comer el pavo navideño con su familia, y de brindar
por un "feliz 2007", Bush regresará a Washington donde, en enero,
anunciará oficialmente que EEUU y sus tropas permanecerán en Irak hasta
"ganar la guerra contra el terrorismo".
La decisión ya la tiene Bush en el bolsillo, y es producto de sus incontables
consultas con los sectores del establishment de poder económico estadounidense
(el lobby sionista que controla la Casa Blanca), al que no le gusta
suicidarse ni perder mercados conquistados.
La continuidad de la guerra contra el "eje del mal": Esa es la estrategia
y el objetivo que cuelgan en el arbolito de navidad del Imperio para el 2007.
Lo demás es solo guerra mediática y campaña electoral demócrata vendida como
"información objetiva".
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