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Bush y el general Haine, actual jefe de la
CIA y experto en espionaje electrónico. |
Entre los expertos
siempre se ha dicho que la gran cantidad de información y datos
confidenciales de los usuarios que almacenan Google y
Altavista lo
convierte en una herramienta estratégica para las
operaciones y programas de la CIA y de los otros servicios de
inteligencia estadounidenses.
Informe especial
Un estudio realizado por Bruce Berkowitz, bajo el titulo de "Failing to Keep Up with the Information
Revolution", en el que se realizan entrevistas a un
centenar de empleados de la CIA, concluye que la mayor agencia
de espionaje de EEUU aún utiliza métodos rudimentarios para
sus investigaciones y operaciones de inteligencia.
El autor realizó el trabajo de investigación entre el 2001 y el
2002, como residente del Sherman Kent Center, el Centro de
Inteligencia y Análisis de la CIA, llegando a la conclusión de
que la capacidad de búsqueda de información y acceso a la red de
datos es "primitiva".
El estudio reveló que sistemas sin protección especial son utilizados
para acceder a Internet o a la propia red de datos de la
agencia, que no cuenta con herramientas adecuadas para intercambiar
información con otras agencias autorizadas.
En el sistema de la
CIA -según el informe- no cuenta con un tipo adecuado de integración con otras redes gubernamentales a
diferencia de lo que ocurre con las agencias relacionadas con el
Departamento de Defensa (Pentágono).
El autor del
informe señala que, según sus conocimientos en Tecnologías de la
Información, los analistas del Departamento de Inteligencia
mantienen un retraso, por lo menos de cinco años en relación con
el sector privado y otras agencias, como es el caso de la
NSA (Agencia Nacional de Seguridad) que tiene bajo su control
al sistema Echelon y al programa de escuchas telefónicas
clandestinas que Bush admitió haber puesto en marcha tras el
11-S.
Esto determina -según
el estudio- que en muchos casos los investigadores y analistas
de la CIA terminen utilizando
herramientas de internet, como Google o Altavista para realizar
sus trabajos de investigación y procesamiento de datos, lo que
perjudica y complica el trabajo de los analistas de
inteligencia de la Agencia.
Lo que no reveló el
estudio de
Berkowitz es si el ingreso a la base de datos de Google por
parte de los analistas de la CIA respondía a algún acuerdo de la
Agencia con la empresa informática, que también podría incluir
el acceso a información y datos confidenciales de los usuarios.
Sin embargo, y en las
antípodas del estudio de
Berkowitz, y desde otro costado de la misma temática, el
veterano agente de la CIA, Robert David Steele, denunció
en el programa de radio de Alex Jones un vínculo entre Google y los servicios
secretos estadounidenses, aunque no especificó claramente
como funciona y en qué
consiste exactamente la relación.
Steele, un veterano
experto en operaciones clandestinas de la CIA afirma que Google
“tiene íntimas relaciones” con la agencia de inteligencia y el
gobierno estadounidense.
La denuncia adquiere importancia por el legajo profesional que luce el ex espía.
De 1988 a 1992 Steele ocupaba el segundo cargo de importancia (GS-14) en el
Comando de Inteligencia de la Marina de EEUU.
A su vez Steele, graduado en Relaciones Internacionales y Administración
Pública en la Universidad de Leigh y en la Universidad de Oklahoma, es el fundador y
presidente de la empresa de seguridad Open Source Solutions, Inc,
y es un reconocido experto en vulnerabilidades de sistemas
computarizados y de información.
El especialista es mencionado como una "fuente creíble" por las usinas
académicas y tanques de pensamiento republicanos, además de su reconocimiento
por parte de la comunidad de inteligencia estadounidense.
En el programa de
Alex Jones, el espía Steele también hizo referencia al conflicto que
mantiene Google con el Ministerio de Justicia estadounidense para
supuestamente "proteger
la privacidad de sus usuarios", calificándolo de "pantomina" por parte de la compañía.
En el 2005 un juez
federal de California ordenó que el buscador número uno de
Internet, debería entregar información sobre sus usuarios
que le había requerido el Departamento de Justicia de EEUU para
luchar contra la pornografía infantil.
Google argumentó que
el reclamo del Departamento de Justicia era innecesaria,
demasiado amplia, costosa y que podría revelar detalles con los
que se podría identificar a sus usuarios. Ante la negativa de
colaboración de Google, la Administración Bush solicitó al
Tribunal Federal de San José que forzase a la empresa a
cumplir la orden.
“Google fue algo
hipócrita al rehusarse a hacer el honor de atender una solicitud
de información del Departamento de Justicia pues estaban
demasiado involucrados con la Agencia Central de Inteligencia,
la oficina para la investigación y desarrollo”, dijo Steele.
Entre los expertos
siempre se ha dicho que la gran cantidad de información y datos
confidenciales de los usuarios que almacena Google lo
convierte en una herramienta estratégica para las
operaciones y programas de la CIA y de los otros servicios de
inteligencia estadounidenses.
Un acuerdo entre la
CIA y mega-empresa informática le abriría a la Agencia una
fuente incalculable de redes de datos confidenciales privados a
escala planetaria que le aseguraría una omnipresencia
operativa en todos los países del mundo.
Si bien Steele sugirió en todo momento un acuerdo secreto de Google con la CIA,
no aportó ninguna prueba o pista que acreditara esa relación,
principalmente en el punto del beneficio que recibiría la
empresa informática para abrirle su base de datos a la
principal agencia estadounidense.
No obstante, llama la atención que, pese al nivel de penetración
masiva nacional del programa de Jones, ninguna de las partes acusadas (la
CIA y Google) realizaron comentarios con respecto a las
imputaciones de Steele.
Como dato "sugerente" hay que consignar que el actual director de la CIA, el
general Michael V. Hayden, era jefe de las polémicas "escuchas telefónicas"
y los programas de espionaje en Internet cuando se desempeñaba al frente de la
Agencia de Seguridad Nacional (NSA).
En su historial se encuentra haber dirigido el Centro Conjunto de Mando y
Control Bélico, la Agencia de Inteligencia de la Fuerza Aérea y la Agencia de
Seguridad Nacional, que lleva el peso de las operaciones de espionaje
electrónico.
Hayden era director de la NSA hasta el año pasado, cuando fue designado primer
vicedirector en la recién creada Oficina del Director de Inteligencia Nacional,
que tiene autoridad sobre las 15 agencias de la inteligencia de EEUU, y luego
pasó a comandar la CIA.
La NSA también controla el Echelon, teóricamente el sistema de espionaje
más importante del mundo, que tiene como una de sus principales funciones
escuchar los mensajes
enviados por teléfono, fax o correo electrónico desde países considerados
"enemigos", pero que en la práctica es utilizado para espiar a ciudadanos
comunes.
Según lo denunció The New York Times (y fue admitido por Bush) , la NSA, en
tiempos de Haine, utilizó llaves de acceso nacionales e internacionales para
espiar en forma clandestina comunicaciones telefónicas y correos electrónicos de
los ciudadanos estadounidenses.
Atento a la denuncia formulada por el experto de la CIA, Robert David Steele, en
el programa de Alex Jones, cabría preguntarse que relación une a Google con
la Agencia Nacional de Seguridad y con el general Hayden que también tuvo a
su cargo el espionaje en internet y hoy tiene a su cargo la dirección de la
Agencia.
Google es el mayor concentrador de datos confidenciales del mundo, y
éstos son la "materia prima" de los análisis de inteligencia orientados al
diseño de operaciones de control social por parte de la CIA y de las otras
agencias.
Google es una corporación trasnacional que actúa a escala planetaria y que
necesita, en primer lugar, de la protección del Estado nacional
norteamericano dentro del cual se acoge.
En este contexto, y amparado en la defensa de la "seguridad nacional de EEUU",
un acuerdo secreto entre Google y la CIA resulta mucho más lógico que
descabellado.
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