(IAR-Noticias) 26-Septiembre-06
Cualquier investigador objetivo del poder en EEUU sabe el rol que jugaron
históricamente los dos más influyentes diarios norteamericanos, The New
York Times y The Washington Post, como "propagandistas encubiertos" de la
política exterior y de las invasiones militares estadounidenses por todo el
planeta. Voceros calificados del poder que controla a Casa Blanca imperial, hoy,
sin embargo, asumen el rol de "críticos" a la administración Bush.
The New York Times,
y
The
Washington Post -como lo
hicieron durante toda la campaña presidencial estadounidense en el 2004- están
embarcados en una estrategia mediática contra la política militar
de la administración Bush en Irak orientada a darle réditos electorales a los
demócratas.
Este fin
de semana los diarios The Washington Post y The New York Times, difundieron
parte de un supuesto "informe confidencial" de los servicios secretos
estadounidenses, en el cual se concluye que la guerra en Irak "incrementó la
amenaza terrorista", al contrario de lo que afirma Bush.
The New York Times citó a
funcionarios "anónimos" que leyeron el documento y concluyeron que "la guerra
en Irak ha empeorado el problema general del terrorismo".
El Washington Post -en un inédito "juego de equipo" con su competencia-
"confirmó" los datos del Times, citando a un funcionario "no identificado" de
los servicios de inteligencia, quien afirma que el informe en cuestión sobre
Irak "se trata de un análisis muy honesto" de la situación, que
"enuncia evidencias".
El Post también señaló que el informe describe el conflicto en Irak como el
"principal vehículo de reclutamiento de extremistas islámicos".
Refiriéndose al "informe" difundido por el Post y el Times, el domingo la
prensa estadounidense concluía que la información sobre Irak (citada por
"informantes anónimos) tira abajo el
argumento de Bush y de los
republicanos
que afirma que la invasión a Irak en 2003 y el derrocamiento de Saddam Hussein
hizo de Estados Unidos "un país más seguro".
Confirmando la alevosa "operación de prensa" del Times y del Post, los
opositores demócratas se valieron rápidamente de la revelación de este informe
para atacar la estrategia del gobierno de Bush en Irak.
Pero este hábito de vender campaña
electoral demócrata como si fuera "información objetiva" no es nueva en
las líneas editoriales del Times y del Post
Desde
que, por razones editoriales y comerciales, se hicieron marcadamente "anti-Bush"
durante la campaña presidencial estadounidense de 2004, The New
York Times y Washington Post tienen "percepciones diferentes", y
descubren hechos de la realidad que antes no eran sujetos de atención en su
política editorial. Por ejemplo Irak.
Antes de sumarse -junto a CNN
y otras cadenas norteamericanas- a la campaña de Kerry y de los demócratas, en
las elecciones pasadas, el New York Times y el Washington Post
no sabían que existía la ocupación militar de Irak, o, mejor dicho, sólo
conocían la llamada "guerra de Irak" contra el "dictador Saddam
Hussein" contada por el Pentágono.
Cualquier investigador objetivo del poder en EEUU sabe el rol que jugaron
históricamente los dos más influyentes diarios norteamericanos, The New
York Times y The Washington Post, como "propagandistas encubiertos" de la
política exterior y de las invasiones militares estadounidenses por todo el
planeta.
Estos
dos diarios fueron los difusores principales de las campañas de acción
psicológica lanzadas desde las oficinas de inteligencia del Pentágono y de la
Casa Blanca, desde donde los halcones y el lobby judío de Cheney y
Rumsfeld
planificaban las invasiones con el general Tommy Frank.
Sus reporteros, como se recordará,
durante las invasiones a Irak y Afganistán viajaron con las tropas invasoras
para destacar, antes que nada, la visión de los oficiales y soldados
norteamericanos sobre los países invadidos.
Tanto The New York Times como
The Washington Post, históricamente han servido de polea de transmisión
de la CIA y del Pentágono en las campañas mediáticas orientadas a
preparar el terreno para las invasiones militares norteamericanas, más
allá que sus ejecutores fueran republicanos o demócratas.
Estos dos diarios, que hoy
condenan las "torturas" de Bush legitimaron y fueron cómplice del criminal bombardeo y ocupación de Yugoslavia ejecutado por la
administración del demócrata Bill Clinton, junto con la ONU y la OTAN en la década del noventa.
¿Y porqué esa súbita fiebre editorial
"crítica" a la política militar de EEUU en Irak? ¿Porqué New York
Times y Washignton Post denuncian todos los días las torturas y las
lacras de la invasión militar? ¿Porqué se han convertido en difusores de los
muertos y heridos que esconde el Pentágono? ¿Porque después de propalar la
campaña de acción psicológica de la CIA para justificar la invasión a
Irak, se convirtieron en los máximos difusores de las "mentiras" de la CIA?
Sencillamente, porque el
Times, el Post y las otras cadenas, después de apostar al proyecto perdedor de Kerry,
siguen asociados a una parte del establishment norteamericano que quiere
remplazar a Bush y a los halcones en el control de los negocios de la
Casa Blanca.
Paradojalmente, y en las antípodas de
sus posiciones históricas habituales (servir de voceros oficiales de las
invasiones) The New York Times y The Washington Post se convirtieron en
líderes de las denuncias contra la "guerra en Irak".
Sus páginas y portadas se
llenaron de denuncias contra las torturas, contra las "mentiras" usadas para
invadir, contra el "CIA-gate", y contra todo lo que respirara la palabra "Bush".
Estas denuncias contra Bush
manipuladas electoralmente, así como las advertencias de "ataques terroristas"
de Bush y los republicanos, son difundidas literalmente y sin ningún análisis a
través de todo el planeta por las estructuras mediáticas locales que venden la
campaña electoral norteamericana como si fuese "información objetiva".
De esta manera, The New York Times
y The Washington Post, los representantes más emblemáticos del lobby judío
imperial que controla la Casa Blanca con demócratas o con republicanos, se
convierten en paladines del periodismo "crítico" y denunciero en EEUU.
Y también como paradoja, la
izquierda y el "progresismo" internacional convirtieron a estos dos medios
(representantes genuinos del imperialismo norteamericano invasor) en una
especie de biblia de cabecera de la "objetividad periodística".
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