George W. Bush, y a su gabinete de
halcones con Cheney y Rumsfeld a la cabeza, ya no le van quedando resquicios
donde ocultar sus operaciones "contraterroristas" con el espionaje "no
autorizado", a partir de que fueran tomados como blanco permanente de las
denuncias de The New York Times y The Washington Post, los dos más influyentes
diarios del establishment de poder estadounidense.
Bush está furioso, fuera de sí, con
la prensa estadounidense, en particular con The New York Times, señalan al
unísono medios y analistas norteamericanos luego de la última revelación sobre
el "espionaje financiero" de la CIA.
Esta semana, George W. Bush, quién
atraviesa un récord de "impopularidad" en todos los sondeos, lanzó un furioso
ataque contra los medios estadounidenses -particularmente el diario New York
Times- por haber publicado detalles de un programa secreto que rastrea
transacciones monetarias internacionales.
Según el diario neoyorquino, el
Departamento del Tesoro de Estados Unidos estuvo a cargo del diseño del
programa de rastreo junto con la CIA.
El programa secreto revelado por el Times -con el que se le ha dado
seguimiento a transacciones durante los últimos cinco años- facilita el análisis
de los datos que provienen de un consorcio bancario internacional, y fue puesto
en funcionamiento después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
"La revelación de este programa es
vergonzosa", afirmó Bush. "Estamos en guerra con un grupo de gente que
quiere perjudicar a Estados Unidos. Y que alguien filtre ese programa y un
periódico (el Times) decida publicarlo, le hace enorme daño a Estados
Unidos".
"Lo que estábamos haciendo era lo
correcto", agregó. "El Congreso lo sabe. Si uno quiere saber qué están haciendo
los terroristas, uno trata de seguir la ruta del dinero, y es exactamente eso lo
que estamos haciendo. Y el hecho de que un periódico lo publicó hace que
ganar la guerra contra el terrorismo sea más difícil".

La nueva denuncia, que se suma a las
anteriores, detonó una ola de paranoia entre los funcionarios de la Casa
Blanca y los legisladores republicanos, que en noviembre, deberán enfrentar
las elecciones legislativas donde -según los sondeos- pueden perder la mayoría
en las dos cámaras del Congreso.
El lunes el influyente senador
republicano Peter King, presidente del comité de Seguridad Interior de la Cámara
de Representantes, pidió al gobierno de Bush que investigue al periódico The
New York Times en relación a la información sobre un programa secreto de la
CIA para rastrear a "sospechados de terroristas".
"Estoy pidiendo al secretario de Justicia" Alberto González "que comience una
investigación y un procesamiento de The New York Times", incluidos "los
reporteros, los editores y el propietario", dijo King.
"Estamos en guerra" y es "una
traición" que The New York Times "difunda información acerca de operativos y
métodos secretos", señaló el senador republicano.
Por su parte, la prensa norteamericana señaló este martes que algunos
funcionarios y figuras políticas de la derecha de Estados Unidos han sugerido
que los editores del New York Times sean enjuiciados por traición a la
patria, aunque es una opción muy poco probable.
La relación explosiva del presidente
del Imperio con The New York Times viene de "arrastre", ya que ha sido este
diario quien ha impulsado los dos casos que mayor desgaste ha causado a la
administración republicana de Washington: el "Cia-gate" y las denuncias
del "espionaje telefónico clandestino", a los que ahora se suma el
"espionaje financiero" de la CIA.
La semana pasada The New York Times informó que diez principales bancos
centrales del mundo estaban al corriente de que la CIA espió millones de
transferencias bancarias de todo el mundo tras el 11-S en el marco de la
"guerra contra el terrorismo" declarada contra Al Qaeda.
La denuncia impactó en Europa y en el
establishment de poder estadounidense, y fue como la gota que rebalsó el
vaso, dentro de una larga cadena de denuncias contra los manejos "ilegales"
de la administración Bush contra el "terrorismo" desde el 11-S en
adelante.
The New York Times, citando documentos oficiales ahora
desclasificados, dijo en diciembre pasado que agentes del FBI especializados en
"contraterrorismo" realizaron numerosas operaciones de espionaje e
inteligencia que incluyeron a grupos de activistas en causas tan diversas como
combate a la pobreza, medio ambiente y protección de animales.