a carnicería de Haditha,
y otras matanzas indiscriminadas de civiles en Irak por parte de los marines, en
los últimos días, está levantando una ola de indignación social y política en
EEUU y pone nuevamente a la administración de George W, Bush frente al tan
temido -y anunciado- "síndrome Vietnam".
Como en Vietnam, los marines sufren profundas enfermedades psiquiátricas después de
servir en la ocupación de Irak, según un documento de la Marina de EEUU obtenido por la Unión
Americana de Libertades Civiles y difundido por el diario The New York Times.
El
documento señala que algunos marines relataron cómo habían matado a soldados
iraquíes en combate o habían apuñalado a iraquíes que se hallaban en el suelo,
con el fin de asegurarse de que estaban muertos. Algunos de ellos fueron
apuñalados hasta 28 veces.
Según
The New York Times, el estudio demuestra que “uno de cada seis
soldados norteamericanos tiene síntomas de aguda ansiedad, fuerte depresión o
desorden de estrés postraumático, una proporción que, según algunos
expertos, podría aumentar eventualmente hasta uno de cada tres, la tasa que fue
hallada entre los veteranos del Vietnam.”
Sumados a la matanza de Haditha, donde los marines masacraron a 24
civiles -entre ellos niños y mujeres- luego de la muerte de un compañero, otros
casos denunciados en los últimos días por medio de videos sacuden a la Casa Blanca
y la ponen ante un nuevo
escándalo, que, según un senador norteamericano, podría superar al caso de
abusos a prisioneros en la cárcel de Abu Ghraib.
Mientras dos investigaciones están en marcha sobre la masacre de Haditha (260
kilómetros al oeste de Bagdad), la indignación aumenta entre los políticos
estadounidenses tras las revelaciones de que la cúpula militar pudo haber
intentado ocultar esa y otras matanzas cometidas por soldados
estadounidenses ocupantes.
"¿Había gente que sabía y mintió? ¿Había gente que debió saber más e
investigar más? ¿Hubo gente que verdaderamente apretó el gatillo y mató a un
niño inocente?", se preguntó el domingo el senador republicano Lindsay Graham en
la cadena Fox News.
"Todas estas cuestiones van a ser estudiadas (...) El honor del Cuerpo de
Marines está en juego", aseguró el senador, que es también fiscal de la reserva
del ejército estadounidense y pidió que no sea la prensa la que se encargue de
llevar adelante las pesquisas.
"Si estas acusaciones son verdaderas, (los responsables) serán llevados ante un
tribunal y serán severamente castigados", expresó.
Por su parte, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, intervino en
varias cadenas de televisión el domingo pasado para asegurar que el asunto
"preocupa profundamente" al presidente del país, George W. Bush, y es tomado en
cuenta "en los más altos niveles" y que la investigación será "seria y
profunda".
"Es lo que hacen las democracias cuando hay acusaciones de malos actos", dijo
Rice a la cadena CNN, agregando que "cuando estas investigaciones terminen estoy
segura de que habrá un castigo apropiado si estas personas son efectivamente
encontradas culpables".
Congresistas invitados a los
tradicionales debates televisivos del domingo expresaron dudas sobre la
capacidad del Gobierno para llevar a juicio a la jerarquía militar,
recordando que ningún alto responsable fue puesto en manos de la justicia tras
el escándalo por las humillaciones y torturas infligidas a los prisioneros
iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib.
El senador demócrata Jack Reed opinó ante las cámaras de Fox News que la clave
será ver si el Gobierno intenta atribuir toda las responsabilidad a "solo
unos marines o unos soldados" o si en su lugar intenta determinar "si esto
se inscribe dentro de un problema sistemático. Éste es el verdadero desafío".
"Pusimos a los soldados
norteamericanos en la posición más repugnante que era posible", expresó en la
cadena NBC el senador demócrata Joseph Biden, que criticó la inexistencia de un
plan de ocupación del país, el reducido número de soldados desplegados y la
carencia de equipos adecuados.
Las voces más críticas entre los sectores políticos insisten en la competencia y
la abnegación de los soldados de la coalición en Irak, pero cuestionan la
difícil situación en la que los colocó el gobierno de Bush.
El contexto "no es una excusa" para lo que pasó en Haditha, pero este hecho "no
es más que el comienzo, o al menos una fuerte advertencia, del tipo de
incidentes que podemos encontrar si permanecemos continuamente" en Irak, estimó
el senador Reed.
El "Síndrome Vietnam"
El primero en hablar
del "Síndrome Vietnam" en EEUU fue el senador demócrata Edward Kennedy
quién advirtió a Bush que su administración en Irak estaba produciendo un
fenómeno similar al producido por la guerra del sudeste asiático, en la
década del
setenta, donde EEUU tuvo que retirarse después de perder miles de
soldados en la contienda.
IAR-Noticias
señaló, en noviembre de 2004, que, en términos políticos y sociales, y a
corto plazo, el empantanamiento de las tropas norteamericanas en
Irak le iba a costar a Bush y a su
administración una reacción -de características todavía no mensuradas- dentro de
EEUU,
donde la oposición y
familiares de las víctimas esperaban
el momento oportuno para protestar por la muerte y mutilación de soldados
norteamericanos en Irak.
Habíamos señalado
que la oposición política y mediática "anti-Bush", los
perdedores de la elección de noviembre de 2004, con The New York Times y The
Washington Post a la cabeza, retomarían las campañas contra el presidente
apuntando a su flanco más débil: la ocupación militar y los muertos de Irak.
(ver:
La nueva estrategia editorial de The New York Times).
Por más que Bush y su administración
salieron fortalecidos con el triunfo electoral y
la reelección,
los comicios, reñidos como nunca históricamente, polarizaron
a la sociedad norteamericana alrededor de lo que estaba
pasando en la ocupación militar de Irak.
Toda la política editorial, tanto de The New York Times
como de The Washington Post, se orientaron, tras los comicios,
a crear un "síndrome Vietnam" en sintonía con la
estrategia de los demócratas en el Congreso norteamericano, en una puja por el
poder con los halcones del Pentágono a quienes no
pudieron arrebatar por vía electoral los negocios y el poder de la Casa
Blanca.
Siempre se dijo por otra parte -todos los expertos en Estados Unidos así lo
sostienen- que el Talón de Aquiles de Bush en Irak eran los soldados
estadounidenses muertos o heridos que dejaría la ocupación.
El sentimiento "anti-Vietnam" es tan fuerte como el miedo al "terrorismo" en las
franjas mayoritarias de la sociedad estadounidense. Bush, así coinciden todos
los especialistas, ganó las elecciones con el "miedo al terrorismo" que
sacó de escena a la ocupación militar de Irak.
Medios y analistas estadounidenses
comienzan a parangonar las matanzas y violaciones de los derechos humanos de los
actuales marines en Irak ,con lo sucedido en Vietnam, en la década del setenta,
donde el ejército norteamericano, derrotado, decadente, y con sus soldados
penetrados por la corrupción, la locura y las drogas, debió
retirarse vergonzosamente del país ocupado.
El "Síndrome Vietnam", a
medida que se suman los marines muertos y heridos en Irak,
y con el programa de rechazo y movilizaciones que se
avecina tanto en EEUU como en el mundo, se cierne cada
día con más certeza sobre la cabeza de George W
Bush y de administración de halcones.
Por otra parte, agregado a la
indignación creciente por la demencial masacre de civiles por parte de los
marines en Irak, el número de muertos de EEUU y de las tropas colaboracionistas
iraquíes revela que
Bush y el Pentágono fracasaron estrepitosamente con su estrategia militar en
Irak.
También revela la magnitud del accionar creciente y
mortífero de la guerrilla iraquí, y nutre la argumentación de la
organizaciones que en EEUU y en todo el mundo ya preparan nuevas y
gigantescas movilizaciones para reclamar que las tropas norteamericanas
regresen a casa.