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Bush y el general Hayden, nombrado como nuevo jefe de la CIA. |
Cunningham, conservador de San Diego, fue miembro de influyentes comités del
Congreso encargados de aprobar contratos militares y de servicios de
inteligencia.
El 27 de abril, el Wall Street Journal informó que Cunningham podría haber
disfrutado de un total de más de 2.4 millones de dólares en sobornos de los
contratistas, incluyendo servicios de limusina de lujo, noches pagadas en
suites de lujo en el Watergate y el Westin Grand, y prostitutas.
Foggo, director ejecutivo de la CIA
(número tres), admitió que asistió a esas fiestas de Wilkes aunque niega
haber tenido contactos con prostitutas y maniobras de corrupción.
Los contactos de Foggo con con el contratista militar Wilkes se habrían
originado en los años 80, cuando Foggo, por entones agente de la CIA, fue
enviado Honduras para asesorrar a las fuerzas de la contra nicaragüense,
principalmente en provisión de armamentos y material de guerra.
Según el el diario San Diego Tribune, en esa época el contratista Wilkes
llevaba legisladores estadounidenses a Centroamérica los que conectaba con Foggo
y los jefes de los contras nicaraguenses.
Según el dairio, estos vínculos de
Foggo con contratista de armas Wilkes son parte esencial de la investigación
sobre corrupción encabezada por la oficina del inspector general de la CIA y la
FBI.
El San Diego Union Tribune señala
que seis legisladores más se hallaráin investigados por corrupción,
mientras que The Washington Post señala que agentes de la FBI están
investigando a a prostitutas y a otros posibles testigos de estas orgías con
póker .
Una información aparecida en The
Washington Post consignaba hace dos semanas que las autoridades federales
también investigan denuncias de que el contratista Wilkes tenía un arreglo con
un servicio de limusinas para transportar a congresistas, incluyendo a
Cunningham, y a prostitutas las colosales fiestas del Watregate.
El diario señaló que propietario de Shirlington Limousine and Transportation Inc.,
Christopher Baker, con un historial criminal larguísimo - consiguió el año
pasado un contrato por 21 millones de dólares de la Secretaria de Seguridad
Interna.
El número tres de la CIA -según
varios medios norteamericanos- estaría a punto de ser implicado por la justicia
en el caso de los sobornos a congresistas, razón por la cual la Casa Blanca
forzó su renuncia antes de la salida de Porter Goss de la CIA.
Este escándalo se suma así al sonado
"Caso Abramoff" y al llamado "CIA-gate" que estalló al conocerse
que prominentes funcionarios de la Casa Blanca estuvieron implicados en la
revelación del nombre de la agente secreta de la CIA, Valerie Plame, a la
prensa.
A consecuencia del "CIA-gate", ya
renunció y está procesado el jefe de gabinete y principal asesor del
vicepresidente Cheney, "Scooter" Libby, y el fiscal de la causa, Patrick
Fitzgerald, acaba de anunciar que también sería implicado el principal asesor
estratégico de la Casa Blanca, Karl Rove, considerado el "cerebro" de Bush.
El caso amenaza -según The New York
Times- al propio vicepresidente Cheney a quién su ex asesor Libby acusó
de estar detrás de la revelación a la prensa de información confidencial sobre
la ex espía de la CIA.
En este escenario, un tercer
escándalo en puerta con Fogger, la CIA y la corrupción con las armas,
podría ser el golpe de gracia para Bush y su administración jaqueados por la
caída abrupta del presidente imperial en las encuestas, que lo sitúa entre los
presidentes más rechazados en la historia de EEUU.
A estos la campaña electoral
con vistas a las elecciones s legislativas de noviembre, donde -según los
sondeos- los demócratas van a arrebatar el control de las dos cámaras del
Congreso a los republicanos.
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