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La
Casa Blanca en problemas
Ex
asesor de Cheney: Bush autorizó filtrar inteligencia sobre el
CIA-gate
Según documentos
presentados por los fiscales del caso, el jueves, un ex asesor
del vicepresidente Dick Cheney, Lewis "Scooter" Libby,
declaró judicialmente que George W. Bush autorizó la filtración
a los medios de comunicación de material clasificado de
inteligencia , que incluía la revelación del nombre de la agente
encubierta de la CIA, Valerie Plame.
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(IAR-Noticias)
07-Abr-06
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Valerie Plame y su esposo
Wilson. Abajo, Lewis Libby. |
Informe especial
De
acuerdo a los informes judiciales, Lewis "Scooter" Libby también testificó que
fue orientado directamente por Cheney para hablar con los medios de
comunicación sobre la información de los servicios de inteligencia y sobre
Joseph Wilson, un ex embajador que había criticado la política de Bush en Irak.
Libby ha sido acusado de perjurio y obstrucción a la justicia tras una
investigación sobre la filtración a los medios del dato de que la esposa de
Wilson, Valery Plame, era una agente de la CIA, algo que según Wilson se hizo en
represalia por sus críticas.
A raíz de este escandaloso caso Lewis Libby,
que permanece procesado por la justicia y afrontando graves cargos, debió
renunciar a su cargo de jefe de gabinete vicepresidencial
Libby fue uno de los funcionarios de
alto rango que planeó en 2003 la invasión a Irak junto a los funcionarios
y tecnócratas del llamado lobby judío con Cheney y el secretario de
Defensa, Donald Rumsfeld, a la cabeza.
Los demócratas
solicitaron
que se investigue la responsabilidad del vicepresidente
Cheney en la manipulación y filtración de información
orientada a justificar la invasión militar de Irak, y solicitan
que renuncie al cargo.
La identidad de la agente encubierta
de la CIA, Valerie Plame Plame, se filtró a
los medios después de que su marido, el diplomático Joseph Wilson, acusara a
la administración Bush de tergiversar la información de los servicios de
inteligencia, antes de la guerra de Irak para justificar lass acciones militares
contra ese país.
Los documentos judiciales con la supuesta autorización de Bush de la
desclasificación de información secreta en 2003 se produce en un
momento en que la invasión de Irak, en marzo de ese mismo año, está siendo
cuestionada después de que las fuerzas estadounidenses no hallaran armas de
destrucción masiva, un punto citado por Bush como el principal argumento para
justificar la invasión.
Si es hallado culpable,
Libby podría ser condenado a hasta 30 años de prisión,
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Bush tenía la autoridad y la potestad para desclasificar y permitir la
publicación del material.
Pero los documentos judiciales
revelados el jueves señalaron que Libby indicó que no recordaba otra ocasión en
el que se produjera la obtención de la aprobación del presidente, a través del
vicepresidente, para discutir con un periodista material que, si no fuera por
dicha aprobación sería confidencial.
Los documentos mostraron que Libby, que testificaba ante un gran jurado federal
antes de su acusación, dijo que obtuvo la aprobación de Bush a través de
Cheney para discutir el material clasificado sobre Irak con la entonces
periodista de The New York Times Judith Miller.
Karl Rove, el máximo asesor estratégico del presidente George W. Bush, aunque
también está en la primera línea de fuego de acusación en el "CIAgate", no fue
imputado junto con Libby, pero el fiscal Patrick Fitzgerald ha dejado claro
que Rove continuaba siendo investigado y estaba en aprietos legales,
dijeron los abogados.
En 2003, antes de la invasión a Irak,
y para argumentar aquella decisión, la
Casa Blanca envió al diplomático Joseph Wilson, esposo de la agente encubierta Plame, a Níger para que demostrara que el régimen de ese país le vendía
uranio a Saddam Hussein para fabricar armas de destrucción masiva.
Wilson, que fue embajador de EEUU, no sólo no pudo probar la existencia del
vínculo Níger-Saddam durante su misión junto con la CIA sino que luego se
dedicó a tirar abajo los argumentos esgrimidos por Bush para invadir Irak.
El marido de la agente Plame publicó un artículo en The New York Times titulado
"Lo que no encontré en Africa", en el que criticaba la manipulación de
las informaciones sobre las "armas de Saddam".
Luego de la rebelión de Wilson, Libby y otros funcionarios filtraron la
identidad de Valerie Plame como agente de la CIA al diario The New York Times y
a la revista Time.
El mes pasado, senadores republicanos y
demócratas dijeron que el fiscal especial Patrick Fitzgerald debería
investigar a Cheney y a otros en caso de que se verifique que autorizó a
Libby a brindar información secreta.
El senador demócrata Jack Reed dijo
que la filtración de datos de inteligencia era "inoportuna", de
comprobarse que "superiores" no identificados ordenaron a Libby difundir
material sobre Irak.
A su vez, el senador republicano
George Allen indicó que es necesaria una investigación completa.
"No creo que nadie deba divulgar
información secreta, punto. Ya sea en el Congreso, en la rama ejecutiva o en la
burocracia", dijo Allen, que apareció junto con Reed en un programa periodístico
de la cadena de televisión Fox.
De acuerdo a la sección 421 del Acta
de protección de identidades de Inteligencia de 1982, es ilegal revelar
intencionalmente información identificando a un agente encubierto "a ningún
individuo no autorizado a recibir información clasificada".
El influyente diario The
New York Times afirmó en febrero que fue el propio vicepresidente Richard Cheney, quien
reveló la identidad de la agente a su asesor, Lewis Libby, levantando una
ola de especulaciones en la prensa norteamericana.
El diario neoyorkino señaló que
varias notas en poder de un fiscal
federal que investiga el caso indican que el secretario de la vicepresidencia,
I. Lewis Libby, conoció la identidad de una agente encubierta de la CIA a
través del propio Cheney.
Según documentos legales que fueron
divulgados el mes pasado, Libby le dijo a un jurado investigador que
reveló en julio del 2003 el contenido de una Evaluación de Datos Nacionales de
Inteligencia que eran considerada secreta como parte de una campaña del
gobierno para justificar la invasión a Irak.
El fiscal Fitzgerald dijo en los
documentos que, según tenía entendido, "El señor Libby declaró que había sido
autorizado" a revelar la información "presionado por sus superiores".
Los documentos legales no
identificaron a los superiores de Libby. Pero el senador Howard Dean, presidente
del Partido Demócrata, declaró en la CNN que "el secretario del vicepresidente sólo tiene a un superior, y ese es el
vicepresidente".
El dirigente demócrata dijo que
divulgar información secreta "es contra la ley .
Para la la mayoría de los expertos en
Washington el "CIA-gate", o el "caso Plame" , trascendió lo judicial y se
convirtió en un ajuste de cuentas post-electoral para los sectores
demócratas y grupos del establishment que se vieron postergados tras las
elecciones de noviembre pasado de acceder a la Casa Blanca con la reelección de
Bush.
El escándalo con el "caso
Plame", y sus nuevas derivaciones en la justicia, levanta nuevamente versiones de
que detrás de la acusación contra los funcionarios de la Casa Blanca hay un plan
encubierto para destituir a Bush y a su vice antes de la finalización de su
mandato.
No faltan los que predicen
que el "CIA-gate" pone EEUU está al borde de una
crisis presidencial y constitucional, que en última instancia llevará a hacer
parecer minúscula la destitución de Richard Nixon en 1974.
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