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(IAR-Noticias)
09-En-06
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El lobbista
Abramoff |
Informe especial
Según
el influyente diario The Washington Post la renuncia definitiva del
congresista Tom Delay al liderazgo de la mayoría republicana en la Cámara de
Representantes es "insuficiente" para la salud del partido gobernante en Estados
Unidos.
El representante republicano,
considerado la "mano derecha parlamentaria" de Bush, renunció al
liderazgo de su partido en la Cámara Baja estadounidense, según lo informó
en una carta enviada a parlamentarios de su partido político.
El principal aliado parlamentario del
presidente norteamericano enfrenta cargos en Texas por conspiración y
lavado de dinero.
Delay fue obligado a suspender sus funciones como titular de los republicanos en
septiembre pasado, cuando fue acusado de violar las normas de financiamiento
electoral.
Delay es oriundo de Texas, igual que
el presidente George Bush.
En Texas, Delay fue acusado de
fraude con fondos de campaña y tuvo que dejar su puesto a un jefe interino,
pero se ha declarado inocente y siempre había dicho que recuperaría su posición
al frente del bloque.
Su cambio de postura se produjo en medio de las presiones crecientes de sus
colegas, que temen por su propio futuro ante las posibles confesiones del
lobbista Jack Abramoff, un hombre de grandes contactos en Washington y que a
partir de la quiebra de una de sus firmas comenzó a ser objeto de investigación
de la Justicia por tráfico de influencias.
En un editorial, el influyente diario
The Washington Post considera que la dimisión del congresista
republicano, si bien era necesaria no constituye la solución de los "problemas"
de los oficialistas en el legislativo.
"Los republicanos -señala el Post- no sólo necesitaban la renuncia
deDelay, sino también cambiar la forma en que el partido ha actuado bajo su
dirección en la Cámara baja".
De acuerdo con el Post, la democracia representativa no puede
funcionar cuando prevalecen prácticas como en las que incurrió el legislador,
sobre todo las asociadas al ex poderoso lobbista Jack Abramoff, principal
acusado en un caso de corrupción.
El lobbista se declaró culpable esta
semana de haber entregado dinero a legisladores a cambio de conseguir apoyo para
ciertas leyes y acusó a los republicanos del presidente Bush de "haber puesto
a Estados Unidos a la venta".
El "caso Abramoff"
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George W. Bush y el
congresista Tom Delay
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TomDelay, el "cerebro" parlamentario
de Bush, es considerado uno de los mayores contactos de Abramoff en el
Congreso, lo que pone a la Casa Blanca y sus funcionarios en la mira de
las investigaciones.
Según el diario The Wall Street Journal, el propio Abramoff dijo tener
información que podría implicar a unos 60 legisladores y a sus equipos, así como
a varios funcionarios del gobierno del presidente Bush.
La Casa Blanca anunció el miércoles la devolución de 6.000 dólares de una
contribución electoral vinculada a Abramoff, quien alcanzó el grado de "pionero"
en la campaña para la reelección de Bush, en 2004, recaudando más de 100.000
dólares en su nombre.
"Estamos sufriendo las consecuencias
de lo que puede ser la mayor corrupción en la historia del Congreso" de EEUU.,
dijo el viernes por radio la legisladora demócrata Louise Slaughter, de Nueva
York.
Según Slaughter, estos casos son solamente la parte más visible de "un problema
con raíces en el establishment republicano que mantuvo el poder en nuestra
capital por más de una década".
"Lamentablemente, el legado de la
gestión republicana es la degradación fundamental de nuestras instituciones
democráticas y el abandono y sus principios centrales", dijo la diputada.
La legisladora aseguró además que en los últimos cinco años el número de
lobbistas en Washington pasó de 9.500 a más de 34.000. "Hay 63 lobbistas por
cada miembro del Congreso", graficó. Slaughter. Dijo además que con el pretexto
de la guerra en Irak "más de 9.000 millones de dólares (...) desaparecieron en
el agujero negro de los contratos sin licitación creados por lobbistas y
políticos corruptos".
Una reconstrucción de la ascensión y
caída de Abramoff realizada por el diario The Washington Post, la semana
pasada, muestra sus dotes como habilidoso negociador que explotó la
maquinaria corrupta del poder hasta sus límites.
Según el Post, tanto él como un ex asesor de Delay, Michael Scanlon
-quien
también se declaró culpable en la misma investigación federal- crearon un
"grupo de expertos" sin fines de lucro, que en realidad era un arma de
presión y lobby
a favor de clientes a quienes ellos no querían representar oficialmente, como
Malasia o compañías petroleras que operaban en Sudán.
Abramoff, de 47 años, está
íntimamente ligado al llamado Proyecto de la calle K (calle donde se congregan
la mayoría de lobbies de Washington), puesto en marcha por su aliado político
Tom Delay, republicano de Tejas, que dejó su puesto de líder de la mayoría de la
Cámara de Representantes acusado de lavado de dinero.
El proyecto nació como un agresivo
programa para forzar a las empresas y asociaciones a contratar en sus filas
más lobbistas cercanos al Partido Republicano, pero pronto se convirtió en
lugar de relación entre miembros del Congreso y firmas que buscaban
influenciarlos.
Abramoff representaba el ejemplo
"extremo" de la venta de influencia que creció a la sombra del Partido
Republicano una vez que éste tomó el control de la Cámara de Representantes,
hace 11 años.
Según The Washington Post,
algunos estrategas del partido del presidente George W. Bush temen que el caso
Abramoff impida mantener el control del Congreso en las elecciones de noviembre.
Abramoff ofrecía empleos y otros
favores -viajes, entradas para costosos eventos deportivos, comidas en
restaurantes de lujo- a congresistas y funcionarios del Ejecutivo, y conseguía
cargos públicos para sus propios socios a cambio de influencia.
Abramoff se declaró culpable de fraude, conspiración y evasión de impuestos,
y se espera que coopere en la investigación sobre presunta corrupción entre
algunos miembros del Congreso y de su personal.
El caso de Abramoff tiene consecuencias graves para los miembros de ambas
cámaras del Congreso estadounidense, y amenaza con arrastrar en su vorágine a
los principales funcionarios de la Casa Blanca, incluido el propio Bush.
Esto se puso de manifiesto en las palabras de la asistente del fiscal general
del departamento de Justicia, Alice Fisher.
"Los actos de los funcionarios y del gobierno no están a la venta. El
Departamento de Justicia investigará agresivamente y procesará estos tipos de
casos, porque tienen un impacto devastador en la confianza del pueblo en el
gobierno", dijo Fisher.
Se cree que Abramoff acordó no sólo dar los nombres de quienes recibieron
dinero, sino declarar por qué se le entregó a cada funcionario favores y
dinero.
Durante el proceso investigativo de ese escándalo salió a flote que Abramoff, a
cambio de influencias, canalizó 50 mil dólares a la esposa de Delay, para
lo cual se valió de una organización de caridad.
Incluso, el otrora jefe de gabinete del congresista, Edwin Buckham, viabilizó,
por medio de la Red Familiar Americana, la recepción de un millón de dólares en
pagos confidenciales de ejecutivos de energía rusos vinculados al ex lobista.
Otros legisladores asociados al lobbista, y que se encuentran bajo
investigación, son los representantes republicanos Bob Ney, presidente del
Comité de Administración de la Cámara baja, y John T. Doolittle.
El lunes último Abramoff llegó a un arreglo con la fiscalía, en el cual se
declaró culpable de tres de los seis delitos en su contra, con el objetivo
de disminuir los años de cárcel que le podrían esperar.
Admitió que cometió fraude por decenas de millones de dólares contra tribus
indígenas norteamericanas, sobornó a funcionarios del gobierno, y evadió
impuestos.
La diáspora
republicana en el Congreso
La caída de Abramoff , y su vinculación con el ex jefe de la mayoría en la cámara
baja, Tom Delay, potenciará los esfuerzos del opositor Partido Demócrata
para exponer la corrupción oficial con vistas a las elecciones legislativas de
noviembre.
Los demócratas esperan recuperar en esos comicios el control de por lo menos una
de las cámaras del Congreso legislativo.
No obstante, los demócratas no salieron indemnes del escándalo de corrupción dado que algunos importantes
dirigentes opositores también recibieron contribuciones para sus campañas de
parte de Abramoff.
El sábado pasado el diario Houston
Chronicle destacó que el viernes, un grupo de sus propios correligionarios pidió
la renuncia de Tom Delay y la elección de nuevos líderes.
"Es claro que debemos designar a otro jefe que se gane la confianza de los
estadounidenses, afirmó el representante Jim Ramstad".
Lo sucedido con Abramoff demuestra que no sólo necesitamos nuevos líderes,
sino un cambio de rumbo. Si Delay está involucrado o si supo lo que sucedía,
siempre es responsable de su conducta, señaló por su parte el representante Jeff
Flake.
La Corte Suprema de Justicia (CSJ) confirmó que evaluará la legalidad de un
programa de distribución de electores, diseñado por el representante republicano
Tom Delay.
La elección del nuevo titular de la
Cámara de Representantes probablemente se realizará durante la semana del 30
enero, al finalizar el receso invernal.
Los principales aspirantes a ocupar
el puesto de Delay son Roy Blount, su reemplazante interino, y John Boehner.
"No quiero que regrese Tom Delay", dijo la representante demócrata Heather
Wilson.
DeLay, cuya consagración tenaz a las causas derechistas ayudó a los republicanos
a lograr la mayoría, no había dado hasta ahora señales públicas de abandonar la
lucha por recuperar su puesto. Pero su viejo amigo, el presidente de la cámara
baja Dennis Hastert, indicó que no frenaría las iniciativas de la base.
Varias fuentes dijeron que
el bloque republicano analiza un paquete de reformas "éticas" a anunciar la
semana entrante como parte de una ofensiva republicana para minimizar el
escándalo en un año de elecciones parlamentarias en EEUU.
Un sondeo de AP-Ipsos,
revelaba a fin de semana que el 49% de los encuestados expresaron deseos de una
mayoría demócrata en el Congreso, contra el 36% que prefiere una mayoría
republicana.
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