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(IAR-Noticias)
02-En-06

Informe especial
Según el diario The Washington Post todas las acciones desarrolladas por
CIA en los últimos años forman parte de un programa conocido en clave con las
siglas GST, que está considerado como el mayor despliegue de operaciones
clandestinas desde la Guerra Fría.
De acuerdo con The Washington Post,
George W. Bush impulsó personalmente el programa GST seis días después de los
atentados del 11-S, y mediante un documento presidencial
ultrasecreto confirió a la CIA y al resto de las agencias de Inteligencia
poderes y capacidad de acción similares a las que tuvieron durante la II
Guerra Mundial.
El Post señala que la CIA ha
llegado a crear centros de Inteligencia "contraterrorista" en más de una
veintena de países y a abrir prisiones clandestinas -conocidas en clave como
"puntos negros"- en al menos ocho países, entre ellos varios en Europa del
Este.
Las prisiones secretas en Europa del
Este, las "técnicas extremas" usadas en los interrogatorios, las
"fortalezas volantes" para trasladar a sospechosos de terrorismo, los asesinatos
de supuestos miembros de Al Qaeda con misiles lanzados desde los aviones
Predator, forman parte según el diario del programa.
En forma clandestina la CIA usó
"técnicas de interrogatorio" que incluyen la inmersión en agua, los golpes en el
cuerpo, la privación del sueño, el aislamiento, las dietas líquidas, las
posiciones estresantes y otros métodos que podrían violar las leyes
internacionales sobre el trato a los prisioneros.
La Agencia Central de Inteligencia ha
tenido también carta blanca para crear grupos paramilitares con el
objetivo de cazar y asesinar a sospechosos de terrorismo en cualquier parte del
mundo, aun violando las leyes de los países extranjeros donde actúan, puntualiza
el Post.
El programa GST ha otorgado a la CIA
autoridad para declarar la
guerra sucia al terrorismo en todo el mundo y escapar por completo al
control del Congreso, que ha ido conociendo detalles gracias a las denuncias y a
las filtraciones a la prensa.
Expertos consultados por el Post
señalaron que las operaciones realizadas dentro del programa GST superan a
las acciones clandestinas de la CIA en los años 80 en Afganistán y en
Centroamérica. "Tenemos una agencia de espionaje porque una agencia de
espionaje va a tener que violar las leyes fuera de nuestras fronteras", dijo al
diario Duane R. Dewey Clarridge, que dirigió los contactos de la CIA con la
contra nicaragüense.
"Si no queremos hacer esas cosas
miserables, entonces no tendríamos una agencia de espionaje. Nos bastaría con el
Departamento de Estado", añadió el espía.
Otros ex agentes de la CIA
consultados por el diario señalan que la Agencia ha perdido el rumbo y ha
regresado a la parte más siniestra de su pasado tras el 11-S.
Según las mismas fuentes, la vuelta a
la guerra sucia ha restado también credibilidad a la Administración Bush
y ha alimentado el antiamericanismo en el mundo.
A diferencia de la administración
Reagan, o la su padre, George Bush, a la hora de abordar la "guerra
contraterrorista" de la CIA, George Bush, hijo, defendió públicamente el
derecho de su país a defenderse por todos los medios posibles "contra un enemigo
que acecha, planea y quiere herir a América otra vez", dice el Post.
El Post afirma que una de las novedades más "destacables" del programa GST
es el uso de los aviones no tripulados Predator, equipados con
misiles Hellfire, como los usados este año en Pakistán para matar a dos
destacados miembros de Al Qaeda, Hamza Rabia y Haitham Yemeni.
El diario de la capital
estadounidense destaca que lo que parecían hasta ahora operaciones
aisladas de la CIA para "combatir el terrorismo" forman en realidad parte de un
plan estratégico de largo alcance, diseñado inmediatamente después de los
atentados de 11-S que marcaría un nuevo capítulo en la historia de las
operaciones encubiertas.
Según The Washington Post, Bush tuvo conocimiento y fue informado todo el
tiempo de las operaciones clandestinas de la CIA contenidas en el programa GST
pero delegó desde el principio casi todas las decisiones en el anterior director de la Agencia, George Tenet, que fue suplantado por su actual jefe,
Porter Goss.
Porter Goss, un hombre del
riñón de los halcones, se comprometió a continuar sin alteraciones el
programa GST, señala el Post.
De acuerdo al diario, asesores
legales de la Casa Blanca -con el fiscal general Alberto Gonzáles a la cabeza-
han garantizado en estos últimos cuatro años la aplicación del programa,
argumentando que forma parte del derecho a la "autodefensa" y que en ningún
caso viola la Constitución norteamericana.
Para The Washington Post, de la misma manera que Bush defendió el "secreto" del
espionaje clandestino conocido recientemente, sus asesores afirman que el
"secretismo del programa GST" es una de las claves de su éxito, como lo
demuestra el hecho de que EEUU no haya vuelto a ser atacado por el terrorismo
islámico desde el 11-S.
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