e esta manera, el New York Times se hace eco de las versiones lanzadas a partir
del lunes en las cadenas informativas estadounidenses, que coinciden con la
estimación de una escalada militar en Medio Oriente y en Asia en el 2007,
donde Corea del Norte ya advirtió a EEUU -tras el fracaso de las negociaciones
en Pekín- que lanzará nuevos ensayos y reforzará su capacidad de ataque nuclear.
El objetivo en la región del Golfo -según el Time- es doble: prepararse para
aplicar las sanciones que el Consejo de Seguridad de la ONU tiene previsto
aprobar, posiblemente hoy, en respuesta al desafío nuclear iraní y lanzar un
"mensaje" al régimen de Teherán.
Se espera que el nuevo jefe del Pentágono, Robert Gates, apruebe la próxima
semana el envío de un segundo portaaviones con su correspondiente grupo de
combate, que podría llegar a la zona a principios de año, señala el influyente
diario neoyorquino.
Los estrategas militares pretenden que el segundo portaaviones arribe a la zona
a finales de marzo.
Este calendario coincide con el plazo de 60 días que daría el Consejo de
Seguridad a Irán para que cumpla con las exigencias votadas en el Consejo de
Seguridad de la ONU.
El rotativo precisa que estos movimientos no deben verse como preparativos de
una intervención militar.
Por su parte, diplomáticos occidentales en la ONU aseguran que esta decisión
está totalmente desvinculada de las decisiones que adopte el Consejo de
Seguridad para castigar a Irán por sus ambiciones nucleares.
EEUU cuenta ya en la zona con el portaaviones Eisenhower, que está escoltado por
varios buques de ataque y un submarino.
Estos navíos suelen transportar hasta 80 cazabombarderos y también son
utilizados para operaciones que no son de combate.
Los estrategas estiman -según el Times- que este reforzamiento de
efectivos navales será útil también para apoyar o proteger a los contingentes
desplegados en Irak y Afganistán. Aunque el mensaje va dirigido directamente a
Teherán y Damasco.
Los rumores de un eventual reforzamiento de la fuerza naval estadounidense en la
región empezaron a circular tras el encuentro del presidente George W. Bush con
el primer ministro británico, Tony Blair, y cobraron forma la pasada
madrugada.
Según el Times, el segundo portaaviones estaría estacionado lo suficientemente
cerca del Golfo como para responder con rapidez ante cualquier "provocación"
en
el área.
El Reino Unido estaría considerando movilizar más efectivos, afirma The New York
Times, que cita fuentes militares del Pentágono.
El último informe del Pentágono presentado ante el Congreso acusa directamente a
Irán y Siria de estar minando el proceso de conciliación política en Irak,
"dando apoyo a las fuerzas que están contra el Gobierno y la coalición".
El reforzamiento de la presencia militar en la región del golfo Pérsico
permitirá -según el Times- controlar el flujo de materiales que puedan ser
utilizados por las guerrillas en Irak y aplicar el régimen de sanciones que
se decida en la ONU contra el programa nuclear de Irán.
La Fuerza Naval británica precisa que mandará dos buques para reforzar las
actividades de desminado en las aguas patrulladas por la coalición.
Al portaaviones Eisenhower, que estará en la zona hasta mayo, se le
sumaría previsiblemente el Stennis, que podría salir hacia la región en
enero.
Según The New York Times, al doblar el número de portaaviones, los
comandantes dispondrán de la capacidad necesaria para mantener un grupo de
ataque cerca de Irán y otro fuera del golfo Pérsico para hacer patrullas en
Afganistán.
La orden para el despliegue debe darla el nuevo secretario de Defensa, Robert
Gates, que esta semana se encontraba de viaje oficial en Irak, visitando a las
tropas desplegadas en el país árabe.
¿Infierno 2007?
La perspectiva del conflicto iraní en la ONU combina tres
escenarios fluctuantes y simultáneos: "guerra diplomática", "guerra económica", y
"guerra militar" que sobrevendría
si EEUU y las potencias aliadas tampoco alcanzan una fórmula para presionar a
Irán a abandonar su programa con un bloqueo económico.
Para los expertos está claro que las sanciones que están a punto de ser votadas
en el Consejo de Seguridad -más allá del alcance que tengan- no amedrentarán a
Irán ni detendrán su programa nuclear.
Los movimientos y las "señales" -registradas por la prensa norteamericana- son
indicativos de que el eje sionista Washington-Israel-Unión Europea se aprestan a
dar un "desenlace militar" al dilatado conflicto con Irán, una pieza
central en el tablero del Medio Oriente.
Pero un "desenlace militar" del conflicto con Irán puede detonar un
efecto encadenado en todo el Medio Oriente, empezando por Irak donde
seguramente estallaría la alianza de EEUU con el gobierno de mayoría chií
influenciado por los ayatolas de Teherán.
El gobierno de mayoría chií que hoy está asociado con la
ocupación estadounidense, cambiaría a Washington por Teherán,
y la super-embajada estadounidense y las corporaciones
transnacionales asentadas en la "zona verde" deberían mudarse
dejando el petróleo y los negocios de Irak en otras manos.
En ese escenario, el conflicto militar de Irán con el eje
sionista encabezado por EEUU se proyectaría en Líbano y Palestina, con el
ejército Sirio invadiendo Líbano y con un frente "islámico" antisionista
proyectándose desde Medio Oriente al resto del mundo donde habita la parte
mayoritaria de los 1500 millones de musulmanes.
Además, las acciones militares de EEUU contra Irán despertarían una ola "anti-occidental" que repercutiría
negativamente en la operatividad y en los negocios de las
corporaciones capitalistas, no solamente yanquis, sino europeas
y asiáticas, que operan en la región.
Bancos, transnacionales y petroleras
que hoy operan normalmente dentro de la llamada "región inestable del Medio
Oriente", verían amenazadas sus plantas y estructuras por sabotajes y ataques
continuos de grupos fundamentalistas que fluirían continuamente desde el
"Irán de los ayatolas".
¿Y que pasaría con las naciones
capitalistas-furgones, caso de Francia, Gran Bretaña, y Alemania, cuyos bancos y
transnacionales hoy se expanden y hacen negocios en Medio Oriente con la bota
norteamericana-israelí como garantía de "orden"?
EEUU y las potencias del lobby sionista -las pruebas están a la vista- agotaron
los cartuchos diplomáticos con el régimen de Teherán y ahora van por el
desenlace militar, sencillamente porque no tienen otra opción.
Para los expertos está claro que las
sanciones que están a punto de ser votadas en el Consejo de Seguridad -más allá
del alcance que tengan- no amedrentarán a Irán ni detendrán su programa nuclear.
Además, con el seguro veto de China y Rusia, a cualquier medida que comprometa
su comercio bilateral con Irán,
tampoco hay garantías ni
certeza de que el régimen de los ayatolás
sufra un bloqueo como el que padeció Irak antes de la invasión militar en 2003.
En ese escenario Irán se perfila como el ganador de la "guerra diplomática" y de
la "guerra económica" con el lobby sionista estadounidense europeo.
Esto condiciona y torna inevitable el ataque militar "preventivo" contra
las centrales nucleares iraníes en el 2007.
Y contra lo que suponían los expertos: Francia y Alemania -según indican todas
las señales- esta vez podrían acompañar al eje EEUU-Israel_Gran Bretaña en
las acciones militares contra Teherán.
La incógnita: Rusia y China.
Principalmente Rusia, cuya decisión final ante un ataque militar a Irán
podría aguarle el espectáculo bélico al eje sionista.
En el 2007, el infierno le podría quedar chiquito al planeta capitalista.
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