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Mahmud Ahmadineyad, presidente de Irán |
Philippe Douste-Blazy,
ministro de Exteriores de Francia, en la reunión de los miembros del gabinete
con el Parlamento nacional de este país declaró que el Ejecutivo estudia
todas las opciones jurídicas para procesar a Faurisson.
La reacción ante la conferencia de Teherán, con sus definiciones e
interpretaciones del Holocausto al margen de la estructura "oficial", sirvió
para medir el rol de los gobiernos y de la prensa europea en defensa del lobby
sionista que controla el mundo capitalista a través de la Reserva Federal
de EEUU, los "clubes financieros y petroleros", los bancos centrales europeos,
Wall Street, los complejos militares industriales, los ejércitos y las decenas
de miles de ojivas nucleares que concentran los arsenales atómicos de EEUU, Gran
Bretaña, Francia e Israel: la santa alianza militar del lobby.
A esta "santa alianza" respondían los gobiernos y medios europeos cuando
lanzaban sus "veneno informativo" contra la conferencia de Teherán.
Desde Bush, Olmert, Chirac, Blair, Merkel hasta Zapatero, las condenas a la
conferencia revisionista de Teherán fue unánime.
Durante su visita a Alemania, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, señaló
que la conferencia "es nauseabunda y demuestra la amplitud del odio" de
Irán hacia los judíos y el Estado judío.
La Casa Blanca, por su parte, afirmó que el foro es "una afrenta al mundo
civilizado".
"La reunión de negacionistas en Teherán es una afrenta a todo el mundo
civilizado, así como a los valores iraníes tradicionales de tolerancia y respeto
mutuo", dijo la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino.
El comisario europeo de Justicia, Franco Frattini, dijo estar conmocionado e
indignado por el encuentro.
"Quiero dar a conocer públicamente mi reacción conmocionado y mi indignación
concerniente a la conferencia sobre el Holocausto", declaró el comisario en un
comunicado.
"Quiero mostrar mi firme condena de todo intento de negar, banalizar o minimizar
la Shoah, los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad", añadió.
La canciller alemana, Angela Merkel, censuró "en los términos más enérgicos"
la conferencia. "Alemania no aceptará jamás" ese tipo de acontecimiento,
aseguró.
El ministro de Relaciones Exteriores francés, Philippe Douste-Blazy, criticó por
su parte "el resurgimiento de las tesis negacionistas o revisionistas"
sobre el Holocausto.
El Vaticano, viejo socio encubierto del lobby sionista rechazó la Conferencia sobre el Holocausto
organizada por Irán, luego de un pedido del premier israelí, Ehud Olmert al
Papa Benedicto XVI en el encuentro que ambos mantuvieron en Roma.
"Ahmadineyad mueve sus peones en el tablero político, con la bomba atómica y la
hegemonía regional como meta. Es un juego peligroso que recuerda los capítulos
más oscuros de la historia", señaló el diario Liberatión de París.
"Rabinos antisionistas; notorios negadores del Holocausto, condenados ya a penas
de prisión, miembros del Ku-Klux-Klan y 'profesores' neofascistas llenan los
paneles de discusión de esta tan internacional conferencia. Pero lo que le
interesan al presidente Ahmadineyad y a la cúpula de Teherán no es la
investigación ni la aclaración, sino sólo y exclusivamente provocar nuevamente a
la comunidad internacional en general y a Israel en particular",
resaltó Die Welt, de Berlín, Alemania.
"El
cónclave iraní, condenado internacionalmente, con Europa y el Vaticano al
frente, no pasaría de ser un chiste extravagante y enfermizo si no fuera por su
inevitable utilización como una nueva plataforma de odio en un escenario tan
absolutamente degradado como Oriente Próximo", señaló el diario El País,
vocero del lobby sionista "por izquierda" de España.
Según la agencia del gobierno iraní, IRNA, "La
revelación de la realidad sobre el Holocausto definitivamente no beneficiará al
régimen sionista ni a EE.UU ni sus aliados europeos, porque ellos no quieren que
el mundo conozca que el régimen israelí se estableció en los territorios
ocupados con el objetivo de actuar como vigilante y brazo militar de Occidente
en la región sensible de Oriente Medio, que también cuenta con reservas de
energía".
Se trata nada más ni nada menos que de la "madre de todas las guerras",
entre el lobby sionista capitalista Washington-Tel Aviv-Unión Europea, y el "eje
del mal" Irán-Irak-Siria-Palestina-Líbano-mundo árabe, islámico (1500 millones
de personas en todo el planeta).
Ya no se trata de una guerra "entre sistemas" (como la de la URSS con las
potencias capitalistas) sino de una guerra "por la supervivencia" entre
el capitalismo sionista hegemónico (el invasor) y el mundo islámico periférico
sometido y explotado (el invadido).
Una guerra donde los códigos ideológicos-racionales de la "revolución comunista"
fracasada en occidente, fueron sustituidos por los códigos
fundamentalistas-religiosos de la resistencia al invasor por puro
instinto de supervivencia: el mundo islámico.
Y un detalle: en el mundo islámico muy poca gente lee (o leyó) a Marx, a Lenín,
al Ché Guevara, o a las obras completas de Freud: generalmente solo leen a
Mahoma, y las consignas escritas con sangre en las paredes: yanqui-judío go
home.
El mundo islámico (el "eje del mal") no es revolucionario ni de izquierda: es
nacionalista-religioso-heroico-fundamentalista y su pelea no es contra el
capitalismo, sino contra el "Satán" invasor.
En el mundo islámico la "noticia" todavía no pasa por la "TV-espectáculo", el
pacifismo, las modelos, la "revolución gay", o las grandes concentraciones
deportivas o de "música top", sino por las grandes concentraciones en las
mezquitas con el Corán como guía.
Señores pasajeros, lamentamos informarles que la guerra "racional" del
comunismo contra el capitalismo se terminó (el capitalismo se asimiló al
comunismo y la izquierda quedó convertida en una red operativa del "capitalismo
por izquierda").
Solo queda la guerra del eje sionista (el planeta capitalista nivelado
mediáticamente por la "democracia electiva" y la sociedad de consumo) contra
el "eje del mal" (donde las cadenas mediáticas del lobby judío todavía no
pudieron vencer a la religión, convertida en último baluarte de la resistencia
al capitalismo imperial).
Los finales de 2006, marcan que estamos parados sobre la "madre de todas las
guerras".
Se trata de una guerra de la "civilización contra la barbarie", donde el
capitalismo sionista invasor (la "civilización") trata de someter e integrar al
"mercado" a los que todavía resisten con el Corán y las armas en las manos (los
"bárbaros").
Una guerra enmascarada en la religión, donde el eje sionista quiere matar
dos pájaros de un tiro: asegurarse su propia supervivencia como "civilización" y
terminar de apoderarse de los recursos estratégicos de los bárbaros del
"eje del mal".
Una guerra clave y fundamental alrededor de la cual giran el resto de las
potencias y todos los acontecimientos geopolíticos y militares estratégicos que
hoy se desarrollan en el planeta.
Y que con Irán y Corea del Norte (con Rusia y China como padrinos de la boda) ya
amenaza con convertirse en "nuclear".
¿La "civilización" sionista
vs. el "eje del mal" como detonante de una tercera guerra
mundial intercapitalista, con la inclusión de Rusia y China?
¿Y porqué no? ¿Quién la puede parar?
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