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(IAR-Noticias) 30-Agosto-06
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El secretario general de la ONU Kofi
Annan y el máximo responsable de la Fuerza Provisional de Naciones Unidas en
Líbano (FPNUL), el general francés Alain Pellegrini (Foto Reuters). |
Como era de esperar, EEUU, Israel y sus socios europeos tienen un nuevo plan
para aislar y destruir a Hezbolá. Cómo va a aprovechar la guerrilla libanesa los
puntos débiles de ese plan para pasar a la ofensiva y generar un desenlace en la
nueva fase que se aproxima.
 Por
Manuel Freytas
El Plan A militar de Israel cuando invadió y bloqueó a Líbano por aire,
mar y tierra, el 12 de julio pasado, buscaba tres objetivos estratégicos
centrales:
1) La destrucción de Hezbolá y de sus estructuras militares y
políticas operativas en Líbano.
2) (Como consecuencia de la derrota de Hezbolá) conseguir el control
territorial y político de Líbano mediante una ocupación "legal" con las
fuerzas de la ONU,
3) En control de Líbano, y destruida Hezbolá, proceder al objetivo
encubierto de la operación militar: utilizar a Líbano como plataforma y
cabecera de playa para un ataque militar a Siria, en una segunda fase
complementaria de la invasión.
La operación fracasó, salvo en el punto 2, donde, y mediante un acuerdo
entre EEUU y la Unión Europea, y con la complicidad de Kofi Annan y de la ONU,
la dupla Washington Tel Aviv consiguió un plan de despliegue de una tropa
multinacional, una virtual "ocupación legal", en el sur de Líbano que va
a posibilitar el repliegue de las tropas israelíes sin tener a Hezbolá en la
frontera.
Es decir, sin combatir con Hezbolá (sin derrota ni bajas) ni bombardear durante
las 24 horas Líbano (sin presión internacional) el eje Washington-Tel Aviv
consiguió uno de los puntos de su plan original: el repliegue de Hezbolá de
la frontera que, teóricamente, protege de sus bombardeos con cohetes al
norte de Israel.
Pero, y aunque se haya conseguido una parte, el objetivo del punto 2 está
incompleto, dado que Hezbolá está victoriosa y con su estructura
militar preservada, además del consenso y del poder político ganado tanto en
Líbano como en el resto del mundo árabe.
Lo que ahora resta por conseguir del punto 2 es su fase complementaria:
aislar, desarmar y destruir a Hezbolá.
De eso trata la presente gira de Kofi Annan (un operador servil de los objetivos
de Washington en la ONU) por Líbano y Medio Oriente.
En concreto: la misión de Annan es conseguir con la
diplomacia lo que Israel no pudo con los bombardeos.
El nuevo plan para destruir, aislar y desarmar a Hezbolá se compone de
dos partes principales:
1) Crear una división entre Hezbolá y el gobierno de Líbano
recreando un nuevo enfrentamiento (incluso armado) entre "prosirios" y
"antisirios", como sucedió después de la muerte de Hariri. Este plan a su vez,
se intenta ejecutar por tres vías: A) "Ayuda" militar para dotar de más
poder de fuego al ejército Libanés, y B) "Ayuda" económica (en forma de
créditos) al gobierno para "reconstruir" Líbano, C) amplia
cobertura de apoyo internacional y en la ONU para que el gobierno de Líbano
"tome el control y neutralice a Hezbolá" (este último punto fue brutalmente
expresado por Bush en su rancho de Texas antes del cese el fuego).
2) Operar en el Consejo de Seguridad de la ONU una nueva resolución de
desarme de Hezbolá de cumplimiento efectivo, con el apoyo, principalmente de
Francia, Alemania y Gran Bretaña, como ya lo hicieron el año pasado con
la resolución que expulsó a Siria de Líbano.
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Tanque israelí destruido en la frontera
con el Líbano. (Foto:AFP) |
Se trata entonces de una maniobra en pinzas contra Hezbolá con un
objetivo concreto: Aislarlo y debilitarlo internamente (mediante la
división y el enfrentamiento) y luego utilizar el argumento de la "violencia y
el caos" para presionar una resolución de la ONU para desarmarlo y terminar con
su estructura de poder político y militar.
¿Qué posibilidades hay de que este plan "funcione"?
Depende de las movidas que hagan Hezbolá y Siria, apoyados de atrás por Irán,
para neutralizar (en primer lugar), la operación de división interna y
enfrentamiento que es la primera fase que posibilita la segunda, o sea, la
resolución de desarme en forma efectiva.
Y ¿Cómo? ¿Tendiendo el diálogo con el gobierno "antisirio" libanés?
No funcionaría: los sectores "antisirios" (infiltrados desde la muerte de
Hariri por la CIA y el Mossad) tienen un enfrentamiento sin retorno por el poder
con Hezbolá que el genocidio militar israelí "congeló por un rato", y que ahora,
inducido por Israel y EEUU, se reaviva con más virulencia.
Además la oligarquía financiera de Líbano "antisiria" (que hizo la
"reconstrucción" anterior con Hariri, luego asesinado para detonar el
conflicto entre "prosirios" y "antisisrios") está nuevamente planeando con el
hijo de Hariri la nueva "reconstrucción" en asociación con los capitales judíos
de Wall Street. Esto invalida el progreso de cualquier "diálogo" entre el
gobierno "antisirio" y Hezbolá.
¿Y si no hay diálogo qué? ¿Hezbolá va a caer en la ratonera como cayó Israel sin
mover un dedo?
Un detalle: Entre todas las organizaciones guerrilleras árabes-islámicas
Hezbolá cuenta con el mejor servicio de inteligencia de todo el Medio
Oriente. Esto, agregado a su estructura militar descentralizada y protegida en
túneles, le permitió anticiparse y neutralizar el efecto devastador de los
bombardeos sobre sus estructuras en tierra, además de anticiparse al plan
militar de invasión y prepararse para la contingencia.
Hezbolá, es la única organización armada de resistencia árabe que la CIA y el
Mossad no pudieron infiltrar, razón por la cual el mando militar israelí no
tenía en claro las localizaciones subterráneas de sus refugios y arsenales, lo
que precipitó su derrota.
¿Se va a quedar de brazos cruzado el Hezbolá (además de Siria e Irán), mientras
la dupla Washington "cocina" con sus socios europeos el nuevo plan para
destruirlo? Imposible.
Hezbolá ya detectó el "flanco débil" de Israel (el que le costó al
gobierno y al mando militar su derrota interna).
Ese no es otro que las ciudades del Norte de Israel: Haifa, en primer
lugar, donde Israel tiene sus estratégico centro de producción de software, que
conforma el 40% de su PBI nacional, según The Wall Street Journal.
La inteligencia israelí, según el mando militar, ya detectó que Irán, por medio
de Siria, ya dotó a Hezbolá de misiles con un alcance superior a los 90
kilómetros.
¿Qué quiere decir esto? Que Hezbolá puede lanzarlos desde detrás de las líneas
"protegidas" por la fuerza multinacional de la ONU, hacia los mismos objetivos
que tenían los limitados "katiusha": Haifa y las ciudades del norte, y quizás
hasta Tel Aviv.
Pero, también, al mantener intactos y en secreto sus refugios y plataformas de
lanzamiento en la frontera del sur de Líbano (el área de despliegue de la fuerza multinacional)
podría utilizarlos clandestinamente para arrojar nuevas oleadas de cohetes Katiusha sobre los mismos objetivos.
Ese es el principal "punto débil" que enfrenta el plan de la dupla
Washington Tel Aviv para destruir a Hezbolá con "ayuda" de la ONU y de la Unión
Europea.
Desde esta posición de fuerza, Hezbolá, después de tomarse su tiempo (como lo
está haciendo) para evaluar, puede, en cualquier momento romper el "statu quo"
lanzando oleadas estratégicas de misiles sobre Haifa y las ciudades del norte
precipitando un caos social y una psicosis de miedo multiplicados en todo
Israel.
Esto, a su vez, generaría el "renacer" de los halcones militares
judíos (hoy en retroceso) a través de nuevas operaciones aéreas fulminantes
contra búnkeres de Hezbolá en Líbano, sin que la oposición interna pueda
evitarlo (recordar que la cúpula militar y el gobierno quedaron, maltrechos pero
en pie).
Esta situación desactivaría de inmediato el plan contra Hezbolá por tres
razones concretas:
1) Las fuerzas de la ONU quedarían atrapadas entre los dos fuegos
(para eso las dejó entrar Hezbolá), y se generaría movimientos sociales masivos
para su regreso en las naciones que la integran.
2) Una nueva agresión militar de Israel a Líbano rompería, a su vez,
los acuerdos del gobierno y los sectores "antisirios" con la dupla Washington-Tel
Aviv que está operando Annan, los que se verían obligados a tomar nuevamente
posición en su contra.
3) En la nueva situación (precipitada por probables misiles contra
Israel) el Consejo de la ONU solo tendría dos opciones: A) Permitir un nuevo
genocidio militar en Líbano, B) negociar directamente con Hezbolá (no
ya con el gobierno "antisirio") una tregua sin condicionamientos, lo que
catapultaría a Hezbolá al gobierno de Líbano, y comenzaría una nueva fase del
conflicto .
Este es el plan y su "flanco débil", su cara y su contracara
futura.
Ahora falta que Hezbolá, Siria e Irán, muevan sus piezas en el tablero.
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