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(IAR-Noticias) 06-Feb-06
Un inspector de la OIEA
coloca una cámara en la planta de Isfahan
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Informe especial
Las escalada del conflicto Irán-EEUU se incrementó este fin de semana con
la decisión iraní de terminar con las inspecciones de la OIEA a su programa
nuclear , y las declaraciones del secretario de Defensa Donald Rumsfeld
quien dijo el domingo que no había que descartar la opción militar en la
resolución del conflicto nuclear que existe actualmente con Irán.
Irán anunció el domingo que puso
fin al régimen o de inspecciones de su programa nuclear con la Agencia
Internacional de Energía Atómica (AIEA), aunque no dio precisiones sobre una
eventual reanudación de su programa de enriquecimiento industrial de uranio.
"Todas las medidas voluntarias tomadas durante los últimos dos años y medio o
tres han sido suspendidas y no tenemos compromiso alguno con respecto al
protocolo adicional ni con otras medidas voluntarias", dijo el ministro de
Relaciones Exteriores de Irán, Manuchehr Mottaki.
El presidente iraní Mahmud Ahmadinejad ordenó el sábado de noche la
aplicación de una ley que suspende estas medidas, tras la adopción por la
AIEA de una resolución que comunica el expediente nuclear de Irán al Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas.
La AIEA adoptó el sábado una
resolución, redactada por los europeos y apoyada por los norteamericanos,
pidiendo a Irán que suspenda todas sus actividades nucleares sensibles y
enviando su expediente a la ONU para su información.
En represalia, Ahmadinejad anunció que a partir del domingo Irán cesaba de
aplicar el protocolo adicional del Tratado de No Proliferación, que permite a la
AIEA un control reforzado de su programa nuclear.
"Ellos quieren visitar nuestras instalaciones militares en nombre de la AIEA
para saber más sobre nuestras capacidades de defensa, pero nosotros no lo
permitiremos", agregó el mandatario.
La decisión iraní generó una
inmediata réplica de EEUU por boca del secretario de Defensa, Donald
Rumnsfeld y de un representante del Senado estadounidense.
Luego del anuncio del presidente
iraní el secretario de Defensa Donald Rumsfeld dijo ayer que no había
que descartar la opción militar en la resolución del conflicto nuclear que
existe actualmente con Irán.
Las declaraciones de Rumsfeld encendieron varias señales de alarma en los
miembros del Consejo de Seguridad de ONU, que serán los que deberán decidir qué
hacer si el gobierno de Teherán no pone fin a sus ambiciones nucleares.
Por su parte, el líder de la mayoría
republicana en el Senado estadounidense, Bill Frist, se expresó de la misma
manera, y advirtió que el Congreso "tiene la voluntad política" de usar la
fuerza militar.
"Debemos usar como primer paso las sanciones diplomáticas. Si estas no funcionan
debemos pasar a las sanciones económicas. Pero si tampoco esto otorga resultados
no podemos permitirnos renunciar a la posibilidad de usar la fuerza militar",
dijo Frist.
La administración Bush venía
pronunciándose públicamente a favor de continuar con la presión diplomática
contra Irán, lo que podría incluir más adelante algún tipo de sanción ya sea
política o económica,y descartaba la opción militar.
Muchos medios norteamericanos
rebotaban declaraciones de funcionarios en Washington diciendo que "Irán no es
Irak".
La declaraciones de Rumsfeld rompieron el molde de la "salida diplomática".
"Todas las opciones, incluida la militar, están sobre la mesa. Cualquier
gobierno que dice que Israel no tiene derecho a existir está revelando su
posible conducta en el futuro", advirtió el secretario de Defensa al
periódico Handelsblatt.
Por primera vez, el propio jefe del
Pentágono baraja como cierta la posibilidad de accione militares contra Irán que
medios y analistas militares venían advirtiendo.
En declaraciones al diario The New
York Times, este fin de semana, el vicepresidente de EEUU, Dick Cheney sostuvo
que "no somos los únicos amenazados por un Irán con armamento nuclear, un
país que apoya el terrorismo. Y la comunidad internacional necesita unirse para
encontrar formas eficaces de tratar con ellos para asegurarse de que no se
produce dicha situación".
Tanto las declaraciones de Rumsfeld
como las de Cheney llamaron la atención, no solamente por sus jerarquías dentro
de la línea del poder, sino porque están señalados como los máximos lobbistas
de un ataque militar de EEUU e Israel a Irán.
Para un conjunto de analsitas y
diarios estadounidense -entre ellos, el New York Times- la decisión de
los halcones sionistas de atacar a Irán ya está decidida, con EEUU o sin
EEUU.
Hay coincidencia entre los expertos
de que la acción militar
contra Irán está siendo impulsada por las organizaciones sionistas imbricadas en
el lobby judío que opera simultáneamente en Washington y en Tel Aviv,
cuyos jefes políticos son Rumsfeld y Cheney.
Cuando se habla del
lobby judío en EEUU, se habla, antes que nada, de una gigantesca
maquinaria de presión económica y política que opera simultáneamente en todos
los estamentos del poder institucional estadounidense: Casa Blanca,
Congreso, Pentágono, Departamento de Estado, CIA y agencias de la comunidad de
inteligencia, entre los mas importantes.
A través del lobby judío el Estado
militarista de Israel consigue imponer sus propias estrategias en la agenda
exterior norteamericana, principalmente en el Consejo de Seguridad de la
ONU, donde se mimetiza con las posiciones oficiales de la representación de
Washington en ese organismo clave de la política internacional.
Ese es el punto clave a tener en
cuenta a partir del pronosticado fracaso -según los expertos- de las
negociaciones en la ONU.
Durante los últimos días analistas y
expertos de EEUU y Europa coincidieron en que EEUU, Gran Bretaña e Israel, ya
están considerando el uso de la fuerza militar contra Irán, luego de que
el gobierno de ese país decidiera reanudar las actividades de su programa
nuclear.
La consideración de un ataque pone a Gran Bretaña, Estados
Unidos, y su socio encubierto, Israel, en una posición muy similar a la que
adoptaron antes de la invasión a Irak, en marzo de 2003.
Si fracasa la agenda del eje Washington-Londres-Tel Aviv en
el Consejo de Seguridad de la ONU, con apoyo de algunos aliados europeos éste
podría actuar por su cuenta como en Irak.
Cualquier decisión del Consejo de Seguridad podría ser
vetada por China y Rusia, que en cierta medida han respaldado a Teherán. El
gobierno ruso, de hecho, colabora en la construcción de una central nuclear en
la sudoccidental ciudad iraní de Bushehr.
Charles Krauthammer, un analista
señala: "Las negociaciones que llevaron a cabo Gran Bretaña, Francia y Alemania
durante los últimos dos años, fueron totalmente en vano". Los dos años —agregó—
"le dieron a Irán tiempo para reforzar sus instalaciones nucleares contra un
posible bombardeo y para adquirir nuevos aviones mientras seguía avanzando
clandestinamente con su programa".
El experto pronosticó que China, Rusia y los europeos bloquearán en la ONU toda
sanción que pueda atentar contra sus intereses y por eso no habrá otra opción
que la militar.
En una editorial titulada "Y ahora Irán, no podemos descartar el uso de la
fuerza", William Kristol un neoconservador, calificó de "escapistas" a los
"halcones que dicen que quizás ésta vez el trabajo lo tendría que hacer Israel",
y a las "palomas" que dicen que ésta vez hay que darle una chance a la
negociación.
Según Kristol, la estrategia de contención y disuasión funcionará como en la
Guerra Fría. "No es posible vivir con Irán nuclear", dijo y agregó: "La crisis
de los misiles cubanos con Krushchev fue lo suficientemente peligrosa
"No debemos permitir que piensen que porque una parte de la inteligencia en Irak
era mala, o porque la insurgencia ha sido difícil, no tomaremos los pasos
necesarios contra Irán", señaló.
La opción militar
Si bien la mayoría de los expertos
considera que una acción militar de EEUU e Israel contra Irán es irreversible ,
persisten interrogantes en cuanto a la modalidad de esos ataques (ataques
preventivos o invasión), tiempo de ejecución (después de la sanciones
económicas, o antes de cualquier sanción en la ONU), y las posibles
reacciones que producirá en la comunidad internacional (aliados europeos,
china y Rusia, Irak y Medio Oriente, comunidad musulmán a nivel internacional,
etc).
Un conjunto de analistas dentro de
EEUU estima que después de la experiencia de Irak hay que descartar una
invasión militar, dado que Irán es una potencia militar que ha desarrollado
una red defensiva estratégica infinitamente superior a la del Irak de Saddam
Hussein.
Otro obstáculo
que podría plantearse en la planificación de un ataque aéreo de Gran Bretaña,
Israel y Estados Unidos es la resistencia de Alemania y Francia, que en
2003 se opusieron a la invasión a Irak. Esos países -en la opinión de muchos
analistas- a lo sumo aceptarían una acción militar "preventiva" limitada.
Por lo tanto, la estimación general
es que las acciones contra Irán van a ser en la modalidad de los "ataques
preventivos" escalonados, tal cual como se desarrollaron en la llamada "zona
de exclusión" contra Irak antes de la invasión en marzo de 2003.
Según las estimaciones, el objetivo
prioritario de los halcones de Washington y Tel Aviv consistiría en bombardear
ciertas instalaciones nucleares iraníes para retrasar los progresos de Irán
hacia la obtención de la bomba.
El desafío Iraní
El
domingo, continuando con su actitud
desafiante, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, calificó de "graciosa" la
resolución de la AIEA, y calificó a los enemigos de Irán de "idiotas".
"Ustedes pueden emitir todas las
resoluciones de ese tipo que quieran, y divertirse con ellas, pero no pueden
impedir el progreso de Irán", dijo el jefe del Estado, citado por la agencia
oficial IRNA.
Al dirigirse a los occidentales, les aseguró que "ustedes saben que no pueden
hacer nada, puesto que la época de la intimidación ha terminado y ustedes
deben aceptar las realidades del mundo actual".
Si las sanciones se imponen, Irán
puede decidir atacar con sus naves y desde baterías de tierra los barcos que
pasan por el estratégico estrecho de Ormuz, un punto vital para las
exportaciones de petróleo y gas de Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Qatar.
La estimación general es que crisis militar con Irán tendrá inmensas
repercusiones en la economía mundial.
Irán es el cuarto productor
mundial de petróleo, con 12% de las reservas mundiales detrás de Arabia
Saudita, y 15% de las de gas, segundo después de Rusia.
Pero a su vez el gigante asiático
cuenta con otro instrumento de presión: Teherán puede cerrar las cañerías
"selectivamente" de las exportaciones de crudo, indispensables para Europa y
Asia y la ONU responder con bloqueo económico.
Estados Unidos y Gran Bretaña abogan
por medidas y sanciones contra Irán, pero Rusia y China han urgido a la
comunidad internacional a continuar dialogando con Teherán, en lugar de
amenazar al país con sanciones económicas.
La economía de Irán es frágil, dependiente del petróleo y subvencionada por él.
Por eso necesita en el Consejo de Seguridad a China y Rusia -con poder de veto-
e India como árbitros .
Rusia y China deben analizar sus
diferentes intereses económicos y energéticos antes de tomar una decisión
frente a un posible consumado de ataque militar de EEUU e Israel contra Irán.
Rusia ha sido uno de los principales distribuidores de tecnología nuclear desde
1979, y en 1995 construyó una planta nuclear en Bushehr, según informó el diario
británico Financial Times.
La ex Unión Soviética tiene años
abasteciéndole de sofisticados sistemas de armas, entre los que destaca el
sistema antimisiles Tor M-1, de mil millones de dólares, capaz de abatir aviones
que intenten atacar instalaciones protegidas. Rusia también
le vendió misiles de uso naval y modernizará la Fuerza Aérea de Irán.
Rusia tiene billones de dólares en contratos con Irán, incluyendo la
construcción de la central nuclear de Boucher, que deberían cesar si hay
sanciones.
También el gobierno ruso de Putin
tiene con el régimen iraní un acuerdo para mantener los precios petroleros
estables, y proyectos energéticos en el Mar Caspio unen los intereses de
ambos países.
China e India también dependen comercialmente de Teherán.
China importa 12% del fluido iraní y firmó un contrato de
aprovisionamiento de gas por 30 años.
El 15% de los hidrocarburos de India proviene de Irán y ambos países
discuten la construcción de un gasoducto de 2.800 kilómetros vía Pakistán.
Pero en un conflicto militar con Irán
la presencia de otro actor se hace inevitable: el poder nuclear.
Entre Rusia y EEUU
suman el 95 por ciento del arsenal mundial, que si estallara no sólo
destruiría centenares de veces el planeta Tierra sino que también terminaría con
parte del Universo.
En el "selecto
club" de destrucción nuclear China les sigue con 400, Francia con 350,
Israel con 200, Gran Bretaña con 185, India con al menos 60 y Pakistán con hasta
48, según el Centro para la Información de Defensa con sede en Washington.
Aunque Israel jamás
reconoció que posee armas nucleares, no son pocos los expertos y las
organizaciones internacionales que sitúan al Estado judío en la lista de las
potencias nucleares más importantes del mundo.
La mayoría de
los especialistas (incluidos los de la CIA y el M-16 británico) coinciden en
señalar que su arsenal nuclear es el programa de armas de destrucción masiva
más secreto del mundo.
El poderío del ejército de Israel
(principal impulsor del ataque preventivo a Irán con EEUU) está apuntalado por
decenas de ojivas nucleares apuntando día y noche al corazón de sus enemigos
estratégicos, no solamente en Medio Oriente sino en el resto del planeta.
A diferencia de Irán y Corea
del Norte, cuyos programas nucleares son constantemente criticados y
monitoreados, Israel jamás firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear,
creado para evitar la diseminación de este tipo de armamento a nivel mundial.
Por este motivo el Estado de
Israel no ha recibido inspecciones ni amenazas de sanciones por parte
del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dependiente de la
Organización de las Naciones Unidas.
La retórica desafiante del
presidente iraní y del régimen de los ayatolás se basa principalmente en la
relación estratégica -y dependencia mutua- que mantiene con Rusia, India y
China.
Potencias con diente nuclear, a las
que tanto sanciones impuestas por de la ONU como un ataque de EEUU a Irán
obligarían a actuar en defensa de sus propios intereses estratégicos.
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