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LATINOAMERICA  

 

Turismo accidentado en Buenos Aires
La hijas de Bush, "Palermo Hollywood", y los agentes de Sullivan

 
 

(IAR-Noticias) 28-Noviembre-06

Jenna y Bárbara, las hijas mellizas de Bush

A Mark Sullivan (jefe del Servicio Secreto de Estados Unidos) su larga carrera como espía profesional le habrá deparado todo tipo de experiencias, pero seguramente ninguna tan excitante como cuando tuvo que salvar a las dos hijas del presidente de EEUU del peligro acechante de un camión de bomberos en un barrio de Buenos Aires.

Informe especial

Primero fue la sorpresa, después el asombro, luego la incredulidad.

Las dos hijas del presidente del Imperio, del comandante de la "guerra contraterrorista", del hombre que tiene en sus manos el "maletín nuclear" y maneja los niveles de decisión estratégica de la potencia más poderosa del mundo, se hallaban, como cualquier turista, instaladas en un hotel de "Palermo Hollywood".

"Palermo Hollywood" es un barrio de la capital argentina puesto de moda por los arquitectos y el ambiente de la farándula que lo han convertido en una especie de meca del esparcimiento nocturno de "moda".

El barrio, de casas viejas y "recicladas", vulgar y con calles angostas, saturado de salas de comida, de boliches nocturnos y todo tipo de "diversión", incluida la droga y el alcohol, es el lugar menos indicado para alguien que busca "seguridad".

Y menos aún, es el lugar indicado para las hijas de un presidente imperial como Bush que, en su más de medio siglo de vida, ya invadió dos países a sangre y fuego, mandó a ejecutar a cientos de miles de personas, y tiene a otras cientos de miles haciendo cola para matarlo a él, empezando por sus hijas.

Calle típica de "Palermo Hollywood"

Las mellizas Bush se alojaron en el Home Hotel el martes, luego de haber estado desde el domingo pasado en otro hotel para extranjeros, a dos cuadras de allí, llamado Krista Hotel Boutique, ubicado en Bonpland 1665.

Cuando las radios y después los diarios argentinos dieron la "noticia" de la presencia de las hijas de Bush en Buenos Aires, más precisamente en "Palermo Hollywood", periodistas, políticos y expertos en inteligencia dudaron de la veracidad de la información, dado que les parecía "increíble" que las hijas del presidente del país más poderoso de la tierra se encontraran en un lugar ideal para una operación de secuestro o asesinato.

Como dicen los expertos argentinos: si alguien del poder quisiera suicidarse, elegiría "Palermo Hollywood" como lugar de esparcimiento.

Eso mismo habrá pensado, Mark Sullivan, desde mayo de este año, el jefe (número 22) del Servicio Secreto de Estados Unidos, cuando uno de sus  agentes ( también "secreto") lo llamó desde Buenos Aires para informarle que se encontraban en medio de un incendio que había estallado a sólo metros de la vereda donde se encontraban cenando las mellizas Bush con un grupo de amigas, el jueves 23, en el restaurante Jangada, en Carranza y Honduras, del barrio "Palermo Hollywood".

Si bien la llegada de los bomberos con sus sirenas fue espectacular, la operación de los 8 agentes norteamericanos, más sus colegas argentinos de "incógnito" en el lugar, fue digna de una superproducción de Hollywood.

Al viejo estilo de las películas -según los testigos- , los "hombres del servicio secreto" se abalanzaron sobre las mellizas, haciendo volar por el aire los manteles y la comida que estaban consumiendo, para luego introducirlas en una camioneta 4X4 de vidrios polarizados que partió a una velocidad increíble, seguida de otras dos.

Simultáneamente una nube de patrulleros se abalanzó sobre las calles angostas y ruidosas de Palermo Hollywood, mientras los agentes de Sullivan con las hijas de Bush habían "desaparecido" hacia un lugar desconocido, que, después se supo, no era otro que la embajada de EEUU en la Argentina, situada a unas 25 cuadras del lugar.

Pero si el procedimiento de los agentes de Sullivan fue espectacular, más espectacular aún fue el regreso, unos 45 minutos después, de Jenna y Bárbara Bush (luego que los bomberos apagaran el fuego en una casa abandonada de calle Carranza al 1700 y se retiraran ), al restaurante donde aún se encontraban sus amigas.

Las chicas fueron recibidas con aplausos, mientras los mozos ya habían recompuesto la vajilla rota, los manteles y la comida desparramada por los "hombres del servicio secreto". Jenna y Bárbara, como si nada hubiese ocurrido, continuaron la cena con sus amigas hasta las 23 en la calurosa noche de Buenos Aires.

Luego del suceso, en los corrillos de la "inteligencia" vernácula trascendió que la Policía Federal (siguiendo "sugerencias de la embajada estadounidense) presionó al propietario del local, un ex rugbier de Los Pumas, para que no comentase el incidente ante la prensa.

De esta manera, en su versión "oficial", el propietario del restaurante admitió ante los medios que las hijas del presidente de EEUU habían cenado en su local hasta que se retiraron "normalmente" con sus amigas a las 23, hora de la Argentina.

De la misma manera, otros propietarios de negocios aledaños habrían sido aleccionados por la policía para que "minimicen" el incidente del incendio a fin de preservar la "seguridad" de la zona.

Como dato curioso: los argentinos -antes de Irak y del 11-S- bautizaron a los camiones de bomberos con el apodo de "autobomba", teniendo en cuenta sus funciones de bombeo de agua en el apagado de los incendios.

Lo que hace pensar -bromean los expertos- que los agentes de Sullivan tomaron literalmente la presencia del "autobomba" de los bomberos como si estuvieran en Bagdad, y no en la calle Carranza de "Palermo Hollywood"..

Pero la accidentada estadía de las hijas de Bush en Buenos Aires (así como los dolores de cabeza del "jefe Sullivan" en Washington), ya habían comenzado con un incidente en el barrio capitalino de San Telmo, el domingo 19, cuando un par de "descuidistas" le hurtaron la cartera a Bárbara en la que guardaba la billetera, tarjetas de crédito y un teléfono celular.

Un hombre alejó con su pie la cartera (que Bárbara había colocado debajo de la mesa) y unos segundos después una mujer se agachó, la recogió y se alejó tranquilamente del lugar, sin que los agentes de Sullivan ni sus colegas locales de "incógnito" se percataran.

Bárbara Bush a través de los vidrios de la ventana del hotel de "Palermo Hollywood" donde estuvo alojada junto con su hermana Jenna . (Foto Reuters)

Seguramente, y para vergüenza de su legajo, el "jefe Sullivan" ignoraba que ese lugar del barrio de San Telmo (bautizado como "mercado de pulgas") es un lugar de tránsito masivo de turistas donde los "pungas" (hurtadores de carteras) trabajan las 24 horas sin descanso ni feriado.

Y también seguramente, el canoso jefe del Servicio Secreto de EEUU, no evaluó que en semejante tránsito de personas, en una zona carente de toda seguridad, en medio del gentío anónimo, las hijas de Bush pudieron ser asesinadas por el método más común: desde una puñalada, un dardo envenenado o un simple garrotazo en la cabeza, y sin que sus custodios pudieran evitarlo.

Pero hay algo que Sullivan y la estación local de la CIA saben bien: en la Argentina de Kirchner no hay "terroristas" (los únicos terroristas están en la estación local de la CIA) ni combatientes de la lucha revolucionaria armada que puedan realizar una operación de secuestro o el asesinato de las hijas del presidente del Imperio.

En la Argentina, no hay guerra por la toma del poder armado como en la década del setenta, nadie mata por política o por ideología, y la "izquierda" (salvo Quebracho y otros grupos en minoría) se dedica a "competir en la urnas" con la "derecha" por puestos parlamentarios en su proyecto de "revolución permanente con elecciones".

Como seguramente lo sabe el "jefe Sullivan", en la Argentina no hay mística, ni armas, ni infraestructura para producir secuestros y atentados como en la década del setenta, cuando la izquierda y la derecha eran proyectos diferenciados y enfrentados a muerte.

En la Argentina, sólo quedan políticos, farándula televisiva y consumidores alienados de elecciones, y el poder, que antes se escondía detrás de sus murallas privadas, hoy  camina libremente y con total impunidad por las calles, como las hijas de Bush.

Por lo tanto, es normal y natural que en su tránsito por la capital argentina las mellizas mimadas del comandante supremo de la "guerra contraterrorista" a escala global, sólo se hayan topado con un "punga" y un camión de bomberos.

Pero, y como dice Chávez, a no "confiarse" tanto Mr. Danger.

Una Latinoamérica con 240 millones de pobres y 100 millones de indigentes es cualquier cosa, menos un lugar de "turismo y esparcimiento" para los yanquis y su familia presidencial.

Y al "jefe Sullivan", la suerte no le va a durar toda la vida.

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