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(IAR-Noticias)
10-Jul-06
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Mozo cortando una de las tortas de
la fiesta de la independencia americana. |
Informe especial /
Por Manuel Freytas
Galería
de Fotos
1. El virrey imperial
Como definición central, para
aquellos expertos que manejan información clasificada de alto espectro, la embajada de Estados
Unidos es la sede del poder real en la Argentina.
En los códigos del poder local, el
Embajador (de turno) es un ser casi mítico, cuyo nombre
-deslizado en suaves cuchicheos al oído- nnunca se pronuncia abiertamente en público
salvo por cuestiones protocolares o de Estado.
El jefe de la diplomacia
estadounidense en la Argentina, es el hombre más reverenciado y
homenajeado por el establishment de poder local. Cada 4 de julio, aniversario de
la Independencia Americana, recibe en su residencia de avenida Libertador a sus
más de dos mil invitados quienes hacen fila en las escaleras para
estrechar su mano.
No importa el nombre del ocasional ocupante del
palacete francés de la avenida Libertador al 2000. La crema del poder vernáculo
-empresarios, banqueros, políticos, funcioonarios, sindicalistas, directivos o
dueños de los más poderosos conglomerados mediáticos- saben que
ese hombre representa al capitalismo de Wall Street y al poder estratégico de
Washington en la Argentina.
Si viviéramos en el siglo dieciocho, sería el representante de la Corona Española. Pero como estamos en el siglo XXI,
ese funcionario, generalmente de modales afables y tranquilos, es el representante de la
potencia imperialista que controla bajo cuerda las vidas y haciendas de la
Argentina.
Sus tareas como Embajador
se sostienen a partir de dos funciones bien definidas: velar por los intereses
estratégicos de EE.UU.-el dominio imperial- y oficiar de primer lobbista de sus
bancos y corporaciones trasnacionales en el país.
Estar junto a él, estrechar su
mano inmortalizado en una foto íntima equivale al logro del trofeo más valioso
para cualquier integrante del poder doméstico. Es un diploma de honor que
lo acredita como integrante del círculo exclusivo del poder imperial en la
Argentina.
Es un virtual Virrey de la Corona (aunque ese nombre se le
haya adjudicado en particular a Terence Todman, en la era menemista) a quien
todos quieren cortejar y rendir pleitesía con el objetivo de ser aceptados como
"interlocutor" en reuniones íntimas con el jefe de la diplomacia imperial en la
Argentina .
2. La "Embajada"
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Custodiado por expertos:
embajador de EEUU, Lino Gutierrez, rodeado por jefes de la Policía Federal
invitados a la fiesta de la independencia americana. |
Para la franja mayoritaria de los
argentinos que consumen "información" por diarios, radios y televisión- la
Embajada de EEUU es una representación diplomática más, con apariciones
formales y protocolares en los medios que en nada difieren de las demás delegaciones de otros
países en la Argentina.
Sin embargo, en los códigos de los
asociados locales del Imperio, la Embajada de EEUU no es una embajada más:
es LA EMBAJADA: un organismo omnipresente y determinante en todos los
procesos económicos, políticos, electorales, sindicales y mediáticos de la
Argentina.
En los llamados "quinchos del
poder" la gravitación exitosa de tal o cual figura del mundo empresarial,
político, sindical o mediático, se valora de acuerdo a su nivel de "llegada"
personal al Embajador y a su presencia en los grandes actos protocolares
como lo es la celebración del día de la Independencia Americana el 4 de julio.
Aunque nunca se hace explícito -ni
se verbaliza demasiado sobre el asunto- los círculos del poder doméstico
están siempre atentos a las luces "verdes" o "rojas" que emite la
Embajada en relación a determinadas movidas o personajes de la vida política o
empresarial.
Las luces "verdes" sólo se
encienden para aquellos proyectos o jugadas políticas (por ejemplo un candidato
electoral) que cuentan con el aval de la filial de Washington en la
Argentina. En cambio las luces "rojas" están reservadas para aquellas
movidas o personajes que ya no cuentan con el favor de la Embajada.
A los que no cuentan con la "luz
verde" de la Embajada se los llama "muertos políticos", y su presencia
generalmente es rehuida por quienes construyen poder en la pirámide imperial
de la Argentina.
Los personajes o periodistas
-generalmente "bien informados"-- (CIA) son los encargados de trasmitir esas
"señales" entre los integrantes del staff de poder doméstico, quienes se valen
de las mismas para orientar sus emprendimientos sin contradecir la voluntad
del Imperio.
La relación personal directa de
los personajes del círculo del poder local con el Embajador, así como su
presencia habitual en las fiestas y reuniones privadas del palacete imperial,
obedece al rol que cumplen dentro de los postulados y las estrategias del
capitalismo norteamericano en la Argentina.
3 - La relación con los medios de
comunicación
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Daniel Hadad, titular del
grupo que controla Canal 9, Radio 10, y diario Infobae, un habitué de la casa,
ingresa a la fiesta de la embajada USA en Argentina. |
La relación de la Embajada con los
medios (consorcios mediáticos) se desarrolla en tres niveles:
A) el contacto
personal directo -y a veces amistoso- del Embajador, o altos funcionarios de
la Embajada, con los directivos superiores, propietarios, o periodistas
"estrella" de los más importantes medios de la Argentina.
B)
la red de periodistas
"prestigiosos", con amplia llegada al público masivo, que mantienen un
aceitado contacto -en carácter de informantes u hombres de consulta- con los más
altos niveles de la representación diplomática estadounidense. Y que, en muchos
casos, trabajan como agentes mediáticos encubiertos de la CIA.
C)
la red de periodistas
(columnistas, corresponsales, o cronistas acreditados en organismos oficiales o
empresariales clave) quienes se relacionan indirectamente con los canales
secretos de la Embajada a través de sus "fuentes". Estas pueden ser un
funcionario oficial, un empresario, un banquero, un político, un sindicalista o
un gobernador con llegada al Embajador o a los más encumbrados funcionarios de
la delegación diplomática. En muchos casos, algunas de estas "fuentes" del
periodista- son agentes de la CIA infiltrados en el Gobierno o el mundo
empresarial. La CIA cuenta con diversas empresas, fundaciones, ONG y
organismos sociales y empresarios-, que sirven como pantalla para sus
operaciones mediáticas en el país.
Los altos directivos y propietarios
En el nivel A, los altos directivos o
propietarios de consorcios mediáticos mantienen una relación de
"intereses comunes" con la Embajada de Estados Unidos. Son como parte
de la familia. Sus integrantes forman parte del establishment de poder económico,
y en muchos casos (el del Grupo Clarín, por ejemplo) mantienen intereses
comerciales diversificados en otros rubros, al margen del negocio mediático.
En este selecto grupo se anotan (entre
otros de menor relevancia) Héctor Magnetto (Grupo Clarín), Carlos Avila (Grupo
América TV.), Daniel Hadad (jefe del hólding Canal 9-Radio 10) , Julio
Ramos (Ambito Financiero), Manuel Escribano (La Nación). Y la lista de
periodistas "amigos" -invitados permanentes a todos los eventos
íntimos de la
Embajada- como es el caso de Mariano Grondona, Joaquín Morales Solá, y
el propio "asesor presidencial en las sombras", Horacio Verbitsky.
Estos grupos periodísticos tienen -además-
intereses económicos concretos con las empresas y bancos
representados por la Embajada en el país. La mayor parte de la
"torta" publicitaria que financia la rentabilidad de esos multimedios,
proviene de las corporaciones, los bancos y las empresas privatizadas ubicadas
bajo el paraguas "lobbista" del embajador norteamericano de turno.
Estos grupos -por medio de sus hóldings y redes
mediáticas- son los fabricantes y direccionadores de la información que a
diario consume la mayoría de la sociedad argentina.
Son los que -en última
instancia- tienen el poder de decisión sobre las noticias que se instalan
masivamente en la opinión pública.
Esos multimedios deciden -en tácita
complicidad corporativa- de qué se habla, o de qué no se habla en en el país.
Son los dueños de los contenidos y de los ejes de la información del día.
Y, por razones obvias, esa información -recreada masivamente por sus
periodistas-empleados en diarios, radio y televisión- nunca debe contraponerse
a los intereses estratégicos de Estados Unidos en la Argentina.
Los periodistas de "prestigio"
Los periodistas del nivel C (todos
"prestigiosos" en el ámbito donde desarrollan sus tareas)
tienen como misión central: "analizar" e "informar"
sobre todos los procesos de la vida económica, política, social o
institucional del país, sin nombrar a la Embajada ni a las trasnacionales
y bancos que financian a los consorcios mediáticos hegemónicos a través de la publicidad comercial.
Los periodistas de "prestigio" que
cumplen con esa función, están ligados (por derecha o por izquierda) con
los planes estratégicos de la filial diplomática de Washington en el país.
Sus contactos con la Embajada
están ocultos y disimulados dentro de una compleja estructura de
inteligencia manejada por la estación local de la CIA que funciona en la
representación diplomática.
Sus nombres y sus
estrategias operativas son conocidos por todo el espectro de la inteligencia y
el poder político local que frecuenta información emanada de la
representación norteamericana.
Su función de "sumos
sacerdotes" del periodismo del sistema, los hace invulnerables a cualquier
crítica ante la opinión pública. Así por ejemplo, si
Verbitsky o Morales Solá
-uno "progre" y el otro de dereccha- dicen que la desocupación y el hambre no
parten de la explotación capitalista sino de la corrupción política y de la
"falta de transparencia democrática de las instituciones", hay que creerles sin
poder siquiera sonreír ante el chiste.
Tienen la impunidad masiva para
esconder el poder real (simbolizado en la Embajada y sus redes de
influencia), y presentar a sus empleados (los políticos y el gobierno de turno)
como si fueran los actores principales de la película del saqueo
capitalista y sus emergentes sociales en la Argentina.
Esta costumbre (analizar la realidad argentina
sin mostrar los vasos comunicantes que la ligan a los intereses estratégicos
del capitalismo transnacional representados por el Embajador
norteamericano de turno)
responde a un objetivo principal: sacar de escena al dueño del circo
imperial y
mostrar sólo a los payasos.
Esa es una de las funciones
centrales del establishment del poder mediático y de los periodistas
"estrella" que son recibidos habitualmente en carácter de "interlocutores" (y
también de "informantes") del Virrey imperial de turno en la Argentina.
4 - El día de la Independencia
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Ministra de Defensa, Nilda
Garré, ingresando a la fiesta de la embajada americana. Detrás, de poncho, el
juez Federal Rodolfo Canicoba Corral. |
Ministros del gobierno de Kirchner,
jueces de la Corte Suprema, la plana mayor militar y policial, empresarios,
políticos, banqueros, jefes del espionaje vernáculo, propietarios de
medios, periodistas famosos, publicistas, comunicadores ,"luchadores sociales"
como Estela de Carlotto, conforman, entre otros, la larga lista de invitados
del embajador norteamericano a la celebración del día de la Independencia,
el 4 de julio, 35 de los cuales fueron registrados en las fotos que acompañan
a este informe.
El diario Infobae, del
multimedio de Daniel Hadad, propietario de Canal 9 y Radio 10, entre
otros, y asiduo "interlocutor" de la embajada, publicó las fotografías en
carácter de una "crónica social del poder", pero luego, a pocas horas de
su publicación, debió levantarlas del portal debido a la presión que
ejercieron algunos de los invitados "escrachados" contra su voluntad en las
imágenes.
Cuando se observan las fotografías se
nota el visible "nerviosismo" de alguno de los asistentes sorprendidos
por la cámara en el momento del ingreso al palacete de estilo francés ubicado en
Avda. Libertador al 2000, residencia particular del embajador norteamericano en
la Argentina.
La sorprendente serie de fotos sobre
la reunión en la Embajada estadounidense publicadas por Infobae es un hecho de
características inéditas, ya que ningún medio publicó jamás las
fotografías de los integrantes del establishment de poder local (asociado al
dominio imperial) que acuden a esas reuniones.
Y el hecho de que la Embajada haya
autorizado a publicarlas, a su vez, revela el grado de impunidad en que
se mueve el dominio del Imperio norteamericano en la Argentina.
Galería de fotos
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