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La
confrontación y las vísperas
Perú, una batalla
decisiva en la "guerra fría" disputada por Chávez y EEUU
Perú se ha
convertido en un nuevo y decisivo teatro de confrontación entre
la "ola de izquierda" liderada por Chávez y el modelo
"neoliberal" impulsado por Washington.
Este domingo en
Perú, de acuerdo a los resultados de los comicios, la "Guerra
Fría" entre el líder bolivariano y EEUU alcanzará un punto de
inflexión que marcará los futuros posicionamientos de ambos en
América Latina. La imagen de Chávez en la región ya no será la
misma desde el domingo: si gana (a través de Humala) su
influencia y liderazgo se proyectarán con más fuerza sobre sus
aliados y enemigos. Si es derrotado (a través de Humala) su
liderazgo experimentará una fisura importante que será
aprovechada al máximo por la estrategia de Washington para
detener su avance.
"Vamos a detenerlo.
La aventura de Chávez termina en Perú", desafió el jueves
García.
Chávez ganador, o
Chávez perdedor, esa es la verdadera cuestión que se define en
las elecciones del domingo en Perú. Más allá de la suerte
electoral de Humala o de García, la batalla ya está lanzada.
Chávez vs. EEUU: la gran pelea de fondo.
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(IAR-Noticias) 02- Jun-06
Informe
especial
IAR-Noticias
Las últimas semanas de la campaña han estado marcadas por fuertes acusaciones
entre los dos candidatos y por campañas de rumores en contra de los dos
adversarios.
Teorías conspirativas de
enfrentamientos armados el día del comicio, rumores de denuncia de fraude,
audios, mails y documentos "comprometedores" circulan en los medios y en
conferencias de prensa, utilizados tanto por García como por Humala
para desacreditar al rival.
Pero lo que más calienta la campaña y
solivianta a la opinión pública peruana es la irrupción del "factor
Chávez" como protagonista directo de la campaña electoral donde la
estrategia de la derecha que controla los medios lo ha convertido en el
verdadero rival de García en la disputa por la presidencia.
Mientras los candidatos se
preparaban para los actos finales, el "nacionalista" Ollanta Humala acusó a su
rival, el ex mandatario Alan García, de ser el "peón" de Estados Unidos,
repitiendo el título de un libro recientemente lanzado desde la cárcel por el ex
"monje negro" del régimen de Fujimoti, Vladimiro Montesinos.
Por su parte Humala acusa a
Alan García de haber acordado con el fujimorismo -7% de los votos en la primera
vuelta- y con Vladimiro Montesinos, el "monje negro" del antiguo régimen,
preso por corrupción y violaciones a los derechos humanos.
Según el sector de Huamala, García
habría recibido apoyo del fujimorismo a cambio de impunidad para el
presidente Fujimori y Montesinos en un eventual gobierno aprista.
El ex presidente García definió los
comicios como una batalla "entre Perú y Chávez", afirmó que su país
"pasará a ser una colonia de Venezuela", si el militar retirado gana.
En una estrategia calculada para aislar a Chávez y enfrentarlo a la sociedad
peruana, García señaló que la elección se debatirá entre los que están "con
Chávez o con el Perú" y, en ese sentido, convocó a los peruanos a
acompañarlo en su manifestación de cierre de campaña, el jueves, para rechazar
la "política de intromisión" de Chávez.
También calificó a Humala de "golpista, asesino de
policías", y acusó a Chávez de querer dominar Bolivia, Ecuador y
Perú.
La campaña, sucia y con golpes bajos, se ha convertido, en un hecho
inédito, donde Chávez -a través de la
manipulación mediática- está señalado como el "verdadero candidato" que disputa
la presidencia del Perú.
"Vamos a detenerlo. La aventura de
Chávez termina en Perú", prometió el jueves García.
El ex presidente peruano, sobre cuyo
mandato pesan las denuncias de corrupción, dijo estar "feliz" por la
reelección de Alvaro Uribe, principal aliado de Washington en la región y
expresión paardigmática del modelo "neoliberal" en América Latina. "Si bien no
forma parte de la familia socialista, su reelección (la de Uribe)
garantiza que la mancha de Chávez no se va a extender", señaló .
García acusó al gobernante venezolano de querer dominar Bolivia, Ecuador y
Perú , y lamentó que trate "como a un niño" al presidente boliviano, Evo
Morales.
En tanto, los medios y las usinas derechistas soliviantan a los
votantes peruanos poniendo a la competencia electoral como una "disputa entre el
pueblo peruano y el presidente de Venezuela".
En esta pelea sin
cuartel, el nacionalista Ollanta Humala casi queda relegado a un segundo plano
de protagonismo dado que la batalla García-Chávez ha copado el
escenario mediático y a cada hora se le agregan nuevos ingredientes.
Las acusaciones cruzadas, signadas
por una campaña con acusaciones y golpes bajos, demuestra que el domingo
no solo se elegirá al nuevo presidente de Perú sino que también comenzará
a definirse una batalla por áreas de influencia entre Washington y Chávez
que podría afectar el actual equilibrio político de la región.
En base a sus
promocionadas peleas con Bush o a sus incontables denuncias de
"magnicidio" o de "desestabilización", Hugo Chávez, ha
conseguido un impacto mediático internacional fuera de serie
para un presidente de un país dependiente, a punto tal, que en
la cobertura de las tres mayores cadenas de EEUU -según un
estudio reciente- Chávez supera a toda Latinoamérica junta en
apariciones.
Además de provocar reacciones en
contra de la sociedad peruana, el abierto apoyo de Chávez a Humala, sus ataques
a García y a Toledo, convirtieron a Perú en el nuevo escenario de la
"guerra fría" regional, en la que el líder boliviariano disputa a Washington
su influencia en América latina.
Perú -dicen algunos especialistas- se ha convertido en un nuevo y decisivo
teatro de confrontación entre la "ola de izquierda" liderada por Chávez y
el modelo "neoliberal" impulsado por Washington, que, en realidad, solo
difieren en el discurso político, ya que sus programas de aplicación en lo
económico, político y social, son los mismos.
La idea que hoy cruza por las usinas
"antichavistas" y "anticastristas" con sede en Miami, es convertir el
posible triunfo de
Alan Garcia en una "derrota de Chávez", y proyectarlo como el "primer espadachín anti-Chávez" en la región, contando con generosos
espacios en la CNN en español.
El argumento central de García
(Chávez y su proyecto de "satelizar" a Latinoamérica utilizando el petróleo
venezolano) sacudió a la derecha peruana y prendió rápidamente en las
tradicionales usinas mediáticas del "antichavismo" tanto en Miami, como en
toda la región.
Para los expertos no pasó
"desapercibida" la novedad que incluía el argumento de García: el candidato
derechista peruano no lo atacaba a Chávez como líder de un "proyecto
comunista", sino como jefe de un proyecto de satelización política y
económica de gobiernos de la región, utilizando el petróleo venezolano como
arma de conquista.
En sintonía con este objetivo, The Wal Street Journal
y otros medios y cadenas estadounideneses ya presentan un
posible triunfo de Alan Garcia en Perú, y la reelección de Alvaro Uribe
en Colombia, como síntoma de una detención de la "ola populista" (término
en que engloban a todos los "presidentes progresistas") en América Latina.
El neo-conservador Alvaro Uribe fue
reelegido el domingo pasado, y su triunfo fue referenciado como una clara
división entre dos modelos, que supuestamente representan García y Humala.
Este escenario, insólito, y
sin antecedentes, coloca a Chávez en una situación paradojal: si gana Humala el
domingo se erige como el "gran triunfador" de la elección presidencial en un
país ajeno, y si ocurre lo contrario, será señalado como el "gran derrotado"
por
el aparato mediático de la derecha peruana y continental, que ya ha diseñado una
estrategia de aprovechamiento con García convertido en el paladín "anti-Chávez"
en la región.
De esta manera, y más allá de su
voluntad, la elección peruana se está convirtiendo en un "referéndum regional"
para el presidente de Venezuela. Así está planteado el escenario.
Dos encuestas publicadas el viernes,
por la consultora
CPI y la Universidad de Lima, ubicaban a Humala
casi 20 puntos por debajo del ex
presidente Alan García, quien, según los analistas que efectuaron los sondeos,
le sacaba una ventaja prácticamente irreversible.
Según los últimos sondeos, Humala perdería (los márgenes de ventaja varían entre
el 4% y el 10%) las elecciones frente al
derechista García, cuyo gobierno entre 1985 y 1990 en medio de la corrupción
y de una severa
crisis económica.
Según expresan la mayoría de los
analistas y medios peruanos, la debacle de Humala, quien ganó la primera vuelta
del comicio a los dos candidatos derechistas, García y Lourdes Flores, comenzó
cuando Chávez atacó mediáticamente a Alan García y al presidente peruano,
Alejandro Toledo.
En su último programa radial "Aló
Presidente", Chávez volvió a cargar con munición pesada contra el ex presidente
peruano y favorito para los comicios de 4 de junio, Alan García.
Con su particular estilo, Chávez lo calificó como un "verdadero ladrón,
un irresponsable, demagogo y embustero" y aseguró que "quiere llegar a la
presidencia para seguir robando y apuñalando al pueblo peruano... Dios no lo
permita".
Los medios masivos y la dirigencia
del Perú reaccionaron inmediatamente contra Chávez criticando su
injerencia en los asuntos peruanos, lo que colocó a Ollanta Humala en una
difícil posición, sobre todo teniendo en cuenta su declive pronunciado en las
encuestas hoy lideradas ampliamente por Alan Garcia.
En el último tramo de la campaña
Humala intentó "despegarse" de la figura en un intento por remontar su imagen en
las encuestas.
Ollanta Humala, con la preocupación marcada en el rostro, trató el lunes de
calmar y contener al unánime rechazo a las declaraciones de Chávez por
parte de políticos, funcionarios, personajes del establishment y la prensa
local peruana que no le ahorró críticas.
En rueda de prensa Humala dijo a los periodistas que las declaraciones del
presidente de Venezuela son “irrelevantes. Todos sabemos las
características del presidente Chávez, y está bien claro, el pueblo peruano lo
tiene bien claro”, señaló.
"Los nacionalistas no nos sujetamos a ningún interés foráneo'', afirmó
Humala , que en las últimas semanas ha tratado de mantener distancia de las
opiniones de Chávez y del presidente de Bolivia, Evo Morales, ambos con un
pronunciado rechazo de parte de la sociedad peruana, según lo marcan las
recientes encuestas.
Tras la reelección de Uribe, los
analistas de la CNN y de las grandes cadenas estadounidenses ya comenzaron a
instalar la idea de que tal vez el posible "gran derrotado", si Humala pierde el
próximo domingo en Perú, sea el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Por otra parte, el contundente
triunfo electoral de Uribe en Colombia instala entre los sectores derechistas y
abiertamente pro-Washington de la región la sensación de que la "ola populista"
ya comenzó a detenerse, y que va a recibir un golpe mortal el próximo domingo
con García en Perú.
En este contexto, las elecciones de
este domingo en Perú, parecen definir algo más que una elección entre
Humala y García.
La "Guerra Fría" entre Chávez y
Washington alcanzará, de acuerdo a los resultados, un punto de inflexión
que marcará los futuros posicionamientos de ambos en América Latina.
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