Informe
especial IAR-Noticias
The Wall Street Journal es el
diario económico-financiero más influyente del Imperio norteamericano, y su
opinión es "palabra santa" para el establishment de poder económico, así como
para las trasnacionales y bancos capitalistas "globalizados" que a la hora
de diseñar sus políticas de "negocios" lo utilizan como fuente de consulta obligada.
En los últimos días, este diario
del Imperio (el único de los "grandes" que editorializó a favor de la reelección
de Bush) ha lanzado una política editorial consistente en mostrar al presidente
de Venezuela, Hugo Chávez, ejerciendo una especie de "`paternalismo" hegemónico
sobre el presidente de Bolivia, Evo Morales, sobre todo en materia de recursos
energéticos.
El Journal, en sintonía con la
estrategia del departamento de Estado, coloca a Chávez a la cabeza de lo que
denomina "proceso populista" nacido con la ola de nacionalizaciones
petroleras en América Latina.
Para el financiero imperial,
Chávez desarrolla un proyecto de "satelización económica petrolera"
basado en un avance agresivo de la petrolera estatal venezolana (PDVSA) en el
trazado de convenios y asociaciones con gobiernos de la región.
Sin mencionarlo, destaca el
carácter "imperial" de la política petrolera de Chávez, que -según la versión
del Journal-, alimenta los proyectos políticos hegemónicos "populistas" del
presidente venezolano en América Latina.
Pasando por alto las políticas
solidarias que vehiculizan los convenios petroleros de Chávez
(intercambio de petróleo por bienes que producen los países de la región) coloca
a la petrolera venezolana en el mismo plano que las trasnacionales capitalistas
que saquean los recursos energéticos en América Latina.
De manera tal que, en la visión
del Journal (que es la visión del capitalismo financiero de Wall Street) ,
Chávez a convertido a Venezuela en un "supra-Estado petrolero" que
compite con las trasnacionales y avanza sobre otros Estados para "satelizarlos"
con un proyecto político hegemónico detrás.
Y no por casualidad, esa es la
nueva "argumentación" que utilizan los "cachorros del Imperio" para
atacar a Chávez, tal como quedó demostrado con Alan García en Perú que la
utiliza en su campaña electoral contra Humala.
O sea que Chávez -según se
desprende de la nueva metodología "de ataque"- a pasado de ser el "peligro
comunista" para convertirse en una amenaza de "imperialismo estatal" que
amenaza la soberanía de los países de la región.
Lo interesante y "novedoso" en la
nueva visión editorial del Journal sobre Chávez, es que no lo sitúa en un "eje
de izquierda" (como en la versión tradicional del Departamento de Estado), sino
en un eje "nacionalista petrolero" que comenzó a dispararse -según
el financiero imperial- con la escalada de los precios del petróleo que ha
ubicado al barril de crudo por encima de los 70 dólares.
Según The Wall Street Journal
-esta vez en total coincidencia con la conncepción de Washington al respecto-
esta ola de "nacionalismo petrolero" responde a un eje compuesto por tres
países: Rusia, Irán y Venezuela, desde donde se irradia la idea de
"reestatizar" los recursos energéticos en los países emergentes.
En este contexto, el
"peligro Chávez" ya no se visualiza como una "amenaza ideológica"(el comunismo)
sino como una amenaza geopolítica, económica y militar que amenaza con
expandirse al resto de América Latina montado en la ola "nacionalizadora" de
recursos energéticos y naturales.
Otra evidencia que surge -tomando
como parámetro la postura editorial de The Wall Street Journal- es que hay un
plan de descalificación y minimización de los eventuales aliados de Chávez
presentándolos como "títeres" del presidente venezolano.
Chávez, el nuevo
"peligro imperialista"

El jueves pasado, en su edición en
español, el diario imperial señala que el gobierno de Bolivia conducido por Evo
Morales se ha convertido en una especie de "sucursal chavista" en el Cono Sur,
trazando una alianza tan estrecha que "cuesta distinguir donde uno comienza y
el otro termina".
"Después de la elección (en
Bolivia) , las siderúrgicas extranjeras calcularon que
probablemente iban a tener que renegociar parte de sus contratos para
desarrollar una enorme reserva de mineral de hierro conocida como El Mutún. Lo
que no esperaban era ver a una docena de técnicos del gobierno de Venezuela
sentados en la mesa de negociaciones", señala el Journal en un artículo
titulado: "En Bolivia, las políticas de Evo Morales se
mueven al ritmo de Hugo Chávez".
Y prosigue: "Durante una reunión del 24 de abril con Jindal Steel & Power, de India,
dos
expertos venezolanos susurraban a los oídos de sus colegas bolivianos y les
pasaban notas, dice Juan Mogrovejo, un representante de Jindal Steel que
participó en las negociaciones. Los bolivianos endurecieron sus condiciones,
demandando que la duración del proyecto fuera reducida de 40 a 20 años", agrega
el Journal.
Según el artículo de The Wall
Street Journal, los tecnócratas venezolanos "ayudan a definir las políticas
bolivianas" en temas tan diversos como salud, reforma agraria y la
nacionalización de los hidrocarburos, cuando Morales viaja al exterior,
"utiliza un jet provisto por Caracas".
Luego cita al "líder de la oposición boliviana", Jorge Quiroga, que perdió contra Morales en
las últimas elecciones presidenciales, diciendo que "nos hemos convertido en una
colonia de Venezuela".
Morales rechaza la acusación, pero
se refiere a Chávez como el "padrino" de Bolivia, acota The Wall Street
Journal, el diario de mayor influencia en el mundo de las inversiones y los
negocios financieros.
Para el Journal, hasta ahora, Bolivia representa el
"mayor éxito en la estrategia de Chávez" de
usar el petróleo para crear y liderar un bloque de países anti-EE.UU. en la
región y más allá.
Y describe el "imperialismo
estatal" de Chávez diciendo que "le arrojó un salvavidas a Cuba, ha prestado centenares de
millones de dólares a Argentina y Ecuador y ha votado dos veces a favor de las
ambiciones nucleares de Irán en la Organización Internacional de la Energía
Atómica".
"Además de su pacto de
libre comercio, Chávez ha lanzado una cadena de TV regional llamada Telesur,
para que actúe como contrapeso a la estadounidense CNN", señala, agregando que
"el mandatario venezolano ha hablado incluso de una
Organización del Tratado del Atlántico Sur (OTAS) para rivalizar con la OTAN, la
Organización del Tratado del Atlántico Norte.
Y luego completa la nueva versión
(made in usa) de Chávez "Emperador", afirmando que "aun cuando su poder e
influencia continúan creciendo, Chávez se está acercando peligrosamente al
límite, en una región donde la mayoría de la gente desconfía de la injerencia
extranjera: desde la colonia española, hace más de dos siglos, o la intrusión de EE.UU. en décadas recientes".
"Aun así, nada de esto detiene a Chávez, quien anuncia casi todas las semanas
algún proyecto de integración regional. Su gran sueño es una confederación
similar a la Unión Europea llamada Unión del Sur (Unisur)", señala en su
artículo el Journal.
Situando al presidente venezolano
en un proyecto "mesiánico", el Journal afirma que Chávez se siente "un
continuador de la tarea de "El Libertador" (Simón Bolivar) , y renombró a su
país la República Bolivariana de Venezuela. Cuando estuvo preso por encabezar un
fallido golpe de Estado en 1992, Chávez solía hablarle a un busto de bronce
del héroe venezolano ubicado en el patio de la prisión, según han dicho sus
compañeros de pabellón".
Lo que surge como evidencia de
esta campaña de acción psicológica emprendida -a todas luces- por el más
influyente diario financiero imperial, es que Chávez dejó de ser el "peligro
comunista" para convertirse en el nuevo "peligro imperialista" en
América.
Suena absurdo, y hasta
humorístico, pero la usinas imperiales habitualmente utilizan recursos
banales y estúpidos que, en base a la repetición mediática por las grandes
cadenas, se materializan en la psicología de las mayorías.
Y lo que resulta aún más
increíble: el Imperio y sus usinas mediáticas (con el Journal como ejemplo
emblemático) invierten el discurso antiimperialista de Chávez
situando al presidente venezolano en el centro de un proyecto hegemónico que
tiene al petróleo como arma de conquista económica.
El mensaje, disgregador y sin
sentido lógico, pone a Chávez y a Venezuela en un mismo plano que Bush y la
trasnacionales imperialistas que saquean a América Latina.
Y hay que tener en cuenta un
detalle: Alan García utilizó el argumento del proyecto "satelizador" de
Chávez en contra de Ollanta Humala (un aliado del presidente venezolano) en
su campaña para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú.
En base a los sondeos que otorgan
más de 10 puntos a García sobre Humala, "analistas" y voceros de la derecha
peruana ya andan diciendo que la derrota de Humala en las urnas va a significar
la derrota del "proyecto hegemónico" de Chávez en el Perú.
Siguiendo la tendencia -claramente
expresada en la línea editorial del Wall Street Journal- la misma estrategia van
a utilizar en México si López Obrador pierde las elecciones frente al
candidato derechista del oficialismo.
El absurdo de poner a Chávez como
jefe de un "proyecto imperialista" se sintetiza en la famosa frase de Vladimir
Ilich Lenin: "la estupidez es lo más difícil de combatir".
Al que debe contraponerse otro de
recurrente uso popular: "La estupidez, como la mentira, tienen patas cortas".
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