El Departamento de Estado
norteamericano expresó oficialmente su "preocupación" por un incidente vivido
por el embajador de Estados Unidos en Caracas, William Brownfield, cuyo vehículo
fue atacado con huevos y tomates por militantes bolivarianos venezolanos. En el
hecho no se registraron heridos.
Desde
hace tiempo que desde los sectores de la militancia bolivariana en Caracas se
está denunciando que el embajador estadounidense en Venezuela, William
Brownfield, viene realizando campañas con visitas y ayudas
"caritativas" a barrios pobres con la evidente intención de desprestigiar al
gobierno de Hugo Chávez.
Los bolivarianos señalan que, en una
actitud provocativa, el embajador suele realizar actos públicos con fines
"caritativos", así como encuentros con líderes comunitarios, incluso en zonas
pobres ampliamente cubiertas por los programas sociales del presidente
Chávez.
Esas visitas programadas -sostienen
los chavistas- no tienen como finalidad ayudar a los pobres, sino mostrar en la
prensa que en Venezuela hay mucha pobreza y que el gobierno bolivariano se
desentiende de los pobres.
La campaña, realizada por el propio
embajador -señalan los militantes bolivarianos- encaja en uno de los ejes de la
táctica del Departamento de Estado consistente en atacar a Chávez diciendo
que dilapida el dinero del petróleo en sus "proyectos políticos" y no en
canalización de ayuda a los pobres.
Parece que a ese "marketing anti-Chávez"
el embajador Brownfield lo venía desarrollando desde hace tiempo,
hasta que la militancia bolivariana resolvió neutralizar sus operaciones de
prensa por medio de una original estrategia de ataque: el bombardeo con
huevos y tomates.
Desarrollando esa táctica de defensa
un grupo de militantes bolivarianos lanzó huevos y tomates cuando
Brownfield (acompañado de una caravana y de una poderosa escolta)
visitaba unas instalaciones deportivas en una barriada del oeste de la
ciudad para donar guantes y bates a un equipo infantil de béisbol, afiliado al
equipo estadounidense de grandes ligas Orioles de Baltimore.

Exagerando el incidente (donde no
hubo ningún herido), el Departamento de Estado oficialmente describió el hecho
(bombardeo con huevazos) como un "atentado", a la vez que expresó
su "preocupación" de que vuelva a repetirse.
El portavoz de la delegación
estadounidense, Brian Penn, dijo que la escolta policial venezolana no intervino
siquiera cuando los manifestantes arremetieron con golpes, patadas y
proyectiles contra el automóvil que transportaba al embajador William
Brownfield.
"Fuimos atacados por estos motociclistas que arrojaban frutas y vegetales", dijo
Penn. "Estaban golpeando los vehículos, incluido el del embajador, mientras
conducían. No había nadie que los detuviera".
Según el portavoz de la Embajada de EEUU, Brian Penn, un grupo de manifestantes
gritó en contra de la presencia del diplomático e impidió durante media hora
que saliera del lugar.
Penn precisó que el líder de los manifestantes se presentó como un funcionario
de la Alcaldía Mayor, y señaló a Brownfield que debía abandonar las
instalaciones deportivas porque no tenía autorización para estar en ellas.
Precisando el "ataque", Penn señaló que al paso de la caravana
diplomática, de cuatro vehículos, los manifestantes lanzaron huevos, tomates,
lechugas y cebollas, y también golpearon los vehículos, precisó.
Por su parte, el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack,
expresó,
en su rueda de prensa diaria, su
preocupación "sobre cualquier incidente que pueda afectar a la seguridad del
personal de nuestra embajada, incluido el embajador",.
"Creemos que es una responsabilidad muy importante de cualquier gobierno
colaborar con la Embajada de Estados Unidos para asegurar que nuestro personal
esté protegido de la manera que esperamos, de una forma parecida a como
trabajamos nosotros con las embajadas en EEUU", señaló.
Fue la tercera vez en tres semanas
que Brownfield se encontró con los militantes bolivarianos, quienes en otras
oportunidades, ya habían quemado neumáticos y banderas
estadounidenses en repudio de las actividades provocadoras del embajador .
Las relaciones entre Estados Unidos y
Venezuela han sufrido un notable deterioro en los últimos 18 meses.
El presidente venezolano Hugo Chávez
acusó a Washington de planear una invasión a su país y aseguró que
Washington estuvo detrás del fallido golpe de estado en el 2002.
El gobierno imperial de Bush rechazó las acusaciones y señaló que Chávez
está desmantelando sistemáticamente la democracia de Venezuela y ha
utilizado los ingresos del petróleo para comprar influencia política en América
Latina.
Los bolivarianos señalan a estas
acusaciones como parte de la campaña permanente que realizan el Departamento de
Estado y la CIA para preparar el terreno a una nueva maniobra golpista contra
Chávez, como siempre, desarrollada en varios frentes a la vez.
Y entre las cuales señalan a las
provocativas incursiones de Brownfield por los barrios pobres de Caracas.
Para los observadores, el incidente
(de los huevazos) , aunque menor, sigue sumando tensión a unas relaciones
que siguen empeorando.