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Hollanta Humala, entre la
tortura, la represión y Montesinos. |
Por Luis Arce Borja
Quién es quién: las vinculaciones de
Humala y de Alan Garcia con la tortura, la corrupción y los escuadrones de la
muerte. Candidatos procesados o con antecedentes penales aspiran a "blanquearse"
con un cargo político. La vuelta de Montesinos.
El próximo 9 de abril se realizaran las elecciones presidenciales en Perú y
según las autoridades votaran más de 16 millones de peruanos. Este
proceso electoral muestra con nitidez que en este país la crisis del sistema
político en lugar de disminuir se ha profundizado aún más.
El montaje electoral, con sus vicios,
trampas y su modalidad fuera de la ley no deja dudas de la estafa que se
prepara contra la población peruana. El ingrediente principal de esta situación
es la ínfima calidad moral y política de los candidatos en competencia.
Delincuentes, prontuariados,
responsables de secuestros, torturas y crímenes de miles de peruanos, son
los candidatos que disputan la presidencia de la Republica y algún curul
parlamentario. La naturaleza corrompida de estas elecciones sobresale y es
notoria en la forma que actúan los aspirantes a presidente o parlamentarios.
En Perú cualquier charlatán, mafioso
o de los bajos fondos se arroga el derecho de aspirar a sentarse en el sillón
presidencial y ocupar un puesto en el parlamento.
Sus ofrecimientos de campaña
electoral, demagógicos y falsos, han salido del mismo libreto utilizado
por Fujimori, Toledo, García Pérez y todos esos presidentes frutos de la
lumpenización y descomposición del Perú oficial.
Los grupos políticos y los frentes electorales formados para la ocasión son
organizaciones lúmpenes que zanjan a tiros de balas sus contradicciones
internas y cada puesto de preferencia en la lista al parlamento se vende en
dólares constantes y sonantes.
Uno de estos casos se refiere a José
Vega secretario general de Unión por el Perú (UPP, que lidera Ollanta Humala),
ha sido denunciado por sus propios correligionarios de cobrar cupos por
los puestos en la lista para congresistas.
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Lourdes Flores, candidata de la
más rancia derecha represora y corrupta. |
Sobre el mismo caso, en enero de este
año los diarios peruanos publicaron un escándalo protagonizado por José Vega y
Dante Yorges Secretario de Movilización de esta misma organización (UPP) quien
había contratado un sicario para asesinar al primero de los nombrados.
Hay varios candidatos que por sus antecedentes penales deberían estar en
prisión en lugar de pretender la presidencia del país. Uno de ellos es Alan
García Pérez del Partido Aprista (APRA) acusado de ser el responsable de cientos
de asesinatos, corrupción, organización de escuadrones de la muerte (comando
Rodrigo Franco) y saqueo del dinero del Estado.
Otro, es Ollanta Humala, ex militar
sindicado por las propias victimas o los familiares de estas de haber
cometido crímenes de guerra en 1992 y en cuya lista electoral se anotan
prontuariados, delincuentes y fujimoristas.
O también Martha Chávez, una de las
más radicales defensoras y cómplice política de los crímenes y genocidios
cometidos durante el nefasto régimen de Fujimori y Montesinos.
Muchos analistas afirman que su
campaña electoral se financia con el dinero del robo y del narcotráfico que
acumuló Alberto Fujimori durante diez años en el gobierno. Lourdes Flores,
candidata de la derecha tradicional, representa en estas elecciones las clases
sociales y grupos de poder que en estos últimos 50 años fueron soporte de
gobiernos civiles o militares corrompidos y criminales.
Esta crisis se expresa también en la descomposición de las organizaciones y
partido políticos de los grupos de poder y del imperialismo, incluida la
izquierda oficial. La crisis ha corroído todos los partidos políticos
oficiales del Perú, y la existencia de estos es solamente en los periodos
electorales.
Allí por ejemplo salen a flote los
retazos de la izquierda oficial (algunos dicen izquierda caviar) para hacer su
acostumbrado juego político que consiste en presentar su propia candidatura
(sabiendo que sacaran una miseria de votos), pero en realidad solo buscan un
reacomodo con los ganadores de las elecciones. Apoyar el “mal menor” para
subirse al carro del triunfador. Desde el año pasado ya tocaron la puerta al
grupo de Ollanta Humala en busca de algunos puestos en el congreso.
El Partido Socialista (PS) de Javier
Diez Canseco fue el primero en buscar una alianza con Humala, y seguidamente lo
hicieron los dirigentes de Patria Roja (Partido Comunista del Perú) que en uno
de sus últimas conferencias partidarias tuvieron como invitado de honor a
Ollanta Humala y a la esposa de éste.
Así con el mismo descaro cuando
apoyaron y dieron sus votos al APRA en 1985 y después en 1990 a Alberto Fujimori,
y seguidamente en el 2001 a Alejandro Toledo, ahora ya calculan la venta de sus
raleados votos al mejor postor.
Hasta aquí en líneas generales el problema de la crisis política del Perú y
su interrelación con el próximo montaje electoral que resultara no solo una
nueva estafa para el pueblo peruano, sino que traerá un gobierno mas corrupto y
mas criminal que los anteriores. Pero esta nota quedaría inconclusa si no
hacemos mención, como una muestra de la ilegalidad de este proceso electoral, un
resumen del historial de algunos de los candidatos favoritos.
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Alan Garcia, ex presidente de
Perú echado por corrupto. |
Alan García Pérez: Acusado de
robos y de matanza masivas de prisioneros y campesinos
Alan García Pérez, líder del Partido Aprista Peruano (APRA) y uno de los
favoritos para ganar la carrera electoral. García Pérez fue presidente del
Perú entre 1985 y 1990, cuyo gobierno ha quedado en la memoria del pueblo
como uno de los más corruptos y criminales de la historia peruana. Nadie podrá
olvidar los cerca de 10 mil muertos a causa de la política contrainsurgente del
gobierno aprista.
Y nadie podrá olvidar los 12
millones de peruanos hundidos en la pobreza y extrema pobreza del periodo
alanista. En 1991, cuando Alan García ya no estaba en el gobierno, fue
acusado por el parlamento por diversos delitos, entre ellos enriquecimiento
ilícito, contra la fe publica, coimas en la compra de aviones de guerra (Mirage
2000), y otras graves acusaciones. García frente a sus inquisidores, de la misma
forma que lo hiciera años después Fujimori, salió huyendo del país para salvarse
de la sanción penal que le esperaba.
Mas adelante, gracias a un arreglo
entre el fujmorismo, el APRA y otros grupos políticos corrompidos, pudo
“blanquear” sus delitos contra el Estado y la nación, y regresar al Perú
limpio de “polvo y paja”. Entre 1990 y el año 2000 el APRA mantuvo estrechas
relaciones secretas con el Servicio Nacional de Inteligencia Nacional (SIN) y el
gobierno de Fujimori.
Agustín Mantilla, alto dirigente de
este partido y hombre de confianza de Alan García fue el encargado de hacer las
coordinaciones con Vladimiro Montesinos jefe del SIN y agente de la CIA
americana, de quien recibió apoyo económico para sostener al APRA.
El 14 de agosto de 1985, García tenia un mes en el gobierno cuando una patrulla
del ejercito dirigida por el teniente Telmo Hurtado asesino a 69 campesinos en
Accomarca (Ayacucho. Entre los campesinos eliminados había niños, ancianos y
mujeres.
Telmo Hurtado justificó esta matanza
y el gobierno lo ascendió a capitán. De ahí para adelante, la política de
seguridad interna del gobierno aprista se basaría en el crimen, la tortura, el
secuestro y la ejecución clandestina organizada desde el Estado. En octubre de
1985 bajo la responsabilidad del gobierno la policía quemó vivos a 34
prisioneros de guerra recluidos en la prisión de Lurigancho (Lima). En junio
de 1986, el gobierno aprista ordenó la matanza de 300 prisioneros en las
cárceles de Lurigancho, El Frontón y Santa Bárbara.
El régimen de Alan García Pérez fue el primero en organizar grupos
paramilitares que se encargaron de secuestrar y ejecutar clandestinamente a
los enemigos del gobierno. En 1988 en el seno del Servicio de Inteligencia del
Ejercito (SIE) se creo el grupo clandestino llamado “Escorpio”, cuya objetivo
fue realizar operaciones clandestinas de secuestro y asesinatos contra supuestos
subversivos y opositores al régimen. El grupo Escorpio tenía el apoyo del
gobierno y del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.
Casi en el mismo periodo, Agustín
Mantilla, aprista, ministro del Interior y brazo derecho de Alan García,
organizó el comando “Rodrigo Franco”. Este grupo en el que participaban el jefe
de la policía antiterrorista de ese entonces (el general Reyes Roca), y
militantes apristas como el “chito” Ríos, y otros, fue responsable de una
centena de acciones terroristas clandestinas y del secuestro y muerte de
dirigentes sindicales, profesionales, abogados, dirigentes políticos,
estudiantes, periodistas, y otros.
Algunas de sus victimas fueron el
abogado Manuel Febres y Saúl Cantoral dirigente sindical de la Federación Minera
del Perú.
Ollanta Humala: Los crímenes de
guerra y su relación con los hombres de Montesinos
Otro de los candidatos presidenciales es Ollanta Humala Tasso, comandante
retirado del ejército y líder de Unión por el Perú (UPP) y del Partido
Nacionalista Peruano, una coalición electoral integrada por trásfugas,
personajes sin historia política, altos funcionarios del actual gobierno, y
militares retirados de la época de Fujimori y Montesinos.
Ollanta Humala ante de ser candidato
a la presidencia debería ser juzgado por secuestros, torturas y crímenes
cometidos cuando participó en los planes contrainsurgentes elaborados por el
gobierno de Fujimori y las fuerzas armadas.
En 1992 estuvo destacado en la zona
de Tingo María (Huanuco) cuando ya Fujimori y Montesinos habían convertido al
Perú en un inmenso cuartel militar con cementerios clandestinos y escuadrones de
la muerte. Con el grado de capital fue el jefe de la base militar de Madre Mía,
y actuaba con el seudónimo de “capitán Carlos” donde según diversas
denuncias dirigía operaciones de secuestros y ejecuciones clandestinas de
pobladores acusados de subversivos.
En febrero del 2002, mucho antes de que Humala sea candidato a la presidencia,
la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), recibió varias denuncias de los
crímenes del “capitán Carlos”. Una de estas denuncias es de Aura Felipe
Hermosilla quien señala que en junio de 1992 las tropas de Humala secuestraron y
desaparecieron a su esposo, Miguel Herrera Ortiz. Otra de denuncias es de Norvil
Estela quien responsabiliza al ex comandante Humala de haber asesinado el 6 de
junio de 1992 a su hijo Hermes Estela Delgado.
La señora Hilda Acuña ha denunciado
también que el 30 de enero de 1992, el “capitán Carlos” y una patrulla del
ejercito secuestro y asesinó a su esposo Anatolio Trujillo y a su hijo Wilder
Trujillo cuyas victimas fueron acusadas de senderistas. Hay muchas otras
denuncias como estas que indican que este aspirante a la presidencia del Perú y
que ofrece un mundo mejor para los peruanos, no es más que un militar
comprometido en crímenes y violaciones de los derechos humanos.
Ollanta Humala, como todos los militares con deuda de sangre con el pueblo, no
se arrepiente y se siente orgulloso de su actuación en Tingo Maria como uno de
los ejecutores de la brutal lucha contrainsurgente que implementaron los
militares y que ha costado mas de 80 mil victimas en todo el país en el
periodo que va de 1980-2000 (la comisión de la verdad y reconciliación habla
solamente de 69,000 muertos).
El se siente orgulloso que en un
informe del ejercito se califique su actuación en la lucha contra insurgente en
Tingo Maria con un puntaje de 97.1 sobre 100: "En el informe se dice que en el
año 92 participé con honor en la guerra por la pacificación del país.
Obtuve el calificativo de
sobresaliente", ha declarado en marzo del 2006 con orgullo. Claro lo de
“sobresaliente” no fue gratuito, y con el mismo puntaje y calificativo fueron
premiados los mas abomínales hechos sangrientos cometidos por miembros de las
fuerzas armadas.
Ollanta Humala sigue siendo el más
fiel militar de las fuerzas armadas.
No hace mucho dijo, “lo que
necesitamos es reivindicar a nuestras Fuerzas Armadas”, advirtiendo al mismo
tiempo, "¡No toquen a las Fuerzas Armadas! ¡No toquen al Ejército!”. ¿De qué
ejercito habla Humala?. De ese cuerpo militar que constituye una lacra pesada
para el pueblo peruano expertas en secuestrar y asesinar campesinos y pobladores
desarmados. Son muchos los asesinatos, robos, masacres, incendios de pueblos
enteros, violaciones de niñas, adultas, secuestros y torturas cometidos por los
militares para pensar que el pueblo les puede guarda respeto y consideración.
Al contrario la mayoría de los
ciudadanos del Perú, sobre todo los que han sufrido las acciones
contrainsurgentes, odian y desprecian a las fuerzas armadas y su accionar
criminal. Las fuerza armadas del Perú, una de las mas ineptas y corruptas de
América Latina, que con justa razón se ha dicho de ellas “estrategas de
derrotas históricas”, constituyen el principal escollo hacia una verdadera lucha
por el cambio social y político del Perú.
¿Quiénes son los socios de
Ollanta Humala?
Entre los peonajes y asesores personales de Humala aparece el coronel del
ejército (retirado) Antonio Loyola, que en 1992 firmó el "acta de sujeción" y
apoyo el golpe militar que organizó Montesinos y el general Hermosa Ríos.
Carlos Torres Caro, el segundo
vicepresidente en la plancha electoral de Ollanta Humala se ha visto vinculado a
Genaro Delgado Parker un empresario de televisión (Panamericana Televisión), que
durante el régimen de Fujimori recibía millones de dólares de manos de Vladimiro
Montesinos y del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). Delgado Parker estuvo
en prisión y ahí se relacionó con el candidato a vicepresidente del grupo de
Humala que se ofreció a defenderlo.
Pero eso no es todo, en 1997 Carlos
Torres en ese entonces titular de la 39 fiscalia provincial de Lima, fue
denunciado penalmente por el abogado Gastón Ortiz por delito contra la
administración pública. En el 2001 Torres fue nuevamente denunciado por delitos
similares, pero misteriosamente ambas acusaciones fueron archivadas casi
clandestinamente.
Otro candidato clave en la lista de Ollanta es Gonzalo García, primer
vice presidente en su lista y el “hombre pensante” del grupo. Gonzalo Ortiz ha
trabajado con todos los gobierno de turno, y es actualmente director del Banco
Central de Reserva un cargo de confianza política recibida del gobierno de
Alejandro Toledo.
Según este personaje, un posible
gobierno de Ollanta Humala se definirá como “neokeynesianismo de izquierda”
que se identifica con el “modelo” de Lula en Brasil, Evo Morales en Bolivia, de
Tabaré en Uruguay, y los planteamientos de la presidenta Bachelet de Chile.
Hay por lo menos un ramillete de
candidatos al parlamento con antecedentes penales o acusados por delitos
graves.
En esa lista figuran Pilar Núñez
Miranda, Emiterio Tacuri Huarcaya, Jorge Quevedo Martínez, Víctor Mayorga
Miranda, Ana María Centeno, Isaac Mekler Neiman, Aldo Estrada, José Vega
Antonio, Hilaria Supa Huamán, entre otros. Todos estos tienen acusaciones en
curso en los tribunales penales.
Otro de los candidatos (en la lista
de Humala) a un puesto en el “respetado congreso” peruano es Blas Miguel Silva
Priselac, dueño de las empresas Bionaturista, Fitosana y Kaita, quien en la
actualidad es investigado por el poder judicial respecto al delito de
narcotráfico y lavado dinero proveniente de la droga.
Ollanta Humala Tasso, destaca dos hechos en su vida: el golpe “contra
Fujimori en el 2000 y su actuación en “defensa de la patria y lucha contra la
subversión”.
Es cierto se sublevó en la
mañana del domingo 29 de octubre del año 2000 en el sur del Perú (Locumba
(Tacna), y paradójicamente fue el mismo día y la misma hora cuando Vladimiro
Montesinos salió huyendo desde el puerto del Callao hacia Venezuela.
Muchos analistas peruanos, no con
pocas razones, han interpretado la sublevación de Humala, como una forma de
distraer la atención para permitir la fuga del asesor presidencial y agente
de la CIA Montesinos.
Esta sospecha tuvo muchos asideros,
sobre todo por el hecho que este militar sublevado en lugar de ser sancionado
por la alta jerarquía militar que no perdona estos casos de indisciplina, fue
premiado con una agregaduría militar de dos años en Francia y después en Corea
del sur y nada menos que con un salario de 8.200 dólares mensuales, además de
26, 000 dólares constantes y sonantes por “cambio de colocación”.
Pero esto no es el único caso de
sospechas de vínculos entre Humala y Montesinos.
En enero del 2006 la “La Ventana
Indiscreta”, un programa televisivo entregó pruebas de la ligazón entre Silvio
Muñoz Villanueva integrante del equipo de campaña electoral Humala, y el coronel
Roberto Huamán Escurra que durante el régimen de fujimori fue el brazo
derecho de Vladimiro Montesinos.
Silvio Muñoz es el encargado de
administrar y vender los inmuebles que posee el coronel Huamán Azcurra,
actualmente en prisión acusado de crímenes y robos.
Para concluir solo hay que decir que el pueblo peruano debe rechazar este
proceso electoral. No debe dejarse engañar como un pobre carnero que va al
matadero.
Participar en este proceso, y votar
por cualquiera de estos candidatos lúmpenes resulta una actitud de poca nobleza
y va contra la dignidad de las personas. No votar, no acudir a las
ánforas electorales, y rechazar estas elecciones es una acción mínima para
salvar el honor de 16 millones de peruanos.
Participar en estas elecciones es
prestarse, conciente o inconcientemente, al juego sucio de los grupos de poder y
del imperialismo que han organizado estas elecciones para encubrir la grave y
profunda crisis política del Perú.