
Informe especial
Chávez: "un
demagogo que flota en dinero del petróleo". Castro: "un dictador anti-estadounidense".
El Departamento de Estado lanza la "nueva línea" estratégica.
En
su nueva estrategia de "seguridad nacional" EEUU coloca a la "promoción de la
democracia" como su objetivo clave en América Latina, al que contrapone con
el alza del "populismo" en la región.
En el documento sobre la nueva
estrategia de seguridad nacional, divulgado el jueves, Washington califica al
Hemisferio Occidental como "el frente de defensa de la seguridad nacional de
EEUU''.
El acento puesto sobre la democracia
y el sistema político-institucional de la nueva estrategia no se refiere
sólo a América Latina, sino que el Departamento de Estado norteamericano
lo convierte en el eje central de su política exterior mundial.
Para acabar con la tiranía y promover
la democracia ''efectiva'', Washington promete apoyar a líderes
reformistas -incluso dentro de regímenes represivos- con los que dice que se
reunirán públicamente altos funcionarios de su gobierno.
También se compromete a imponer
sanciones contra gobiernos "no democráticos" y a usar la ayuda económica
para fortalecer a la sociedad civil, la prensa independiente y los grupos
defensores de los derechos humanos.
En su nueva estrategia de "seguridad
nacional", EEUU promete ayudar al desarrollo económico y político de América
Latina y alerta: "No se debe permitir que la atracción engañosa del populismo
contra el libre mercado erosione las libertades políticas y atrape a los más
pobres del hemisferio en ciclos de pobreza''.
También indica que "los tiranos y
sus posibles seguidores pertenecen a una era diferente y no se debe permitir
que den marcha atrás al progreso de las últimas dos décadas''.
En el área de "tiranías" y de
"violadores de derechos humanos" el documento o coloca expresamente en el punto
de mira a Cuba y Venezuela. Define al presidente cubano Fidel Castro como "un
dictador antiestadounidense que sigue oprimiendo a su pueblo y quiere socavar la
libertad en la región''.
Al presidente venezolano Hugo Chávez
lo describe como "un demagogo que flota en dinero del petróleo que está
minando la democracia y pretende desestabilizar a la región''.para fomentar
sus intereses de política exterior.
La "nueva estrategia" es coincidente
con reporte anual del Departamento de Estado sobre la situación de "derechos
humanos", difundida la semana pasada, en su capítulo dedicado a América
Latina.
En el capítulo de dedicado a Cuba
el informe sostiene que: además de la inexistencia de derechos civiles, hay
en la isla por lo menos 333 prisioneros políticos identificados. Reporta que
''los detenidos son golpeados y abusados... lo que se lleva a cabo con toda
impunidad, se transfieren prisioneros mentalmente saludables a hospitales
psiquiátricos por razones políticas'' existe ``un frecuente hostigamiento a los
opositores políticos por turbas reclutadas por el gobierno''.
En el capítulo de dedicado a
Venezuela el informe sostiene que: la ''politización de los tribunales, las
restricciones a los medios de comunicación, y el hostigamiento a la oposición
política continúa caracterizando la situación de derechos humanos''. Añade que
''el gobierno usa el sistema judicial selectivamente en contra de la oposición
política'', y que "la aplicación de una nueva ley de medios amenaza con limitar
la libertad de prensa''.
La inclusión de los "derechos
humanos" como pieza esencial de la "promoción de la democracia" en América
Latina sorprendió a los especialistas, dado que en su anterior versión,
difundida en el 2002, la estrategia de "seguridad nacional", en su capítulo
regional, solo mencionaba la "lucha contra el narcotráfico" y la
promoción del "libre comercio" en la región.
Cuba y Venezuela en la mira
Para los expertos, el nuevo documento
y las nuevas bases doctrinarias de la "seguridad nacional" abrevan en la
estrategia de "cerco institucional" que el Departamento de Estado a
trazado alrededor de Cuba y Venezuela.
La falta de "democracia", la violación de
"derechos humanos" y la persecución de disidentes en Cuba, así como el
"autoritarismo", el "armamentismo" y las "violaciones al proceso
democrático" de Chávez en Venezuela (agregado a su "apoyo a las FARC"),
conforman el sustento doctrinario y argumental con que que las usinas de
Washington operan mediáticamente para preparar el terreno de derrocamiento del
régimen bolivariano y de la Revolución Cubana.
Stephen Johnson, un experto de la
Fundación ultra conservadora Heritage, describió una América Latina dividida
entre países donde se afianza la democracia, como el Cono Sur, y zonas
con factores ''de alto riesgo'', entre las que citó América Central, las
naciones andinas y Haití.
En la pirámide de esos "factores
de alto riesgo" -según la "nueva doctrina" del Departamento de Estado-
se encuentran Cuba y Venezuela.
''La realidad política en la región
hace necesario que la administración (del presidente Bush) mire de nuevo a
América Latina'', señaló Brian Dean, director de los programas del Instituto
Republicano Internacional en la región.
''Tenemos que luchar por cada centavo
que logramos para América Latina'', señaló Dean, cuya organización tiene
proyectos de apoyo a los partidos políticos en Venezuela, de capacitación de
periodistas en Bolivia y de respaldo a grupos de oposición en Cuba.
El IRI es una fundación vinculada a
los sectores golpistas de Venezuela, y a la mafia cubano americana que hace
lobby en el Departamento de Estado para terminar con Castro y Chávez como sea.
Por supuesto, y es oportuno
aclararlo, que esta visión golpista de los halcones "anticomunistas" del
Departamento de Estado choca con la de ciertos sectores del establishment
económico estadounidense, afincado en Wall Street, para el cual la Venezuela
"chavista" representa un importante bastión de "inversiones".
En lo
político- diplomático, la nueva doctrina de "seguridad", en su capítulo
latinoamericano, se ajusta al objetivo casi explícito del Departamento de Estado de conformar un bloque regional adicto (México,
Colombia y Chile como sus sostenes principales) que "legitime" de alguna manera
la profundización del bloqueo y la intervención a Cuba y las diferentes
medidas desestabilización político-diplomáticas que Washington ya está
realizando en contra de Venezuela.
Las bases doctrinarias de la nueva estrategia de
"seguridad" coinciden con
el "endurecimiento" de las denuncias y acusaciones
contra Cuba y Venezuela que diplomáticos y funcionarios de Washington
vienen realizando sistematizadamente en la prensa internacional.
La
desestabilización económica y el "aislamiento" regional de los
gobiernos de Cuba y Venezuela conforman la primera fase antes de pasar a la acción directa
mediante un golpe "democrático" ejecutado mediáticamente con
participación masiva de la oposición, señalan algunos especialistas.
No
obstante, los partidarios de la "línea
dura" se quejan de que el documento con el trazado de la "nueva doctrina" no
dice expresamente qué pasos tomará el gobierno de EEUU para instalar la
"democracia y los derechos humanos" en Cuba y Venezuela.
En
palabras más claras: que acciones va emprender EEUU para terminar con la
existencia delos
gobiernos de Fidel Castro y de Hugo Chávez.
Hasta
ahora las distintas movidas orientadas a aislar, desestabilizar, y/o
derrocar a los líderes de Caracas y de La Habana han fracasado
estrepitosamente, como quedó demostrado en la OEA, el año pasado, cuando los
gobiernos latinoamericanos se negaron a firmar una declaración de condena contra
Cuba y Venezuela.
Por
ahora, las nuevas "bases doctrinarias" documentadas no convencen mucho a los
enemigos mortales de Hugo Chávez y de Fidel Castro, cada más escépticos respecto
a la caída de ambos líderes.
La estrategia ''tiene muchas
buenas palabras, pero la pregunta es si esto va a transformarse en realidad'',
Señaló
Stephen Johnson, un experto de la Fundación ultra
conservadora y golpista Heritage.