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(IAR-Noticias) 21-Noviembre-06
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Segolene Royal: alegría de vivir y
marketing. |
En el mundo
subdesarrollado y en los países centrales los partidos de izquierda se han
convertido en una alternativa funcional a los partidos de derecha mediante la
fragmentación y la separación del discurso de la ejecución: hablar con la
izquierda y gobernar con la derecha.
Informe especial
D e manera tal, y como efecto de la dominación y nivelación con democracia y
elecciones, los partidos de izquierda (munidos del discurso "progresista")
se han convertido en celosos administradores de los programas económicos
"neoliberales" que se ejecutan sin huelgas ni resistencia social tanto en
Europa como en las regiones o continentes del mundo dependiente y
subdesarrollado.
En este escenario, marcado además por el "pacifismo" y el "feminismo" y el fin
de la lucha armada por la "toma del poder", aflora el nuevo matriarcado de las
"mujeres-presidente" en el cual la nueva candidata presidencial francesa,
Segolene Royal, brilla con luz propia proyectada desde las grandes
cadenas mediáticas internacionales.
Segolene Royal, apodada "La
Gacela", fue electa esta semana candidata socialista a la presidencia de Francia para
las elecciones nacionales de 2007, y ahora aspira a convertirse en la primer
mujer jefa de Estado en la historia del país.
"La Gacela", de 53 años, ingresó en política hace 24 años cuando François
Mitterrand ejercía el poder en la Francia ya influenciada por la ola de la
"izquierda rosada" o del "eurocomunismo".
Su reciente conquista de la candidatura a la presidencia de Francia por el
Partido Socialista marca una ruptura radical de la evolución doctrinaria de su
partido, en cuyos círculos más conservadores se la ve como una "advenediza" y
una "aventurera".
Segolene introduce en la historia del socialismo francés los conceptos
marketineros de "democracia de opinión" y "democracia participativa"
utilizados por la política "progresista".
Su estrategia de conquista del poder político descansa en frases y clichés
sacados del marketing político convencional, sustituyendo el discurso de
"cambio y ruptura" del viejo socialismo, por la atención de las
"preocupaciones inmediatas de la sociedad", convertida en bandera de su
campaña electoral.
Para los analistas franceses, está claro que Segolene ha enterrado el
ideario socialista tradicional, y lo ha sustituido por una "democracia de
opinión" que sus partidarios presentan como un "cambio" y sus adversarios
denuncian como "populismo de izquierda".
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Nacida el 22 de septiembre de 1953 en Dakar (Senegal), donde estaba destacado su
padre, militar de alto rango, Royal lleva varias décadas en política,
aunque su rostro encarna la renovación de ideas y generacional del Partido
Socialista.
Pero Segolene no es ninguna principiante: en 1981, fecha de la victoria de François Mitterrand, Royal ingresa en el Elíseo como colaboradora del
gabinete presidencial. Después, en 1988, logra un puesto como diputada, y en
1992 es nombrada ministra de Medio Ambiente.
Siguiendo los lineamientos del
marketing estandarizado como discurso "progresista", la nueva candidata
socialista a la Presidencia de Francia, que se impuso el jueves en las
primarias de su partido, hizo un llamamiento lleno de optimismo e ilusión a
todos los franceses para que se sumen a su "deseo de futuro", a su
proyecto de una "Francia nueva", más solidaria y menos sometida al
"liberalismo atroz", al "cambio" en definitiva.
"Nos empuja un movimiento popular generoso y alegre", dijo con el "aura
inocente" que le propiciaba el color blanco estudiado y elegido para su
presentación después de conseguir la candidatura presidencial.
En un estudiado marketing de la "buena onda" (típico de los libros de autoayuda)
una fulgurante Segolene dijo: "Hago un llamamiento a todos los franceses:
movámonos, imaginémonos juntos una Francia decidida a afrontar cambios.
Constituyámonos en movimiento".
Salido más del psicoanálisis que de la fragua socialista, su discurso está
plagado de frases alentadoras y energizantes como: "Hay que escribir entre
todos una nueva página de la historia" o "Hay que amar Francia".
"Imaginen Francia como yo les invito a hacer", propuso Royal en un discurso
pronunciado el jueves con una constante sonrisa de "ilusión" en sus labios, al
mejor estilo de los políticos convencionales del "neoliberalismo".
En los últimos meses Royal supo
utilizar su popularidad mediática,
en una campaña bajo el lema "Deseos de futuro",
la circunstancia de popularidad para consolidar una imagen de una dirigente más preocupada por los problemas de la gente común que por las
disquisiciones doctrinarias socialistas.
"Francia puede renovar lo mejor de su historia" o "Cada uno tiene la
posibilidad de elegir su destino" han sido otras de las frases marketineras
acuñadas por la candidata "socialista".
Segolene asegura
escuchar la "voz del pueblo" y tener en cuenta su voluntad: "la
de los jóvenes, las familias, los inmigrantes, que son franceses con todos sus
derechos", y apela a "la solidaridad colectiva", que -asegura- los hará "más
fuertes".
Y como seguramente ya fue previsto por sus asesores de imagen, las encuestas muestran que los franceses la ven como a alguien que los
comprende mejor que otros políticos.
El último sondeo de IPSOS, publicado
esta semana de cara a la elección presidencial de abril próximo, muestra a
Royal en una disputa codo a codo por la presidencia con el ministro del
Interior y precandidato de la derecha, Nicolas Sarkozy.
Dice Le Figaro: "Consciente de la sociedad desencantada a la que se presenta, en
los últimos dos años el mensaje de la candidata (Segolene) ha estado impregnado
de un optimismo risueño y mucha ilusión".
Y Royal, bien asesorada, es una muestra viviente de la "ilusión": Después de 14
meses divulgando mediáticamente su proyecto de "buena onda" bajo el lema "Deseos
de futuro", derrotó a los llamados "elefantes", a los pesos pesados de su
partido, y ya es candidata a la presidencia de la potencia imperial francesa.
Y seguramente esta combinación del discurso "progresista" con el psicoanálisis y
los libros de "autoayuda" (que la convierte en innovadora) será imitado por sus
legiones de seguidoras del mundo central y dependiente impactadas por sus frases
y sonrisa "energizantes", que seguramente recogerán futuras aspirantes a
"mujer-presidente" salidas de las filas de la "izquierda".
Y hay que reconocer que -más allá de como le vaya en las presidenciales de
abril- Segolene ya se ha convertido en la muestra más acabada del discurso
"progresista" devenido en marketing político.
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