En cada una de las invasiones militares para "terminar con el terrorismo" (Irak,
Afganistán, y anteriormente, con Clinton, la invasión a Yugoslavia) las
corporaciones armamentistas, petroleras, tecnológicas y de servicios del
Complejo Militar Industrial norteamericano, así como los megagrupos financieros
y bancos de inversión de Wall Street, abrieron "nuevos mercados" y cosecharon
millonarias ganancias con la ocupación militar.
A nivel de control político social (tanto en países dependientes como en las
potencias centrales) la "guerra contraterrorista" mediatizada sirve de
justificación y de base argumental para la elaboración de legislaciones
represivas y de "criminalización" de los conflictos sociales,
los que son asociados con
"actividades terroristas".
Las alertas de "máxima seguridad" (como las que ya rigen en Europa y EEUU) así
como una revitalización y profundización de los "planes antiterroristas"
(como
se está haciendo en España, Francia e Italia) dan una nueva cuota de
credibilidad al escenario de la "guerra contra el terrorismo" lanzada como la
nueva cruzada de supervivencia de la humanidad.
El espionaje ilegal lanzado por la administración Bush tras los atentados del
11-S en EEUU -posibilitado por la nivelación planetaria de la "guerra
contraterrorista"- ya se está aplicando en la mayoría de los países centrales y
dependientes, principalmente en América Latina, donde los gobiernos y
ejércitos mantienen convenios y acuerdos de cooperación con el Comando Sur de
EEUU para combatir al terrorismo.
La conformación de acuerdos militares y de "planes contraterroristas" por parte
de esos Estados, aseguran, a su vez, que los complejos militares y la industria
de la guerra (venta de sistemas y armas para combatir el "terrorismo") sigan
funcionando a full movilizando tecnología de punta y capital financiero con
asiento en la catedral de Wall Street.
Tras cada aparición "terrorista" se reafianza la "guerra contraterrorista" de
Bush en el planeta, y los países capitalistas la utilizan para sus propios
intereses de control interno.
Tras los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres (donde hoy se denuncia el
"plan terrorista frustrado") el gobierno de Blair consolidó su propia legislación
"contraterrorista" que ahora es utilizada para la persecución y detención de
inmigrantes indeseables, entre otras cosas.
Reunido a mediados de septiembre de 2005 en el marco de la 60 Asamblea General,
el Consejo de Seguridad de la ONU, y en un claro aprovechamiento político del
7-J en Londres, aprobó dos resoluciones de forma unánime haciendo un llamamiento
a los Estados a reforzar la "guerra contra el terrorismo", tal como lo
impusieron en agenda EEUU y Gran Bretaña.
De esta manera la Cumbre, integrada por 172 países, priorizó el "terrorismo"
sobre otros temas en discusión como la ayuda al desarrollo y el combate a la
pobreza, la promoción de la "democracia", el manejo de crisis humanitarias y de
derechos humanos.
De esta manera, las alertas de "máxima seguridad" (como las que ya rigen en
Europa y EEUU) así como una revitalización y profundización de los "planes
antiterroristas" (como se está haciendo en España, Francia e Italia) forman
parte de la rutina, como el "plan terrorista" que acaba de denunciar Londres.
Se trata en definitiva de
"monitoreos", globos de ensayo, para detectar y evaluar la reacción que
producirían futuros ataques "terroristas" en la sociedad.
En suma, cuantificar base de datos
para nuevos ataques de "Al Qaeda" que en cualquier momento, tal vez antes de las
elecciones de noviembre en EEUU, se produzcan donde el "objetivo" lo
determine.
El "plan" y el beneficiario
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Bush y el jefe de la CIA, general Hayden,
que había tenido a su cargo el "espionaje telefónico"
en la Agencia Nacional de Seguridad. |
Hay un detalle a tener en cuenta:
El supuesto "plan terrorista" para
volar aviones descubierto en Londres -según Scotland Yard- tenía como blanco a
los vuelos con destino a aeropuertos de EEUU.
En EEUU -casualmente- se celebran
elecciones parlamentarias en noviembre en las cuales, según los sondeos,
los republicanos pueden perder la mayoría en ambas cámaras parlamentarias del
Congreso.
Lo cual significaría una derrota y un
desastre anunciado para el segundo mandato de Bush que podría terminar como una
versión bis del Watergate que derrocó a Nixon.
Una ola de "psicosis terrorista"
en EEUU tres meses antes de las elecciones de noviembre, como la que
implementaron en las presidenciales en 2004 (las amenazas de "ataque terrorista
a Nuevo York") no deja de ser una receta perfecta para que Bush y los
republicanos trepen en las encuestas y ganen los comicios.
Y hay un dato estadístico: el 11-S en
EEUU, el 11-M en España, el 7-J en Londres, tuvieron como principal beneficiario
político a Bush y a su administración.
Con el 11-S consiguieron consenso
para invadir Irak y Afganistán, con el 11-M y su impacto recreado en EEUU
Bush ganó la reelección presidencial en el 2004, con el 7-J en Londres
consiguieron renovar y ampliar la ley Patriot, instrumento esencial de la
"guerra contraterrorista".
Bush, como hace siempre después de
cada atentado o amenaza "terrorista", se presentó ante la prensa, y luego de
elogiar a Londres por el "descubrimiento" del plan contra los vuelos de EEUU
dijo: "este país está mucho más seguro que antes del 11-S".
Y una vez más queda demostrado que en
el mundo del
CIA-terrorismo y de los
halcones de Bush no existen la casualidades, sino las "causalidades".
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Informe relacionado:
Bin Laden: El mito, la CIA, el 11-S, y los intereses reales que encubre la
"guerra contraterrorista"