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EUROPA  

 

Represión  "antiterrorista" y psicosis
El síndrome del "pasajero problemático": borrachos y drogadictos "bajo sospecha" en los vuelos europeos

 
 

(IAR-Noticias) 16-Junio-06         

Informe especial IAR Noticias

Así como los atentados del 11-S en EEUU sirvieron para argumentar y justificar las invasiones de Irak y de Afganistán, el 11-M español y el  7-J británico sirvieron a los gobiernos europeos para tapar sus falencias internas y para justificar cacerías represivas de "inmigración sobrante" en sus territorios. En esa orientación se inscribe el proyecto de la UE que intenta crear una nueva  figura represiva para las líneas aéreas, que engloba a borrachos y personas bajo efectos de drogas, y contempla la actuación de agentes encubiertos en los vuelos.

Europa, como sucedió en Estados Unidos después de los atentados de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, se ve afectada por la psicosis del "miedo  terrorismo" que se acrecentó tras los atentados del 11-M en España y el 7-J en Londres.

Desde los ataques explosivos del 7 de julio, los gobiernos europeos se convulsionaron y comenzaron a estudiar  medidas para reforzar las leyes antiterroristas y perseguir encarnizadamente a los a los sospechosos de "terrorismo islámico".

Gran Bretaña lideró este movimiento  y,  en agosto de 2005, el primer ministro, Tony Blair, anunció una serie de propuestas "antiterroristas" que incluían la posibilidad de deportar o denegar la entrada en el país a quienes hacen apología del terrorismo, así como el cierre de mezquitas y otros centros donde se propague el "extremismo fanático".

Esta nueva cacería mediática de los "profetas del odio musulmán", coincidía, con los planes de convertir a Gran Bretaña en el "nuevo Guantánamo" del occidente cristiano.

Reunida  a mediados de septiembre en el marco de la 60 Asamblea General, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó dos resoluciones de forma unánime haciendo un llamamiento a los Estados a reforzar la "guerra contra el terrorismo", tal como lo impusieron en agenda EEUU y Gran Bretaña.

De esta manera la Cumbre, integrada por 172 países, priorizó el "terrorismo" sobre otros temas en discusión como la ayuda al desarrollo y el combate a la pobreza, la promoción de la "democracia", el manejo de crisis humanitarias y de derechos humanos.

En lo que se interpretaba como un primer efecto de la resolución de la ONU,  los 25 Estados miembros de la Unión Europea llegaron al acuerdo de guardar entre seis y 24 meses los datos de las comunicaciones telefónicas y electrónicas para "luchar contra el terrorismo".

Personal AVSECLos ministros de Justicia e Interior de la Unión Europea acordaron  requerir a las compañías de telecomunicaciones que almacenen datos entre seis meses y dos años para "luchar contra el terrorismo".

Esta semana trascendió -en diferentes agencias y medios- que  la Unión Europea analiza adoptar nuevas leyes para los viajes en aviones civiles como la de incorporar en los vuelos agentes o policías de civil e incluir la polémica figura del "pasajero problemático".

Las autoridades comunitarias se han propuesto optimizar los requisitos de seguridad para que los pasajeros dejen atrás la psicosis desatada por los ataques del 11 de septiembre en EEUU.

Para adaptarse a la evolución de las amenazas, la Comisión contempla en su propuesta la definición de un nuevo pasajero: el problemático, concepto que engloba a los borrachos y personas bajo los efectos de drogas, que ahora si molestan son bajados a la fuerza del avión.

La ley -según los expertos- conlleva un objetivo encubierto que es el de otorgar potestad a los agentes encubiertos para interrogar y/o detener a pasajeros "sospechosos de terrorismo".

Estas iniciativas -señalan medios europeos- han despertado la indignación y la protesta de las ONG y los militantes que defienden los derechos civiles y las libertades individuales en Europa.

El proyecto trata de copiar el "modelo" norteamericano, luego del 11-S, cuando se autorizó la presencia de los "marshall de vuelo", agentes policiales encubiertos que viajan en aerolíneas de ese país listos para actuar si hay amenaza de atentados.

En una de esas intervenciones, un pasajero estadounidense que provenía de Colombia murió fusilado por agentes de seguridad en el aeropuerto de Miami a fines de 2005, en un confuso episodio.

Otras medidas que piensa adoptar la UE para dificultar lo más posible la "acción de los terroristas" consisten en la supresión de datos o información que podrían ser utilizados con fines criminales, según un informe de la Comisión de Transporte y Turismo que la Eurocámara ha aprobado ayer.

En el Parlamento Europeo, lo más "novedoso" del proyecto que se perfila como la futura directiva de seguridad es el tratamiento de nuevas cuestiones que hasta ahora los europeos no habían emprendido.

Entre las medidas contempladas para su aplicación en los aviones se encuentra la autorización de que puedan viajar agentes de seguridad encubiertos o no en el vuelo.

Aunque aclara "no podrán llevar armas salvo que lo haya autorizado el Estado miembro que ha concedido la licencia (...) o los Estados de salida y llegada, y en su caso todo Estado cuyo espacio aéreo se sobrevuele o en el que se hagan escalas".

La palabra clave es "autorización", puesto que el Reglamento en ningún momento exige la presencia de personal de seguridad.

La Comisión considera que el ámbito de la seguridad compete principalmente a los Estados miembros, a los que deja vía libre para la aplicación de medidas más estrictas que las del Reglamento siempre que se realice una evaluación de riesgos.

Tolera asimismo las excepciones basadas en el tamaño de la nave y la frecuencia de operaciones en los aeropuertos.

En cambio, Romano María La Russa, de la comisión parlamentaria de libertades civiles, apuntó que las medidas deben en todo caso "respetar las libertades civiles y de forma más general, los valores y principios fundamentales en que se asienta la Unión Europea".

Sobre el "pasajero potencialmente problemático", La Russa agregó que la definición abarca a todas las personas cuyo comportamiento pueda ser fuente de perturbación. Una definición muy ambigua por cierto.

Algunos analistas sostienen que las nuevas medidas incrementarán la escalada racista, principalmente "islamofóbica" que hoy se expande por los estados de la Unión Europea.

Señalan que los atentados del 11-M en España, y del 7-J en Londres, sirvieron  àra instalar la primera lógica de la "guerra contraterrorista": el terrorismo es "árabe-musulmán" y está infiltrado en las grandes metrópolis tanto de Europa como en  EEUU.

Si se agrega que este procedimiento xenofóbico sirve -por añadidura- para englobar en una misma bolsa a todo el espectro de la "inmigración ilegal sobrante" (tanto en Europa como en EEUU), se completa el cuadro de aprovechamiento del terrorismo con fines represivos.

Como se sabe, tras los atentados en Europa los funcionarios y gobiernos europeos, con Bush y Blair a la cabeza,  denunciaron  la "amenaza de nuevos ataques", reinvicando la "guerra contra el terrorismo" en los términos propuestos por Washington.

Las alertas de "máxima seguridad" (como las que ya rigen en Europa y EEUU) así como una revitalización y profundización de los "planes antiterroristas" (como se está haciendo en España, Francia y Gran Bretaña) dan una nueva cuota de credibilidad al escenario de la "guerra contra el terrorismo" lanzada como  la nueva cruzada de supervivencia de la humanidad.

Así como los atentados del 11-S en EEUU sirvieron para argumentar y justificar las invasiones de Irak y de Afganistán, el 11-M español y el actual 7-J británico sirven a los gobiernos europeos para tapar sus falencias internas y para justificar cacerías represivas de "inmigración sobrante" en sus territorios.

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