Por Alfredo Jalife Rahme -
La Jornada (*)
La torturadora teocracia bushiana no solamente sepultó su hipócrita
política contra-proliferativa, sino que, peor aún, ahora se dispone a
excitar la proliferación selectiva cuando, en la misma semana, a las estrujantes
confesiones de Bob Gates, el Senado aprobó la entrega de líquido nuclear a India
(Asia Times, 12/12/06), un país violador del Tratado de No
Proliferación de Armas Nucleares (al unísono de Pakistán e Israel).
En la semana de marras que será recordada como la que dio inicio
oficial a una nueva carrera armamentista nuclear desde la costa oriental del mar
Mediterráneo, pasando por el golfo Pérsico hasta la Bahía de Bengala, las seis
petromonarquías árabes del Consejo General del Golfo, encabezadas por
Arabia Saudita, dieron luz verde a su proyecto nuclear sunnita en los
próximos tres años (BBC, 10/12/06), con el fin de equilibrar las fuerzas
atómicas regionales.
El asunto nuclear de India merece un tratamiento especial y se
encuentra más ligado al equilibrio de las fuerzas en las cumbres borrascosas del
Himalaya, aunque en cualquier momento se puede vincular a la inmensidad
geopolítica del océano Indico.
En el marco de un periplo importante a varios países europeos,
incluyendo al Vaticano, en una entrevista a la revista alemana Der Spiegel
(9/12/06) que, por cierto, se ha vuelto mejor referencia por ser menos
desequilibrada que sus homólogas anglosajonas Olmert expresó la "esperanza que
la comunidad internacional tomaría acciones más firmes contra el presidente
iraní Ahmed Ahmadinejad por buscar borrar del mapa a Israel".
Naturalmente que Olmert no habla de que Israel borró del mapa a los
palestinos, pero expuso, muy defensivo después de las confesiones de Bob Gates,
que no objetaba la propuesta de entablar negociaciones con Irán siempre y cuando
desembocaran en la suspensión del proyecto nuclear chiíta. ¡Qué iluso! Agregó
que tampoco eliminaba la posibilidad de un "ataque preventivo" contra las
instalaciones nucleares de Irán. Luego instó en una llamada telefónica al
presidente ruso Vladimir Putin a ejecutar sanciones severas contra el país persa
en el Consejo de Seguridad (sic) de la ONU, las cuales a estas alturas
equivalen, a nuestro juicio, a una hoja de parra que intenta ocultar lo
inocultable y que ya fue admitido por Bob Gates: la inevitabilidad de la
nuclearización iraní.
Con justa razón Debka se burla de la "verborrea anacrónica" y la
"hambruna de ideas creativas" de Olmert porque "deja la impresión de que Israel
se quedó sin una política de disuasión nuclear" a partir de que "Robert Gates
hizo volar la cobertura de ambigüedad nuclear de Israel por 40 años, que ni
admitía ni negaba su pletórica dotación atómica" como si no se supiese, pero
cuya clandestinidad le evitaba selectivamente la vigilancia de la Agencia
Internacional de Energía Atómica y sus sanciones, gracias al paraguas protector
unilateral de EU.
A Debka no se le escapa que "Robert Gates obtuvo una aclamación
bipartidista en el Senado estadounidense para una nueva ruta (sic) que presagia
cambios políticos drásticos en tres esferas que influirán profundamente en la
situación militar y diplomática de Israel: Irán, su programa nuclear, y la nueva
carrera armamentista nuclear en Medio Oriente". Totalmente de acuerdo.
Debka es muy severo frente a la burocracia israelí que no ha
capturado la "dimensión dinámica de los nuevos valores estratégicos". Aborda la
pobreza estratégica del Foro Saban del Brookings Institution sobre "Cómo Israel
debe tratar con sus vecinos", en el que giraron estérilmente en redondo y al que
acudieron pesos pesados de EU e Israel de la talla de la pareja Clinton y los ex
primer ministros Ehud Barak y Shimon Peres, además de una pléyade de viejos
espías de los dos lados. lo anterior, hasta cierto punto, porque el gran zorro
Clinton ha instado en foros menos cerrados a la apertura de negociaciones con
Irán y Siria.
Debka critica que el Foro Saban "no escudriñó las repercusiones del
reporte Baker-Hamilton sobre Irak ni las implicaciones de su propuesta de que
Washington abra un carril diplomático con Teherán". El casi nonagenario
Shimón Peres, el verdadero padre de la bomba nuclear hebrea, se concretó a
criticar la política pasada y presente de EU con Irán. Al hiperbélico "premio
Nobel de la Paz (sic)" israelí se le olvidó su colaboración directa con los
ayatolas persas en el fétido escándalo del Irán-contras y, peor aún,
concibe en forma insensata que la política de una superpotencia de la talla de
EU sea una fotocopia del irredentismo hebreo.
El belicismo a ultranza de Israel tuvo su más reciente oportunidad y
la dilapidó frente al Hezbollah, la guerrilla chiíta financiada por Irán, que
contribuyó a su lanzamiento a la estratosfera, lo cual ha dañado los intereses
de terceros en el Líbano (sunnitas, cristianos y drusos).
Todo parece haber sido jugado durante la misma semana en el Senado
estadounidense y ante cuyo Comité de las Fuerzas Armadas, el texano James Baker
El Tercero reveló el envío de un mensaje a Teherán de que "Washington
aceptaría la continuación de las actividades nucleares de Irán a cambio de la
ayuda (sic) para asegurar una ordenada (sic) retirada militar estadunidense de
Irak". Ni mas ni menos lo que habíamos advertido en Bajo la Lupa.
Debka aconseja que Israel "deberá contrarrestar las eficientes (sic)
bravatas del presidente iraní", quien instaló 3 mil centrífugas para enriquecer
uranio, que en dos años le "pudiera dotar de tres a cuatro bombas atómicas
anuales". Como nueva disuasión, Israel debiera "lanzar un nuevo misil crucero
desde el submarino Dolphin en el punto de convergencia del océano
Indico con el mar Arábigo", es decir, el golfo de Omán, justamente frente a Irán
y a la salida del golfo Pérsico. ¿No es mejor que Israel se siente a negociar
con Irán?
Más allá del simplismo maniqueo, las confesiones de Bob Gates
incluyen en forma dramática el cese de la protección eterna e incondicional de
EU a Israel en caso de un ataque nuclear proveniente de Irán aseveración
absurda porque todavía no dispone de bombas atómicas, lo cual admite Debka:
"lejos de poseer una bomba atómica independiente (sic)", la retórica de
Ahmadinejad ha impulsado a Irán "a la posición de una potencia nuclear".
El hipotético ataque
nuclear contra Israel, que aun en el colmo de la paranoia y fuera de la vulgar
desinformación no vemos de dónde pueda provenir, representa la postura de EU
para el futuro nuclear que empezó su curso la semana pasada y en cuyo contexto
el Estado hebreo deberá buscar su propio acomodo y camino.
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(*) "Bajo la Lupa" -Columna del autor en La Jornada, México