"Yo estuve en Chile hasta pocos días antes del golpe y por
suerte tuve oportunidad de salir de allá. Y puedo decir que no
era un simple golpe militar sino que era un golpe de la clase
media alta, la clase media, los burgueses, los latifundistas y
todos los que siguen ahora como grandes ricos". Entrevista a
James Petras.
Por James Petras
-
www.radio36.com.uy
Efraín Chury
Iribarne: En el inicio te planteo que para todos nosotros
los latinoamericanos y por supuesto para tí también, hoy hay un
tema dominante, muy importante, que es la muerte del carnicero
Pinochet. Todos los medios de prensa del mundo y buena parte de
los dirigentes políticos y mandatarios del planeta, ya se han
expresado. Pero ¿qué recuerdos, qué dice sobre esto Petras, el
hombre que supo convivir y participar desde adentro mismo de
aquel proceso liberador de fines del 60 y principios de los 70,
que orientaba Allende?.
Petras: Bueno, primero hay que entender los orígenes de
Pinochet como dictador, que no era simplemente que los militares
forzaran la toma del poder. El gran capital, la clase media
alta, estaban dando todo el apoyo. Yo estuve en Chile hasta
pocos días antes del golpe y por suerte tuve oportunidad de
salir de allá. Y puedo decir que no era un simple golpe militar
sino que era un golpe de la clase media alta, la clase media,
los burgueses, los latifundistas y todos los que siguen ahora
como grandes ricos.
Ese es el primer asunto. Si era Pinochet el que tenía el dedo en
el gatillo, eran todos los demás burgueses, demócratas
cristianos, conservadores, los que también estaban dando nombres
y participando en la celebración del golpe de Estado.
Lo segundo es que el pinochetismo sigue. Pinochet no era la
represión en sí misma sino que era la represión para una
reestructuración de la economía, las privatizaciones, la venta
de empresas públicas, el reverso de la reforma agraria, la
concentración de la riqueza... Y todo sigue igual, incluso con
la misma Constitución y las mismas leyes laborales de entonces.
Sí, está muerto y todos debemos celebrar, pero el pinochetismo
sin Pinochet sigue igual. Independientemente de que ahora se
llame democracia, la herencia de Pinochet en el sistema
económico y social sigue igual.
Tercero, debemos recordar la farsa del sistema "democrático" en
Chile, que engañó a todo el mundo cuando lo devolvieron a Chile
esos payasos que se llaman a sí mismos sistema judicial. El
señor Pinochet murió en su propia cama y no en la cárcel ni
mucho menos en el paredón donde merecía morir, si hubiera
justicia.
Ese es el otro asunto: que todos los senadores socialistas y
demócrata cristianos, junto con la derecha, nunca tuvieron el
coraje ni la voluntad de poner preso a Pinochet, porque
mantienen activo el sistema judicial y las leyes de Pinochet.
Entonces ¿cómo se lo puede juzgar, cuando los mismos jueces, de
un nivel y otro, siempre lo liberaron de la cárcel? Incluso la
última vez que con gran bombo lo tomaron preso, enseguida lo
liberaron.
Recuerdo la primera vez que lo trajeron de Inglaterra porque el
juez dijo que su salud era precaria, y el tipo va y vive como
diez años más. Incluso la misma noche que lo liberaron por
problemas de salud fue a una fiesta y apareció tomando tragos
con una gran sonrisa en esa cara tonta. Luego ¿qué podemos decir
del sistema chileno?: que sigue siendo represivo. Incluso
anoche, cuando la gente estaba celebrando, mandan los
carabineros a reprimirlos para recordar que Pinochet se muere,
pero el pinochetismo disfrazado de democracia sigue siendo una
fuerza determinante en Chile.
Chury: Desde el punto de vista de la economía y
financiero ¿cuál fue la experiencia impuesta por Pinochet en
Chile y cuál es su influencia actual en Latinoamérica y en ese
país?
Petras: Fue el inicio de todo el sistema neoliberal. La
primera cosa que hizo Pinochet paralelamente con las matanzas,
la tortura, el exilio, fue devolver todas las empresas públicas
al sector privado, a nuevos y viejos grupos de capitalistas que
pasaron a ser multimillonarios. Eso fue lo primero que tuvo
repercusión: Pinochet fue la vanguardia de los actuales
privatizadores, que incluyen fuerzas de diversos orígenes, desde
Tabaré Vázquez, Lula y los demás que ahora practican las
privatizaciones.
Segundo, para hacer las privatizaciones Pinochet consigue del
Banco Mundial todo el apoyo que el Banco le había cortado al
gobierno socialista. Recibió muchos préstamos y muchas ayudas,
cuya contrapartida era lo que llaman las leyes de flexibilidad
laboral, quitando todos los derechos a los obreros y
concentrando el poder en el gran capital.
Después impone un plan de austeridad para los obreros, mientras
da incentivos al gran capital. En esa época todas las medidas
tenían que pasar por la dictadura porque todavía el sindicalismo
clasista estaba fuerte, el movimiento campesino seguía fuerte,
entonces para implementar lo que los parlamentarios hacen ahora
con libertad y con complicidad de los sindicatos y los líderes
populares corruptos, en esa época después de Allende tenían que
imponerlo con la fuerza del fuego y del hierro.
Algo que debemos recordar es que las prácticas económicas y
sociales de Pinochet son las mismas medidas que están aprobando
ahora los gobiernos civiles. Y la impunidad en Chile era para
muchos gobiernos la norma. Incluso esa farsa que se llama Verdad
y Reconciliación, para que los militares simplemente dieran
testimonio: yo maté a tantos, él mató tantos obreros, tantos
campesinos y después las comisiones les dicen "muchas gracias
por el testimonio", publican la información y entonces celebran:
"ahora todos estamos unidos en el país".
Y finalmente Pinochet domesticó a la izquierda, y lo voy a
explicar. Pinochet torturó y mató a muchos activistas y
militantes, principalmente obreros. Eso es algo que no se
comenta, porque mucha gente habla de la represión en Chile, pero
Pinochet nunca mató a ningún latifundista, a ningún dueño de
plantaciones, a ningún capitalista. Mató en gran medida a
obreros y campesinos y en algunos casos a alguna gente de la
pequeña burguesía, principalmente empleados públicos. Pero fue
un golpe clasista.
Y es importante por la represión que después sufrieron los
partidos. Los líderes de los partidos se fueron al exilio
corriendo, dejando abandonadas las bases populares. Y vuelven
después castigados por Pinochet, pactan con Pinochet, aceptan la
Constitución de Pinochet, y la lección que sacaron del golpe es
que "hay que acomodar a la burguesía porque si no van a
castigarnos y quitarnos nuestros asientos en el Parlamento, en
la presidencia y en los Ministerios". Entonces Pinochet queda en
la memoria histórica de todos los parlamentarios que se
autotitulan progresistas e izquierdistas. Cuando los militantes
de base empiezan a cuestionar esta política, ellos avisan
"¿Recuerdan lo que pasó con Pinochet? hay que callarse porque
vuelve el diablo otra vez".
En ese sentido todos los partidos que siguen esta línea son
cómplices con Pinochet. Y voy a decir una cosa en confianza: yo
luché muchos años en los Tribunales para apoyar a los exiliados,
pero nunca pensé que volverían a sus países a practicar esta
política pinochetista. A veces es cierto que pensabamos ¿para
qué apoyamos la vuelta de esta gente del exilio, para que ahora
practiquen esta política? ¡Pensar que gasté tanto tiempo para
que este mierda vuelva a ser parlamentario y cobrar veinte veces
el salario mínimo de los obreros!
Chury: Petras, ¿qué repercusiones pueden traer las
declaraciones de la Cumbre de Cochabamba hechas en las últimas
horas?
Petras: Eso es un típico ritual donde se reúnen y se
aprueban medidas que son más que nada para relaciones públicas.
No recuerdo ninguna medida concreta de estas conferencias que
luchen contra la pobreza. Medidas por ejemplo que digan "vamos a
bajar los impuestos a los trabajadores y a aumentarlos o
duplicarlos a los ricos, para invertir en empresas, en salud, en
educación". Digo, una medida simplemente fiscal o progresista.
Mucho menos decir que "faltan tierras para los campesinos o los
trabajadores jornaleros y debemos construir un nuevo modelo
agrario". No. Vuelven a hacer exactamente lo mismo de antes.
Por eso no creo en toda la simbología, las señales y las
resoluciones de que vamos hacia un mejor mundo, vamos a integrar
a América Latina. Todos regresan igual que cuando llegaron, y
Uruguay va a romper con el MERCOSUR, Brasil va a firmar
contratos de extracción de materias primas y Venezuela y Cuba
van a hacer sus cosas pero sin el apoyo de los demás países,
particularmente en las medidas de gastos sociales y otras de esa
índole.
Chury: Aquí el gobierno de Tabaré Vázquez acaba de rodear
de efectivos militares la planta de pasta de celulosa BOTNIA,
recurriendo a un decreto de la época de la dictadura en el año
74. ¿Qué reflexiones merece esta militarización alrededor de un
monopolio extranjero? ¿qué señal es ésta?
Petras: Creo que es simplemente bordaberrysmo sin
Bordaberry [ex presidente y luego dictador uruguayo] y es lógico
que cuando uno practica la misma política liberal de Bordaberry,
es normal que aplique las mismas medidas represivas que el señor
Bordaberry. Está dentro de la lógica liberal que las medidas
reaccionarias requieren la política reaccionaria y represiva.
Es otro hecho que debemos anotar, dentro de la lógica de los
gobiernos que no quieren meterse en cambios sociales y que
necesitan respaldo popular, pero cuando actúan en favor de
capitales extranjeros no pueden llamar a las masas a las calles
y decir "defendamos las empresas contaminantes, defendamos los
privilegios y ganancias del capital extranjero". ¿Qué obrero,
por más amarillo que pueda ser, va a salir a las calles a apoyar
al gobierno? Entonces para defender esos privilegios, llaman a
los jefes militares y les dicen: "movilicense para proteger a
nuestros socios, que yo voy a aumentar los salarios y pensiones
militares".