Por Alfredo Jalife Rahme -
La Jornada (*)
El desplome del dólar constituye la crónica de una
historieta muy reiterativa cuando ha arreciado la desaceleración de la
frágil economía de EU, al borde de una recesión, lo cual tendría
"efectos devastadores en los mercados globales" (The Observer,
3/12/06).
Como Sansón, el guerrero de la secta fundamentalista
hebrea nazirita, la teocracia torturadora bushiana pretende
sacar provecho de la caída libre del dólar para asestar severos golpes a
las divisas de sus rivales geofinacieros: el euro y el yuan chino.
Jitendra Joshi (Yahoo News, 3/12/06) se asombra de
la "negligencia (sic) benigna" de EU mientras se desploma su divisa: "el
silencio de Washington es ensordecedor".
Dados los resultados de la debacle deliberada del
dólar en el largo fin de semana de Acción de Gracias, se puede
conjeturar que la banca israelí-anglosajona intentó golpear a Francia y
Alemania (Gran Bretaña, en plena disimulación, aún no se incorpora en
forma pérfida a la moneda común europea), así como al yuan de China para
favorecer las exportaciones del eje anglosajón-nipón. El yen,
curiosamente, se devaluó frente al euro a niveles de hace seis años. Son
jugadas de ajedrez geofinanciero en la retaguardia de la geopolítica
cuando Rusia ya desbancó a Taiwán del tercer lugar de las reservas
foráneas de divisas, detrás de China y Japón.
El analista británico Ambrose Evans-Pritchard, muy
bien conectado en el Olimpo de la City, sopesa la viabilidad de un
control de cambios en la Unión Europea (UE), en el rotativo portavoz de
la santa alianza fundamentalista de los neoconservadores straussianos y
el Partido Likud ("Airbus pudiera desencadenar la opción nuclear
de controles de divisas"; The Daily Telegraph, 27/11/06): "uno
de estos días podría encontrar que su dinero está clavado (sic) sin
movilidad en su hogar europeo". ¿Un corralito a la argentina en
la UE, pero por razones distintas?
Relata que "hace cuatro años una pequeña célula en
la Comisión Europea (CE) recibió la orden de redactar un reporte,
instigado por París, con el fin de examinar la base legal bajo las leyes
del tratado de la UE para un control de cambios al estilo de los 70". Se
llegó a la conclusión de que sí tenía la competencia de "congelar los
flujos de capitales" sin contar con una "mayoría calificada" de los
ministros de finanzas, lo que "dejaría a Gran Bretaña sin poder de
veto".
Suena muy fuerte: así han de andar las cosas después
de que el mago malhadado y malvado Alan Greenspan, antes de abandonar el
Titanic financiero que construyó, confesó a su homólogo francés
que había perdido el control de la situación, y luego que el gobernador
del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, criticó en
público, contra las buenas costumbres centralbanquistas monetaristas, el
ocultamiento del M3 (una medición de masa monetaria) por su homólogo
estadounidense Benjamín Shalom Bernanke (alias helicóptero,
porque piensa arrojar todo el dinero necesario desde los cielos para
paliar una depresión al estilo de 1929).
Según Evans-Pritchard, la "UE trata de frenar el
alza del euro si el dólar prosigue su caída libre", ya que "Washington
desea exportar las consecuencias de sus implacables políticas de
dilapidación a través de una devaluación de un limosnero con garrote".
Saca a colación las recientes advertencias del
primer ministro neogaullista Dominique de Villepin en medio del alza del
omnipotente euro: "no podemos dejar que el BCE actúe solo en la tasa de
cambio", al unísono de la feroz acusación de la candidata socialista
Ségolène Royal de que el BCE "había detenido el crecimiento".
En ambos polos del espectro político francés existe
consenso para detener la barbarie de la globalización monetarista
centralbanquista, que ha beneficiado únicamente a una minúscula
plutocracia parasitaria.
Los ministros de finanzas de la UE, considera Evans-Pritchard,
disponen de otros métodos para frenar el alza del euro y "configurar una
política de tasa de divisas". Aquí comienza la parte lúgubre, porque el
"bloque del Bundesbank en el BCE (nota: se refiere a los países aliados
a las autoridades financieras de Frankfurt) "casi seguramente resistirá
tal golpe letal a su independencia, por lo que la amenaza de los
controles de cambios podría formar parte de una mezcla de medidas. Muy
poco (sic) puede hacer Frankfurt para impedirlo".
En una emergencia de tal perturbación no existe
libertad absoluta: es la "opción nuclear" de la UE para disuadir el
feroz ataque unilateral de la banca israelí-anglosajona que recurrió a
la abrupta devaluación del dólar.
La "opción nuclear" de la UE, aduce Evans-Pritchard
persuasivamente, aniquilaría a Gran Bretaña, que depende del flujo sin
interrupción de dólares para su supervivencia (el "complot-Delors").
Todavía no peligra la UE, pero el crecimiento de
Francia se derrumbó a cero en el tercer semestre, debido al desplome en
sus exportaciones, mientras Italia se encuentra atrapada sin salida con
una sobrevaluación de 20 por ciento cuando las muy descalificadas
calificadoras (sic) de pacotilla (controladas por la banca
israelí-anglosajona) S&P y Fitch degradaron su deuda a niveles de
Botswana. ¡Bájenle!
Ambrose Evans-Pritchard expone su "presentimiento"
aeronáutico: Airbus, con una lista de órdenes de 2 mil 177 aviones a un
precio de 220 mil 300 millones de dólares, tiene contratos de entrega en
dólares y costos en euros, por lo que un euro superior a un dólar 30
quebraría "al campeón aeroespacial". Desde hace dos años, el grupo
aeronáutico se ha protegido con hegde funds a un promedio de 98
centavos de dólar por euro, mientras "sus vencimientos expiran en los
mercados". Pronto, "Airbus enfrentará la plena violencia del mercado
cotidiano. El campeón aeroespacial se encuentra tan profundamente
vinculado al sentido europeo de autoestima industrial, que no será
sacrificado ligeramente en el altar de los flujos de libre cambio de
divisas". Esa ingrata tarea sepulturera, para beneficiar exclusivamente
a la banca israelí-anglosajona, que se la dejen exclusivamente a los
apátridas neoliberales que aglutinó Felipe El Breve en su
gabinete neopinochetista.
"Cuando el primer ministro francés afirmó hacer lo
necesario para salvar Airbus le creo", concluyó Evans-Pritchard.
Tras bambalinas se ha gestado una "guerra
aeronáutica" sin cuartel que incluye la "guerra geofinanciera" de las
divisas, entre la exitosa empresa europea Airbus y la alicaída compañía
estadunidense Boeing, la constructora, con participación israelí, de la
muralla ignominiosa en la frontera mexicana.
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(*) "Bajo la Lupa" -Columna del autor en La Jornada, México