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Nancy Pelosi,
asumirá como presidenta demócrata de la Cámara de Representantes |
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Guillo Pistonesi entrevista a James Petras : El gran
problema que todos tenemos aquí es convencer al pueblo oprimido,
inmigrante, que el Partido Demócrata no es la solución. Es un
partido hipócrita que se llama el Partido del Pueblo, pero
recibe el 70% de su financiamiento de las grandes
multinacionales. Es también un partido del gran capital.
Por James
Petras - La Haine
Reportaje realizado a
James Petras en el programa “Pateando el Tablero” de Buenos
Aires, Argentina, el sábado 11 de noviembre de 2006. Se puede
escuchar en www.pateandoeltablero.com.ar
Guillo Pistonesi: Creemos que importante fue lo que ha
sucedido el martes pasado en los EEUU. ¿Qué explica para vos la
derrota de Bush y su camarilla de delincuentes?
James Petras: Bueno, primero hay que entender que el 60% del
electorado no votó. Precisamente el 61%. Entonces en las
elecciones es una minoría la que se toma el tiempo de votar
porque hay un rechazo a toda la clase política de ambos partidos
porque no ofrecen alternativas. Y entre los que votaron,
obviamente, hay un gran repudio al gobierno de Bush, con muchas
esperanzas del electorado que los demócratas puedan hacer algo.
Pero nosotros sabemos por encuestas que el 85% de los votantes
demócratas quieren retirar las tropas. Y sólo un 20% de los
elegidos demócratas están en la misma “onda”.
Entonces hay otra contradicción aquí. No solo entre Bush y los
demócratas, sino también, entre los votantes demócratas y los
congresistas del mismo partido. Es una cosa importante.
Y hay que ir mas allá y ver qué representa que el partido
Demócrata reciba muchísimo apoyo de Wall Street con el señor
Charles Schumer de Nueva York, y la Hillary Clinton que
representan el ala más derechista, pero que son los que más
aglutinan fondos para las campañas. Y ellos son parte de la
“ola” más incondicional con Israel en Medio Oriente. Y están por
apoyar a Israel independientemente de las masacres, de
invasiones, de intervenciones.
Y esto es un gran problema. Porque todos sabemos que el problema
clave en Medio Oriente es la cuestión de Palestina e Israel. Y
como los demócratas están tomando partido por Israel, no hay
ninguna posibilidad de arreglar las cosas allá.
G.P.: James, Irak esta muy lejos de ser esa caricatura
que nos pintaban los neo-conservadores de Bush y sus amigos. La
de un pueblo que iba a recibir a sus fuerzas invasoras con
vítores, y “papelitos”. La visión que tiene todo el mundo es que
ahora Irak es un infierno. Sólo en octubre murieron más de 100
soldados norteamericanos. ¿Pensás que va a cambiar la política
norteamericana en Medio Oriente a partir de esta derrota
electoral?
J.P.: Cuando comenzó la invasión a Irak, el 85 % del
pueblo norteamericano estaba a favor. Ahora que está sufriendo
en carne propia los muertos y los gastos multimillonarios, está
tomando distancia y rechazando la guerra. Y eso es tanto una
expresión de menor solidaridad con quienes hacen la guerra, como
así también una reflexión sobre sus propias pérdidas.
Independientemente de eso, hay enormes presiones. Hay un
desgaste total aquí cada día con los 5 o 6 muertos
norteamericanos, cada día gastan 50 millones de dólares en una
guerra que no pueden ganar. Ese es el factor decisivo.
Los generales, hace tiempo, han dicho que no es posible ganar la
guerra con el compromiso que tiene el gobierno. Y por esa razón,
quiero avisar a los lectores y a la gente en Argentina, que la
propuesta de sectores demócratas como Hillary Clinton, es
aumentar las tropas allá. Y los diarios argentinos “Clarín” y
“Pagina/12” están totalmente equivocados cuando creen que el
Partido Demócrata es el mal menor o algo progresista.
Nosotros sabemos que un ala del Partido Demócrata, incluso la
cúpula, piensan que Bush manejó mal la guerra, que no envió
suficientes tropas y armas para tomar Irak. Y eso es un gran
interrogante ahora, si bajo tantas presiones y muertos los
demócratas van a seguir esta línea de que ellos pueden manejar
la guerra mejor que los gobernantes anteriores. Y eso nadie lo
cree, ni en el ejército, ni los oficiales, ni nadie que tiene
contacto con Irak.
G.P.: Hablando de Hillary Clinton. Acá la esposa del
Presidente Kirchner, Cristina Fernández, salió rápidamente a
felicitarla por su triunfo en el marco de que efectivamente el
sentido común piensa en el Partido Demócrata como el mal menor.
Frente al peligro de Bush, que parece un “mono con pistola”, un
terrorista, uno de los peores gobiernos de los EEUU de los
últimos años, se piensa que por lo menos esta gente le va a
poner un poco de freno…
J.P.: Esto es una gran decepción. Nosotros analizamos
cuidadosamente la trayectoria del Partido Demócrata que ha
aprobado todas las leyes más represivas: la Ley mal llamada
“Patriótica”, que suspende los derechos constitucionales; y la
última ley de Bush, la Ley Marcial y los Tribunales Militares
que también aprobara el Partido Demócrata. Lo que sí podemos ver
son investigaciones sobre la corrupción en los contratos
bélicos. Porque las empresas implicadas son republicanas,
Halliburton por ejemplo.
G.P.: Y está implicado Dick Cheney, el Vicepresidente…
J.P.: Sí, exacto. Y también tenemos la posibilidad de que
los demócratas puedan pactar con el ala conservadora del ex
Secretario de Estado James Baker, que está a favor de abrir un
diálogo con Siria e Irán, para ver si pueden llegar a un acuerdo
para que ellos ayuden a los EE.UU. a pacificar Irak. Pero eso
implica rechazar la política de confrontación con Irán. Porque
si quieren el apoyo de Irán tienen que dejar de enfrentarlo. Y
eso va a chocar con la política de Israel que tiene como
prioridad atacar militarmente a Irán. Entonces las cosas van a
ser complicadas. Los conservadores, como James Baker, van a
reunir a su comisión con Bush el próximo lunes o martes. Ya
nombraron a un miembro de la Comisión Baker para ser el
Secretario de Defensa reemplazando a Rumsfeld.
Entonces algo está en el aire que va a cambiar la correlación de
fuerzas. Pero un factor que nadie quiere hablar en la gran
prensa es el poder de los sionistas que tienen elegidos a un 15%
de senadores y a un 8% de diputados del Congreso. Son un poder
imprescindible aquí que van a tener que enfrentarlos. Porque si
Israel dicta la línea de que no deben negociar con Irán, eso va
a complicar la vida de Baker y los que están a favor de un
arreglo con los grandes poderes regionales.
G.P.: ¿Qué pasaría si se diera esta política de Baker y
cambiara la política del Departamento de Estado para con Irán?
J.P.: Ellos están representando los poderes petroleros,
los grandes intereses económicos. Creen que se pueden extender
el imperio norteamericano a partir de pactos con los gobernantes
locales y evitar las confrontaciones militares. El sector bélico
más agresivo, más militarista, está constituido en dos grupos:
uno son los militaristas civiles como Rumsfeld y Cheney; y el
otro sector son los sionistas que siguen presionando por
soluciones militares a favor de Israel.
G.P.: Si se diera este cambio de política el gobierno y
el poder judicial argentinos quedarían muy mal parados. No se si
te enteraste que aquí un fiscal y juez, con el apoyo del
gobierno argentino que ha votado contra Irán en las Naciones
Unidas, han solicitado la captura internacional de antiguos
gobernantes de Irán supuestamente acusados por el atentado a la
AMIA en 1994, basándose solamente en informaciones de la CIA y
el MOSSAD.
J.P.: Eso indica que los jueces son simples cinturones de
transmisión del MOSSAD y la CIA. No tienen ninguna prueba. Las
acusaciones fueron rechazadas en el pasado por INTERPOL, no solo
por la izquierda. Porque no tienen ninguna base empírica, no
tienen ningún dato firme. Son acusaciones políticas que hacen el
juego a los sionistas que en EE.UU. trabajan en la política
militarista. El lazo es muy claro. Los sionistas norteamericanos
han extendido el “pulpo” hacia Europa y ahora están en Argentina
insistiendo. Toman medidas de propaganda diciendo: “miren cómo
los gobernantes de Irán son terroristas porque están acusados
por el gobierno y la justicia argentinos”.
Cuando en unos meses se dé la noticia de que las autoridades
internacionales rechazan esta acusación, no vas a leer nada.
Pero ahora consiguen la publicidad, eso es lo que quiere
Washington.
G.P.: Cambiando un poco la zona de influencia de EEUU,
hablando de Latinoamérica. Según los sondeos, a diferencia del
2004, esta vez mas del 70% de los latinos que fueron a votar lo
hicieron contra Bush. Desde el punto de vista de la derecha, ¿no
pensás que con la decisión de construir el muro en la frontera
con México, la derecha republicana pierde base electoral?
J.P.: Obviamente, esa es una de las razones. Pero no es
solamente el muro. Los ataques que ha lanzado la Agencia de
Inmigración, entrando en casas, rompiendo puertas, agarrando
inmigrantes en los puestos de trabajo, descuidando todas las
condiciones de sanidad para los trabajadores jornaleros del
campo. Hay mil y una indignidades. El muro es simplemente un
símbolo de todas las injusticias contra los inmigrantes en este
país.
El problema otra vez es poner las esperanzas en la politiquería
del Partido Demócrata donde la pequeño burguesía
mexicana-americana ha canalizado las grandes movilizaciones.
Pero con el tiempo van a ver que el Partido Demócrata es un
partido hipócrita que se llama el Partido del Pueblo, pero
recibe el 70% de su financiamiento de las grandes
multinacionales. Es también un partido del gran capital.
Ese es el gran problema que todos tenemos aquí, convencer al
pueblo oprimido, inmigrante, que el Partido Demócrata no es la
solución.
G.P.: Y medidas como estas del muro, y otras medidas de
derechización contra los inmigrantes, ¿no te parece que deja a
los gobiernos en Latinoamérica, a los mas cipayos de Washington,
con poco margen de maniobra frente a las masas y que esto pueda
dar aire a rebeliones como la que estamos viviendo en Oaxaca?
J.P.: Sí, obviamente es una enorme presión desde los
EE.UU. sobre los gobernantes reaccionarios, los estafadores en
México que robaron las elecciones, el señor Calderón
autotitulado el nuevo Presidente. Pero es una cosa que debemos
analizar. Calderón no puede seguir la política de Fox que está
totalmente despreciada por todos los mexicanos en relación con
sus hermanas y hermanos inmigrantes. Y Calderón ya hace
declaraciones contra el tratamiento de los mexicanos y tomando
posiciones supuestamente criticas.
Pero es inconsecuente, no va a tomar represalias. Por ejemplo,
dentro del marco neoliberal debe liberar los flujos de capitales
y los flujos laborales. EE.UU. exige libre flujo de capitales
para capturar los puntos estratégicos de la economía mexicana
pero no cree en la reciprocidad de bajar las barreras para que
entren los mexicanos desplazados por el capital norteamericano.
Y con esta falta de reciprocidad, incluso un cipayo, un peón
presidente, como Felipe Calderón, no puede comer mierda. Tiene
que decir algo, va a decir que es injusto, que son indignas las
medidas.
Pero es pura palabrería, no hay ningún programa de tomar
represalias, de renegociar el Tratado de Libre Comercio, decir
que por cada dólar que entra a México, tiene que ser un mexicano
entrando a los EE.UU. No va a tomar ninguna medida ajustando la
política hacia el capital en el grado en que EEUU realiza sus
bloqueos. Y eso es el mejor ejemplo de lo que dicen Uds: un
gobierno cipayo.
G.P.: Para terminar James. En EEUU se utiliza un termino un
tanto irónico que es el de “pato rengo”, que seria George W.
Bush que tiene que gobernar la principal potencia del mundo por
dos años mas. ¿Qué perspectivas ves para los próximos dos años
allá?
J.P.: Mira, ya la primera propuesta de Bush y los
demócratas es compartir el poder, hacer un gobierno
bipartidista. Esa es la primera propuesta que sale de la boca de
los supuestos enemigos. Ya se reunieron para discutir proyectos
juntos. Ahora hay varias cosas que pueden provocar conflictos.
Primero son las propuestas de la Comisión Baker y del ala
derechista, tanto de Bush como del Partido Demócrata. Bush no ha
indicado que esté dispuesto a retirar las tropas, y mucho menos
Hillary Clinton, la cabecilla del Partido Demócrata. Entonces la
crítica es solamente en la manera de manejar la guerra y cómo
hacer la guerra.
Ahora, sobre la privatización del seguro social. Estos planes
chocan con la mayoría abrumadora del Partido Demócrata. Digo con
el electorado, el 95% en contra. Eso va a forzar al Partido
Demócrata a rechazar cualquier esfuerzo de privatizar el seguro
social.
Pero en la política de salud nacional no hay ninguna propuesta
ni demócrata ni republicana. Ahora lo que puede pasar es que los
demócratas investiguen la industria farmacéutica, para ver si
pueden negociar precios mayoristas para bajar el costo, porque
el costo esta creciendo a más de 40.000 millones de dólares, y
eso es insoportable.
Pues, frente a los excesos del Partido Republicano, puede ser
que los demócratas reduzcan en algo el nivel de ganancia y
corrupción. Pero en ningún caso, y lo quiero repetir, van a
cambiar las enormes desigualdades, ni a ofrecer una política de
autodeterminación. No hay ninguna indicación, por ejemplo, de no
intervención en Venezuela, o de aceptar algunos cambios menores
que está realizando Evo Morales en una política que yo llamo
neoliberal pragmatista.
Es una política que tenemos aquí. Dos partidos con la misma
bandera. Es el gran tema que tenemos. Falta un segundo partido
de los demo-republicanos. El desafío que nos queda a nosotros es
buscar una forma de construir una alternativa para la masa de
votantes que rechaza a Bush y los seguidores de Bush en el
Partido Demócrata.
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