En su artículo en Foreign Affairs ("Nuevo Medio Oriente";
nov-dic/06), Richard Nathan Haass, presidente del influyente Consejo de
Relaciones Exteriores (CRE), que dio pie a su relevante entrevista a la revista
alemana Der Spiegel (ver Bajo la Lupa, (*)19/11/06), define "cuatro eras"
que no necesariamente serán aceptadas por sus moradores regionales, pero que
dejan permear el común denominador de su control foráneo "occidental": la
"primera era" en su etapa "moderna" que inicia, a su juicio, en 1798, con la
expedición de Napoleón a Egipto (como asientan los "orientalistas" occidentales
que tanto criticó Edward Said), mientras para otros se gesta con el acuerdo
entre el imperio otomano y Rusia en 1774 "concluye al final de la Primera
Guerra Mundial, con el derrumbe del imperio otomano, el ascenso de la república
turca y la división de los estragos de la guerra entre los victoriosos
europeos"; la "segunda era colonialista" de Gran Bretaña y Francia concluyó con
la crisis del canal de Suez en 1956, de acuerdo con el portentoso historiador
libanés Albert Hourani ("Quien controla el Medio Oriente controla el mundo"); la
"tercera era" de competencia bipolar entre Estados Unidos (EU) y la Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas, cuando la "guerra de junio de 1967 cambió
para siempre (¡súper-sic!) el balance de poder" y que concluyó con el fin de la
guerra fría que da inicio a la "cuarta era" de la unipolaridad de EU
que acabó primordialmente como consecuencia de la aventura militar en Irak, al
unísono del "unilateralismo israelí", el "radicalismo islámico" y la
globalización.
A su juicio, la "quinta era" post-EU será conformada por 12
características a veces contradictorias entre sí y muy criticables por ser
excesivamente americanocentristas al no tomar en cuenta la interacción
de actores regionales relevantes como Irán, Egipto, Arabia Saudita, Turquía y
Pakistán:
1. "Estados Unidos gozará de mayor influencia que otro poder
foráneo, pero su predominio será disminuido.
2. "EU será cada vez más desafiado (sic) por las políticas
exteriores de extraños" (¡súper-sic!). Las políticas de la Unión Europea (UE),
Rusia y China serán diferentes a las estadounidenses por intereses diversos,
dependiendo de los casos específicos de Palestina, Irak e Irán.
3. "Irán será uno de los estados más poderosos de la región", con
aspiraciones imperiales. Admite que el cambio dramático pronosticado a su
interior resultó erróneo.
4. "Israel será (sic) el otro Estado poderoso en la región", con una
"economía moderna capaz de competir globalmente. El único Estado en Medio
Oriente con arsenal nuclear con la mayor fuerza militar convencional". Toma nota
del "desafío multidimensional a su seguridad", así como de su posición
estratégica más endeble tras la ocupación veraniega de Líbano: "Su situación se
deteriorará más, con la de EU, si Irán desarrolla armas nucleares". Soslaya que
Israel es un Estado subsidiado por los contribuyentes estadounidenses y la
poderosa diáspora hebrea, ni dice que Israel es el Estado deslocalizado (outsourced)
"número 51" de EU, o quizá al revés: que EU sea el "segundo Estado"
deslocalizado de Israel.
5. Elimina la posibilidad de cualquier "proceso de paz viable": el
gobierno de coalición encabezado por el partido Kadima es muy débil y Estados
Unidos ha perdido su capacidad de negociador creíble, mientras el liderazgo
palestino se encuentra atomizado. Haass se mantiene en la línea de pensamiento
del "viejo" Medio Oriente, porque un "proceso de paz viable" pasa en la
posmodernidad por la asimilación de Irán como potencia nuclear responsable, la
solución realista del contencioso palestino y la coexistencia pacífica con
Israel, lo que equivaldría a un verdadero "nuevo" Medio Oriente que podría
transformarse al estilo de la UE como un emergente bloque geoeconómico poderoso
conformado por persas y semitas (que integre a los árabes desde luego). Israel
debe cesar de acaparar unilateralmente todo a cambio de nada. Mejor dejemos de
soñar.
6. "Irak, tradicionalmente un centro del poderío árabe, permanecerá
caótico" con el peligro de una guerra civil que se desparrame a los países
vecinos.
7. "El precio del petróleo permanecerá elevado" debido a la "fuerte
demanda de China e India, el éxito limitado en reducir el consumo de EU, y la
posibilidad continua de un recorte del abasto. Su precio es más probable que
exceda 100 dólares el barril a que disminuya debajo de 40 dólares, de lo que se
beneficiarán Irán, Arabia Saudita y otros importantes productores en forma
desproporcionada (sic)". Haass, sin saberlo, se adhiere a la tesis
multidimensional de nuestro libro Los cinco precios del petróleo, donde
destaca el factor geopolítico unidimensional.
8. Proseguirá el "mundo de las milicias" (mejor dicho la
hezbolización).
9. "El terrorismo, definido" como "el uso intencional de fuerza
contra civiles en la consecución de objetivos políticos", será una de las
características de las "sociedades divididas".
10. "El Islam llenará el vacío político e intelectual del mundo
árabe", en medio de las "tensiones entre chiítas y sunitas" (nota: el sueño de
la banca israelí-anglosajona de ajena matanza generalizada).
11. "Los regímenes árabes permanecerán probablemente autoritarios y
se volverán religiosamente más intolerantes y antiestadounidenses", con el riesgo
de un "efecto dominó". ¿A poco la teocracia hebrea es más tolerante y menos
religiosa y fundamentalista?
Y 12. "Las instituciones (sic) regionales permanecerán débiles". En
este rubro Haass se extravía y expectora una serie de dislates como que la "Liga
Arabe excluye a los dos más poderosos estados de la región, Israel e Irán". Pues
sí: porque entonces cesaría de ser "árabe". Exagera demasiado la colisión dizque
irresoluble entre Irán y los 22 países árabes, lo cual no es tan fatídico como
muestran las excelentes relaciones entre Irán y los únicos tres países árabes de
la costa oriental del mar Mediterráneo, así como con la mayoría de las
petromonarquías ribereñas del golfo Pérsico, no se diga con Argelia, relevante
país árabe en la costa occidental del Mediterráneo.
Del total de las 12 características, las seis primeras son una
verdadera perogrullada que pecan sesgadamente de americanocentrismo,
para no decir israelocentrismo; los cinco últimos son de relleno e
irrevocablemente deterministas; y, a nuestro humilde entender, la única
trascendentalmente relevante es la séptima, donde aborda el futuro del petróleo
en forma furtiva, pero muy certera (curiosamente, el área que no es de su
especialidad fenomenológica).
El peor enemigo de la estabilidad y la prosperidad de "Medio
Oriente" en su conjunto, sea "viejo" o "nuevo", incluyendo la viabilidad del
Estado hebreo, lo representa Estados Unidos debido a su dependencia petrolera y
su consumo desmedido que han sobrecalentado literalmente al planeta en términos
militares y climáticos. El grado y nivel de la decadencia global estadunidense
marcará proporcionalmente el destino de esa región martirizada por poseer las
mayores reservas de petróleo del planeta que no pudieron enajenar la banca
israelí-anglosajona ni sus apéndices trasnacionales.
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(*) "Bajo la Lupa" -Columna del autor en La Jornada, México