Las palabras tienen dueño aunque la propiedad nunca sea eterna. Dicho de otra
forma: el lenguaje y las palabras conforman otro frente en la guerra ideológica
de la lucha de clases.
En ese sentido, lo que nos dice la realidad es que hemos sufrido la expropiación
de la palabra "DEMOCRACIA". El presente trabajo pega 8 tiros democráticos en la
cabeza del capitalismo, con el fin de destruir el mito de la democracia dentro
del capitalismo
Por Pablo G. V. - La
Haine
El también llamado 'sistema de mercado', capitalismo para los amigos, o en la
intimidad de la burguesía, tiene intrínsecamente una serie de contradicciones
antagónicas y estructurales suficientes como para que todo "buen demócrata" se
replantee si existe vida democrática dentro del mundo capitalista. A
'Democracia', le daremos el significado de poder equitativo entre ciudadanos
trabajadores.
Estas son las principales contradicciones congénitas entre democracia y
capitalismo:
1) Naturaleza plutocrática del mercado capitalista: (1 euro, 1 voto). La
desigualdad de rentas tanto salariales como de capital, sin tener en cuenta la
contribución social del trabajo y las necesidades personales, ejerce dentro de
las relaciones mercantiles-monetarias un desequilibrio de poder adquisitivo que
tiene su reflejo en un desequilibrio de poder político por la capacidad del
dinero de: comprar voluntades, tener cuotas de poder mediático y por ser medio
de ascender en status o clase social.
2) Oligarquía como verdadero partido único del régimen burgués: Es el verdadero
centro de decisiones estratégicas en lo político y económico, donde reside la
soberanía política en el capitalismo. La clase política y el parlamento son
simples mercenarios a su servicio, o al menos, su actividad sólo es libre
mientras no toque los intereses de la clase dominante. El gobierno simplemente
es una estructura tecnocrática que sigue los impulsos de la oligarquía económica
y financiera.
3) Estructura de partidos antidemocrática: Los corruptos partidos burgueses,
desde el PP hasta IU, pasando por grupos nacionalistas asimilados al sistema, no
se rigen por principios democráticos pues no dejan de ser empresas de marketing
del voto que siguen una lógica de arribismo personal y competencia por el
reparto del presupuesto del Estado. Muchos camaradas de Corriente Roja hemos
vivido, en el pasado, como funciona el que teóricamente es el partido más
democrático de España: IU, y hemos padecido todo tipo de ataques a la libertad
de expresión y la democracia interna. Están todos dominados por el caciquismo y
la corrupción inmobiliaria, como últimamente ha tenido que reconocer el gobierno
de ZP por el desorden institucional que está creando. Ese lumpenparlamentariado
sólo busca ascender de categoría social como alternativa al mercado laboral. En
el caso de IU, cumple además una función de paralización del movimiento popular
y de colchón del sistema, como bien decía un editorial del ABC.
4) Lógica del lucro y la competitividad: Entendidas como forma de división y
empobrecimiento (absoluto y relativo) económico e intelectual entre la clase
social mayoritaria: l@s trabajadores/as, y en beneficio de la clase dominante:
los capitalistas.
5) Sociedad mediática, libertad formal y elecciones burguesas: Las
arbitrariedades en este capitulo son varias: leyes electorales que no
representan el voto real, la estructura mediática no da acceso a los que no
tienen dinero para comprar su cuota, la libertad es formal porque es a condición
de no usarla, ejemplos hay muchos: Frente Popular en España, Allende en Chile,
Chávez en Venezuela,... si el candidato que gana no juega en el equipo de la
burguesía, se cambian las reglas del juego (golpe de estado) y gana quien tiene
que ganar...
6) Naturaleza imperialista del capitalismo: La necesidad intrínseca de buscar
nuevos mercados de venta, buscar mano de obra barata y asegurar la materia prima
a bajo precio, así como la competencia interimperialista de burguesías, provoca
el sometimiento de pueblos, el enfrentamiento entre los mismos, y a que haya un
freno al desarrollo económico del tercer mundo por las alianzas entre el capital
imperialista y los sectores locales corruptos y reaccionarios; asimismo las
relaciones comerciales internacionales, por el proteccionismo agrario y por el
mayor valor añadido de los productos industriales en relación con los agrarios,
suponen otro 'palo en la rueda' del desarrollo. Mantener el ‘status quo’ de
pobreza en el mundo es, obviamente, incompatible con los fundamentos de la
democracia.
7) La explotación como realidad invisible del capitalismo: Coloquialmente se
suele utilizar explotación como una explotación física, aquí la utilizaremos en
sentido económico y sobre la base del análisis de Marx en 'El Capital' (la
teoría laboral del valor). La plusvalía es la riqueza que generan los
trabajadores, por encima del valor de sus salarios, pero que, sin embargo, no
tienen derecho a administrar tanto para aumentar sus salarios como para decidir
que hacer sobre los fondos de inversión. Así pues, por mucha carcasa
democrática, si en las relaciones sociales de producción determinan que la
propiedad de los medios de producción va a cargo de los capitalistas, por
deducción, los asalariados serán una clase social oprimida y explotada por
carecer de poder político sobre la producción (función básica social) y sus
beneficios. En consecuencia, sobre una base económica capitalista no puede haber
democracia; a lo sumo, puede haber un pluralismo que no choque con los intereses
de la clase dominante.
8) La empresa capitalista tiene una estructura interna autocrática: "Todo el
poder para el propietario", ese sería el lema que rige en el actual sistema; o
si nos ponemos rigurosos por el actual mundo de las sociedades anónimas y el
mercado bursátil, quien tenga mayor cuota en el consejo de administración, es
quien tiene el poder. Nadie podrá poner en duda que en el tiempo donde los
trabajadores venden su fuerza de trabajo, están sometidos a una esclavitud
moderna al servicio del propietario. La libertad del trabajador sólo la puede
hacer uso para romper el contrato, pero en todo caso, sólo podrá cambiar de una
empresa por otra, pero nunca de relaciones de producción. Una libertad sin
opciones. Existe un matiz importante, los trabajadores del sector público
burgués, que a pesar de no basarse en el lucro privado, también están oprimidos
política y económicamente por su carácter antidemocrático y al servicio de las
necesidades del orden imperante. Otro caso es el de las cooperativas, que
siempre tendrán limitaciones en su supervivencia en el mercado, y si sobreviven,
lo más probable es que les engulla el capitalismo, como las cooperativas de
Mondragón. A pesar de ir a contracorriente, existen experiencias positivas en el
cooperativismo político, como el caso de Marinaleda.
Conclusión:
Todos los apologistas de la democracia liberal tendrán que contraargumentar
estas contradicciones. O más sencillo, que respondan a esta pregunta: ¿Por qué
Emilio Botín tiene más poder político que yo, si los dos tenemos el mismo
derecho a votar cada 4 años?
Desde luego, el capitalismo ha supuesto históricamente un gran avance respecto
al feudalismo, pero su funcionamiento interno está basado en el beneficio de una
minoría social. El materialismo histórico nos indica que la única clase social
que puede tomar el relevo progresista de la humanidad es la clase obrera, con la
ayuda del campesinado en países subdesarrollados. Así pues, no hay más
conclusión que la de destruir las relaciones de producción que dominan la base
económica capitalista, pero eso no es nada fácil, ni se hace por la vía de
decretos, ni cae del cielo. La transición al socialismo es un tema que desborda
los objetivos del presente artículo, pero que conviene su estudio tanto desde el
plano de la voluntad política como del desarrollo natural del socialismo con sus
propias leyes internas. En ese sentido, recomiendo a Lenin en sus últimos
escritos de las Obras Escogidas y al economista pero no menos bolchevique
Nikolai Bujarin en: “Teoría de la transición al socialismo”, “Los problemas de
la edificación socialista“, “Testamento político de Lenin”,...
Como militante de Corriente Roja, comparto el objetivo de la lucha por el
socialismo como proceso revolucionario emancipador anticlasista y antipatriarcal
que sea superador del orden institucional burgués y machista, que acabe con el
dominio de la nueva feudalidad financiera que nos somete con sus hipotecas; y
sobre esa negación, construir una nueva sociedad donde la democracia y el
bienestar material esté orientada por los principios de dar a cada cual según su
contribución social del trabajo y según sus necesidades. En consecuencia, la
lucha por la democracia (no burguesa), es la lucha por el socialismo.