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(IAR-Noticias) 04-Noviembre-06
Hay un "misterio" que debemos explicar: ¿Cómo es posible que si las
corporaciones han realizado inversiones, y la ayuda extranjera y los préstamos
internacionales a los países pobres se han incrementado de manera extraordinaria
por todo el mundo en la última mitad del siglo, también lo haya hecho la
pobreza?
Por Michael Parenti - ZNet en
español
El número de personas viviendo en la
pobreza está creciendo en un porcentaje más rápido que la población mundial.
¿Qué conclusión podemos sacar de todo esto?
En la última mitad del siglo, las industrias y los bancos de Estados Unidos (y
otras corporaciones occidentales) han invertido grandes cantidades en las
regiones pobres de Asia, África y América Latina, conocidas como "el tercer
mundo". Las transnacionales están unidas por los ricos recursos naturales, las
altas ganancias que vienen de salarios bajos y la casi total ausencia de
impuestos, regulaciones medioambientales y gastos para la seguridad en el
trabajo.
El gobierno de Estados Unidos ha subvencionado esta fuga de capitales otorgando
a las corporaciones exenciones en los impuestos sobre sus inversiones en el
extranjero e incluso pagando algunos de sus gastos de reubicación, para
indignación de los sindicatos aquí en casa que ven evaporarse sus trabajos.
Las transnacionales han echado del tercer mundo a los negocios locales y han
controlado sus mercados. El cartel estadounidense del comercio agrario,
subsidiado de manera extraordinaria por los contribuyentes, envía sus productos
excedentes a otros países a bajo precio y hunde a los agricultores locales. Como
Christopher Cook describe en su "Dieta para un planeta muerto", expropian las
mejores tierras en estos países para cosechas por dinero (cash-crop) para la
exportación, normalmente de monocultivos que requieren gran cantidad de
pesticidas, dejando cada vez menos acres para el cultivo de los centenares de
variedades de cosechas orgánicas que alimentan a la población local.
Desplazando a la población local de sus tierras y robándoles su autosuficiencia,
las corporaciones crean unos mercados laborales superpoblados de gente
desesperada a los que se les fuerza a vivir en barrios de chabolas y a trabajar
por un salario miserable (cuando pueden conseguir trabajo), a menudo violando
las propias leyes del país sobre salarios mínimos.
En Haití, por ejemplo, corporaciones gigantes como Disney, Wal-Mart y J. C.
Penny pagan a sus trabajadores 11 centavos por hora. Los Estados Unidos es uno
de los pocos países que se ha negado a firmar una convención internacional para
la abolición del trabajo infantil y forzado. Esta postura se deriva de las
prácticas de las grandes corporaciones estadounidenses respecto del trabajo
infantil a lo largo y ancho del Tercer Mundo, e incluso en el seno de los
propios Estados Unidos, donde niños de sólo 12 años sufren una alta proporción
de accidentes y fallecimientos mientras que reciben un salario muy a menudo
inferior al mínimo.
Los ahorros que los grandes negocios obtienen de una mano de obra barata en el
extranjero no se traducen en precios más bajos para los consumidores de otros
sitios. Las corporaciones no contratan mano de obra en regiones lejanas para que
los consumidores en Estados Unidos puedan ahorrar dinero. Los contratan para
incrementar su margen de beneficios. En 1990, los zapatos que hacían en
Indonesia niños que trabajaban doce horas al día por 13 centavos a la hora,
costaban solamente dos dólares sesenta centavos pero se vendían en Estados
Unidos por cien dólares o más.
La ayuda exterior de los Estados Unidos va unida a la inversión transnacional.
Subvenciona la construcción de las infraestructuras que necesitan las
corporaciones en el Tercer Mundo: puertos, autopistas y refinerías.
La ayuda que se entrega a los gobiernos del Tercer Mundo viene con muchas
ataduras. A menudo se debe gastar en productos estadounidenses y a la nación que
la recibe se le exige dar preferencia a las inversiones de compañías de los
Estados Unidos, substituyendo el consumo de mercancías y alimentos locales en
favor de los importados, creando más dependencia, hambruna y deuda.
Una buena porción de la ayuda monetaria, nunca ve la luz publica, yendo
directamente a las arcas personales de los funcionarios corruptos de los países
que la reciben.
Ayuda (o algo parecido) llega también de otras fuentes. En 1944, las Naciones
Unidad crearon el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). El
poder de voto en las dos organizaciones está determinado por las contribuciones
financieras de cada país. Estados Unidos, en tanto que mayor "donante", tiene la
voz cantante, seguido de Alemania, Japón, Francia y Gran Bretaña. El FMI opera
en secreto con un selecto grupo de banqueros y funcionarios de los ministerios
de economía seleccionados, en su mayoría, en las naciones más ricas.
El Banco Mundial y el FMI se supone que ayudan al desarrollo de las naciones. Lo
que realmente pasa es otra historia. Un país pobre pide un préstamo del Banco
Mundial para mejorar algunos aspectos de su economía. Si fuera incapaz de pagar
los grandes intereses debido a un descenso de las ventas de exportación o por
cualquier otro motivo, se verá obligado a pedir prestado de nuevo, pero esta vez
del Fondo Monetario Internacional.
Pero el FMI impone un "Programa de ajuste estructural" (SAP, por sus siglas en
inglés) que requiere que los países deudores otorguen beneficios fiscales a las
corporaciones transnacionales, reduzcan salarios y no hagan ningún intento por
proteger a las compañías locales de los importadores extranjeros y de las
adquisiciones extranjeras. Presiona a las naciones deudoras para que privaticen
sus economías, vendiendo a compañías privadas y a precios escandalosamente bajos
sus minas, ferrocarriles y servicios públicos pertenecientes al estado.
Se ven forzados a abrir sus bosques a la tala y sus tierras para minas a cielo
abierto sin ninguna consideración por el daño ecológico causado. Las naciones
deudoras también deben recortar sus subvenciones a la salud, la educación, el
transporte y los alimentos básicos, gastando menos en su población para tener
más dinero y poder hacer frente a los pagos de la deuda. Como se les requiere
para desarrollar una agricultura orientada a la exportación, se ven cada vez
menos capacitados para alimentar a su propia población.
Ésta es la razón por la que por todo el tercer mundo los salarios reales han
disminuido y la deuda nacional ha crecido hasta un punto en que los pagos de la
deuda absorben casi todas las ganancias de las exportaciones de los países mas
pobres, lo que crea un mayor empobrecimiento al dejar al país deudor menos
capacitados para proveer a la población de sus necesidades.
Por lo tanto, así hemos explicado un "misterio". Por supuesto ese misterio no
existe si no te adhieres a la mistificadora teoría del "goteo" [teoría liberal
en función de la cual la acumulación de riqueza en las capas altas de la
pirámide de población acaba provocando el "goteo" de riqueza hacia las capas
inferiores. La imagen típica es la de la pirámide de copas en la que, tras
llenarse la superior, rebosa y va llenando las inferiores. N.d T.]. ¿Por qué se
ha profundizado la pobreza mientras que las ayudas extranjeras, prestamos e
inversiones han crecido? Respuesta: Los prestamos, inversiones y la mayoría de
las ayudas están diseñadas no para luchar contra la pobreza sino para aumentar
la riqueza de los inversores transnacionales a expensas de la población local.
No hay un goteo sino un sifón ascendente desde la mayoría que trabaja duro hacia
la minoría de adinerados.
En su perpetua confusión, algunos críticos liberales concluyen que la ayuda
exterior y los ajustes estructurales del FMI y del Banco Mundial "no funcionan";
el resultado final es menos autosuficiencia y más pobreza para las naciones que
los reciben, señalan estos críticos. ¿Por qué entonces los estados miembros
ricos siguen financiando al FMI y al Banco Mundial? ¿Son sus líderes menos
inteligentes que los críticos que les continúan señalando que su política está
produciendo el efecto contrario?
No, son los críticos los que son estupidos y no los líderes y los inversores
occidentales, los cuales poseen tanto de este mundo y disfrutan de tan inmensa
riqueza y su éxito. Continúan con sus programas de préstamos y ayuda extranjera
porque estos programas funcionan. La pregunta es ¿funcionan para quien? ¿Ciu
bono?
Las intenciones detrás de sus programas de inversiones, préstamos y ayudas no
son mejorar a las masas en otros países. Esto no es verdaderamente el negocio en
el que están. El propósito es servir los intereses de la acumulación global de
capital, apropiarse de las tierras y las economías locales de la gente del
Tercer Mundo, monopolizar sus mercados, disminuir sus salarios, esclavizar su
trabajo con deudas enormes, privatizar su sector de servicios públicos e impedir
que estas naciones emerjan como competidores comerciales no permitiendo que se
desarrollen normalmente.
Con respecto a esto, las inversiones, la ayuda extranjera y los ajustes
estructurales funcionan realmente bien.
El verdadero misterio es: ¿Por qué algunas personas creen que este análisis es
muy improbable, una conspiración inventada? ¿Por qué son tan escépticos en creer
que los gobernantes de los Estados Unidos, con conocimiento y deliberadamente,
ejercen esta política despiadada (suprimir salarios, derogar la protección
medioambiental, eliminar el sector publico, cortar servicios humanos) en el
Tercer Mundo?. ¡Estos gobernantes están haciendo exactamente la misma política
aquí en nuestro propio país!
¿No creen que ha llegado la hora de que estos críticos liberales dejen de pensar
que la gente que posee gran parte del mundo (y lo querría poseer todo) son
"incompetentes" o "desacertados" o que "no ven las consecuencias no
intencionadas de su política"? No estás siendo muy inteligente si piensas que
tus enemigos no son tan listos como tú. Ellos saben dónde están sus intereses y
también nosotros debemos saberlo.
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Los libros mas recientes de Michael Parenti incluyen: El asesinato de Julio
Cesar (New Press), Superpatriotismo (City Lights), La cultura de la lucha (Seven
Stories Press). Para mas información visite: www.michaelparenti.org |