El más completo directorio en español

HOME| Titulares| Diarios| Radios| TV.| Buscadores| Economía| Mundo| Alternativos| Archivo| Mail

 

Latinoamérica

Norteamérica

Europa

Medio Oriente

Irak

Asia

Africa

Medios

Internet

Autores

Archivo

TITULARES
del Mundo

I Argentina I Brasil I
I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía I

EN VIVO

Radios del
Mundo


I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía
I Medio Oriente
I Internacionales I

MEDIOS
ALTERNATIVOS


I Periódicos
 
y Redes
I
I
Agencias
 de Noticias I
I
Publicaciones
 
y Sitios I
I
Prensa
 
de Izquieda I

BUSCADORES

del Mundo


I América del Norte I
I América Central I
I América del Sur I
I Europa I España I
I Africa I Asia I
I Medio Oriente I
I Oceanía I
I Temáticos I
I Internacionales

TELEVISION

      del Mundo


I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía
I Medio Oriente I

ECONOMIA
MUNDIAL


I América Latina I
I Africa I Asia I
I España I EE.UU. I
I Europa I
I
Oceanía I  
I Canadá
I Medio Oriente
Bolsas del Mundo I

MEDIOS

del Mundo


I Agencias
de Noticias I

I Diarios I 
I Revistas I
I Radios I
I Televisión I

 

Agregar 
a favoritos

Recomendar
 este sitio

 
 

AUTORES

 

MEDIO ORIENTE  

 

Desarme Irán: Teherán también quiere pulsear

 
 

(IAR-Noticias) 28-Junio-06

El anuncio de Irán de que no responderá sino hasta agosto a la oferta de Occidente para comenzar negociaciones formales sobre su programa nuclear fue una demostración de solidez, pero también una represalia por la lentitud europea en contestar a sus propuestas en 2005.

Análisis de Gareth Porter (*) - IPS

Al negarse a responder en el plazo exigido, que vence este jueves, Teherán deja en claro a Washington y al grupo de países europeos que negocian sobre la cuestión nuclear, integrado por Alemania, Francia y Gran Bretaña, conocido como UE-3, que no se intimida ante amenazas de sanciones internacionales.

Los tiempos propios de Irán también parecen destinados a demostrar a los europeos y a los estadounidenses que puede y está dispuesto a participar de la pulseada política demorando respuestas oficiales, como hizo el UE-3 el año pasado.

"Estudiaremos la oferta y, si Dios quiere, informaremos nuestra opinión a fines del (mes de) Mordad", dijo en un discurso la semana pasada el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad. Ese mes en el calendario iraní coincide con el occidental de agosto.

Teherán prorroga así su respuesta casi dos meses después del plazo establecido por las seis potencias, esto es, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia) más Alemania.

La firmeza iraní impacientó al presidente de Estados Unidos, George W. Bush. "No les debería tomar tanto tiempo analizar un acuerdo razonable", afirmó.

Washington esperaba contar con una contestación iraní para la reunión de cancilleres del Grupo de los Ocho (G-8) países más poderosos, prevista para este jueves en Moscú, según dijo a la agencia de noticias Associated Press un funcionario estadounidense.

Irán había ofrecido al UE-3 en marzo del año pasado iniciar negociaciones formales, pero el grupo europeo demoró también dos meses en responder.

Aunque ya mantenía una suspensión voluntaria de sus actividades de enriquecimiento de uranio, Irán propuso en aquella oportunidad al UE-3 una serie de "garantías técnicas" para asegurar que su programa nuclear no estaría destinado a la fabricación de armas atómicas, como temen las potencias de Occidente.

Teherán se comprometía así a producir sólo uranio levemente enriquecido y convertirlo en barras de combustible para uso en reactores, limitar el uso de los centrifugadores en la meridional central de Natanz por un relativamente largo período de tiempo y concederle a la Agencia Internacional de Energía Atómica presencia permanente en todos los sitios donde se trata el uranio.

La propuesta fue formalmente presentada por Irán en una reunión de expertos técnicos el 29 de abril de 2005. Un mes después, en un encuentro de ministros con el UE-3, Teherán solicitó una rápida respuesta.

Pero los ministros europeos sólo contestaron más de dos meses después con un paquete de medidas para implementar el llamado Acuerdo de París, de noviembre de 2004, por el cual Irán se había comprometido a detener el enriquecimiento de uranio.

La demora europea molestó a los líderes de Irán, que la interpretaron como una estrategia para esperar el resultado de las elecciones presidenciales en ese país el 24 de junio de 2005.

En círculos diplomáticos europeos y estadounidenses se esperaba que los comicios fueran ganados por el ex mandatario moderado Hashemi Rafsanjani (1989-1997), con quien era más factible lograr un acuerdo.

"Rafsanjani cooperará con los europeos para detener el enriquecimiento de uranio" si es electo, había adelantado uno de sus más cercanos consejeros, Mohammed Atrianfar, en una entrevista para el independiente Grupo Internacional de Crisis, con sede en Bruselas, el 27 de mayo.

Luego de que fuera elegido el conservador Ahmadinejad, el UE-3 ignoró la oferta de Teherán y respondió con una contrapropuesta: la suspensión definitiva de toda actividad de enriquecimiento de uranio, y no hizo concesiones reales a los intereses iraníes.

Pero la actual demora de Teherán también denota una creciente confianza en su postura ante la disputa con Washington. Los líderes iraníes tienen en cuenta que la administración Bush ha perdido apoyo interno por su política militarista en Medio Oriente.

También creen que Washington sabe de su vulnerabilidad ante posibles represalias iraníes a través de Iraq u otros lugares de Medio Oriente tras un eventual ataque estadounidense.

Una cuestión clave en la respuesta que dé Teherán a la oferta europea es si podrá contar con China y Rusia para bloquear los esfuerzos de Estados Unidos dentro del Consejo de Seguridad por la adopción de sanciones internacionales.
....................in embargo, una poco destacada sección del documento oficial sobre la estrategia de seguridad nacional estadounidense sugiere que el presidente ya habría decidido no usar la fuerza militar para obligar al gobierno iraní a que suspenda su controvertido programa de desarrollo atómico.

En cambio, Washington prevé concentrar sus esfuerzos en presionar transformaciones políticas internas en Teherán, convencido de que eso derivará en un cambio en su política nuclear.

La cobertura periodística de la presentación el 16 de marzo de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos se detuvo particularmente en la doctrina de política exterior preventiva.

Pero una lectura cuidadosa del documento revela que su mensaje verdadero, ignorado por la prensa, es que Washington se ha convencido de que Irán no cederá en su plan nuclear, y la única salida es propiciar un "cambio de régimen".

El documento coloca en un segundo plano la inquietud sobre el programa nuclear iraní.

Teherán asegura que el plan tiene fines pacíficos, pero las potencias occidentales, lideradas por Estados Unidos, sospechan que el objetivo es fabricar armas de destrucción masiva.

"Estados Unidos tiene mayores preocupaciones sobre Irán. El régimen de ese país patrocina el terrorismo, amenaza a Israel, busca frustrar la paz en Medio Oriente, socava la democracia en Iraq y niega las aspiraciones de su pueblo por la libertad", indica el documento.

"El tema nuclear y nuestras otras preocupaciones, en última instancia, solo podrán resolverse si el régimen iraní toma la decisión estratégica de cambiar sus políticas, abrirse y darle libertad a su pueblo. Este es el objetivo final de la política estadounidense", subraya.

Esta cuidadosamente elaborada declaración reconoce al "cambio de régimen" como la principal meta de Washington.

El consejero de Seguridad de la Casa Blanca, Stephen J. Hadley, al hablar en el Instituto de Paz el mismo día en que fue presentado el documento, dijo que la estrategia consiste en "mantener unida a la comunidad internacional y hacer que Irán cambie su política sobre el tema nuclear, sobre su respaldo al terrorismo y sobre el trato dado a su pueblo".

"Lo que yo he dicho y lo que dice este documento es que necesitamos que los regímenes cambien sus políticas", añadió.

Lo que sugiere tanto el documento de Washington como las declaraciones de Hadley es evidente: si el objetivo es lograr un cambio interno en Irán, que a su vez derive en un cambio de la política nuclear, entonces no hay necesidad de una ofensiva militar, que por el contrario pondría obstáculos a la transformación política.

Un informe del periodista David Sanger publicado por el diario The New York Times el 19 de marzo, citando a un funcionario de Washington, también dio indicios de que la administración Bush no usará la fuerza contra Irán.

"La realidad es que la mayoría de nosotros piensa que los iraníes van a fabricar un arma o desarrollar la tecnología para hacerlo, tarde o temprano", dijo el funcionario, y añadió que los más optimistas consideran que a Teherán le costará "10 o 20" años conseguirlo.

La larga e infructífera campaña de la secretaria de Estado (canciller), Condoleezza Rice, para que los otros cuatro miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) --China, Francia, Gran Bretaña y Rusia-- apoyen sanciones contra Teherán, abriendo así la puerta a un ataque, tiene solo el fin de hacer más creíble la amenaza.

Pero la administración de Bush no hecho nada para indicar que de verdad prevé usar una resolución del Consejo de Seguridad como plataforma para un ataque preventivo.

El 30 de abril, tras una reunión sobre el tema iraní entre los cancilleres de la Unión Europea y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el jefe de la diplomacia del bloque europeo, Javier Solana, dijo que "nadie" había "considerado la posibilidad de una solución militar" o de formar una "coalición de dispuestos" como ocurrió en Iraq en 2003.

Las únicas sanciones multilaterales contra Irán mencionadas por funcionarios de Bush se refieren a "aislar" a ese país cortando las relaciones diplomáticas y comerciales. Aun así, esa medida dependerá de las otras potencias en la ONU.

Estados Unidos no puede hacer nada más por sí solo para aislar a Irán, pues no tiene relaciones diplomáticas con su gobierno desde hace 27 años y adoptó sanciones económicas en 1995.

De todas formas, aun cuando las potencias apoyaran su iniciativa, pasarían meses antes de que las sanciones entraran en vigor y mucho más antes de que se vean resultados, si es que los hay. Mientras, los científicos iraníes seguirían adelante con el enriquecimiento de uranio.

A pesar de la evidencia del éxito iraní en la primera etapa de su programa nuclear, Rice sigue expresando confianza en que la amenaza de aislamiento económico y diplomático tendrá efectos devastadores en Teherán.

"No creo que los iraníes puedan tolerar el grado de aislamiento que sufrirán si no toman la elección correcta", dijo el 31 de mayo en una entrevista televisiva.

                                             ******

(*) Gareth Porter es historiador y experto en políticas de seguridad nacional de Estados Unidos. "Peligro de dominio: Desequilibrio de poder y el camino hacia la guerra en Vietnam", su último libro, fue publicado en junio de 2005.

 VOLVER A HOME

 

© Copyright 2006  iarnoticias.com | Derechos reservados | Director Rodrigo Guevara

 

Se autoriza el libre uso, impresión y distribución de toda la información editada, siempre y cuando no sea utilizada para fines comerciales y sea citada la fuente.

Resolución óptima: 800 x 600

contactos@iarnoticias.com

 
1