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(IAR-Noticias) 02-Junio-06
Seguramente que si el autor de
este espacio manifestase su desprecio por los diálogos entre el sabio budista
Nagasena y el soldado de Alejandro que gobernó un imperio al norte de la India
en el siglo II (¡el rey Milinda!) el lector bostezaría, dando vuelta la página.
Por José Steinsleger - La
Jornada
Idem anterior si recordásemos que en Roma antigua (y mucho antes de mayas y
aztecas) los sacerdotes de Júpiter llamados flámines lucían túnica blanca,
gracioso bonete con mechón de lana en la punta, y cuchillos rituales que fueron
borroneando los presupuestos teóricos de la cultura jurídica occidental.
Más atención, posiblemente, suscitarían las esperanzas del autor para que
intelectuales y científicos consagrados de nuestros días diesen una pequeña
muestra de sensibilidad frente al genocidio cotidiano de ancianos, niños y bebés
de Palestina, Irak y Afganistán, donde hombres, jóvenes y mujeres luchan contra
el invasor.
De la esperanza excluyo a creadores como Darío Fo, Harold Pinter, Peter Handke o
Alfonso Sastre, de irreductibles tendencias filoestalinistas, filoautoritarias,
filonacionalistas, filopopulistas, filoislamistas, filocastristas y totalmente
reacios al deber ser del intelectual moderno: cínico, liberal, impasible,
cosmopolita, flexible, democrático, plural y pedorreto.
Que no teman y Alá los tenga en su gloria. Que nadie se olvidará de los últimos
o les pagará menos de lo que merecen para que nos orienten (pero sin
estridencia, eso sí) acerca de qué hacer con "el Mal", la "ética", el
"holocausto-cinemex-que-se-diviertan", el funesto legado de Saddam Hussein, de
Slobodan Milosevic, y de cuanto indio alzado se imponga democráticamente en las
urnas.
Y ahora vuelo a la Europa de 1930, cuando Italia sintonizaba el programa radial
del poeta fascista Ezra Pound, el filósofo Martin Heidegeer cargaba carné del
Partido Nazi, el narrador Louis Ferdinand Céline echaba fobia antijudía, y en el
campo de Büchenwald el doctor Hans Conrad Reiter (director de Sanidad del Reich,
1937-45) descubría una forma de artritis reactiva que los reumatólogos llaman
"síndrome de Reiter".
"Humanistas" cómplices de ayer, "humanistas" comedidos de hoy. ¿Quién da más?
"Se multiplican como ratas", dice de los musulmanes la occidentalísima Oriana
Fallacci. Y en su libro best seller La rabia y el orgullo los trata de
"fanáticos extremistas". Giovanni Sartoris, gran "gurú" de la libertad y la
tolerancia, sostiene que el Islam "... es incompatible con la sociedad
pluralista y abierta de Occidente".
Los escritores de la "sociedad abierta" son muy racionales y precisos. Luego de
zafarse de un juicio por injuria racial e incitación al odio religioso, el
francés Michel Houllebeq aclaró: "Nunca he manifestado el menor desprecio por
los musulmanes, pero sigo teniendo el mismo desprecio por el Islam". De haber
dicho algo similar del judaísmo, Houllebeq estaría vendiendo billetes de lotería
en el metro de París.
Meses atrás, un grupo de intelectuales asiáticos y europeos publicó un documento
en el que dicen: "Después de haber vencido al fascismo, al nazismo, al
estalinismo, el mundo se enfrenta a una nueva amenaza totalitaria mundial: el
islamismo... radical". Firmado: Salman Rushdie, Taslima Nasreen, Bernard Henry
Lévy y otros menos divulgados.
De sus desdichas (v.gr., Rushdie) han corrido océanos de tinta. ¿Por qué omiten
a los niños quemados con fósforo blanco en Fallujah, a las millones de pelotitas
fluorescentes y explosivas que el Bien arroja sobre los campos de Afganistán
para atraer a los niños, a los bebés que en las noches de Gaza succionan con
desesperación las tetas ahuyentando con sus manitas los vuelos rasantes del
pueblo sacrificado en Auschwitz y la alianza de Occidente con el islamismo
radical de Arabia saudí?
¿En qué putrefactas raíces abrevó su "cultura" el antisemitismo occidental
reciclado en islamofobia new age? ¿Tiene papá algo que ver en esto? Por no
hablar con el suyo a tiempo el gran escritor Kingsley Amis (1922-95), su hijo
Martin, también escritor y famoso, no deja de odiarlo. Y entonces embiste contra
el Islam.
En una entrevista con la revista Ñ (Clarín, Buenos Aires, 31/12/05), Amis
asegura que si bien en el siglo XV el Islam tomó conciencia de "nosotros" (sic),
"... después fueron eclipsados por nosotros (sic dos). Están perdiendo.
Perdieron... Algo anda mal en su relación con Dios" (sic tres).
Manuel Vásquez Montalbán decía que la operación de descrédito de la razón
crítica fue protagonizada por una beautiful people intelectual compuesta por
"... ex filósofos, ex sociólogos y ex líderes de opinión que conocían los carros
que llevan a la mesa del señor, según la antigua enseñanza de escribir sentado".
Flagelos propios de la siquiatría profunda, la judeofobia y la islamofobia
afectan con fuerza singular a intelectuales y escritores nacidos en cuna de
intelectuales famosos y combativos.
La lucha generacional, dialéctica, muestra a un viejo en pijama cerrando con
siete llaves la biblioteca donde atesora sus incunables, y a un joven que
aventando la puerta de casa le grita "¡estalinista!" y se va para siempre.
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