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Desafíos al PT: "caímos en la tentación de la política tradicional"

 
 

(IAR-Noticias)  03-May-06

Leonardo Boff, teólogo y escritor  brasileño, fundador de la Teología de la Liberación

Soy ideológicamente del PT aunque nunca me haya inscrito en el partido. Siempre lo respaldé en el ámbito de mi actuación. Por eso, como observador participante, me permito reflexionar sobre algunos desafíos que serán seguramente suscitados en el 13º Encuentro Nacional para definir la estrategia de la reelección del Presidente Lula y los marcos del programa de Gobierno.

Por Leonardo Boff (*)

En primer lugar es importante demostrar humildad, y reconocer: «caímos en la tentación de la política tradicional que incluye en su práctica una alianza inequívoca con el poder económico. Por eso no es transparente. Nos equivocamos.

Pero todo error tiene corrección. Pecamos. Pero todo pecado tiene perdón. Caímos porque nos despegamos del pueblo y de los movimientos sociales que día a día nos guían hacia las prácticas correctas. Sólo nos redimiremos si volvemos a ese primer amor y rehacemos la alianza con los movimientos sociales».

¿Qué quieren los movimientos sociales y el pueblo? Cambios profundos que den otro rumbo a Brasil, un rumbo que mire el interés de las mayorías siempre marginadas y excluidas.

Pero ese mismo pueblo entiende que no hacemos lo que queremos, sino lo que podemos o lo que nos dejan hacer. El terreno está ocupado y minado, pero tampoco todo son minas: hay espacio para innovaciones. El PT innovó en la política externa, creando alianzas que se oponen a la lógica unilineal del neoliberalismo.

Innovó en las políticas sociales, creando una red integrada que beneficia a cerca de 8 millones de familias. Pero podría innovar más, especialmente en la gestión macroeconómica, que debería ser adecuada al proyecto social. Faltó la \"virtu\", la osadía necesaria para abrir brechas en la rigidez monetarista imperante en Hacienda.

Faltó ampararse más en la verdad de las cosas: que el funcionamiento desorbitadamente financiero del capital es un cebo del capitalismo mundial, que no se sustenta por sí mismo y que un día va a explotar para desgracia de todos; faltó escuchar más el grito de los movimientos sociales y las buenas razones de la «inteligentzia» crítica. Importa retomar esta cuestión, pues sin ella no se puede dar el paso al posliberalismo.

La rectificación de esta política volverá a dar base a la esperanza de que otro Brasil es posible, como gritan los pueblos de Porto Alegre desde hace ya años. Están mostrando la viabilidad de otro mundo posible y de una globalización de rostro humano.

Es fundamental consolidar la derrota que el PT infligió a la coalición liberal-conservadora que siempre ocupó el poder central y que, en la perspectiva popular, fue la desgracia de Brasil. Ella lo convirtió en uno de los países más desiguales y, por eso, más injustos del mundo.

Este grupo no acepta que alguien del pueblo, que se expresa en el lenguaje de la cultura popular, tan legítima como cualquier otra, defina los destinos políticos de Brasil. Esta coalición se está articulando y haciendo todo tipo de alianzas para volver al poder.

No tiene ninguna ética a presentar. Su proyecto político es intrínsecamente antiético por antisocial, ya que no busca el Estado de Bienestar Social, sino el Estado mínimo que privatiza.

De esta forma pasa de nuevo el bien público, que es de todos, a propiedad privada de algunos. Da prioridad a la competición en vez de a la cooperación, base de la convivencia y de la democracia.

El PT y sus aliados necesitan enorgullecerse de la ruptura que introdujeron en la historia de Brasil: de que alguien del pueblo, oriundo de «la miseria de la vida», consiguió llegar allí y orientar las políticas del Estado hacia lo social y los pobres.

Este legado debe ser cuidadosamente conservado. Y sólo lo conseguiremos reeligiendo este año al Presidente Lula.

(*) Koinonia

 

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