Muhamed Al-Baradei, titular de la Agencia Internacional de Energía Atómica
(foto Reuters)
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En vísperas del arribo del egipcio casado con una iraní Muhamed Al-Baradei,
director de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), desde la ciudad
santa de Mashad, el presidente de la república islámica, Mahmud Ahmadinejad,
anunció que los científicos iraníes (en su mayoría de ¡origen armenio!) habían
conseguido la hazaña de enriquecer uranio, que coloca a la antigua Persia, cuna
de prodigiosas civilizaciones, en el decimotercer lugar cronológico del club
nuclear: detrás de los cinco miembros del Consejo de Seguridad (sic), tres
países con actividad clandestina tolerada (Israel, India y Pakistán), y otros
cuatro países con capacidad de enriquecimento nuclear (Brasil, Argentina,
Alemania y Holanda).
Por Alfredo Jalife Rahme -
La Jornada
Mashad,
que significa "sitio del martirio" -donde el imán Reza, descendiente
directo del profeta Mahoma, fue enterrado en el año 817-, es el principal lugar
de peregrinación del chiísmo que se encuentra al noreste en la provincia de Khorasan Rasavi, frontera con Turkmenistán y Afganistán.
Nada parece haber sido dejado al azar por los estrategas iraníes: el anuncio
se realiza a dos días antes de la tercera Conferencia Internacional sobre
Jerusalén (Qods) y los Derechos de los Palestinos, que se escenifica bajo el
símbolo, no menos religioso, del uranio enriquecido. Nada fue improvisado y se
tuvo gran cuidado en difundir la noticia histórica que trastoca la correlación
de fuerzas en la región: horas antes del anuncio del presidente Mahmud
Ahmadinejad, Akbar Hashemi Rafsanjani, anterior presidente y actual jefe del
influyente Comité de Vigilancia, quien representa el lado amigable de la
diplomacia con el exterior (sea con el mundo árabe literalmente en ascuas, sea
con una Europa rebasada, sea con un atónito Estados Unidos), adelantó desde
Kuwait que Irán había puesto en operación 164 centrifugadoras en la planta
nuclear de Natanz. El emirato de Kuwait fue muy bien seleccionado, debido a su
cercanía con las petromonarquías árabes, así como la anglosfera, para
tranquilizar a los países ribereños del golfo Pérsico antes de realizar una
visita no menos estratégica de cuatro días a Siria, su aliado predilecto en el
mar Mediterráneo. Sea monárquica, republicana o teócrata, la antigua Persia, por
su privilegiada ubicación geoestratégica -punto que le concede Zbigniew
Brzezinski, anterior consejero de Seguridad Nacional de James Carter-, juega
espléndidamente en el tablero de ajedrez geopolítico, repleto de símbolos
hermenéuticos que hay que saber detectar primero y luego descifrar. Hay que
celebrar que nuestro amigo Luis Ortiz Monasterio, embajador de México
(perteneciente a la etapa de la "diplomacia de oro") en Irán y en varios países
centroasiáticos, entiende como pocos las sutilezas persas.
El director de la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI), Gholamreza
Aqazadeh, ante una quincena de embajadores de países primordialmente vecinos,
describió que el nivel de enriquecimiento de 3.5 por ciento corresponde al usado
en las plantas nucleares. Para crear una bomba se necesita un enriquecimiento de
más de 80 por ciento, lo cual no constituye ningún obstáculo cuando se cuenta
con el conocimiento tecnológico. Irán posee ya el software para crear el
hardware nuclear: esta es la gran noticia que ha propulsado a Irán al
club nuclear. Porque enriquecer el uranio de 3.5 por ciento a más de 80 por
ciento es sólo cuestión de tiempo, si se lo permiten las grandes potencias
nucleares, que auguran los peores designios bélicos de la teocracia iraní, la
que defiende sus intenciones pacíficas. Gholamreza Aqazadeh destacó que Irán
deja atrás la fase de producción piloto para lanzarse de lleno a su
industrialización, que requerirá la puesta en marcha de 3 mil centrifugadoras
para el inicio del próximo año persa, que corresponde con la primavera (el
Nouruz) según la liturgia preislámica. Una nota de Iran News (13 de
abril) afirma que están dispuestos a lanzar hasta 54 mil centrifugadoras, sin
especificar el periodo.
El anuncio dio lugar a festejos de la población y la creatividad de los
artistas llegó a una danza con una coreografía imitativa de tubos de ensayo de
las centrifugadoras expeliendo humo.
En otra similar erupción coreográfica, la bolsa de valores de Teherán festejó
a su manera el enriquecimiento de uranio y se disparó más de 10 por ciento, pese
a la fragilidad regional de las bolsas y al reciente desplome de las bolsas
árabes de la OPEP.
Se han cimbrado las múltiples fronteras de Irán, un verdadero "país gozne",
mientras las reacciones de los cinco grandes del club nuclear, es decir,
los integrantes del Consejo de Seguridad (sic), fueron notoriamente negativas, y
a quienes se sumó Israel, como era de esperarse, lo mismo que Alemania y, en
forma aparatosa, Japón, tan dependiente de las importaciones de petróleo iraní,
que ha puesto en riesgo su participación en el proyecto del importante
yacimiento de Azadegan en la parte suroccidental y considerada como una de las
reservas de crudo más grandes del planeta.
En la etapa del temerario J. Koizumi, quien, al revés de los persas, carece
del sentido de las sutilezas, Japón, a su cuenta y riesgo, ha cesado de tener
una política exterior independiente y se ha plegado prácticamente a los dictados
unilaterales de Estados Unidos, como se traduce en lo expresado sin ambages en
su reciente entrevista a The Financial Times (15 de abril) por Richard
Armitage, anterior subsecretario de Estado en la primera administración bushiana
y experto en asuntos asiáticos.
Pese al ominoso artículo sobre los preparativos bélicos del Pentágono para
bombardear con armas nucleares tácticas las plantas atómicas iraníes, en la
revista The New Yorker, del prestigiado investigador Seymour Hersh, quien
reveló las torturas de Abu Ghraib, las reacciones de la administración bushiana
han sido relativamente prudentes: tanto las declaraciones de Condoleezza Rice,
la secretaria de Estado y nuevo poder tras el trono, como de Donald Rumsfeld, el
polémico secretario de Defensa, han sido exageradamente cautelosas y han dejado
el tema en la fase diplomática por el momento y en espera del reporte de la AIEA
en las próximas semanas, que puede desembocar en sanciones económicas que está
dispuesta a enfrentar la teocracia de los ayatolas iraníes para cotizar mejor su
vocación tanto teológica como teleológica por el martirologio en los frentes
interno y externo. Por cierto que el secretario de Defensa Rumsfeld, ahora sí
que se encuentra "a la defensiva", válgase la tautología, debido a la exigencia
de que presente su renuncia de parte de una pléyade de prestigiados generales.
Se pudiera argumentar que la reacción de la Unión Europea era más que
previsible y carente de creatividad en la presente fase de confrontación con la
teocracia iraní. A nuestro doble juicio y pesar, la Unión Europea, que como Poncio Pilato se lava cada vez más las manos para dejar el peso de la crisis
iraní a Estados Unidos, puede resultar la gran perdedora geoeconómica de las
tratativas tras bambalinas que han acercado a Estados Unidos con Irán, quienes
ya iniciaron negociaciones directas sobre el destino de Bagdad. Inclusive,
Richard Armitage, en su muy sonora entrevista, clamó por negociaciones directas
entre Estados Unidos e Irán sobre el tema nuclear, lo cual sería más que
benéfico para la paz mundial.
Mientras China, como es su costumbre, se pronunciaba por que el contencioso
iraní siga siendo regulado por la AIEA, en lugar del Consejo de Seguridad,
llamaba poderosamente la atención la severa reacción rusa, que superó a todos.
Pese a que Rusia construye la planta nuclear de Busheher y explora el yacimiento
de Anaran, las autoridades rusas se han enfrascado en una polémica pública sobre
la incosteabilidad del proyecto nuclear iraní, que cuenta con menos de 10
reactores. Esta tesis ha sido desechada por Gholamreza Aqazadeh, el mandamás
nuclear iraní. Rusia no ha roto los puentes sino que solamente ha endurecido el
lenguaje frente a la osadía persa, que no desea encontrarse bajo la férula
nuclear rusa que le abastecería su combustible. Según la revista Business
Week, el monopolio gasero estatal Gazprom acaba de expresar su interés en
participar en el desarrollo del yacimiento gasero off-shore más
importante de Irán, segunda potencia gasera mundial detrás de Rusia. Lo real es
que la crisis iraní entró a la fase del bazar geoestratégico.