"El mundo carece de medios para
producir bastante petróleo y alcanzar las proyecciones de demanda de combustible
en la próxima década."
Por Alfredo Jalife Rahme -
La Jornada
Ahora
que está de moda definir los asuntos por sus consecuencias adversas en
referencia a la importancia de los seres humanos (¡enhorabuena!), y de las
materias primas por sus faltantes y carestías (v.g. "un día sin mexicanos en
Estados Unidos"), fue por demás sobresaliente que Christophe de Margerie, jefe
de exploración y futuro jerarca de la trasnacional francesa Total, haya
enunciado, en una muy franca entrevista a The Times, que peca de brutal ("El
mundo no puede alcanzar la demanda de petróleo"; 8 de abril), que el mundo
padecerá severas penurias en la "próxima década" (¡super-sic!) debido a las
limitaciones para producir más petróleo a escala planetaria.
El aristócrata francés De Margerie comentó en su entrevista al rotativo
conservador británico The Times que el verdadero problema se centra en producir
mas petróleo y no en el pésimo enfoque de buscar reservas petroleras. Fustigó la
equivocación de la Agencia Internacional de Energía (AIE) al no haber
considerado la "celeridad con la que los nuevos recursos pueden ser incorporados
a la producción". ¿Cómo se pudo equivocar tan grotescamente la infalible AIE,
compuesta por 26 países consumidores y ávidos de energía que pretenden quitarle
su riqueza a los países productores?
La AIE "vaticinó" (sic), en su Perspectiva Mundial de Energía, que la demanda
global alcanzaría 121 millones de barriles diarios en 2030, de los cuales la
mitad sería provisto por la OPEP; también "vaticinó" (sic) que se requieren más
de 3 billones de dólares para ser invertidos en pozos, gasoductos y refinerías
con el fin de lograr tales niveles de producción. De Margerie desmonta las
cifras alegres de la AIE que, a nuestro juicio, opera de acuerdo con las
imposiciones numéricas de las petroleras anglosajonas con el fin deliberado de
desinformar: "cifras como 121 millones de barriles diarios nunca (sic) serán
alcanzadas", dados los "recursos disponibles y las restricciones geopolíticas
(sic) para acceder a las reservas de los países de la OPEP".
El error de la AIE fue haber usado "factores de recuperación que fallaron al no
considerar el tiempo" de los nuevos recursos que afloran: "Las reservas de
petróleo se encuentran allí, esa es una buena noticia, pero lo que podemos
producir hoy para suplir la demanda se encuentra limitado por factores
diferentes a lo que los centros de pensamiento y los científicos ven en sus
laboratorios." Esta es justamente la tesis multidimensional de Los Cinco Precios
del Petróleo, nuestro más reciente libro.
En eso radica justamente lo que hemos denominado el "valor geoestratégico
agregado", una característica única que ostenta el petróleo mexicano, un
verdadero "petróleo de la paz", que hasta ahora es extraído sin trabas
terroristas en la sonda de Campeche, lo cual resulta un teorema ineludible desde
que se inició la nueva la era post 11 de septiembre, que trasluce la dimensión
geopolítica del oro negro.
De Margerie "reconoce que será imposible" (sic) un incremento en la producción.
Proporciona el ejemplo paradójico de Qatar (la decimotercera reserva mundial de
gas e importante productor de petróleo, donde mantiene su base militar regional
el ejército de Estados Unidos), una "gran ciudad de contratistas que tiene a más
de 100 mil empleados en varios sitios extractivos", cuyo "problema es construir
una nueva planta de energía para abastecer a sus contratistas".
El mensaje estrátegico de Christophe de Margerie cobra una relevancia singular
desde el púlpito de Total, la quinta trasnacional petrolera global (detrás de
las anglosajonas Exxon-Mobil, Chevron-Texaco, BP y Royal Dutch Shell) y una de
las principales víctimas de la invasión unilateral de la dupla anglosajona Bush-Blair,
cuando perdió los suculentos contratos de los campos de Manjón y Nahr Umar, que
representan 25 por ciento de las reservas petroleras de Irak.
Llama la atención que el teorema de Total aparezca en el mismo rotativo
británico una semana después del artículo de Daniel Yergin, quien no tiene más
remedio que autodesmentir su desinformación desde 1998 (ver Bajo la Lupa, 2 de
abril).
Entre tanto, los fiscalistas ultramontanos de la Secretaría de Hacienda siguen
amenazando con el petate del muerto de una baja sustancial del petróleo mexicano
para endulzarle los oídos al entreguista de lo ajeno: el castañedista-salinista
Felipe Calderón Hinojosa, quien fue a regañar a la OPEP, en los días que estuvo
a cargo de la Secretaría de Energía foxiana, por haber elevado los precios del
petróleo (como si la OPEP los hubiera incrementado), gracias a cuyo ingreso han
podido sobrevivir fiscalmente los gobiernos neoliberales desde hace un cuarto de
siglo de tiranía financiera salinista.
Por lo pronto, el chistecito de la tríada Fox-Salinas-Calderón de que "AMLO es
Hugo Chávez" sin aportar una sola prueba fehaciente (avalado por el todavía más
irresponsable IFE, que profesa una doble moral frente a la flagrante intromisión
del bélicamente mendaz Aznar, quien en forma pornográfica vino a apoyar a
Calderón), asesorada por el escatológico encuestador estadounidense Dick Morris,
ya le costó al país una fuga de capitales por 4 mil 500 millones de dólares (más
lo que sigue).
La imposición de Salinas a la candidatura del PRI por De la Madrid Hurtado, en
1987, igualmente le costó a México (si la memoria no nos falla) una fuga de
capitales por 14 mil millones de dólares de aquel entonces (cuando el billete
verde tenía gran valor), antes que el mismo ex presidente ilegítimo le quitara
tres ceros a su equivalente en pesos.
Antes de pretender ser impuesto como presidente, el muy inmaduro Calderón le
sigue causando tangible daño al país (y no el ficticio daño que le endosa sin
sustento a sus rivales). De los tres principales contendientes a la Presidencia,
sin la menor duda el entreguista Calderón es el peor demoledor de la riqueza
mexicana: desde el Fobaproa/IPAB, pasando por Banobras, hasta la Secretaría de
Energía. De allí que no sea gratuito que sea el favorito de las depredadoras
trasnacionales bancarias y petroleras. ¿Qué ha hecho de positivo en su vida
pública Calderón, un "hombre sin atributos", como lo hubiera calificado el
genial escritor austriaco Robert Musil?
Solamente falta que Calderón, quien se acaba de reunir con terroristas y
paramilitares centroamericanos, ahora acuse al libanés-mexicano Carlos Slim de
"subversivo" por haber comprado una telefónica en Venezuela, gobernada por
Chávez. El malhadado Calderón no ha de entender siquiera la cotización de los
aguacates de Uruapan, lugar que lo vio nacer.
Ya que hablamos de Calderón, es inevitable abordar a su fijación fóbica Hugo
Chávez, a quien el periódico británico The Guardian (3 de abril) consagra un
artículo firmado por Mark Milner, que ha sido muy comentado en los centros
estratégicos de poder, sobre su postura en anclar el precio en 50 dólares el
barril: "el presidente venezolano lanzó una iniciativa para transformar la
política global al buscar un acuerdo de largo plazo con los países consumidores"
para anclar el precio. A juicio de Milner, "Venezuela cuenta con extensos
depósitos de petróleo pesado como parte de sus reservas oficiales, que sumarían
una cantidad mayor a la de Arabia Saudita", lo cual ha sido avalado sotto voce
por el Departamento de Energía de Estados Unidos.
Siempre aducimos que Venezuela, cuando se contabilizan tanto su petróleo
convencional como el no convencional, tiene las mayores reservas del mundo, lo
que refirió el mismo Chávez en una entrevista a la muy seria televisora BBC de
Londres, que hasta donde sepamos no ha sido exorcizada por ello: "Poseemos las
más grandes reservas petroleras del mundo; tenemos petróleo para 200 años".
Guste o disguste, Chávez entiende infinitamente mejor la "carta petrolera" que
el patético Calderón, un ignorantazo en asuntos energéticos y financieros, quien
solamente desea entregar el petróleo y el gas mexicanos al peor impostor y al
peor postor.
Milner, quien entiende perfectamente los alcances de las jugadas geoestratégicas
del oro negro, afirma que la audaz propuesta de Chávez "tendrá inmensas
implicaciones ante la comunidad internacional del petróleo". ¿Sabrán los grandes
estrategas del petróleo que el aldeano Calderón fue algunos días secretario de
Energía del gabinete foxiano?