La idea de que la insurgencia está dividida entre nacionalistas iraquíes y
yihadistas extranjeros parece cada vez más discutible, según un informe, que
apunta a que ha habido una "convergencia paulatina" en la táctica y en la
retórica de los grupos de la resistencia.
Por Jim Lobe - IPS
A pesar de los informes que dan
cuenta de crecientes tensiones e incluso choques esporádicos entre islamistas y
nacionalistas, la insurgencia iraquí, fundamentalmente suní, aparece cada vez
más unida y segura de su victoria. Esta conclusión se recoge en un informe
publicado por el International Crisis Group (ICG), con sede en Bruselas,
Bélgica.
El informe, con una extensión de 30 páginas y que se basa en un análisis de los
comunicados públicos de los grupos insurgentes, así como en entrevistas y
estudios anteriores de ICG sobre la insurgencia, llega a la conclusión de que
los grupos rebeldes se han adaptado a las tácticas cambiantes de los
estadounidenses, en el campo político y en el militar, con rapidez y eficacia.
"A lo largo de este tiempo, la insurgencia parece estar más coordinada, más
segura de sí misma, más atenta a las necesidades de su entorno, y más capaz para
aprender de los éxitos del enemigo y de errores propios.", según recoge el
informe titulado: "Con sus propias palabras: una lectura de la insurgencia
iraquí" (título original: "In their own Words: Reading the Iraqi Insurgency")
[1].
"Los EEUU deben tener en cuenta estos
factores si quieren comprender la flexibilidad de la insurgencia y aprender a
contrarrestarla", añade el estudio; destacando que las respuestas más efectivas
incluyen refrenar y disolver los grupos milicianos sectarios y dejando claro en
diversas ocasiones que el gobierno de Washington carece de proyectos para los
recursos petrolíferos iraquíes o para las bases militares en Iraq.
El informe se basa principalmente en lo que los insurgentes han dicho en sus
portales de internet, en foros, tertulias, vídeos, grabaciones de audio y
panfletos, emitidos desde el momento de la invasión y en cómo han evolucionado
esos mensajes.
Este estudio se publica mientras
tienen lugar intensos, pero hasta ahora infructuosos, esfuerzos de la embajada
estadounidense para negociar la composición de un nuevo gobierno en Bagdad que
coloque a destacadas personalidades suníes en puestos clave del mismo.
Si bien la mayor parte de los textos, según ICG, son propagandísticos, abren una
"ventana que permite observar a la insurgencia", capaz de informar a los
analistas sobre sus debates internos, sus niveles de coordinación, sus
impresiones sobre el enemigo y su propio campo, así como los cambios en táctica
y estrategia.
Este análisis textual arroja conclusiones que chocan en lo fundamental con
muchos de los supuestos presentes y pasados que sobre la insurgencia mantiene
del gobierno de Washington. En realidad, "los EEUU luchan en Iraq contra un
enemigo que apenas conocen" asegura el informe.
Por ejemplo, la idea de que la insurgencia está dividida entre nacionalistas
iraquíes y yihadistas extranjeros, sobre todo la Organización Al-Qaeda en
Mesopotamia (QOM, según sus siglas en inglés), liderada por Abu Mus'ab al-Zarqawi,
parece cada vez más discutible, según el informe, que apunta a que ha habido una
"convergencia paulatina" en la táctica y en la retórica de los grupos de la
resistencia.
"Hace un año los diferentes grupos
estaban divididos en cuanto a acción práctica y propuestas ideológicas, pero los
debates han llegado a arreglar esas diferencias por medio de la convergencia en
torno a la jurisprudencia islámica suní y a los motivos de queja árabe-suníes".
"En la práctica, se ha hecho imposible calificar el discurso de un grupo en
particular como "yihadista" en oposición a "nacionalista" o "patriótico", con la
excepción del partido Baaz, cuya presencia sobre el terreno ha sido
particularmente ineficaz."
Esa categorización era menos cierta durante la primera mitad del 2005, cuando
salieron a la luz los informes sobre choques armados entre ambas clases de
grupos insurgentes; pero desde entonces, y a pesar de los grandes esfuerzos
estadounidenses para abrir una brecha entre ellos, los grupos han armonizado su
retórica en gran medida. En ese sentido, "algunos informes recientes de
negociaciones entre grupos nacionalistas y las fuerzas estadounidenses con el
fin de formar una alianza contra los yihadistas extranjeros parecen, como
mínimo, exagerados", continúa diciendo el informe.
Se apunta que tal doblez habría sido
anunciada y denunciada por los demás. Más aún, "ningún grupo armado ha dado a
entender hasta ahora que puede estar dispuesto a negociar con las autoridades
estadounidenses e iraquíes". "Si bien las conversaciones encubiertas no se
pueden descartar, el discurso público permanece uniforme e implacablemente
hostil a la ocupación y a sus colaboradores".
Esto no significa que las diferencias entre ambas clases de grupos insurgentes
no existan y que no pueda llegar la hora de la verdad pero sólo después de la
retirada norteamericana. "Hasta el día de hoy los objetivos de la oposición
armada han sido reducidos a uno fundamental: liberar a Iraq del ocupante
extranjero. Más allá de eso, todo es ambigüedad".
Mientras tanto, los grupos se han hecho progresivamente conscientes de su imagen
y de la necesidad de prestar atención a la opinión pública de los suníes, de
otros iraquíes y de Occidente. Así, responden de manera inmediata y sistemática
a las acusaciones de corrupción o a que se fijan como objetivos a civiles
inocentes, e incluso rechazan las acusaciones de que están desarrollando una
acción militar sectaria, a pesar de las pruebas de ataques suicidas contra
mezquitas chiíes.
De igual manera, han abandonado tácticas que han demostrado ser especialmente
repugnantes para esas opiniones públicas, tales como la decapitación de rehenes
o los ataques a los votantes que acuden a las urnas. Y "mientras niegan
cualquier intento de privar a la población de agua y electricidad no se ponen
ningún límite a la hora de atacar las instalaciones petrolíferas, que se ven
como botín y parte de los planes estadounidenses para explotar a Iraq".
De acuerdo con el informe, cuatro grupos principales dominan en la actualidad
los canales de comunicación de la insurgencia y publican con regularidad en una
gran variedad de medios de comunicación. Tandhim al-Qa'ida fi Bilad al-Rafidayn
(La Organización de Al-Qaeda en Mesopotamia), Jaysh Ansar al-Sunna (Partisanos
del Ejército de Sunna), Al-Jaysh al-Islami fil-'Iraq (el Ejército Islámico de
Iraq) y Al-Jabha al-Islamiya lil-Muqawama al-'Iraqiya (Frente Islámico de la
Resistencia Iraquí).
La Organización de Al-Qaeda en
Mesopotamia, cuya capacidad operativa ha sido exagerada por los militares
estadounidenses buscó durante el año pasado "Iraquizar" su imagen, en parte
reemplazando a Al-Zarqawi, jordano de origen, por un líder iraquí, siempre según
los informes existentes. El Frente Islámico de la Resistencia Iraquí (Jami)
puede que sea "un órgano de relaciones públicas" compartido por diferentes
grupos armados y que tiende a una posición más sofisticada y nacionalista que
los otros, en su estrategia retórica y de comunicación.
Otros cinco grupos armados más acreditan haber llevado a cabo acciones
militares. Sin embargo, utilizan canales de comunicación menos estables y
complejos. Cuatro grupos más carecen de medios regulares de comunicación para
reivindicar acciones armadas mediante declaraciones escritas o grabadas en
vídeo.
Todos los grupos han cobrado una mayor confianza en sí mismos a lo largo del año
pasado, según el informe, que señala que ese optimismo no sólo se aprecia en los
comunicados oficiales, sino en las expresiones más espontáneas de militantes y
simpatizantes en los foros de Internet y en otros.
En un principio, consideraron que la presencia estadounidense era extremadamente
difícil de eliminar, "pero ya no es así". "Hoy, la perspectiva de una victoria
rotunda y de una rápida retirada de las fuerzas extranjeras se ha hecho más
evidente, reforzada por la pérdida de legitimidad y las dudas aparentes de los
estadounidenses, por sus anuncios ocasionales de traslado de tropas a otros
lugares, por el cada vez mayor declive en el apoyo a la guerra dentro de EEUU y
por los llamamientos a una rápida retirada realizados por destacados políticos.
"Más aún, "Cuando los estadounidenses
se vayan los insurgentes no tienen ninguna duda de que las fuerzas de seguridad
y las instituciones iraquíes, se hundirán de forma inmediata."